Memoria de un montañes

 


 

"Ya con los machos en la calle, mi hijo mayor entornó una hoja de la gran puerta. 

Yo volví la otra e hice girar por dos veces la llave, y aún la empujé para comprobar si quedaba cerrada.

–¡Adiós, casa, adiós! Venga, vámonos –pensé, porque no tuve fuerzas para decirlo.

Dentro quedaron sesenta años de mi vida, de entradas y salidas, de sueños compartidos,

 de cuentos, de planes alrededor del hogar…

 La entereza de mi madre me dio la fuerza para seguirla, dar media vuelta y marchar calle abajo, 

como una silenciosa procesión, sin volver la vista atrás, con tristeza contenida,

 apretando los dientes con rabia, por tener que abandonar la tierra que nos vio nacer."


*"Memoria de un montañés", de José Satué Buisán, edición de José Mª Satué.

 Xordica, Villanueva de Galligo (Zaragoza), 1ª ed. 2007 , 2ª ed 2009

 

 

Más de 100 años después de la llegada del agua del Canal de Ysabel II a Madrid, en Escartín, como en muchos otros muchos pueblos de España, no había agua corriente.

Casi 100 años  después que Tomas Edison iluminase una calle de Nueva York, en Escartín, como en tantos otros pueblos españoles, no había luz eléctrica.

4 años antes de la llegada del hombre a la Luna, en Escartín, como en tantos otros pueblos de España, no había ni una sola carretera de acceso.

Sin embargo, hasta 1965 en Escartín vivían unas cuantas familias, en unas casas ancestrales, del trabajo de sus manos, del cultivo de las laderas abancaladas, del pastoreo, del trueque, en una economía de subsistencia, en una vida dura pero sencilla, tal vez feliz... y sin embargo, debieron tomar la difícil decisión de irse todos de allí...porque la naturaleza luchaba sin pausa por reconquistar sus territorios, y ya no podían evitar que las zarzas cubriesen los caminos, que las fuentes se taponasen, que los surcos se borrasen, que los animales enfermasen, que las casas se desmoronasen... Eran ya tan pocos que no podían sobrevivir allí, al menos como habían vivido hasta entonces..

Y se bajaron a la Tierra Llana...a la capital, Huesca (a unos 76 km en linea recta)...algunos ñiños vieron entonces por primera vez circular un camión, con los ojos abiertos como platos.. allí comenzaron a usar el dinero (y comprobaron lo rápido que desaparecía de los bolsillos)..y se reciclaron, para ganarse el jornal, como peones, conserjes, carpinteros, fruteros, ... y continuaron sus vidas...y al mirar atrás, tal vez no pensaban en lo que habían dejado, ni en lo que habían ganado, sino en la razón por la que el progreso no llegó nunca a ese rincón del mundo, en por qué tuvieron que ir a su encuentro, y en el precio que tuvieron que pagar por alcanzarlo..

Como tantas otras gentes, ahora y antes, de muchos lugares, de distintos colores de piel, siempre atravesando mares o montañas...

*Este libro narra en primera persona el último año que José Satué Buisán pasó en su pueblo, Escartín, antes de emigrar a Tierra Baja... el lento transcurrir de los días, precursores de un adiós irreversible...y la necesaria adaptación a una nueva vida, en la ciudad, con el descubrimiento del 'progreso', del 'ocio' y de la 'civilización'.


**Entrevista a José Mª Satué sobre este libro:

http://lospueblosdeshabitados.blogspot.com/2011/04/entrevista-jose-maria-satue-sanroman.html

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