01. Características generales del periodo.

Algunas claves de la Edad Moderna    

                Mundo o Época Moderna
es un término que ya utilizaron los intelectuales de la época para referirse a su propia etapa en contraposición con lo que ellos consideraban como siglos de oscurantismo que transcurrieron entre el fin del Imperio Romano y su propio siglo, es decir, la Edad Media.

            Actualmente hay dos tendencias que intentan situar el inicio de la Edad Moderna. Una de ellas sitúa este comienzo en 1453, fecha en la que Constantinopla cae en manos del Imperio Otomano. La otra, sobre todo historiadores iberoamericanos, lo hace en 1492 con la llegada de Colón a América. Ambas fechas pueden ser válidas pues, como veremos a lo largo del tema, ambas se relacionan. Lo que está claro es que producen una serie de cambios, lentos en algunos casos, que permiten hablar de una cierta ruptura con el pasado, aún cuando también se perciben elementos que permanecen más o menos inalterados.

Situar el fin del periodo es algo menos complejo y los historiadores suelen citar 1789, el año de la Revolución francesa, como el que marca el paso de la Edad Moderna a la Época Contemporánea. Los propios revolucionarios fueron conscientes de esta transición y hablaban del fin del Antiguo Régimen. Está claro que se produjeron cambios económicos, políticos, sociales y mentales que derivan en lo que es nuestro mundo de hoy, más complejo, pero quizá más comprensible para nosotros.

De forma general podemos afirmar que la sociedad del Antiguo Régimen es una prolongación de la sociedad medieval. A pesar de que pierden parte de su antiguo poder, todavía siguen existiendo dos estamentos privilegiados –nobleza y clero- que se mantienen en la parte alta de la sociedad. Por debajo de ellos nos encontramos con lo que a partir de estos momentos se empezará a llamar Tercer Estado, o estamento no privilegiado. En éste se incluyen tanto burgueses –el nuevo grupo social que adquiere mayor fuerza a lo largo del periodo- artesanos, campesinos y marginados. Es por lo tanto una sociedad dividida, jerarquizada, poco permeable entre los diferentes estamentos, y aparentemente ordenada (aunque sólo en la teoría). Pero en su seno se pueden observar graves conflictos que estallan de forma puntual a lo largo del periodo. Además, es una sociedad profundamente impregnada mentalmente por lo mágico y lo sobrenatural.

Demográficamente hablando se observan tres periodos que se corresponden con los tres siglos que nos ocupan: en el siglo XVI hay un cierto crecimiento demográfico; en el XVII hay un cierto estancamiento, y en algunos casos recesión; finalmente, en el XVIII hay un nuevo crecimiento demográfico que marcará las pautas a seguir en etapas posteriores.

En cuanto a la economía, es esencialmente agraria con una gran dependencia de los factores meteorológicos. Sin embargo, también podemos hablar de un incipiente capitalismo comercial favorecido por las nuevas posibilidades de intercambio que se abren con la apertura de las rutas atlánticas. Rutas por las que circulan el oro y plata americanos que ayudan al crecimiento económico de Europa y que constituyen la base de su posterior hegemonía. Los descubrimientos y el crecimiento de la población favorecen además un mayor desarrollo y extensión de la agricultura, y la aparición de nuevas formas de trabajo industrial –la industria doméstica- que vienen a competir con el antiguo sistema de gremios artesanales.


Una nueva era de descubrimientos, avances en el pensamiento científico y mental. La apertura de nuevas rutas oceánicas, protagonizada sobre todo por españoles y portugueses, amplía y modifica la visión del mundo y de la humanidad. Todo esto hace que surjan nuevas preguntas a las que hay que dar respuesta. A ello contribuye la ciencia que a lo largo del periodo se va desligando de la religión para encontrar un camino propio. Unos avances que se difunden gracias a la invención de la imprenta por Guttemberg, la proliferación de las universidades y un ambiente más humanista en la que el mundo se centra en el hombre –antropocentrismo-, en el que aparece el individuo frente al colectivo, y en que la gloria terrena es más importante que la celestial. Pero no hay que olvidar que todo esto no afectó a la mayor parte de la población.

La Edad Moderna es además la etapa en la que definitivamente triunfa el Estado, sobre todo la autoridad de los príncipes sobre el resto de fuerzas políticas, pero sin dejar de compartir el poder con ellas. Un estado que se caracteriza esencialmente por la monarquía autoritaria que posteriormente derivará hacia formas más maduras de poder personal. 



 

1.  ¿Cuáles son los principales elementos que hacen que hablemos de Edad Moderna?

2.  ¿Cómo es la sociedad del Antiguo Régimen? ¿Y su economía?

3.  ¿Por qué la imprenta de Gutenberg favoreció la difusión del conocimiento?


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