Entrevista con Robert Rosen (PART 2)

 

SEGUNDA PARTE DE LA ENTREVISTA CON ROBERT ROSEN


Hay muchos lectores españoles que han leído un libro escrito por una de las asistentas de Lennon, una mujer gallega llamada Rosaura López, que trabajó para los Lennon durante unos cuantos años en el Dakota. ¿Llegó a conocerla?

 Nunca conocí a Rosaura López. No supe de su existencia hasta la publicación del libro.

 Una de las cosas que consideré de mayor importancia en su libro fue la manera en la usted le daba tanta importancia a los oráculos, numerología y horóscopos en las vidas de John y Yoko. ¿Realmente jugaron un papel tan importante en sus vidas diarias?

John y Yoko tenían a un lector del tarot y vidente a tiempo completo en su plantilla. Su nombre real era John Green, pero solían llamarle Charlie Swan ó “El Oráculo”. Swan estaba disponible las 24 horas y realizó docenas de lecturas cada día para los dos. Le preguntaban qué contratos firmar, a quién contratar y a quién despedir, que piezas de arte, antigüedades y casas comprar, dónde, cuándo y cómo viajar, cómo manejar su relación con los McCartney, etc. Ono se desplazó hasta Colombia con Swan para estudiar con una bruja que supuestamente le enseñó a lanzar conjuros mágicos. (Swan deja caer en su libro Dakota Days que durante aquel viaje Ono había intentando vender su alma al diablo.)

John y Yoko también consultaban astrólogos y numerólogos habitualmente, y eran firmes creyentes del Book of Numbers de Cheiro (Libro de los Números de Cheiro). Así que yo diría que sí, las ciencias ocultas formaban una buena parte de sus vidas, y por esa razón tienen ese protagonismo en mi libro.

 

El libro empieza con una “fantasía” en Jerusalén. He leído su libro 3 ó 4 veces y siempre acababa preguntándome si hubo algo de verdad en aquella historia, ya que muchos de nosotros considera a John un personaje excéntrico. En caso de que fuese mera fantasía, ¿qué significado tiene en el contexto global del libro?

En la fantasía de Jerusalén, Lennon está en la vieja ciudad de Jerusalén, caminando sobre las pisadas de Jesús. Coge un taxi hasta el Getsemaní, “el Jardín de la Agonía de Jesús.” Allí reflexiona sobre los judíos, los alemanes, los árabes, la crucifixión, el pecado, la Biblia, las oraciones, fumar hachís y el sexo. Este capítulo es una síntesis de todas aquellas grandes ideas filosóficas que eran importantes para Lennon. Son cosas sobre las que él pensaba a menudo, sobre las que cantaba y escribía. Usé esta técnica ficticia para intentar describir rápidamente la personalidad de Lennon al comienzo de la historia.

Después de prestar sus diarios a Yoko, ella los retuvo durante muchos años. ¿Se los ha devuelto ya? ¿Cuál es su relación con Yoko en este momento?

Yoko se quedó con mis diarios durante 18 años y me los devolvió justo cuando iba a imprenta la primera edición de Nowhere Man. En 1982, después de que Fred me robara y yo hiciese pública mi historia, me reuní con Yoko en el Dakota. Me dijo que quería leer mis diarios porque su deseo era saber todo lo que había estado pasando y porque había cosas en mis diarios que ni yo podía entender. Dado que yo había leído los diarios de John, pensé que era justo que ahora ella leyese los míos. Le di 16 volúmenes que cubrían cuatro años y que contenían cerca de medio millón de palabras. Creo que se los quedó para castigarme por haber leído los diarios de John. Diarios de los que ella decía no saber de su existencia hasta que yo le hablé de ellos.

 La última vez que tuve algo que ver con Yoko fue en el juicio que tuvo Fred por violación de derechos de autor. Los abogados de Yoko me pidieron que testificara a su favor. Lo hice y ganó. Sentía que se lo debía, tanto a ella como a John. En la actualidad no tengo ninguna relación con Yoko Ono, aunque estoy seguro de que si me necesitase de nuevo sus abogados llamarían a los míos.

Tengo entendido que su libro ha sido traducido a muchos idiomas. Sin embargo, la edición española parece contener algunos errores. Ya que la mayoría de personas que leen este blog son fans españoles de los Beatles, ¿querría comentar algo a este respecto?

La primera edición española de Nowhere Man se publicó en Méjico en marzo de 2003. La crítica lo recibió de manera milagrosa. Durante los primeros meses siempre había algo en los medios prácticamente a diario, ya fuesen menciones en televisión, extensos artículos, críticas, y extractos en todas las revistas y periódicos principales. Escritores como Roberto Ponce del Proceso me llamaban para entrevistas. La cosa seguía y seguía. Cuando finalmente viajé a Ciudad de Méjico en 2003, justo antes del lanzamiento de la segunda edición española en Europa y Sudamérica, me sentía como si hubiera entrado en un universo alternativo donde todo aquello por lo que había trabajado veía ahora su recompensa. Los medios me trataban como si hubiese escrito Harry Potter. Este frenesí siguió durante 2004 y 2005, en Chile, país al que también viajé (gracias a Paniko y Javier Foxon), en Colombia, y a menor escala en Argentina y España –aunque me encantaba un comentario sobre mi libro llamado “El Escorpión y el Fuego” (“The Scorpion and the Fire”) que Luis Antonio de Villena escribió para El Mundo.

 

Por esta razón estoy profundamente agradecido a mi traductor español, René Portas, por hacer todo esto posible. De hecho, me sentí tan avasallado por la reacción hispana que estoy intentando aprender el idioma. Una de las cosas que hice para estudiarlo fue leer Nowhere Man en español. Así que sí, es cierto, encontré algunos errores, y sé que algunos críticos en España hicieron comentarios negativos de la traducción con español de Sudamérica. Sin embargo, traducir conlleva estas cosas. Estoy muy feliz de que existan esas traducciones de Nowhere Man. Sin duda han descubierto un nuevo mundo para mí...                                         

                                                                                                                      ...continuará...


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SECOND PART OF THE INTERVIEW WITH ROBERT ROSEN

There are many Spanish readers who have read a book written by one of Lennon’s assistants, a Spanish woman called Rosaura López, who worked for the Lennons for quite a few years at the Dakota. Did you get to know her?

I never met Rosaura López. I wasn’t aware of her until her book was published.

One of the things I considered most interesting about your book was the way you gave importance to the oracles, numerology and horoscopes in the lives of John and Yoko. Did they pay so much attention to them in their daily lives?

John and Yoko had a full-time tarot card reader and seer on staff. His real name was John Green, but they called him Charlie Swan or the Oracle. Swan was on 24-hour call and he did dozens of readings every day for both of them. They asked him what contracts to sign, whom to hire and fire, what art, antiques, and houses to buy, where, when, and how to travel, how to handle their relationship with the McCartneys, etc. Ono traveled to Colombia with Swan to study with a bruja who supposedly taught her how to cast magic spells. (Swan implies in his book, Dakota Days, that during that trip Ono tried to sell her soul to the devil.)

John and Yoko also consulted astrologers and numerologists on a regular basis, and they were big believers in Cheiro’s Book of Numbers. So I’d say yes, the occult was a huge part of their lives, and for that reason it’s a big part of my book. 

 

The book starts with a “Fantasy” about Jerusalem. I have read your book 3 or 4 times and I have always thought whether there was some truth in that story, because many of us think of John as an eccentric character. In case it was mere fantasy, what meaning does it have in the context of the whole book?

In the Jerusalem fantasy, Lennon is in the Old City of Jerusalem, walking in the footsteps of Jesus. He takes a cab to Gethsemane, “the garden of Jesus’ agony.” He’s thinking about Jews, Germans, Arabs, crucifixion, sin, the Bible, prayer, smoking hash, sex. This chapter is a synthesis of many of the big philosophical ideas that were important to Lennon—things he often thought about, sung about, and wrote about. I used a fictional technique to quickly establish Lennon’s character at the beginning of the story.

After lending your diaries to Yoko, she kept them for many years. Have you gotten them back? What’s your relationship with Yoko at the moment?

Yoko kept my diaries for 18 years and returned them to me just as the first edition of Nowhere Man was going to press. In 1982, after Fred ripped me off and I went public with my story, I met with Ono at the Dakota. She said she wanted to read my diaries because she wanted to know everything that had been going on and because there were things in my diaries that not even I could understand. Since I’d read John’s diaries, I thought it was only fair that she read mine. I gave her 16 volumes of my diaries, covering four years and containing about a half-million words. I think she kept them to punish me for reading John’s diaries, which she claims she didn’t even know existed until I told her about them.

The last time I had anything to do with Yoko was at Fred’s copyright infringement trial in 2002. Ono’s lawyers asked me to testify on her behalf. I did and she won. I felt I owed this to her and to John. Now, I have no real relationship with Ono, though I’m sure when she needs me again her lawyers will call my lawyers.

I understand your book was translated to many languages, but the Spanish one has some mistakes. Since the blog is mainly read by Spanish Beatle fans, what would you like to say about this?

The first Spanish edition of Nowhere Man was published in Mexico in March 2003, and the critical reception it received there was miraculous. For the first few months, virtually every day there was something new in the media—stuff on TV, long articles, critiques, and excerpts in all the major newspapers and magazines. Writers like Roberto Ponce at Proceso were calling me for interviews. It just kept going on and on. When I finally went to Mexico City in October 2003, just before the release of the second Spanish edition in Europe and South America, I felt as if I’d entered an alternate universe where everything I’d been working for had come to pass. The media treated me as if I’d written Harry Potter. And this frenzy continued through 2004 and 2005, in Chile, where I also went (thanks to Paniko and Javier Foxon), in Colombia, and to a much smaller degree in Argentina and Spain—though I loved a piece about the book called “El escorpión y el fuego” (“The Scorpion and the Fire”) that Luis Antonio De Villena wrote for El Mundo.

 

So, I’m forever grateful to my Spanish translator, René Portas, for making all this possible. In fact, I was so overwhelmed by the Spanish reaction that I’ve been trying to learn Spanish. And one of the things I did to study the language was read Nowhere Man in Spanish. So, yes, it’s true, I found some mistakes, and I know that some reviewers in Spain were very critical of the Latin American-style translation. But I’m sure there are mistakes in every book that’s translated. That’s just the nature of translation. I’m beyond delighted that these foreign editions of Nowhere Man exist. They’ve opened a new world for me.
                                                                                                                                                    ...to be continued...




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