Los musulmanes en Barbastro

A finales del siglo VIII, Huesca pertenecía a la familia árabe de los Banu Salama, quienes dieron nombre al wadi Salama o río Guatizalema. Marzuq ibn Uskara era por las mismas fechas señor del castillo de Muns (Muñones, cerca del Salto del Gato, en Secastilla), donde vivía con sus treinta hijos. Los señores de Huesca quisieron desplazarle de allí por considerarle peligroso, pero Marzuq se mostró pacífico, y en prueba de buena voluntad entregó como rehén a su hijo Buhlul, llamado también Abul Hayyay, que fue recluido en la zuda de Huesca.

 

Buhlul consiguió escapar, pero su padre no quiso recibirlo en Muns, por lo que tuvo que huir a Barcelona con unos parientes maternos. De regreso a la Barbitania se instaló con un cuñado en Selgua. Allí gobernaba otro de los Banu Salama. Buhlul se alzó contra él y le dio muerte. Acordaron entonces los habi­tantes del lugar que declararían haberlo hecho entre todos (como en Fuenteovejuna, pero siete siglos antes). Buhlul y cuarenta hombres se refugiaron en el castillo de Robres, donde fueron atacados por el gobernador de Huesca. En el combate murieron todos los Banu Salama, y los soldados de Huesca se unieron a Buhlul ibn Marzuq, quien se hizo con el poder en 798-799. Entonces se dirigió a Zaragoza y se declaró en rebeldía contra el emir al-Hakam I, quien mandó contra él a distintos ejércitos. Él, que en el año 800, iba dirigido por Amrus "el muladí" no necesitó ni entrar en combate para vencer a Buhlul; sólo tuvo que entablar conversación con los habitantes de Zaragoza y ellos mismos le echaron. Buhlul aún se mantuvo en el poder en Huesca dos años más.

 

Buhlul ibn Marzuq mantenía relaciones, al menos desde 798, con el ejército carolingio, que apoyaba su insumisión contra Córdoba. A pesar de ello, se negó a entregar su ciudad a Luis de Aquitania en el verano del año 800.

 

En algún momento, Jalaf ibn Rásid ibn Asad, señor del castillo de Antansar (situado en el tozal de Santa Bárbara, en Barbastro), dejó de apoyar la alianza de Buhlul con los carolingios, y éste recibió el encargo de eliminar a Jalaf.

 

Buhlul apresó a Jalaf y decidió enviarlo al señor carolingio, pero la familia de Jalaf consiguió liberarlo al pasar por Yaso. Luego se dirigieron a Barbastro y desde allí iniciaron una ofensiva contra Buhlul, persiguiéndole y dándole muer­te en el año 802 junto a una cueva que desde entonces se llamó El Algar de Buhlul (cueva de Buhlul), localizada por Durán Gudiol cerca de Huerta de Vero (Ver artículo de Cardús en el programa de fiestas del Entremuro de 1980).

 

Jalaf extendió entonces su poder desde la Barbitania hasta Huesca, y lo man­tuvo durante sesenta años. Hizo de Barbastro la capital del territorio y realizó construcciones en Alquézar, castillo que lleva el nombre de su familia, Qasr de los Banu Jalaf.

 

En 851 actuó como juez en un litigio por apostasía. Dos hermanas, huérfanas de padre, habían sido educadas por su madre en la religión cristiana. Al morir la madre, un pariente cercano les indicó que deberían volver a la reli­gión de su padre, el Islam. Las niñas se negaron, por lo que fueron acusadas ante el emir local. Jalaf no encontró ningún motivo de castigo y las devolvió a su domicilio. En una segunda acusación ante el valí de Huesca fueron halladas culpables, encarceladas y posteriormente decapitadas. Desde entonces, y hasta hoy día, Nunilo y Alodio fueron consideradas santas.

 

Jalaf murió en Barbastro alrededor del año 860 y fue sepultado en la parte occi­dental de la ciudad, en el cementerio llamado la Peña de los Cuervos. Su sepulcro se construyó con piedras del tamaño de adobes, esculpidas en su mayor parte.

 

Jalaf ibn Rásid ibn Asad es considerado por varios autores como el fundador de Barbastro. Personalmente me inclino por la hipótesis de una fundación muy anterior en el tiempo, pero no se dispone de pruebas por el momento. En cual­quier caso Jalaf es hasta ahora el vecino del Entremuro más antiguo del que tenemos noticias, y creo que debería ser homenajeado de algún modo. ¿No merecería Jalaf ibn Rásid, por ejemplo, aparecer en alguna de las nuevas pla­cas que dan nombre a las calles?

 

A Jalaf le sucedió su hijo Abd Allah ibn Jalaf ibn Rásid ibn Asad, quien, aun­que perdió el dominio sobre Huesca, conservó el de la Barbitania durante veintiún años.

 

Un miembro de la familia de los Banu-Qasi, llamado Ismail ibn Musa, conquis­tó Zaragoza el 22 de enero de 872, y Monzón el 27 del mismo mes y año. Desde allí trató de apoderarse de Barbastro. Abd Allah le atacó alrededor de 873, capturándolo y entregándolo al emir Muhammad I, quien, a pesar de haber ejecutado a otros Banu-Qasi en ese mismo año, le libera.

Ismail vuelve a Monzón y, de una forma o de otra, consigue casarse con Sayyida, hija de Abd Allah ibn Jalaf. Para celebrar la imposición del nombre de Muhammad a un hijo de ese matrimonio, Ismail invita a una fiesta a su sue­gro Abd Allah y a sus ocho cuñados, y con ese pretexto les apresa. Enterado de que el emir enviaba tropas contra él, les mató y se apoderó de sus domi­nios. Era el año 880. Los Banu-Qasi dominaban toda la Marca Superior, salvo Huesca, que pertenecía a los Amrus-Sabrit.

 

El emir de Córdoba dirigió contra Ismail varias aceifas. Muhammad ibn Lubb, sobrino de Ismail, permitió el paso por sus tierras de un ejército que se dirigía contra su tío. Enterado Ismail atacó a Muhammad en Calahorra, pero fue derrotado y capturado el 15 de noviembre de 882. Liberado posteriormente, aún vivió Ismail unos años retirado en Monzón, hasta el 10 de octubre de 889. Pero Muhammad ibn Lubb se había adueñado ya de todo lo suyo.

 

Muhammad ibn Lubb, acosado en 884 por los ejércitos del emir Muhammad 1, accedió a vender Zaragoza por diez o quince mil dinares si además era nom­brado gobernador de Arnedo y Tarazona.

 

Debió después arrepentirse de la venta, puesto que en 889 le encontramos poniendo cerco a Zaragoza. En esta ocasión debe interpretarse la palabra cerco literalmente, pues mandó construir un muro que rodeaba todos los barrios exte­riores de la ciudad. Un día que paseaba a caballo con todo su séquito, al entrar por el Arrabal, fue asesinado de un lanzazo por un hombre que le seguía a pie. Su cabeza fue exhibida desde la muralla, pero el asedio continuó.

 

Lubb ibn Muhammad ibn Lubb, hijo del anterior, consiguió del emir los nom­bramientos que tenía su padre, y a marchas forzadas acudió a Zaragoza desde Jaén para continuar el asedio. A la vez atacó a Muhammad ibn al­Malik al-Tawil, quien le había arrebatado la Barbitaniya, le capturó y lo llevó cargado de cadenas a Zaragoza, como un alarde. Lubb se hizo con el domi­nio de la Barbitaniya y casó con Domna Velasquita, hija de al-Tawil. En el año 900 Alfonso 111 el Magno, Rey de Asturias, dirigió una campaña contra él en Borja y Tarazona, pero Lubb salió victorioso. En el verano de 904 atacó Baños y el Pallars y continuó con el asedio a Zaragoza. Sancho Garcés 1 de Pamplona atacó sus posesiones en la Rioja Alta. Lubb se dirigió entonces con­tra Pamplona, pero el 29 de septiembre de 907 fue derrotado y muerto cuan­do contaba con treinta y ocho años de edad.

 

El mismo año Muhammad ibn al-Malik (apodado "El Largo"), tomó Boltaña, Barbastro y Alquézar, y un año después Monzón y Lérida.

Los Banu Sabrit eran una familia descendiente de nativos de Huesca a quienes sorprendió la invasión de los árabes, que llegaron a la provincia alrededor de 714. Decidieron hacerse musulmanes para evitar mayores problemas, como los Banu Qasi, acérrimos enemigos suyos. He resumido mucho la historia de los Banu Sabrit que tuvieron relación con Barbastro, y he acomodado un tanto la caligrafía de sus nombres para hacer el texto más legible. He aquí la historia:

 

Muhammad ibn al-Malik al-Tawil era señor de Huesca desde que mató al gobernador Masud en el año 887. Estaba casado con Sancha, una hija de Aznar Galindo II de Aragón. En el año 889 conquistó la Barbitaniya de manos de Muhammad ibn Lubb. El distrito comprendía más o menos lo que es el actual Somontano, además de Boltaña por el Norte y Selgua por el Sur, pero sin llegar a Monzón. La capital era Barbastro desde el año 800. En 898 Lubb atacó Huesca, capturó a al-Tawil y lo llevó cargado de cadenas al asedio de Zaragoza, como un alarde. Lo liberó a cambio de la Barbitaniya, aunque accedió a venderle Huesca por cien mil dinares, de los que pagó cincuenta mil y dejó como rehenes a sus hijos Abd al-Malik y Sayyida (llamada domna Velasquita). A la muerte de Lubb, al-Tawil reconquistó Barbastro. Atacó Roda de Isábena, los valles del Segre y el Noguera Ribagorzana, Pamplona y Terrasa. Cuando trataba de reconstruir la muralla de Tortosa, en 913, murió en batalla. Tuvo ocho hijos, algunos de ellos vecinos del Entremuro, a saber:

 

Sayyida (Domna Velasquita) casó con Lubb ibn Muhammad, de quien era rehén.

 

Abd al-Malik Ibn Muhammad sucedió a su padre en Huesca y Barbastro. Cedió a su hermano Amrus el castillo de Monzón, aunque éste lo perdió ante los Banu Qasi. Durante el período de su gobierno fue atacado en varias ocasiones por su propia familia, tíos y primos, aunque el pueblo de Huesca consiguió eliminar a todos los que le vencieron. El 25 de diciembre de 918 le ataca su hermano Amrus, quien le prende y ordena su estrangulamiento.

 

Amrus ibn Muhammad le sucede, pero en 919 la población le expulsa de Huesca, llamando a su hermano Fortún. Se instaló en Barbastro, donde levantó nuevos muros y torreones. En 919 pierde Barbastro ante los Banu Qasi. En 920 ataca el castillo de Monzón con ayuda de Sancho Garcés y Bernardo Unifredo de Ribagorza, haciendo huir a la guarnición. Su hermano Fortún le ataca en 921 cuando estaba en el castillo de Muñones (cerca de Secastilla), pero fracasa. Abu Bakr de Zaragoza le captura en 922 y le obliga a pagar un alto rescate. En 929 obtiene el nombramiento como gobernador de Barbastro. Se sublevó repetidamente contra Abd al-Rahman III, negándose a pagarle impuestos y a participar en las campañas de guerra (aceifas) que dirigía el Califa. Murió el 6 de junio de 935.

 

Fortún ibn Muhammad no fue gobernador de Barbastro, pero su historia es muy interesante. En 919 quedó al mando de Huesca cuando la población expulsó a su hermano Amrus. En 933 se negó a asistir a la aceifa que atacó Osma, y temiendo la reacción de algunos ciudadanos los fue encarcelando. La población de Huesca le expulsó en junio de 933, refugiándose en el castillo de Sen y Men. El Califa le hizo gobernador de Niebla en 935, y en 937 de Huesca. En agosto de 939 participó en la batalla de Alhandega, en la que las tropas cordobesas sufrieron una gran derrota, debido a que las tropas de Fortún abandonaron el combate. El Califa mandó perseguirle, y lo capturaron cerca de Calatayud. Fue enviado a Córdoba, y el 14 de septiembre de ese año, coincidiendo con la entrada en la ciudad de Abd al-Rahmán III, fue crucificado y alanceado frente al alcázar. La esposa de Fortún, que era cristiana, viajó entonces a Pamplona y casó con su rey García Sánchez.

 

En 922 Musa ibn Muhammad era gobernador de Lérida, plaza que perdió ante los Banu Qasi. Quedó como lugarteniente de su hermano Fortún en Huesca. En 940 recibió en Córdoba el nombramiento como gobernador de Huesca y la Barbitaniya. Pidió los nombramientos de sus hermanos Yahyá como gobernador de la Barbitaniya, y de Walid como señor de algunos castillos como el de Sorban. Murió el 18 de diciembre de 954.

 

Yahyá ibn Muhammad residía en Córdoba desde 933 y fue gobernador de Mérida en 935. Cuando su hermano Fortún recuperó Huesca en 937 quedó como rehén en Córdoba. En 942 recibió el nombramiento como gobernador de Barbastro, Boltaña y Alquézar. Ese mismo año fue capturado por una horda de húngaros que, tras asolar el sur de Francia, habían puesto sitio a Lérida y dirigido ataques hacia el río Ena y Huesca. El 14 de septiembre fue liberado en Tortosa por un mercader que pagó por él un rescate de mil mezcales, y fue premiado después por el Califa con el doble. Gobernó luego en Barbastro desde 943 a 951, donde murió el 20 de diciembre.

 

Lubb ibn Muhammad: nombrado gobernador de Barbastro en el año 951. Falleció de repente en Córdoba en 955, sucediéndole un hijo suyo, Yahyá, que compartió el gobierno con su primo Abd al-Malik de Huesca hasta que en 959 se separaron de nuevo las dos jurisdicciones.

 

La única noticia posterior sobre los Banu Sabrit es del año 975. En un torneo celebrado en Córdoba participó Walid ibn Abd al-Malik ibn Musa, que sería hijo de Abd al-Malik, nieto de Musa ibn Muhammad y biznieto de Muhammad ibn Abd al-Malik al-Tawil, con el que hemos comenzado esta historia.

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