Militia Amoris

 

Militia Amoris puede considerarse uno de los tópicos más usados dentro la literatura erótica pues con él se entiende el amor, y todo lo que de ello deriva, como una lucha, una batalla.

 

Ya el poeta romano Ovidio, famoso por obras como Arte de Amar y Las Metamorfosis que recogen pasajes mitológicos procedentes de la cultura griega, comenzó a usar este tópico en ellas. Así pues encontramos los siguientes:

"Militat omnis amans, et habet sua castra Cupido"

(Ovidio, Amores, I, 9, 1)

Que significa: "Es soldado todo amante y Cupido tiene su campamento propio."

"Militiae species amor est; discedite, segnes:
Non sunt haec timidis signa tuenda viris.
Nox et hiems longaeque viae saevique dolores
Mollibus his castris et labor omnis inest"

(Ovidio, Ars amatoria, II, 233-236)

Traducción: "El amor es una especie de milicia. ¡Apartaos los que seáis flojos! Estas enseñas no deben ser defendidas por gentes pusilánimes. Noches, borrascas, largos caminos, crueles dolores y toda clase de trabajos entran en este campamento del placer."

A lo largo del tiempo, este tópico también ha sido un recurso de los poetas para expresar la lucha del amante. Así pues, encontramos durante la Edad de Oro I (Renacimiento):
 

"Pues si comparar queremos

La vida del amador

Al hombre guerreador,

En mil cosas la veremos

Semejante.

Anda en guerra todo amante"


(Sermón de Amores, Cristobal de Castillejo)
 
 
 
Durante en siglo XIX español, autores como L. Alas "Clarín" hicieron uso de este tópico tal y como podemos observar en un fragmento de su obra La Regenta:
 

"Supongamos que Ana consentía en hablar con don Álvaro a solas. ¿Dónde podía ser? ¿En casa del Regente? Imposible, pensaba el seductor; esto ya sería una traición formal, de las que asustan más a las mujeres; semejantes enredos no podía admitirlos la Regenta, por lo menos al principio. La casa de Paco era un terreno neutral; el lugar más a propósito para comenzar en regla un asedio y esperar los acontecimientos. Don Álvaro lo sabía por larga experiencia. En casa de Vegallana había ganado sus más heroicas victorias de amor."

 
En esta obra el autor nos sitúa en Vetusta y narra la historia de Ana Ozores, una mujer que esta casada con el antiguo Regente (Víctor Quintanar), un hombre mayor que ella que la hace sentirse sola. Comienza a ser cortejada por Álvaro Mesía, donjuan de la ciudad, pero al mismo tiempo, el confesor de Ana, Don Fermín de Pas, se enamora de ella. Así es como comienza la "lucha" para conseguir el amor por la protagonista.
 
 
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