Ignis amoris

Este tópico literario considera que el amor es como un fuego interior. Es uno de los más usados en poemas literarios de estilo erótico. También se puede llamar flamma amoris.

A lo largo de la historia se han descrito de muchas formas diferentes la sensación de estar enamorado: unos dicen que es como sentir mariposas en el estomago, otros que la temperatura corporal aumenta con solo mirar al amado o amada y mucha gente lo define como algo frenético que  es imposible de controlar y te hace decir cosas sin razonar antes.
Todas estas definiciones hacen referencia a un amor puro y verdadero, en el cual la llama nunca se apaga y se es capaz de morir por la persona amada.

En el siguiente fragmento de un poema Catulo, poeta latino, nos habla sobre ese fuego interior:

Versos 3-6 del poema 83 de Catulo

Si nostri oblita tacert,
sana esset; nunc quod gannit et obloquitur,
non solum meminit, sed, quae multo acrior est res,
irata est; hoc est, uritur et coquitur.
                                                   
"Si, olvidada de mí, se callara,
su corazón quedaría intacto; ahora que gruñe y me insulta,
no sólo se acuerda de mí, sino, lo que es mucho más grave,
está airada, es decir, se abrasa y arde."

En él, el autor muestra el dolor y la pasión con que alguien es capaz de amar y la turbación que ello provoca.

En el siguiente poema de Safo se distingue claramente la sensaciones que uno tiene al enamorarse: te quedas enbobado escuchando lo que dice la persona que quieres, no puedes parar de mirarle, el corazón se te acelera solo con intentar hablar con la persona amada.

 

Me parece que es igual a los dioses

el hombre aquel que frente a ti se sienta,

y a tu lado absorto escucha mientras

dulcemente hablas y encantadora sonríes. Lo que a mí

el corazón en el pecho me arrebata;

apenas te miro y entonces no puedo

Al punto se me espesa la lengua

y de pronto un sutil fuego me corre

bajo la piel, por mis ojos nada veo,

los oídos me zumban,

me invade un frío sudor y toda entera

me estremezco, más que la hierba pálida

estoy, y apenas distante de la muerte

me siento, infeliz.

 

Éste otro poema de Catulo también describe esa sensación de estar enamorado. En él cuenta que su amada Lesbia es más hermosa que un dios, que cuando la ve no es capaz de articular palabra y que un fuego interior le abrasa el corazón y todo su cuerpo.

 

Ille mi par esse videtur

ille, si fas est, superare divos,

qui sedens adversus identidem te

spectat et audit

dulce ridentem, misero quod omnis

eripi sensus mihi; nam simul te,

Lesbia, aspexi, nihil est super mi

Vocis in ore,

lingua sed torpet, tenuis sub artus

flamma demanat, sonitu suopte

tintinant aures, gemina teguntur

lumina nocte


Ésta es su traducción:

"Me parece que es igual a un dios, me parece, si no es impiedad, que sobrepasa a los dioses aquel que, sentado ante ti, sin cesar te contempla y te oye sonreír dulcemente, dicha que arrebata a mi pobre alma todos los sentidos; pues apenas te he visto, Lesbia, se me apaga la voz en la boca, se me paraliza la lengua, un fuego sutil corre por mis miembros, me zumban con un sonido interior los oídos y una doble noche se extiende sobre mis ojos."

En el siguiente soneto de Quevedo se habla del monte Etna (un volcán) como una comparación del ardiente amor que padece el autor.

 

Ostentas, de prodigios coronado,

sepulcro fulminante, monte aleve,

las hazañas del fuego y de la nieve,

y el incendio en los yelos hospedado.


Arde el invierno en llamas erizado,

y el fuego lluvias, y granizos bebe;

truena, si gimes; si respiras, llueve

en cenizas tu cuerpo derramado.

 

Si yo no fuera a tanto mal nacido,

no tuvieras, ¡oh Etna!, semejante:

fueras hermoso monstruo sin segundo.

 

Mas como en alta nieve ardo encendido,

soy Encéfalo vivo y Etna amante,

y ardiente imitación de ti en el mundo






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