En primavera, durante las horas más cálidas del día, con un poco de atención y paciencia no es díficil observar a estos escarabajos de aspecto semejante a la cáscara de una pipa, que se desplazan sobre la arena de un camino, se mimetizan entre la hierba o se ocultan bajo una piedra.
Para la fauna ibérica representan uno de los grupos más originales y emblemáticos, ya que la amplia mayoría de las especies descritas son exclusivas de la Península Ibérica (endemismos).