Engobes coloidales (II)

                                                                                                                Por      Dante Darío Alberro.

Con respecto al tema de las sigillatas, un amigo ceramista que reside en Bélgica, J. J. Díaz, , me escribe lo siguiente:

    “Estás en lo cierto Dante, a pesar de que la tierra sigilata es un término en el que aglutinamos las piezas que se recubren con tierra decantada, ni el resultado ni la finalidad son las mismas.”
    “La tierra sigilata posiblemente fue el primer experimento de producción industrial. Utilizando moldes y un acabado con tierra decantada conseguían un producto de bajo coste a la vez que generaban una elevada producción.”
    “Con el tiempo estos procesos de producción quedaron en el olvido a pesar de las innumerables muestras y restos y cuando en Europa investigaban por redescubrir la sigilata paradójicamente se seguía utilizando en procesos de decantación en lugares olvidados (India...). Esos engobes coloidales que en francés, literalmente algunos los llaman "la flor de la tierra" resultan de una decantación extrema (ayudada con deflucolantes casi siempre).”
    “Creo que a diferencia de la sigilata, en estos engobes se prescinde en gran medida de la composición calcárea, que si bien en la sigilata puede ayudar en la fusión estos engobes aplicados en capas muy finas y de granulometría mucho más fina tienen mayor facilidad para cerrarse/fundir en baja y un excesivo contenido calcáreo puede producir defectos o manchas.”

Lo dicho por el amigo reafirma mi opinión de que no es lo mismo un engobe coloidal bruñido que la terra sigillata romana. Otro amigo de la web, el profesor Cruz Vicente Lazcano de México, me dice que la sigillata es el resultado de una selección de dos arcillas, una de naturaleza alcalina y la otra ácida, coloidales ambas, que decantadas y tratadas adecuadamente (menciona el uso de urea, así como la inclusión de fosfatos como cenizas de huesos), dan por resultado una reacción a nivel superficial que produce el acabado característico de la sigillata.
 
Aunque ambas opiniones parecen diferentes (la Grafeusenque, como vimos, usaba una misma arcilla para la pieza y para el engobe), puede que no sean contradictorias. Posiblemente los alfareros galos, al decantar y tratar la arcilla, cambiaran su naturaleza haciéndola más ácida (el fósforo en la cerámica es parte del grupo ácido), mientras que la tierra remanente, usada en la pasta, mantendría su naturaleza alcalina.

Es un tema que da para hablar e investigar muchísimo, pero aclarado esto y como no soy un especialista en sigillatas, en esta entrada solamente me propongo contar un poco de lo que he hecho con las arcillas que he podido probar y las formas de decantarlas para lograr un engobe coloidal.

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Preparación de un engobe coloidal.
Los engobes coloidales, a veces llamados sigillatas (*) nos  permiten realizar trabajos de bruñido de un brillo imposible de conseguir mediante otras clases de engobe. El brillo se mantendrá intacto luego del horneado, que se realiza entre los 900º y los 1050º C, o a lo sumo, 1100º C. Por encima de esta temperatura, la aparición de fases cristalinas eliminará su característico brillo.
La mayoría de los autores coinciden en que se obtienen por decantación de una arcilla adecuada, de tipo illita, eliminando las partículas más gruesas de cuarzo, calcita, etc., y guardando las partículas más finas. No se prestan las arcillas caoliníticas, por su grano más grueso y su mayor refractariedad. 

Generalmente se recomienda mezclar la arcilla con mucha agua y unas gotas de algún defloculante (silicato de sodio, hexametafosfato de sodio), se deja reposar hasta que decantan las partículas gruesas y se conserva la parte que permanece en suspensión. Esta se concentra después por evaporación o floculación mediante unas gotas de vinagre, que actúa como espesante. (**)
Otra forma de hacerlo consiste en lavar repetidamente la arcilla con agua lo más pura posible, hasta que se decanta la parte gruesa (arenas, micas, etc.) para luego proceder a quitar el agua clara de arriba y retirar las partículas finas con un sifón.

En mi experiencia personal, he usado los dos métodos, ya que he encontrado algunas arcillas que se decantan de manera muy rápida, y en ese caso me parece preferible usar un defloculante para separar las partículas finas de las arenas. 
Pero hay otro tipo de arcillas, que por sus características se mantienen en suspensión de manera prolongada: en estos casos el uso de agua desmineralizada (lo ideal sería usar agua destilada), parece acelerar la separación de partículas coloidales de la parte gruesa de la suspensión.


Una muestra de arcilla decantada proveniente de Cuesta del Obispo (Salta, Argentina).
En la parte de abajo se pueden apreciar las partículas arenosas ya decantadas.


El procedimiento paso a paso sería como sigue: 

    1) Hago una primera prueba mezclando algo de la arcilla con agua común, agitando bien la mezcla. 
Según sea la reacción (que se deposite rápidamente o no), trabajo con el agregado de algún tipo de defloculante, o bien uso solamente agua.
    2) Si es el caso de una arcilla que no decanta rápido, la mezclo con abundante agua desmineralizada, agitando bien el conjunto, y la dejo reposar un tiempo. También se puede ser agua de lluvia en aquellos lugares donde la atmósfera sea limpia todavía, libre de la polución del aire.
    3) En los dos métodos, tras dejar decantar la mezcla, retiro con un sifón el agua clara de arriba, para pasar a retirar con cuidado la parte más fina (que se destaca por ser de un color más claro y puro) y la paso a otro recipiente para que decante por sí sola (esto puede llegar a tardar un mes o más).
    4) En algunos casos si lo veo necesario, agrego más agua desmineralizada hasta colmar el recipiente. Así, repitiendo el lavado dos o tres veces, se puede separar una cantidad mayor de partículas finas: en el fondo el frasco aparecen arenas de pequeño tamaño que se diferencian por su color más oscuro.

Al agregar vinagre en algunas arcillas (como recomiendan algunos autores para acelerar la decantación de las partículas finas), me llevé la sorpresa de que la arcilla se “coagula” lo que vuelve difícil su aplicación; entonces me he visto obligado a volver a lavar la arcilla, recomenzando el proceso.

En cuanto a su aplicación, puede ser hecha a pincel, o por soplete, baño etc. Un detalle a tener en cuenta es que la capa de engobe debe ser muy fina, ya que por encima de cierto espesor el engobe se pela y desprende de la pieza. La densidad adecuada se halla entre 1,050 y 1,100, o un poco más.
Muchas veces el engobe comienza a brillar cuando va secando; a partir de cierto punto, con una bolsita de nailon suave se puede frotar la superficie acrecentando su brillo.


Arcillas provenientes de Humahuaca (Jujuy) y Catamarca.

(República Argentina).


En cuanto al origen de las arcillas, la mayoría de las muestras que probé con éxito vienen de zonas montañosas de la Argentina (provincias de Salta, Jujuy, Catamarca y Mendoza). Este tipo de arcillas suelen tener menos sales, y son predominantemente del tipo illítico.

Su color en crudo es indicativo de lo que nos darán tras la cocción, aunque no siempre es así. Algunos tonos (ocres, naranjas, violáceos) se oscurecen y viran al rojizo si la temperatura se eleva más allá de un punto. Los ejemplos de las fotos dan una idea de la variedad de colores que se pueden obtener.

Arcillas provenientes de las provincias de Catamarca 
y Mendoza (República Argentina).



"El Sueño de Pandora" /escultura en  pequeño formato.
Terra sigillata / procedencia: Catamarca.

Obra del autor.

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 (*) Como dije en la entrada anterior, una sigillata no es un engobe bruñido sino una cubierta que sella los poros de la pieza durante la cocción.

(**) Algunos autores proponen moler una arcilla blanca en un  molino a bolas, con el doble de agua y el agregado de un defloculante, para preparar una sigillata blanca que puede ser coloreada con pigmentos u óxidos finamente molidos. Las sales colorantes solubles son para este caso una buena opción, ya que el grano del óxido puede restarle su característico brillo al engobe.