¿Cómo funciona nuestro cuerpo?


1.1 ¿CÓMO FUNCIONA NUESTRO CUERPO? 

Entender cómo funciona nuestro cuerpo es vital para conseguir nuestros objetivos ya que nuestro organismo es nuestro principal aliado, a fin de cuentas es éste el que hará el trabajo de adelgazar; así que porqué no tomar un tiempo para saber exactamente cómo lo hará. Mi problema de seguir un método, un plan de entrenamiento diseñado por alguien más, es precisamente el no entender porqué se hace y por lo tanto es muy fácil cometer errores. Así que trataré de explicarlo de la manera más sencilla para que lo pueda entender cualquier persona sin importar su nivel académico o sus conocimientos de anatomía.

¿De dónde obtiene nuestro cuerpo la energía? 


Como muchos de los que están leyendo sabrán, hay tres fuentes principales de energía: Carbohidratos, Proteínas y Grasas. Los Carbohidratos, presentes en los 
cereales principalmente (Pan, Pastas, Tortillas, Arroz) y en los dulces y postres, son la principal fuente de energía del cuerpo, es más, son literalmente como gasolina para el cuerpo ya que pueden transformarse en energía muy rápidamente y muy eficazmente. Los necesitamos para movernos, para regenerar los tejidos del cuerpo, para mantenernos activos y despiertos. Son, al igual que los demás, indispensables para nuestro diario vivir aunque su consumo exagerado puede ser perjudicial.
Las proteínas, principalmente presentes en las Carnes (Pollo, Pescado, Carnes Rojas, etc), aunque también presentes en las legumbres como los frijoles, los huevos y la leche y sus derivados; son esenciales en nuestro cuerpo ya que prácticamente estamos hechos de ellas, son indispensables para la construcción de los tejidos, músculos, órganos, membranas, etc. Las grasas, al igual que los demás también constituye una fuente de alimento de la que no podemos prescindir. Es indispensable para el buen funcionamiento del cuerpo y como fuente de energía es la más eficiente de todas, proveyendo casi el doble de energía por cada gramo, que los otros dos.
Todos estos alimentos son separados por nuestro sistema digestivo y a su vez son transformados en otras sustancias más simples que nuestro cuerpo puede procesar (Glucosa, Aminoácidos y Acidos grasos). A su vez estos se transforman en sustancias más simples que nuestro cuerpo puede usar como energía: Los ATP, el combustible del cuerpo. Lo importante de resaltar es que nuestro organismo tiene la capacidad de transformar estas fuentes de energía y convertirlas en otras: Los Carbohidratos pueden descomponerse en Azúcares (Glucógeno), pero también en Triglicéridos (Grasa que se acumula en el abdomen y otras áreas del cuerpo). Ambos van a parar a unos depósitos donde se almacenan hasta que el cuerpo los necesita. El Glucógeno se almacena en depósitos en los músculos y son utilizados con las actividades físicas, mientras que los triglicéridos se almacenan en los depósitos de grasa que causan la barriga y la obesidad.
Las proteínas también pueden descomponerse y usarse para llenar los depósitos de glucógeno cuando están vacíos, pero también se pueden transformar en grasa si se consumen en exceso. Por otro lado las grasas que consumimos también se pueden convertir en energía para abastecer a los músculos. En conclusión, todos las fuentes de energía son necesarias y ninguna dieta que suprima o exagere el consumo de alguno de estos grupos puede llevarnos a algo bueno.
¿Por qué se almacena la grasa en el cuerpo? Cuando yo ingiero un alimento, por ejemplo una galleta (una no integral) con alto contenido energético. Esa galleta está hecha de cereales y azúcar por lo que seguramente contiene un alto contenido de carbohidratos. Al ser digerida, los carbohidratos se descomponen y se convierten en azúcares (glucosa) que son llevados al torrente sanguíneo. Cuando nuestro organismo detecta un alza en el nivel de azúcar en la sangre, libera otra sustancia que 12
juega un papel muy importante: La Insulina. Su trabajo es la distribución del azúcar en nuestro cuerpo. El primer trabajo de la insulina es llevar los azúcares a unos depósitos que hay en el hígado y en los músculos (los depósitos de glucógeno, que son usados para proveer combustible inmediato para la actividad física).
Supongamos que la galleta me la comí estando en una situación sedentaria (viendo TV por ejemplo) y después de largo rato de inactividad. Entonces, por cuanto no ha habido actividad física en mucho tiempo, es de suponerse que mis depósitos de glucógeno estén llenos o casi llenos, por lo tanto habrá un exceso en el nivel de azúcar. ¿Qué hace la insulina con ese exceso? ¿lo desecha? La respuesta es No, es energía y al cuerpo no le gusta desechar la energía. Entonces la insulina se encarga de llevarlo a los depósitos de grasa (El abdomen y debajo de la piel). Esa es la razón por la cual los carbohidratos tienden a hacernos engordar. A este efecto le llamaremos “Efecto Insulina” en adelante. Es necesario que lo entendamos bien porque esto juega un papel sumamente importante en las causas de la obesidad. Algo similar sucede cuando consumimos grasas y proteínas en exceso. Recordemos que todo aquello que no necesitamos, el cuerpo tiene la capacidad de transformarlo en grasas (triglicéridos) y almacenarlos. Las grasas no se descomponen fácilmente por lo que pueden estar almacenadas por mucho tiempo y de esta manera el cuerpo garantiza que siempre tendrá energía disponible. Nuestro cuerpo fue diseñado de esta manera, algo bueno en primer término; el problema es que no nos gusta ver ese exceso almacenado en forma de grasa, y además, cuando esa grasa alcanza niveles demasiado altos empieza a almacenarse en el hígado y en las arterias, tapando la circulación y ocasionando una serie de efectos negativos. Es por ello que debemos combatir los altos niveles de triglicéridos a toda costa. 

¿Qué ocasiona el “Efecto Insulina”? 


Los carbohidratos pueden ser simples y compuestos, al igual que las grasas pueden ser simples y compuestas. Simple quiere decir que sus moléculas son fácilmente convertidas en energía, los compuestos son lo contrario, al organismo le cuesta más trabajo metabolizarlos. Todos los alimentos refinados casi por regla general se ubican en la categoría de “simple” (por ejemplo: Pan blanco, Arroz, Postres, Papas Fritas etc.). Los hábitos alimenticios de nuestro tiempo tienden a exagerar el consumo de este grupo, por lo que también podemos llamar a los simples como “No saludables”. Estos alimentos al ser fáciles de procesar ocasionan un alza casi inmediata en los niveles de azúcar en la sangre. Las comidas abundantes ocasionan el mismo efecto. 
Cuando los niveles de azúcar son muy altos la insulina actúa de inmediato redistribuyendo el combustible que recién entró al organismo. En un lapso tan corto de tiempo las necesidades energéticas del cuerpo no serán tan altas, en especial en actividades sedentarias, por lo que la insulina llevará el exceso a los depósitos de grasa. Como los carbohidratos son muy rápidos de procesar, el cuerpo distribuirá el azúcar tan eficientemente que pronto bajarán de nuevo los niveles de azúcar en la sangre, y la respuesta a ello será la sensación de hambre nuevamente.
La fibra dietética, tan famosa en estos tiempos, no constituye en realidad ninguna fuente de energía. Su trabajo de hecho es estorbar la absorción de la energía. Al incluir fibra juntamente con los carbohidratos (como en los cereales integrales) hacemos éstos más difíciles de procesar. Una absorción más lenta evita que los niveles de azúcar en la sangre se disparen. Además, al recibir la energía más lentamente esta va siendo utilizada por nuestro cuerpo al ritmo que nuestros músculos y tejidos lo necesitan por lo que evitamos la acumulación de grasa. La misma razón hay para distribuir nuestra ingesta diaria en 5 comidas pequeñas o más en vez de 3 grandes como muchas personas lo hacen, con esto sólo se incentiva la acumulación de grasa. Una ingesta balanceada (Comer de los tres grupos) también evitará el “efecto insulina”. Básicamente la mejor receta para engordar es comer carbohidratos simples, no integrales y solos, esto dispara los niveles de azúcar instantáneamente obligando a nuestro cuerpo a almacenar el exceso de energía.





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