LA HISTORIA VERDADERA SOBRE EL IBO

publicado a la‎(s)‎ 21 de oct. de 2009 8:58 por montessori monclova   [ actualizado el 25 de ene. de 2012 11:37 ]
Si me preguntan qué es lo bueno del IB les podría contestar, como un maestro, afirmando que todo. Pero como alumno les pienso contar la verdad que ocultan los maestros.
El IB es un programa que te obliga a leer, devorar libros y como si no fuera suficiente, entenderlos. Entender las razones de los protagonistas e incluso del autor. Entender sus ideas: en dónde vivía, cómo vivía, ¿qué le paso a aquel pobre individuo para que le diera por transmitir sus ideas en una historia que sorprendería a los grandes pensadores y ellos los transmitiera de generación en generación? Descubrir el por qué el autor escribió sobre el cielo gris, es decir, si el gris simboliza la tristeza o quizá soledad. Probablemente el autor sólo quería poner un cielo gris, sin simbolizar nada más.
Y te sientas escuchando al maestro, luchando por tratar de entender por qué razón aquel individuo nos quiere enviar esos mensajes, tratando de entablar conexión. Nada. Escuchas las clases de historia, te emocionas con aquel profesor que te narra un montón de hechos como si fuera una novela, pero surge el primer obstáculo de tu vida adolescente: El ensayo, representado en 1500 palabras con un propósito, argumentos, contraargumentos y una conclusión. Todos los conocimientos que crees haber adquirido se mezclan en 1500 palabras dándote por resultado una terrible ensayo sin coherencia y por lo tanto una terrible calificación.
Observas 8 temas de biología frente a ti que no ofrecen tregua y de no comprenderlos, causaran estragos en la calificación. Sientes los nervios atacándote, el estrés haciendo efecto en tu rostro en forma de granos y en la caída de tu cabello, y aún se atreven a decirte: “La universidad es peor”, decides comprar una agenda, decides organizarte. Aparece esta extraña materia, Teoría del Conocimiento que te golpea en todos los sentidos, en tu razón, en tus emociones y finalmente en tu forma de ver la vida. Y aparece el monstruo del ensayo, y sigues fallando, sigues sin poder organizar tus ideas. Y aparece matemáticas, aparece inglés, aparece empresa. Todas esas materias exigiéndote cada vez más esfuerzo intelectual, dejando tu cerebro fatigado día tras día.
Y comienzan las frustraciones, porque a todo esto se une la horrorosa adolescencia, cambios de humor, nuevas experiencias. ¿Por qué me he de preocupar por todo esto si aún estoy en prepa? Y comienzan las comparaciones, aquellos trabajan menos, le exigen menos, son más felices. Y comienzan las batallas entre las ganas de disfrutar el mundo sin tener las ataduras de los deberes escolares. Comienzan las batallas con los maestros. Comienzan las batallas con uno mismo.
La monografía, el ensayo de tdc, las evaluaciones internas, las evaluaciones externas. Trabajos, trabajos, no les ves el fin. De los nervios llegas hasta las lágrimas y no le ves fin, y piensas, reflexionas ¿Por qué estoy aquí?
Y cuando menos lo esperas llegan las respuestas. Los libros suelen ser menos tediosos e incluso interesantes. Comprendes el autor, comprendes a los personajes, comprendes las ideas transmitidas. Comprendes teoría del conocimiento, la importancia de todos nuestros medios de conocimiento y no solo la importancia de lo racional. Comprendes que la historia no es aprender fechas, es comprender las circunstancias que las causaron y las consecuencias en la sociedad. Comprendes la importancia de CAS de aprender a sentir empatía, de no tomarlo como una obligación si no como un gusto por ayudar a la sociedad y a ti mismo. Comprendes como Biología, matemáticas, Ingles, empresa, historia y literatura se relacionan. Y finalmente comprendes quien eres.
Pero no solo lo comprendes, lo aceptas, lo debates, lo reflexionas hasta lo último punto posible. Ya no te resulta cansado levantarte en la madrugada para ir a la escuela. Ahora lo disfrutas, quieres ir al colegio, aprender más, debatir con tus maestros y discutir sobre múltiples temas. De pronto, ya no vez a tus maestros como tales, los ves como algo más. Ya no los ves como las personas que estaban en tu salón de clase sólo para castigarte. Ahora les tienes un profundo agradecimiento, porque sabes que todo lo que eres es gracias a ellos. Los respetas y los admiras increíblemente.
Si me preguntan qué es lo bueno del IB, ahora les podría contestar como un maestro, afirmando que es simplemente la oportunidad más grande en tu vida. Pero soy un alumno y les diré que el IB es una de las mejores cosas que me han pasado en esta corta vida. Después de todas estas batallas entre conocimiento, maestros, ensayos, análisis e investigaciones sé que todo tiene una razón. El propósito del IB es formar personas que puedan encontrar el equilibrio en su vida entre racionalismo y emociones. Alumnos que saben analizar situaciones externas como lo es la política, la religión, la sociedad y la economía. El propósito es formar personas con valores que pongan en práctica todo lo aprendido. La emoción de poder sentarte y poder transmitir en 1500 palabras tu pensamiento de forma coherente y racional. Una perspectiva que no cualquier persona tiene el privilegio de obtener, no hay extremismos, no se sacrifica la vida social. Se sacrifica el antiguo pensamiento adolescente que abunda en esta sociedad mexicana, el pensamiento de una mente inmadura.
Ahora contamos con un pensamiento empático, que comprende que el conocimiento es libertad, y que por este pensamiento lograremos mejorar la sociedad en que nos desarrollemos utilizando las habilidades aprendidas de la mejor manera. Y desarrollando un profundo amor por adquirir conocimientos, ignorando cualquier límite y aprovechando todo aquello que nos enriquezca.
Aquellos que tengan dudas sobre el IB, no lo tengan, los retos siempre serán aterrorizantes, pero puedo garantizarles que todo lo que aprendan aquí, en esta escuela, en este bachillerato internacional, les abrirá la puerta a un nuevo mundo, al que pocos tienen el interés de entrar. Estar en el IB es algo aún más grande que un privilegio. Tal vez muchos tengan la idea de que es muy pesado, demasiados trabajos, de que quizá no sirva de nada, pero no es así.
 Nada en esta vida es sencillo, todo lo bueno y que de verdad vale la pena tiene un precio. Este precio será de solo 2 años, pero el resultado es para siempre.
Esa es la verdad sobre el IB.
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