La evolución histórica de las poblaciones

Para explicar la evolución histórica de las poblaciones se suele utilizar un modelo científico que denominamos MODELO DE TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA. ¿Por qué este nombre? Porque las poblaciones han variado a lo largo del tiempo sus componentes básicos (natalidad y mortalidad, sobre todo), dando como resultado unos caracteres demográficos determinados. ¿Lo aplicamos a todos los territorios del mundo? Con algunas variantes, sí. Pero debéis recordar que el proceso se desarrolla en tiempos diferentes según los distintos países. Así, el mundo desarrollado lo experimentó (la transición demográfica) a partir de finales del siglo XVIII, estando en la actualidad en la última fase (regresiva), mientras los países más pobres empezaron la transición en el siglo XX, encontrándose en la actualidad algunos de ellos aún en la fase de transición.
Veamos paso a paso el modelo. Primero, recordad que hablamos de tres fases:
  1. RÉGIMEN DEMOGRÁFICO ANTIGUO
  2. TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA
  3. RÉGIMEN DEMOGRÁFICO MODERNO.

EL RÉGIMEN DEMOGRÁFICO ANTIGUO

Empecemos por el principio. Durante casi toda la Historia de la Humanidad, los seres humanos han estado muy condicionados por los elementos del medio, sin apenas control sobre ellos o con un control muy deficiente, por lo que la población respondía de forma automática a los vaivenes del propio medio. Corresponde a toda la etapa paleolítica (la depredación mantiene a las poblaciones en niveles muy bajos de crecimiento de acuerdo a los recursos disponibles), la neolítica (aunque aumenta bastante la población, los hombres siguen sometidos a una agricultura sin apenas adelantos técnicos) y toda la histórica hasta la Revolución Industrial (las sociedades siguen siendo predominantemente agrícolas, por lo que, aunque las técnicas utilizadas avanzan de forma considerable, no han aparecido elementos correctores de las mortalidades, como una higiene adecuada o una medicina generalizada). En resumen los movimientos naturales de la población estarán muy condicionados por situaciones cotidianas (ingesta calórica escasa, higiene deficiente y atención médica prácticamente inexistente) o extraordinarias (malas cosechas, hambres y epidemias)
En estos contextos históricos, la población ofrece las siguientes características:
  • Mortalidad alta o muy alta, entre el 30 y el 40 por mil, debido a una alimentación deficiente, a unas condiciones higiénicas pésimas y a la escasa presencia de atención médica. Destaca sobremanera la altísima mortalidad infantil (300-400 por mil).
  • La mortalidad, además, presenta circunstancias específicas: junto a una mortalidad general altísima aparecen periódicamente mortalidades catastróficas: hambres, epidemias, guerras.
  • La natalidad presenta también niveles muy altos (por encima del 40 por mil) para compensar una mortalidad tan alta, con lo que las padres se aseguran la supervivencia de algunos hijos que puedan ayudar en el mantenimiento familiar y en la ancianidad de los progenitores.
  • Los movimientos migratorios normales son escasos por la homogeneidad de la situación entre las diferentes áreas de un mismo país o entre países. Sólo en situaciones extraordinarias los movimientos migratorios alcanzan relevancia: guerras, epidemias, conquistas y descubrimientos de nuevas tierras, hambrunas, colonización de tierras...
  • El crecimiento natural de las poblaciones es débil, llegando en algunos casos a ser negativo (cuando se producen mortalidades catastróficas). Por ello la población crece muy lentamente a lo largo del tiempo, pudiendo suceder que a un largo periodo de crecimiento demográfico suceda una crisis profunda. Quizás el ejemplo más destacado que podemos aportar de este fenómeno sea la historia demográfica europea entre los siglos XI y XV: a un poderoso crecimiento poblacional entre los siglos XI-XIII siguió una crisis muy profunda (Peste Negra) durante el siglo XIV.
  • En estas condiciones la esperanza de vida de las gentes es muy baja (30-40 años). La estructura demográfica resultante es un predominio importante de la población joven y una silueta triangular de la pirámide de edades.



LA TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA

Aunque lo dicho hasta ahora supone una simplificación para facilitar la comprensión del proceso, debemos tener presente que en el siglo XVIII, cuando se van a producir los cambios que diversifiquen el panorama, la situación dista bastante de ser homogénea. Pero imaginemos un mundo similar, en lo demográfico, en el siglo XVIII.
Europa conocerá entonces lo que conocemos como Revolución Industrial. Además de otros cambios que no analizaremos aquí, este fenómeno dará lugar a una transformación fundamental: la agricultura deja de ser la fuente principal de riqueza (y de crecimiento económico) y su lugar será ocupado primero por la industria y después por los servicios. Además, la aplicación tecnológica en todos los campos sufrirá un incremento sustancial, que convertirá a la agricultura en prácticamente independiente de las incidencias climatológicas. Los avances en todos los aspectos que afectan a los seres humanos fueron muy importantes: higiénicos, médicos, alimenticios, culturales, socioeconómicos...
Entramos, siguiendo el modelo, en la fase que le da nombre, LA TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA.
¿Qué pasa?
  • En un principio se produce la denominada EXPLOSIÓN DEMOGRÁFICA:
    • descienden y después desaparecen las mortalidades catastróficas (debido a las mejoras higiénicas y sanitarias, y al creciente control de los Estados sobre las economías nacionales, que permite disminuir la incidencia de las crisis de subsistencias);
    • desciende fuertemente la mortalidad general debido a las mejoras alimenticias, higiénicas y médicas;
    • se mantiene en niveles altos o muy altos la natalidad (las familias, debido al mantenimiento de mentalidades fuertemente ancladas en la necesidad de un número alto de hijos, siguen siendo numerosas; los excesos serán corregidos mediante la emigración);
    • en consecuencia, el crecimiento natural es desbordante.


  • En un segundo momento las variables cambian:
    • la natalidad inicia su retroceso, situándose al final en números parecidos a los de la mortalidad (las familias responden a la imposibilidad material de mantener a familias numerosas con la reducción de los hijos);
    • el crecimiento natural se atempera, llegando a tasas muy bajas en el final del periodo.
  • Las demás variables también conocen cambios significativos:
    • La mortalidad infantil inicia un retroceso parejo al de la mortalidad general (mientras que la mortalidad infantil había sido alta, las familias precisaban muchos hijos; cuando ésta cae, el número de hijos desciende).
    • La esperanza de vida crece.
    • La estructura por edades de la población ve crecer el número de adultos y ancianos, a la vez que el número de jóvenes inicia un suave e irreversible descenso. La pirámide se ensancha por el centro y adelgaza por la base.


EL RÉGIMEN DEMOGRÁFICO MODERNO

Tras este periodo de cambio entramos en la tercera fase, que llamamos RÉGIMEN DEMOGRÁFICO MODERNO. Es en el que estamos en la actualidad casi todos los países del mundo, aunque algunos paísespobres permanecen en la transición demográfica que iniciaron recientemente.
Los cambios, ya no fundamentalmente tecnológicos, han sido socioeconómicos y culturales. Dos destacan por encima de todos:
  • La incorporación masiva de la mujer al mundo laboral.
  • Los cambios en las mentalidades.



RESUMEN


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