La Historia de Encajes Beny
Encajes Beny - Ultra Calidad de Bolillos a Mano

Aquella niña nacida en el entorno denominado Campo de Calatrava, y que apenas hizo una incursión en el maravilloso mundo de la artesanía del encaje de bolillos, a la edad de 3 o 4 años de la mano de su abuela paterna , que  le enseñaba a trabajar, en su  primera almohadilla, con un alfiletero  lleno de agujas de acero de cabeza de cristal y  bonitos colores, y unos cuantos bolillos, que la abuela le relleno de hilo blanco, la niña   trataba de aprender a memorizar   las vueltas que debía dar y  como debía pasar los bolillos en la forma que la abuela le indicaba , rodeada de vecinas que compartían charla y horas de encajes, ella soñaba en aprender pronto para poder hacer las puntillas grandes y anchas con bonitas flores, como las que aquellas ancianas hacían, y  que habían pasado de madres a hijas, pues  era tradición familiar. Recupero el deseo de seguir la tradición y poder hacer bellos encajes de bolillos cuando hace unos años viajo a una ciudad y, descubro en un escaparate unas maravillosas obras de artesanía, realizadas en hilo, adornadas de bellos encajes, realizados con bonitos bolillos de madera de olivo y   otros de maderas nobles.  Las puntillas de encaje realizado en hilo de color blanco y otros de  color marfil dando un toque de antigüedad… me quedé observando unos bonitos pañuelos, ligas, mantelitos, juegos  de toallas, juegos de sabanas de bebes, juegos de sábanas para adultos, saquitos para hierbas aromáticas, caminos para mesas, cojines  grandes para cama, otros pequeños para las alianzas, o las arras, abanicos, etc.

 

La antigüedad y elegancia de aquellas obras me subyugaron y de alguna manera me volví a enamorar de algo que mis antepasados habían realizado durante décadas, sentí la necesidad de hacerlo por mi misma y algo muy fuerte e indescriptible se apodero de mi,  era como encontrar un tesoro olvidado en mi alma, mariposas de colores que habían vivido guardadas en una cajita olvidada en un rincón de mi alma….    

Entré en la tienda y al tener en mis manos esas piezas,  desee con toda mi alma poder realizar esos laboriosos trabajos artesanales, quise saber que necesitaba y como podía empezar desde ese mismo momento. Así fue como compré todo lo necesario, mi almohadilla, 12 bolillos de madera de olivo, una cajita de agujas de acero, un alfiletero y unas plantillas de sencillos dibujos,   y  la dependienta me dijo ante todo debes divertirte y relajarte al hacer el encaje. Tuve la gran suerte de encontrar una fabulosa profesora,  se encargó con mucha paciencia y simpatía  de enseñarme desde como rellenar de hilo y cuanto necesita el bolillo…ese primer pasito me abrió las puertas de este mundo del  encaje.  Ahora estoy realizando unas puntillas que me llenan de gozo y me ha permitido poder hacer bonitos y originales  regalos a mis amigas y sus hijas que se han  ido casando…desde ligas o pañuelos para las arras y las alianzas, realizados en  seda o hilo. El mejor trabajo realizado fue para   querida hija el día de su enlace matrimonial. No  imagináis la satisfacción que produce el poder regalar algo realizado con tus manos, con paciencia y cariño. Ya que la calidad del producto junto con la belleza de la pieza, realza la antigüedad del dibujo que realizamos en el encaje de bolillos, pero sobre todo, lo que realmente merece la pena es ver la expresión en el rostro de la persona que recibe ese regalo, la sorpresa y felicidad no tiene parangón.

 

Regalar belleza, calidad, antigüedad y artesanía es algo excelso y la sensibilidad de la mujer sabe apreciar y gozarlo de una forma exquisita.  Mi objetivo es recuperar y promocionar el encaje de bolillos tradicional y  artesano, que no se pierda algo tan maravilloso.  Os brindo la mejor ocasión de adquirir algo especial para  vosotras o vuestras amistades visitando mi página tendréis ocasión de realizar vuestras compras.