Emaús Nicópolis



El lugar de la fracción del pan

 

 El lugar de Emaús está situado en el terreno fértil del valle de Sefelá, en el cruce de las vías de comunicación que unen el norte y el sur del país con el acceso a Jerusalén. En la antigüedad fue calificado como «lugar de aguas deliciosas y de estancia agradable».  El nombre de Emaús proviene de la palabra hebrea «Jamot» que se traduce «fuente o aguas calientes». En el siglo III d.C. la ciudad cambia de nombre llamándose Nicópolis, que en griego significa «ciudad de la victoria».






Historia antigua

 La rica historia de Emaús está marcada por el paso de numerosos conquistadores y personajes ilustres. En la Biblia el libro de Josué explica como el sol y la luna se pararon sobre el valle vecino de Ayalón mientras Israel luchaba contra sus enemigos. En el año 165 a.C. Judas Macabeo obtiene aquí una victoria importante contra las tropas griegas de Nicanor, abriendo el camino hacia Jerusalén y permitiendo a los judíos la purificación del Templo y la restauración del culto divino, hecho que se conmemora anualmente en la fiesta judía de «Januka». Hacia el año 30 d.C., la ciudad de Emaús destruida por los romanos se convierte en un pueblo pequeño y en el lugar del encuentro de Jesús con dos de sus discípulos que le reconocen en el gesto de la fracción del pan. La Pascua de Cristo, como un sol, se eleva sobre el curso de la Historia transformando la humanidad por el misterio eucarístico. En el siglo III d.C. Emaús es reconstruida por los romanos y una grande comunidad cristiana nace aquí.

  

Emaús en el Evangelio según san Lucas 24,13-35

 Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a un pueblo llamado Emaús, que estaba a ciento sesenta estadios de Jerusalén. E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos.  Mas los ojos de los discípulos estaban velados y no le reconocieron. Les dijo Jesús: « ¿De qué habláis mientras hacéis camino, y porque estáis tristes?»

  Uno de ellos, que se llamaba Cleofás le dijo: « ¿Eres el único extranjero que no sabe lo que ha ocurrido en Jerusalén en estos días ?». Entonces El les dijo: « ¿Que ha ocurrido?». Y ellos le dijeron: «Jesús el Nazareno, que todos tenían por profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo. Nuestros gobernantes y los sacerdotes le entregaron y fue condenado a muerte y crucificado. Y nosotros que esperábamos que El sería quien redimiría Israel y ya hace tres días de estos acontecimientos. Sin embargo algunas mujeres de nuestro grupo nos han asombrado, porque habiendo ido al sepulcro y sin hallar su cuerpo vinieron diciendo que habían visto a unos ángeles que les dijeron que El vive. Algunos de los nuestros también fueron al sepulcro pero a El no lo han visto.»

 Entonces Jesús les dijo: « ¡Insensatos y endurecidos de corazón como os cuesta creer lo que han anunciado los profetas! ¿No era necesario que Cristo padeciera todas estas cosas antes de entrar en su gloria?»

 Y empezando por Moisés, y siguiendo con todos los profetas les explicó todo lo que las escrituras decían de El. Llegaron al pueblo a donde iban y Jesús hizo ademán de ir más lejos, pero ellos le suplicaron que se quedara diciendo: «Quédate con  nosotros, porque se hace tarde, y el día ya declina. Entró pues para quedarse con ellos. Y mientras estaban sentados a la  mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió y le dio.

  Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero El desapareció de su vista.  Y se decían uno al otro: « ¿No ardía nuestro corazón mientras  nos hablaba en el camino y nos interpretaba las Escrituras?».Y levantándose al instante volvieron a Jerusalén y hallaron a los doce reunidos con los otros discípulos. Que les dijeron: «Verdaderamente el Señor ha resucitado y ha aparecido   a Simón».  Entonces ellos contaron lo que les había acontecido y como le  habían reconocido al partir el pan.

 

Un lugar de peregrinación

En el periodo bizantino, Emaús Nicópolis se transforma en una importante sede episcopal. Se construyen dos basílicas aquí entre los siglos IV y V en el lugar del encuentro de Cristo con sus discípulos. En el siglo VII d.C. los persas y los árabes destruyen el santuario de Emaús que será reconstruido por los cruzados en el siglo XII. Desgraciadamente al irse los cruzados  el edificio queda abandonado y la presencia cristiana desaparece de Emaús. En 1878 bajo la iniciativa de la beata Mariam de Belén las hermanas carmelitas compran el terreno y de nuevo se reanudan los peregrinajes cristianos. Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en 1880, en 1924 y las que se realizan actualmente, han puesto al descubierto las ruinas de dos imponentes basílicas bizantinas con bellos mosaicos, y una tercera iglesia construida por los cruzados con las piedras tomadas de las ruinas de las iglesias anteriores.

En el edificio construido en la colina en los años 1930 por los padres franceses de Betaram, se pueden también visitar el museo que alberga los más bellos mosaicos del lugar y la hermosa capilla de la Comunidad de las Bienaventuranzas.

 

Sitio Arqueológico

1. Basílica bizantina del s. V.  reconstruida más pequeña por los Cruzados en el s. XII.

2. Inscripción griega

3. Abside sur con nicho relicario

4. Capilla del Baptisterio s. V.

5. Ruinas de la Basílica norte

6. Muestras de mosaicos

7. Cantera de piedras

8. Sepulturas y muestras de mosaicos

9. Muestras de mosaicos

10. Casa del Obispo de Nicópolis

 












La Comunidad de las Bienaventuranzas

 A partir del año 1993, la Iglesia ha confiado a la Comunidad Católica de las Bienaventuranzas la animación y el cuidado del lugar. De origen francesa, fundada por Efraim Croissant en 1973, ella nació en la corriente de la Renovación Carismática. La Comunidad es mixta, la integran a la vez: laicos, sacerdotes, familias, célibes y consagrados. Su nombre tiene origen en las palabras que Jesús pronunció en el sermón de la montaña. “Bienaventurados los pobres de espíritu...”. Con su presencia en Israel  la comunidad quiere contribuir a la reconciliación y al conocimiento mutuo entre los cristianos y los judíos por las vías del estudio y la oración. La comunidad está abierta a la acogida de toda persona que desee visitar y orar en este lugar.

  Nuestra dirección:

Communauté des Béatitudes, P.O.B. 638,    7210601 Ramla,   Israel

tel. +972 8 925 69 40 (+972 52 356 20 71), fax: +972 8 924 65 69,

email: emmaus@beatitudes.org

www.beatitudes.org