cinco preguntas acerca de la poesía:

Ana María Fuster entrevista a Carlos Cana


El viaje del poeta

¿Cómo surgió tu necesidad por escribir poesía?

 

En el presente la mayor parte de mi  poesía surge como una necesidad apremiante de establecer intimidad o diálogo conmigo mismo. Un intento de despejar la bruma para ver con claridad, aunque no se pueda alcanzar el horizonte.

 

¿Crees que la poesía responde a la inmediatez de una sensación, estimulo o experiencia?

 

Hay una poesía que en su primer esbozo puede responder a la inmediatez ya sea de una sensación o de una experiencia. Hay otra poesía, sin embargo, que surge como fruto de una bitácora. También puede estar  detonada, como mencionábamos, por una sensación o por una experiencia pero, en este caso, destilada por una reflexión ontológica; ese tipo de poesía sin lugar a dudas no puede surgir de la inmediatez.

 

¿Cómo defines el concepto compromiso desde tu propia poesía?

 

El concepto de compromiso en la poesía puede remitir, en apariencia, hacia algo externo; un estimulo sobre algo que ocurre en el entorno. Sin embargo el concepto de compromiso en mi poesía parte, en realidad, de un deber con lo que creo, y según pasa el tiempo algo de ese código personal permanece y otros aspectos se transforman. En pocas palabras puede tratarse de un gesto sincero de ser fiel a uno mismo; algo que es inherente a ese diálogo que se sostiene el la poética personal.

 

¿Cómo defines el amor desde tu propia poesía?

 

No puedo decir que el concepto del amor tenga en mi poesía una sola definición. Volvemos a la antigua oposición de lo que permanece y lo que se transforma. En esto me puedo parecer al diccionario: una misma palabra puede tener varias definiciones, incluso contrarias unas a otras. Así que si me preguntan acerca de la definición del amor en mi poesía, quizás, lo único que puedo decir es que según voy viviendo va cambiando.

 

Menciona un poeta fundamental para ti, desde tu intimidad de lector y poeta. ¿Cómo te ha influenciado?

 

Por no haber leído suficientemente a un sólo poeta no tengo más remedio que mencionar a varios nombres y lo que he encontrado: De la Puebla y su cotidianidad, Tomé y sus reflexiones ontológicas, igual que León Felipe, la mujer en Gonzalo Rojas, ese código personal con el otro en Neruda, lo trascendental en José Hierro, y, recientemente, el tono existencial del amor en Ángel González.