Repertorio

Sobre el montaje de espectáculos grupales de narración

Con el tiempo entendimos que lo peor que puede pasarle a un espectáculo de narración grupal es parecerse a un folleto turístico en el que cada narrador sube a escena a mostrar lo mejor que tiene. La presencia de dos o más cuenteros a lo largo del espectáculo debe estar justificada por el montaje, y este a su vez, debe estar justificado por exigencias del material.

En definitiva, tiene que haber algo en el cuento o en el repertorio que reclame la presencia de dos o más cuenteros. Encontrar ese algo es el trabajo de el/los encargado/s del montaje. Es un ejercicio de lectura y de crítica que consiste en abrir el texto a las distintas capas de sentidos, potencias retenidas y voces subterráneas que lo habitan.

 

Del texto a la obra 

Partimos de una idea silenciosa. Una hipótesis de montaje diseñada en un cuaderno: apuntes sobre la puesta, notas sobre repertorio, la división de las voces, la música, las luces, etc.

Luego nos juntamos y le ponemos voz a esa idea. Empezamos a contarnos los cuentos y a probar. Sin cuadernos, sin lápices. El trabajo es 100% creación oral. Charlamos, discutimos, nos narramos, nos corregimos y nos dejamos llevar por los caprichos de la oreja. Las ideas del cuaderno siempre ceden ante la inteligencia del sonido. Creemos que el lugar del narrador está en el cruce de caminos entre la literatura y la música. No por nada usamos categorías del análisis musical para referirnos a nuestras performance: timbre, ritmo y armonía, o las más específicas, agógica, dinámica y polifonía. No por nada, muchas tradiciones asocian el contar al cantar.

Nuestros espectáculos se tienen que leer con las orejas.

 

Procedimientos

El resultado de este trabajo de creación se resume en una serie de procedimientos a partir de los cuales pasamos de los textos escritos a la performance oral grupal.

Muchos los hemos aprendido de nuestro maestro Juan Moreno y de su experiencia conociendo a distintos narradores. Otros son de nuestra propia factura y, para mal o para bien, han surgido del gustoso ejercicio de juntarnos una vez a la semana a contarnos cuentos.

A modo de ejemplo, podemos citar algunos de los procedimientos que utilizamos de manera más frecuente en nuestros espectáculos:

  • Yuxtaposición: es el procedimiento más común en el armado de repertorios en los espectáculos de un solo intérprete. Un cuento sigue a otro cuento y entre ambos se instala, sin mediación, un diálogo implícito.  
  • Gag: se trata de una breve escena cómica representada por dos o más cuenteros que funciona como empalme entre un cuento y otro.
  • Contracuento: se añade a la mera yuxtaposición una intención explícita de retrucar al cuento anterior. En  Argentina este procedimiento es típico de la payada tradicional y se denomina contrapunto. Habitualmente utilizamos este recurso cuando queremos “romper” o cambiar abruptamente el clima instalado por el cuento anterior.  
  • Interrupción capitulada: dos cuenteros preparan dos historias divididas en capitulos. Suben juntos a escena y cuentan por turnos de modo tal que cada una de las historias avanza de a capitulos intercalados. Los cuenteros no interactuan entre sí, pero los cuentos  se mezclan, se informan, se corrigen y se critican en las orejas de los espectadores.
  • Al Alimón: dos o más cuenteros cuentan un mismo cuento al mismo tiempo. La división de las voces está escasamente pautada y se libra generalmente a la improvisación. Los cuenteros pueden interrumpirse, hablar al mismo tiempo o interactuar durante la contada.
  • Dúo: dos cuenteros cuentan un mismo cuento. A la manera de los duetos en la ópera, la división de las partes que ejecuta cada uno está pautada de antemano. Hacia el final del dúo es común que la alternancia de voces se acelere y que el final se interprete de manera conjunta.
  • Narración bilingüe: un cuentero cuenta un cuento en el idioma original, mientras uno o más cuenteros lo van contando en la lengua de los espectadores. No se trata en sentido estricto de una traducción sino más bien de dos versiones simultáneas del mismo cuento en distintos idiomas [ver una muestra en este video].
  • Concierto: Un cuentero lleva adelante la historia principal a la manera de un instrumentista solista mientras dos o más cuenteros hacen la parte de la orquesta repitiendo y elaborando algunas frases o pasajes enunciados por el solista.
  • Concierto con ostinato: un cuentero cuenta el cuento mientras otro repite a media voz una misma frase verbal o musical. La frase repetida tiene nulas o escasas variaciones de entonación a lo largo del cuento.
  • Narración con personajes: el espacio escénico se divide en dos o más lugares. El sitio principal es ocupado por el/los narradores que van a contar la historia; los demás sitios son ocupados por el resto de los narradores que interpretan personajes escenificando distintas escenas del cuento. Esto no es más que una actualización de la antigua división de la ópera barroca en donde los recitativos hacían avanzar la historia de manera diegética, mientras que en las arias se ejercía el momento mimético.
  • Ópera cuento: aquí contamos entre todos una única historia. Comenzamos con una obertura musical y vamos desarrollando el cuento intercalando momentos de narración con interludios musicales, pequeñas escenas actuadas y  dúos y tríos de narración. Las únicas dos veces que montamos espectáculos de este tipo fueron La reina de las nieves en 2011 y El amor por tres naranjas en 2014.