* CARLOS GARDEL - ENCUADRE HISTÓRICO - de J.C.Esteban - Responde NELSON BAYARDO

Nelson Bayardo dejó un valioso legado documental y probó en sus investigaciones la nacionalidad oriental del zorzal criollo.
Una vida dedicada a Carlos Gardel
 
Así lo recordaba el Diario El País a un mes de su fallecimiento.
Pero no hay mejor modo de homenajearlo que difundir su encomiable trabajo en pro de la verdadera biografía gardeliana y reproducir sus propias palabras frente a la irracionalidad descalificadora de comentaristas gardelianos diletantes. 
 
 

JUEVES 13 de febrero de 2003- Año 85 -Nº 29281
Internet Año 7 - Nº 2391 | Montevideo - Uruguay

Edison Barcelo | Montevideo

 

Hace casi un año el argentino Juan Carlos Esteban publicó un libro "Gardel-Encuadre histórico", afirmando el origen francés de Gardel y dedicado a refutar el de Nelson Bayardo "Gardel a la luz de la historia", que motivó una carta de Bayardo publicada en Ecos.

 

Luego falleció Bayardo y hace unos días Esteban presentó su libro en Punta del Este, lo que fue informado en una nota que publicó "El País".

Como lamentablemente Bayardo ya no está con nosotros me permito reiterar lo medular de la carta de Ecos:

 

"sabedor (Esteban) que mi libro no entra en su país, acomoda a su antojo las cosas, para dar felicidad a quienes sufren con un Gardel oriental. Siendo típico de la tesis francesista caer en inconcebibles contradicciones, mi libro se basó en reproducirlas textual y aún facsimilarmente, impidiendo toda réplica sensata. Y además, sumó opiniones de figuras relevantes de las letras argentinas (Ernesto Sábato, Olga Orozco, Horacio Salas, Osvaldo Soriano, etc.) todos de acuerdo en no deglutir enormidades. Soriano en particular fue tajante:

«Los argentinos son los únicos que niegan que El Mudo sea uruguayo, pues toman el tema como si fuera una competencia futbolística rioplatense".

Como el invento de "Gardel francés" nace con el llamado testamento, mi libro hizo una disección del mismo, pero Esteban, por encima de sus graves irregularidades, pasa en silencio, por cuanto, sólo a vía de ejemplo, ¿cómo explicar se siguió una sucesión de un supuesto francés, cuyo nombre, apellido, edad y nacionalidad, no coincidían con lo que decía la Partida de Defunción de Medellín? Tan imposible como intentar vender arena en el Sahara.

Imposibilitado de controvertir lo importante, Esteban se solaza en hechos baladíes, pero como se ve lee muy rápido y conoce poco del tema, se equivoca con sorprendente constancia, vale decir, siempre.

 

Sólo a vía de ejemplo, dice que "el rigor histórico se sustituye por anécdotas", cuando en una referencia que hace Ostuni respecto a Leguisamo y Tacuarembó, expreso claramente "se trata de una anécdota", o crítica que "deslizo sin pruebas" el presunto tiro de Escayola a Gardel, cuando textualmente digo "se trata de tradiciones orales difíciles de verificar". Y así en todos los casos, engañando crudamente a quienes no leyeron mi libro, pero cayendo en gran desprestigio frente a quienes lo leyeron.

 

Esta técnica de modificar a su antojo las cosas, se magnifica cuando poniendo dos signos de admiración, dice niego la maternidad de Berthe Gardes respecto a Gardel, por cuanto "no viajaron ni se retrataron nunca juntos". Como lee rápido o entiende poco, no repara que la frase la culmino diciendo: "... y lo más grave, jamás la mencionó como madre en ninguno de sus documentos".

Entiendo lo haya "salteado" por cuanto: ¿Cómo soportar la ducha escocesa de ver el facsímil del documento donde Gardel dice que su madre era "María Gardel, uruguaya y fallecida" mientras la susodicha Berthe era francesa y vivía, e incluso lo sobrevivió? Los adictos al francesismo jamás se animaron a mencionar ese tema que sólo tiene dos opciones: o la farsa se derrumba o admiten que Gardel era un monstruo, que innecesariamente decapita a esa supuesta madre, en un mero trámite administrativo.

 

Tampoco vio Esteban en mi libro el facsímil de la famosa adulteración que hace García Jiménez, cuando sobrepone un papel en blanco sobre un retrato que Gardel está autografiando, y pone como Leyenda, que "está firmado el testamento".

De este modo grosero se estafaba a la opinión pública argentina. No sólo eso: el delito penal no faltó a la cita cuando el apoderado Defino (como en todos los casos demostrado con facsímiles) sustituyó el Certificado Legal de la Partida de Defunción Parroquial de Medellín, por otra apócrifa, para así consumar una estafa en la sucesión de Gardel en Uruguay. Curioso que Esteban tan interesado en el caso del tiro de Escayola, omita estas fraguaturas, actos delictivos y engaños reiterados a la opinión pública, todo demostrado (repito, con facsímiles) en mi libro.

 

Obviamente, no aprendió la lección de "Páginas Abiertas" del Dr. Payssé, sobre la ridícula leyenda del "desertor", que motivó la feliz humorada de Ricardo Ostuni, al decir que los francesistas veían a Gardel como "un delincuente en fuga". Y para terminar, aunque hay mucho más, demuestra una total ignorancia de la personalidad de Gardel, cuando se pregunta "por qué se agregaba años", pasando por alto que su novia Isabel del Valle, José Razano, Cátulo Castillo, Terig Tucci, Manuel Sofovich, su íntimo Pancho Martino y así hasta completar una lista de 23 testimonios perfectamente detallados en mi libro, donde sólo 3 son de origen uruguayo, atestiguaron —¡sin quererlo!— que Gardel murió cincuentón y no con los imposibles 44 años que quieren adosarle estos creadores de inventos frustrados.

Repare el lector, a título de ejemplo final: en Clarín, Bs. As. 24/6/1949, escribe una nota Hugo Mariani, director de la NBC de New York y su empresario para EE.UU., recordando que en setiembre de 1933, antes de firmar el contrato le preguntó la edad, respondiendo Gardel que tenía 49 años, o sea que había nacido en diciembre de 1883, vale decir, 7 más que el desconocido Charles Romuald.

 

Si al Gardel "desertor y parricida" según la tesis francesa, se le agrega la estúpida actitud de agregarse la friolera de 7 años previo a lo que era el sueño de su vida, el mito se derrumba, pues de los necios no hay historia.

Pero a no asustarse: eso surge de la tesis de Esteban y los suyos, y su compatriota, el notable Osvaldo Soriano, de nuevo desde otro ángulo, explica todo cuando dice al famoso cineasta Héctor Olivera, referidos a los consecuentes negadores de la orientalidad de Gardel: "Si juegan Argentina y Uruguay, quieren que gane Francia".

 

Como uruguayo no tengo ningún reparo en afirmar que Gardel amaba a Buenos Aires y era porteño hasta los tuétanos, pero porteño nacido en Tacuarembó, República Oriental del Uruguay, como Leguisamo nacido en Salto y Alfredo Le Pera nacido en Brasil."

 

 

Creo que el Arq. Nelson Bayardo se merece que se reitere su carta.

 

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Durante más de treinta años el arquitecto Nelson Bayardo investigó la vida y los orígenes del mayor cantor de tangos, Carlos Gardel.

Lo hizo en base a una tarea que lo llevó a hurgar, revisar y estudiar una abultada documentación, en nuestro país y en el exterior, con la única intención de arrojar luz sobre un hecho que siempre se intentó mantener en secreto. Con paciencia fue derribando mentiras y fábulas hasta demostrar que el mito rioplatense había nacido en Tacuarembó. En su afán de investigación nunca existió otro interés que no fuera el del respeto a la verdad.

Otra de sus grandes virtudes estuvo en no adoptar, jamás, una posición chauvinista sobre el nacimiento de Gardel. En infinidad de escritos y de charlas sostenía con énfasis que si bien el cantor habí­a nacido en nuestro paí­s, llegó a ser lo que fue gracias a Buenos Aires, la ciudad que le dio fama y la oportunidad de proyectarse a niveles internacionales.

Nacido en Montevideo en 1922, Nelson Bayardo había sido profesor emérito de la Facultad de Arquitectura y director de Arquitectura de la IMM. Defendiendo la tesis del Gardel uruguayo, concurrió invitado a tres Congresos Mundiales Gardelianos, en Cuba 1988, en México 1990 y en Quito 1992. Participó en el II Simposio “Carlos Gardel” de Intérpretes, en Buenos Aires en 1994. Disertó sobre Gardel en diversas ciudades de América Latina y Europa.

En 1988, en colaboración con LA REPUBLICA, publicó el libro “Vida y milagros de Carlos Gardel” y posteriormente siguió colaborando con nuestro diario en diversos suplementos.

Posteriormente publicaría para la editorial Alfaguara “Dos rostros para Gardel”, 1994, “Gardel, a la luz de la historia”, 2000, y el último, que salió a la venta en el mes de julio, “Tango: de la mala vida a Gardel”.

En toda esta tarea, Nelson Bayardo no conoció el descanso. Ahora se llamó a reposo y nos deja toda su obra.


 

 

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