* ANAÏS BEAUX - FORTUNATO MUÑIZ - Testigos vedados - Por Martina Iñiguez

Actualizado el 25 -11-2010

En el momento de la tragedia de Medellín, sólo dos personas, además de Berta Gardes, habían compartido con el cantor, cuando menos 40 años de vida. Sin embargo, y a pesar del despliegue mediático de Armando Defino por ofrecer al gran público “la verdadera historia” de Carlos Gardel, estas dos personas jamás fueron entrevistadas.

La posibilidad de la nacionalidad uruguaya siempre estuvo presente en vida del Zorzal criollo. Cuando muere en Medellín, los diarios publican diferentes versiones sobre su nacimiento. A pesar de que había sido a menudo ambiguo sobre su nacionalidad, en sus documentos oficiales se declaró uruguayo y nacido en Tacuarembó en 1887, hijo de Carlos y María Gardel, ambos fallecidos, detalle éste que muy pocos conocían porque públicamente Berta Gardes era mencionada como su madre.

El jueves 27 de junio, un par de días después del suceso, el diario “El Debate de Montevideo anuncia “Nuestro gobierno repatriará los restos”.

El mismo día, Armando Defino, a las 9.30 de la mañana, llegó a las oficinas de la All América Cables, acompañado por uno de los redactores del diario Crítica de Buenos Aires para comunicarse con la “madre” de Gardel y “expresarle la condolencia del pueblo porteño por la trágica muerte de su inolvidable y famoso hijo, y para hacerle saber la iniciativa de Crítica, referente a la repatriación de los restos del cantante fallecido”.

Allí mismo y delante del periodismo, Defino finge que la repatriación de los restos a Buenos Aires es propuesta por Berta.

Es decir que la repatriación fue encarada de un lado por el gobierno uruguayo, mientras que en Argentina se recurrió a una maniobra mediática preparada por Armando Defino.

Puesta ésta en marcha descolocó al gobierno del Dr. Terra. Un par de días después de la muerte de Gardel, el apoderado del ídolo teatraliza delante de periodistas de Crítica el pedido de  parte de Berta Gardes de la repatriación de los restos. Lo cierto es que ya antes de telefonearle, él ya había decidido por sí mismo los pasos a seguir. Antes de que se enfriaran los restos del avión, ya estaba mandando telegramas a Bogotá diciéndolo francés para impedir que se difundiera su origen uruguayo y ya había reservado pasaje en el Masilia para viajar a Francia e instruir a Berta Gardes durante el viaje, sobre lo que ésta debía decir. Lo prueban las notas aparecidas en "La Depêche de Toulouse" de los días 26 y 27 de Junio de 1935, publicadas por Georges Galopa en su libro "Controversia y punto final", en el que comparte la autoría con Saint Blancat y Esteban.

Al día siguiente, 28 de junio, se publica en el mismo diario una extensa entrevista a Esteban Capot, íntimo amigo de Defino y amigo de la infancia de Carlos, quien afirma que “Recién después de los 20 años conoció Gardel a Montevideo”, con el evidente propósito de desvincular de Uruguay los orígenes de Gardel. Versión que el mismo Defino tuvo que desmentir más tarde.

Afirma también haber conocido a Gardel en Toulouse cuando éste apenas llegaba a los tres años de edad y tenía, según dijo, cuatro años menos que él, por lo que lo situó nacido en 1887.

Todo era mentira y quedó probado al revelarse que el niño francés había nacido en 1890 y encontrarse la fecha de arribo de Capot a Buenos Aires un año y medio antes de ese nacimiento en Toulouse.

Un testamento ológrafo falaz y una activa difusión mediática siempre organizada por Defino, fueron otorgando “rigor histórico” a la “Historia oficial” al fusionar a dos niños en uno solo.

Defino, hábilmente, involucró a Berta Gardes en el fraude, aprovechándose del dolor y la confusión en que la sumió la pérdida de su hijo de corazón.

Ante la muerte de una figura tan querida y conmovidos por una madre doliente, los jueces intervinientes en la sucesión fueron permisivos y pasaron por alto muchas irregularidades, aceptando como legítimo el testamento ológrafo, Berta se convirtió así en la heredera del cantor tacuaremboense Carlos Gardel.

Para que ésta no apareciera como cómplice de una estafa, algunos de sus amigos optaron por un silencio cómplice, otros fueron comprados y Defino consiguió seguir manejando los bienes de Gardel a través de Berta hasta quedarse finalmente con su herencia.

Razzano, que se dio cuenta inmediatamente de la maniobra, calculó que Berta no viviría muchos años más y a la muerte de ésta enfrentó a Defino con un: “O me cedés los derechos de autor de Gardel o deschavo todo”. Así fue como Defino transfirió esos derechos a su más irreconciliable enemigo.

Éstos son, en síntesis, los hechos que dieron nacimiento a la “Historia Oficial” del Gardel francés.

A un año de la muerte de Carlos Gardel, Armando Defino para desvirtuar las sospechas que levantó el testamento, programa la publicación de una entrevista a Doña Berta Gardes, madre adoptiva del ídolo, y a los hijos de doña Rosa Franchini, supuestos “hermanos de crianza” de Carlos, intentando bosquejar una suerte de “biografía” que fusione al cantor uruguayo con el hijo francés de Berta: Charles Romuald Gardes.

Estas declaraciones publicadas en la revista “La Canción Moderna el 6 de junio de 1936, constituyen un documento fundamental cuya lectura debe ser hecha atentamente, pues constituye la médula de la teoría francesista que, paradojalmente, resultó una pieza básica para calibrar su falsedad.

Que se haya excluído de estas entrevistas al matrimonio Beaux- Muñiz no tiene justificación alguna.

¿Por qué entrevistar a Esteban Capot, alguien que poco o nada había estado con Carlos en los últimos años?

 ¿Por qué buscar a los Franchini como testigos de la infancia del cantor, cuando tampoco ellos habían vuelto a ver a Carlos?

¿Cómo es posible que Gardel nunca haya mencionado a los Franchini como su familia de crianza y recordara, en cambio, al matrimonio de Anaïs Beaux y Fortunato Muñíz como “mis queridos viejitos que fueron como mis padres”?

Todos los biógrafos de Gardel, de una u otra tendencia, coinciden en la importancia que este matrimonio tuvo en la vida de Gardel desde su llegada al Río de la Plata, ¿por qué entonces nunca fueron entrevistados?

Ya adulto, Gardel, en sus cartas desde el extranjero, recordaba a ese matrimonio y mencionaba que les escribía, sin embargo, nunca fue publicada ninguna de estas cartas.

 

En carta enviada a Defino en 1932, Gardel dice, refiriéndose a Berta: "decile que no la olvido".

 

Agrega: "y a mis viejos queridos Fortunato y Anaïs que me esperen que pronto estaré con ustedes muchos abrazos besos para todos del hijo ausente"...

 

 

Julián y Osvaldo Barsky, en el capítulo “Los primeros viajes - De gira por Córdoba”, dicen:

“También el hijo de Fortunato y Anaís Muñiz, que había compartido la infancia de Gardel, vivía en Córdoba desde hacía algunos años y el cantor, en sus recorridas, se hará tiempo para verlo.”

Tampoco este hijo de los Muñiz fue entrevistado. Hubiera revelado que Fortunato, su padre, estuvo casado con su madre, Carolina Castagnetto, hasta que enviudó el 17 de julio de 1922.

La razón por la que Definó silenció a los Muñiz no pudo ser más que una: inmediatamente después de enterarse de la muerte del “Zorzal criollo”, el codicioso apoderado comenzó a acomodar las piezas que consolidarían el fraude con aquellas personas que estaban dispuestas a testificar lo que él les ordenara. Pero antes de publicar la falsedad del nacimiento del cantor en Francia, debía convencer a Berta de la necesidad de inventarle a Carlos una nueva biografía fusionable con la de su hijo francés.

Por eso viajó tan apresuradamente a Toulouse.

Por eso excluyó a los Muñiz de todo reportaje, a pesar de que compartían la casa de Jean Jaurés con el cantor desde que fue adquirida.

Así nació la gran traición a Gardel que es la “Historia Oficial”.

 

Inexactitudes de Berta Gardes
 

Berta Gardes era una mujer trabajadora y simple, a Defino no ha debido serle difícil hacerle creer que la redacción de un testamento ológrafo falaz fue una ocurrencia de Carlos para beneficiarla. Presumo que por esa razón se prestó al fraude.

Además Defino le presentó el "hecho consumado", Berta no tuvo posibilidad de elección en el momento en que se lo planteó, cuando la llamó por teléfono a Toulouse, después ya no tuvo posibilidad de "dar marcha atrás".

A pesar de que Defino se tomó un año de tiempo para instruírla sobre lo que debía decir y lo que debía ocultar, verse forzada a delinear una biografía que no fue la suya hizo que se le deslizaran muchas inexactitudes en sus declaraciones a “La Canción Moderna”:

-“Partimos con la intención de llegar a Montevideo, los viajes no eran como en la actualidad. Los vapores llegaban a América pero a cualquier parte, y así fue como nosotros desembarcamos en Venezuela.” (Afirmación absurda).

-“Tampoco me apoyó durante mi noviazgo (se refiere a su madre) y mi casamiento concluyó por distanciarnos.” (Falso, Berta no era casada).

-“Mi marido fue un hombre muy bueno…era un hombre muy inquieto… murió sin que mi hijo pudiera conocer el calor de su alma… Carlitos tenía apenas dos años, cuando desapareció su padre, después de una enfermedad. (Ni Berta tuvo marido, ni ese niño tuvo padre conocido. El padre que le atribuyeron: Paul Lasserre, estaba vivo.)

-“Les diré, que la única verdad (confesión importante porque ella misma sugiere que había varias) sobre la fecha de su nacimiento, es el 11 de diciembre del año 1890, y que nuestra llegada a Bs. As. fué el 23 de marzo de 1893.” (Esta fecha es dudosa; no existe registro de esta llegada en C.E.M.L.A. y el Dom Pedro llegó a Buenos Aires el 12 de marzo).-“Carlitos no sabía hablar en francés cuando chico. Por eso, algunas veces yo no podía retarlo, porque como hablaba muy poco en castellano, si lo retaba en francés, mi hijito se reía.” (Si vino de Francia con más de dos años de edad y vivía entre franceses ¿cómo no entendía el francés?)

 “Ahora es el recuerdo de cuando tenía catorce años...”

… “Como vivíamos frente al Teatro Politeama, y yo trabajaba para algunas figuras de renombre, él solía meterse en los camarines, donde todos lo querían mucho. Había escuchado algunas óperas, y como tenía buen oído las cantaba después, haciendo él solo todos los personajes.”  (Carlos Gardel tenía 14 años alrededor de 1898)

Surge de las declaraciones de Berta que ella y Carlos vivían frente al Politeama antes de su supuesta desaparición de 6 años, mientras Charles Romuald cursaba su escolaridad.

Durante muchos años se pensó que la versión de que Carlos se había ido a los 14 años a Montevideo, llegando Berta a creerlo muerto tenía visos de realidad.

Pero era realidad sólo en los referente a su adolescencia en Montevideo. El mismo Gardel confesó a su amigo Lorenzo Bicaín haber estado trabajando en Montevideo a los 16 años de edad, pero no es cierto que Berta no haya sabido nada de él durante seis años.

 La información contenida en el acta de reconocimiento de Amanda Lila Beaux, hija natural de Anaïs, quien ya en 1898 vivía en Corrientes 1557, donde se mudaría Berta 6 años más tarde, hace imposible que Berta debiera recurrir a “un amigo” del cantor para que le diera su “nueva” dirección.

 

Anaïs a través de los investigadores

 

El enjundioso investigador Luciano Londoño López resume en pocas líneas los resultados de las investigaciones de ambas versiones.

La tesis francesista

1.Según acta número 2481, nace en Toulouse el 11 de diciembre de 1890 Charles Romuald Gardes, hijo de Berthe Gardes, madre soltera.

2. El 9 de marzo de 1893, según registro oficial de la Dirección Nacional de Migraciones argentinas, llegan a Buenos Aires Berthe Gardes y su hijo de 26 meses. Recibidos por su compatriota Anaïs Beaux y su compañero Fortunato Muñiz, pasan a vivir con ellos, trabajando Berthe en el taller del planchado de Anaïs.

La tesis uruguayista

1. Admite por obvio el nacimiento de Charles Romuald en Toulouse, pero niega que esa persona sea Carlos Gardel, quien nació en Valle Edén, Tacuarembó, en el entorno de 1.882-84, hijo del Coronel Carlos Escayola y de su cuñada María Lelia Oliva…

… Berthe, relacionada sentimentalmente con un empleado del periódico El Heraldo, de nombre Romualdo, queda embarazada de éste, y al saber que el futuro abuelo del niño proyecta quitárselo al nacer, emigra con Carlitos a Montevideo, dejándolo al cuidado de Anaïs Beaux, y viajando ella a Toulouse donde nacerá Charles Romuald, su verdadero hijo.

2. Como en la tesis anterior, Berthe Gardes regresa en 1893 con su hijo Charles a Buenos Aires, donde retoma contacto con Gardel, llevado allí por Anaïs Beaux, y luego de haber cursado estudios primarios en una escuela del Barrio Sur de Montevideo.

3. Como en la tesis anterior, da a cuidar a su verdadero hijo, Charles, pero a Rosa Carrol de Vacca - y no "Francini" como dijo Berthe Gardes en su reportaje a La Canción Moderna (junio 6 de 1936) para borrar pistas- mientras ella se queda viviendo con Carlitos y la pareja Anaïs Beaux y Fortunato Muñiz.”

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Blas Matamoro agrega que, según otra suposición, no habría sido la Gardés su primera tutora, sino Anais Beaux, luego esposa de Fortunato Muñiz, personas por quienes Gardel sentía un gran agradecimiento, al punto de haberlos considerado en una carta como si fueran sus verdaderos padres.

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"Para Gardel, Anais fue como una segunda madre. Por eso cuando compró la casa los llevó a vivir allí, fue una manera de agradecerles todo lo que hicieron por ellos cuando llegaron de Francia", contó Guadalupe Aballe, en entrevista realizada por Constanza Durán para CLARIN.

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Para Julián y Osvaldo Barsky: “Al descender del barco, los esperaban Anais Beaux y su esposo Fortunato Muñiz. Este hecho marcó una diferencia con la mayoría de los inmigrantes que los acompañaban, ya que no irían a alojarse en el llamado Hotel de la Rotonda o Panorama de Retiro…

… “Anais era tolosana como Berthe, y les había reservado un alojamiento provisorio y un puesto de trabajo para su amiga en el taller de planchado que ella misma dirigía.”

… “En la pieza que compartían Carlos y su madre estaban los pocos muebles que les habían regalado los Muñiz: un ropero con espejo, una cama ancha para ambos, un aparador para utensilios de cocina y una mesa de luz. A ello se sumaba un calentador para preparar la comida e infusiones, particularmente el mate, que de inmediato fue incorporado a la vida cotidiana. El taller de Anais estaba a tres cuadras de allí, en Montevideo 463, entre Corrientes y Lavalle.” (¿Y las pruebas, donde están?)

 

VERSIONES Y CONFUSIONES
 

Es inevitable al investigar a Gardel, prescindir de los testimonios de los investigadores que nos precedieron y determinar cuanto hay de veracidad en sus afirmaciones, de ahí que todos incurramos en errores al interpretarlos.

Sin embargo, no es difícil descubrir, aún entre errores, visos de veracidad.

Tomo como ejemplo el libro “Carlos Gardel, la Biografía”, de Julián y Osvaldo Barsky porque es un libro reciente y sus autores realizaron una extensa recopilación de testimonios y datos vertidos por otros investigadores.

Dicen los autores en la pag. 75, refiriéndose a la detención del cantor en Florencio Varela en 1904:

“Aunque el muchacho (Gardel) estira un poco su edad(**), porque recién en diciembre cumpliría los catorce años que declara, el documento es significativo porque revela que Carlos se hallaba en plena rebeldía adolescente, tanto en relación con su entorno familiar como frente a las obligaciones escolares (***), ya que su madre debe haber concretado la denuncia tras una desaparición de varios días. Con la llegada de fin de año, concluía también para Carlos la etapa de la escolaridad y no mucho después, como símbolo de su pubertad, lucía los primeros pantalones largos. En 1904, además, doña Berta y su hijo se mudan a la calle Corrientes 1553, a pocas cuadras del domicilio anterior, pero en la cercanía inmediata a varios de los principales teatros de Buenos Aires.”

En la página 99, refiriéndose al período en que Gardel habría abandonado la casa materna durante seis años  dicen:

“Volverían a reencontrarse de una manera casual, alrededor de 1910, cuando Berta escuchó por boca de algún vecino que había un joven que cantaba por la zona del Abasto al que apodaban “El Morocho”. Guiada por esa oscura referencia, fue en su búsqueda, sin resultado. “Fue cuando ella encargó a un amigo de Carlitos que le llevase a éste la nueva dirección de su madre, y que le dijese que si aún la quería, que la fuera a ver, pero enseguida”. El encuentro se produjo dos días después y, tras una larga charla, ambos intentaron recomponer la relación. Así el joven volvió a vivir con su madre, en Corrientes 1714.” (Versión FALSA de principio a fin)

En principio los Barsky confunden la denuncia de desaparición que Berta hizo en 1913, con la detención de Gardel en Florencio Varela en 1904, en donde consta que fue retirado por “su padre”.

Citan la casa de Corrientes 1553 y afirman luego que ambos intentaron recomponer la relación reanudando la convivencia en Corrientes 1714, cuando en 1914 Berta registra Corrientes 1557 como su domicilio.

Como sostienen la versión oficial suponen que el tipógrafo detenido en Florencio Varela fue el "ejemplar escolar Gardes" que, pupilo en el Colegio San Estanislao, obtuvo 10 en todas las materias cuando todavía llevaba pantalones cortos.

Pero admiten que las relaciones de Berta con Carlitos, cuando éste ingresaba a su adolescencia en 1904 no eran buenas. Adolescencia que sitúo a partir de 1897(*) porque en 1904 Carlos ya llevaba un par de años cantando en diversas fiestas y almacenes de Buenos Aires de pantalones largos, según testimonios publicados en revistas de la época. (En ese momento el niño francés comenzaba su escolaridad).

Encuentro muy interesante la afirmación que hacen los autores en entrevista realizada por Página 12, , al hablar de las declaraciones de Gardel:

“Y sus propios macaneos, porque él también tergiversaba su pasado, daba datos confusos, diferentes cada vez. O los de su madre, que aseguró que era viuda hasta su muerte, por ejemplo, o que se las arregló para contar de una forma más “decente” que pasó cinco años sin ver a su hijo, cuando en la adolescencia se fue de su casa. "

Lo que agregan en la pág 396, del libro "Gardel, la biografía", es aún más significativo:

 

“Cuando en 1936, al cumplirse un  año del deceso del cantor, Berta decide dar una serie de notas a la revista “La Canción Moderna”, contará, aunque en forma muy confusa, cómo hacia 1904 (*) Gardel partió rumbo a Montevideo,con el pretexto de haber conseguido un trabajo, para volver recién seis años después, tiempo en que ella llegó incluso a creer que había muerto. No queda claro por qué razón Berta difundió esta versión, pues son numerosas las pruebas de que Gardel no realizó ese viaje, o al menos no duró tanto tiempo. Quizá las motivaciones haya que buscarlas en la necesidad de proteger la versión “oficial” que el artista siempre manejó sobre su pasado, o en la vergüenza que podía significar para ella tener que admitir que la relación con su hijo no había sido siempre armoniosa.”

Los párrafos reproducidos son una muestra cabal de la confusión que produjo en investigadores serios la intrincada y contradictoria “versión oficial” pergeñada por Defino. Si los Barsky encuentran “adecentada” la versión de Berta es que consideran que la verdad sufrió algunas modificaciones.

Aunque con mucha sutileza, se preguntan qué motivaciones pudieron llevar a Berta a falsear la realidad. Omiten  todo otro comentario sobre esa supuesta desaparición.

En realidad, confesar que Gardel se había ido a vivir con los Muñiz cuando “su rebeldía adolescente” no hubiera sido indecente, pero hubiera llevado al periodismo a querer interrogar a los Muñiz sobre ese período de la vida de Gardel. “Adiestrar” en la mentira a dos personas mayores más le hubiera resultado inmanejable a Defino. Directamente los excluyó de todo reportaje.

Además, ¿como explicar que Gardel “Se había ido un niño y vuelto hombre, con las facciones maduradas” antes de 1904?

Esta descripción había que trasladarla a "después" de 1904, para que no colisionara con los certificados escolares del niño francés.

Era indispensable correr esa fecha seis años. Sin darse cuenta, Berta y Defino marcaron la diferencia real de edad que había entre Carlos y Charles.

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Dice Ricardo Ostuni en su libro “Repatriación de Gardel”:

… “nada mejor que otras declaraciones de Berta Gardes para ilustrar los años de la infancia de Carlos Gardel. El diario El Debate de Montevideo del 12 de agosto de 1935, prologando el reportaje, da un interesante retrato de ella. Dice: "Doña Berta habla claramente el castellano como cualquier criollo. Es francesa de origen y en plena juventud vino al Plata viviendo ora en Montevideo, ora en Buenos Aires. Mujer noble, con alma de luchadora, buscando el sustento por las vías más nobles de la vida: el trabajo".

Rescato estas líneas para mostrar que la objetividad del cronista otorga certidumbre a todo cuanto pone en boca de doña Berta: "Carlitos pasó su adolescencia en Buenos Aires, viviendo cual un desocupado en la calle Corrientes, por el Mercado de Abasto... Carlitos no quería ser nada; era un muchacho callejero. Y era díscolo, travieso, pero de alma noble, dice doña Berta…

Sin embargo un año después, en el citado reportaje de La Canción Moderna doña Berta alteró sensiblemente esta semblanza en coincidencia con el diploma del Colegio San Estanislao que exhibió al cronista: "Cuando terminó el sexto grado con las mejores calificaciones, no quiso estudiar más. Yo soñaba que mi hijo sería médico pero Carlitos llegó una tarde y le dijo que había encontrado un buen trabajo de tipógrafo en Montevideo. Allí se iría con un buen amigo suyo, otro muchacho de su edad".

Gardel tendría entonces 14 años según su biografía oficial. "Desde entonces -prosigue doña Berta- no volví a tener más noticias de él... Con el tiempo me mudé de la casa donde había vivido hasta entonces y comencé a perder la esperanza de volver a encontrarlo." Así pasaron 6 años hasta que un día de 1910 (Ostuni también interpreta que fue en 1910 pero en la nota de “La Canción Moderna no se menciona ninguna fecha)"alguien, - la viejita no recuerda quién- le dijo lo había visto cantando en un café del centro. ¿Su hijo? ¿Y cantando? La buena mujer corrió hasta ese café pero le dijeron que eso había sido unos días atrás. Nadie sabía donde estaba ahora. Entonces fue cuando ella encargó a un amigo de Carlitos que le llevase a éste la nueva dirección de su madre y que le dijese que si aún la quería que la fuese a ver, pero enseguida". A los pocos días se produjo el ansiado reencuentro; habían pasado seis años de silencio y de distancia. Esta nota se realizó con motivo del primer aniversario de la muerte de Gardel, cuando ya empezaban a adquirir categoría histórica muchos de los elementos que conforman su biografía oficial.”

 

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¿Cuál es la verdad?

 En base a la documentación que expongo a continuación, los hechos fueron muy diferentes a como nos los contaron.

La información hallada recientemente sugiere que Berta mintió, casi con seguridad inducida por Armando Defino, al hablar de una "desaparición" del cantor durante seis años. 

Veamos la documentación hallada:

En el censo de Buenos Aires de 1895 Anaïs Beaux aparece como planchadora, huérfana de padre, viviendo en la calle Uruguay 686, con una hija natural llamada Amanda.

El acta de nacimiento de esta niña, dice que fue hija ilegítima anotada por Fortunato Muñiz en 1894, con el nombre Amanda Lila, nada más, no figura apellido. La dirección que da Fortunato es Uruguay 692. ¿Serían vecinos, se trataría de una casa de inquilinato con más de una entrada, Anaïs tuvo a la niña en casa de Fortunato o falseó la dirección?

Recién en 1898 Anaïs reconoce a su hija, cuatro años después de su nacimiento. Uno de los testigos es su hermano menor Graciano Beaux, de 23 años, domiciliado en Corrientes 1557.

La niña figura como hija natural de Anaïs Beaux : Amanda Lila Beaux (ahora con apellido) .

En 1898, momento del reconocimiento, Anaïs vive en Corrientes 1557, donde más tarde también vivió Berta. Sigue viviendo allí cuando la niña fallece en el Hospital Francés en 1905.

Es decir que es falsa la versión que dice que Anaïs vivía en aquellos años con su esposo Fortunato Muñiz.

 

¿Cuando fue Berta a vivir a Corrientes 1557?

Avlis afirma que a través de Baldasarre, él conoció a Carola Angelini, quien había vivido en Corrientes 1553 (sic), ella dijo haber conocido a Carlitos por 1903, cuando tenía nada más que 13 años y su vecino representaba unos 20. No menciona si Berta también vivía allí en 1903.

  Diario "El País", Domingo 16 de Noviembre de 1975

Sabemos que Anaïs ya vivía en esa dirección en 1898, pero no sabemos desde cuanto tiempo antes. Lo real es que Carlos siempre supo donde buscarla durante esos supuestos 6 años de desaparición, (Gardel habría alcanzado sus 14 años alrededor de este año)

Berta mantuvo siempre contacto con su amiga, por eso resulta absurdo que declarara que tuvo que encargar a un amigo que lo buscara por los cafés del centro.

Si hubieran querido verse o tener noticias el uno del otro, no tenían más que preguntarle a Anaïs.

Razzano menciona que cuando conoció a Gardel en 1911, éste vivía en Corrientes al 1500. (Desde luego que con Berta y Anaïs)

Cuando Berta denuncia su desaparición en 1913, ¿lo hace impulsada por Anaïs? Al fin y al cabo, ella era la única que podía justificar un parentesco y una identidad; todos sabían que Gardel cubría su falta de documentación diciéndose el hijo francés de Berta cuando se veía en problemas. No podía exhibir otra identidad porque no tenía ninguna propia. Eran épocas en que las personas no presentaban documentación para identificarse, bastaba la palabra, de ahí que Berta se presentara frente a un funcionario de policía firmando de su puño y letra que se llamaba Berta Camarés de Gardes.

Tal vez solamente quisieron saber si había tenido algún accidente o si estaba preso. Se diría que Berta no deseaba que la policía lo encontrara o interrogara porque no dijo que era cantor ni que se presentaba con el nombre de Carlos Gardel. El joven estaba consolidando su fama de cantor y había quedado atrás la edad de las fugas y los desplantes adolescentes.
Es inaudito en cambio que considerando a los Muñiz “sus viejitos”, al redactar su testamento ológrafo, no los haya incluído, a menos que la redacción de un testamento no hubiera estado entre sus intenciones y por librarse de la insistencia de Defino, se haya limitado a copiar el texto que éste le dio.

Anaís y Fortunato se casan en 1922, tres meses después de la defunción de la esposa de este último. Fortunato, nunca reconoció a Amanda Lila como hija, (suponiendo que fuera suya), ni menciona estado civil al ir a declarar el nacimiento.

Según Isabel del Valle, Defino echó a Fortunato de Jean Jaurés cuando murió Anaïs y éste se fue a vivir con "su hijo" a Córdoba. El hecho de que estuviera casado con otra mujer en el momento del alumbramiento de Amanda, le impidió hacer el reconocimiento.

 Todo lo antedicho confirma que la proclamada supuesta "desaparición" de Gardel durante seis años  tuvo como sola finalidad justificar esos "seis años" de diferencia de edad de Gardel con Charles Romuald. Defino tenía en su poder las oruebas de la trayectoria escolar del niño francés, en cambio las fechas en que Gardel había trabajado como tramoyista, aprendiz en una cartonería (Pagliani) y en una joyería, tipógrafo (en la Imprenta Cúneo, cuando imprimía "El Heraldo"), etc. eran incomprobables con certificados. Defino no imaginó que las fechas posibles podrían determinarse a través de la aparición de las firmas mencionadas en las Guías de Buenos Aires.

 

LOS DOCUMENTOS
Buenos Aires, censo de 1895:
 

Libro 495, Ciudad de Buenos Aires, Sección 5ª

Beau Anais, 32, Francia, Planchadora, huérfana de padre

Beau Amanda, 1, Argentina, nacida en C. F.

Uruguay 686

Casa de 1 piso de azotea

Empadronador: D. Cabrera

 

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149922
 

Amanda Lila

 
Número cuatrocientos cincuenta y tres: En la Capital Argentina, a ocho de Junio de mil ochocientos noventa y cuatro,a las doce y media de la tarde, ante mí, Herminio Quirós, Jefe de la Cuarta Sección del Registro: Fortunato Muñiz, de treinta y cinco años, argentino, domiciliado calle Uruguay seiscientos noventa y dos, declaró: Que el día seis del corriente, a las seis y cuarenta y cinco minutos de la mañana, nació la mujer Amanda Lila, en el domicilio expresado, en donde la vi, hija ilegítima. Leída el acta la firmaron conmigo el exponente y los testigos: Juan Claudio Novaro, de cuarenta años, casado, domiciliado calle Santa Fé ocho mil setecientos cuarenta y uno y Pedro Lucio Mejía, de veintiocho años,soltero, domiciliado en calle Pavón mil ochocientos cincuenta y uno.
 
 

 

Nota:

No figura el estado civil de Fortunato Muñiz.

En el Censo Anaïs figura domiciliada en Uruguay 686, casa vecina.

La inscripción es hecha ante el Jefe de la Cuarta Sección en tanto que en el Censo esos domicilios corresponden a la Quinta Sección.

 

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264194

Beaux Amanda Lila

Número trescientos setenta -En la Capital Argentina, a diez y seis de Mayo de mil ochocientos noventa y ocho, a las dos de la tarde, ante mí, Jefe de la Cuarta Sección del Registro: Anais María Beaux, de treinta y cuatro años, soltera, francesa, domiciliada Corrientes 1557,hija de Mateo Beaux y de Sofía Jacquemet, declaró que reconocía como hija natural suya a Amanda Lila, nacida en esta Capital, el día seis de Junio de mil ochocientos noventa y cuatro. Leída el acta, la firmaron conmigo la exponente y los testigos: Graciano Beaux de veinte y tres años, soltero, domiciliado Corrientes mil quinientos cincuenta y siete y Luis Bucich de treinta y seis años, casado, domiciliado Callao quinientos ochenta y nueve.

 

 
Berta Gardes vivió también en Corrientes 1557,supuestamente a partir de 1903.
 
 
 
Según Avlis, Carola Angelini, era una jovencita que vivía en Corrientes 1551, y dijo haber conocido a Carlos cuando éste representaba unos 20 años y era vecino suyo.

Según sus declaraciones, Carlitos la requería de amores, pero los padres de ella lo rechazaban por su mayor edad y porque lo consideraban un “cumpadrito” (sic). Carola, luego Sra de Rosado, fue servidora y madrina de bautismo de uno de los hijos del Dr. Pedro Baldasarre.

Carlos Gardel también fue empleado de Pedro Baldasarre, conducía una volanta en la que llevaba a sus hijos a la facultad en 1902. En Guía Kraft de 1900 figura viviendo en la calle Cuyo 2399.
 

 

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1202153
 
Beaux de Muñiz Anaïs María
 

Número mil doscientos noventa y nueve: En la Capital de la República Argentina a veintiuno de Agosto de mil novecientos treinta y nueve, ante mí, Jefe de la Sección Novena del Registro: Pedro Farina, de treinta años, soltero, domiciliado Sarmiento cuatro mil setenta y seis, declaró que hoy a las seis, en Juan Jaurés setecientos treinta y cinco, falleció Anaïs María Beaux, de cáncer de estómago, según certificado del médico José Horacio Maggi, que archivo bajo el número de este acta; que era del sexo femenino, de setenta y cinco años, francesa, domiciliada donde falleció; hija de Mateo BEAUX y de Sofía JACQUEMET, franceses, fallecidos y casada con Fortunato Luis MUÑIZ.

Se ignora si testó. Leída el acta la firmaron conmigo el declarante y el testigo Alberto Campos, de cuarenta años, soltero, domiciliado en casa del declarante, quienes han visto el cadáver.
 
 

 

 
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FORTUNATO MUÑIZ

En la página oficial del Museo Casa Carlos Gardel, se informa FALSAMENTE que Anaïs Beaux, su amiga "tolosana" y el compañero de ésta, Fortunato Muñiz, habían empleado a Berta Gardes en su taller de planchado cuando ésta llegó a Buenos Aires.

 
LA VERDAD ES OTRA Y DIFERENTE: 

El investigador Israel Alvarez de Armas halló que en el censo de 1895 de la ciudad de La Plata, figura Fortunato Muñiz, viviendo en La Plata.
No tenía un TALLER DE PLANCHADO, era empleado de la Policía de la Provincia de Buenos Aires..
Figuran también en el Censo su esposa Carolina Castagnetto y sus 4 hijos: Luis, Raúl, Armando y Carolina. 


Alvarez de Armas proporcionó también la siguiente información documentada sobre Fortunato Muñiz:

“De acuerdo a su documento de bautismo se llamaba FORTUNATO LEMOS MUÑIZ, hijo de José Olegario Lemos y Bernardina Muñiz.
Se casó con CAROLINA CASTAGNETTO, italiana, nacida en 1862, hija de Agustin Castagnetto y María Figalli.
De este matrimonio nacieron cuatro hijos:
Carolina nacida en 1876; Luis nacido en 1884; Raúl nacido en 1887 y Armando nacido en 1893.

En el Censo de La Plata de 1895 aparece como FORTUNATO MUÑIZ, empleado en la Policía Federal. Sus hijos llevan también el apellido Muñiz, no Lemos.” 

Vemos, en base a esta información, que en 1893, año de llegada de Berta Gardes con su hijo francés a Buenos Aires, Fortunato Muñiz era padre del cuarto hijo de Carolina Castagnetto, con quien habría iniciado sus relaciones, a juzgar por el año de nacimiento de su primera hija (1876), cuando ella tenía apenas 14 años y él 17.

Difícilmente pudiera, en 1893, ayudar económicamente a Berta teniendo que mantener a su mujer y sus 4 hijos con un sueldo de empleado de la Policía.

Que él hubiera sido quien inscribió el nacimiento de Amanda Lila, sin apellido, indica que la niña sería fruto de sus amores clandestinos con Anaïs Beaux.

Carolina Castagnetto falleció el 17 de Julio de 1922. Podemos ver en su necrológica que aparecen: “Su esposo, Fortunato L. Muñiz”, dos de sus hijos y otros deudos (Carolina, Luis y Raul ya habían fallecido, solamente les sobrevivía Armando, quien el 20 de noviembre de 1920 contrajo matrimonio con Rosa Esther Bermúdez, matrimonio que no tuvo descendencia).
 


Notas aclaratorias

 

(**) El prontuario menciona una edad "aparente". Dice al respecto Ricardo Ostuni: "Podemos deducir también que carecía de documentos de identificación, por lo cual es lícito presumir que Gardel hubiera intentado disminuir su edad real para colocarse en situación ventajosa como menor. Por otra parte, si el Gardez detenido llevaba 13 años y 6 meses de residencia en el país, significa que había llegado a mediados de 1890, esto es , antes de que naciera Charles Romuald Gardes en Toulouse."

Gardel era de baja estatura y casi lampiño, lo que lo favorecía para quitarse años.

 

(***) Tanto los Sres Barsky como otros investigadores francesistas, admiten que "Berta debe haber concretado la denuncia tras una desaparición de varios días", pero parecen creer que estas fugas y rebeldías escolares son compatibles con un Charles Romuald  a quien califican de alumno brillante, con buenas notas en el colegio.

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