* BERTA GARDES se alejó de SU PATRIA SOLA Y POBRE - Lo dijo Carlos Gardel - Por Martina Iñiguez

LOS VIAJES AL PLATA DE BERTA GARDES

 

Los testimonios de la madre adoptiva de Carlos y él mismo se encargaron de confirmar que había venido al Plata antes de 1893, año en que volvió a estas tierras con su hijo francés.

 

Los sostenedores del francesismo de Carlos Gardel pretenden demostrar que Berta Gardes nunca viajó al Río de la Plata en la década de 1880, negando también su estadía en Tacuarembó en esa década. Para lograr ese fin se apoyan absurdamente en la falta de registros de arribos, en una época de la que NO SE CONSERVAN REGISTROS, y soslayan las declaraciones de testigos insospechables, de la misma Berta Gardes, y de su hijo adoptivo Carlos Gardel.

 

¿Cómo se pretende probar que Berta no viajó al Río de la Plata a mediados o fines de 1886, después del Censo de Bordeaux, cuando ya había llegado a su mayoría de edad, si los únicos registros de arribos de barcos de ultramar al Puerto de Montevideo que existen son incompletos, y  el supuesto arribo de Berta Gardes en el Dom Pedro en 1893, tampoco está registrado en C.E.M.L.A.?

No puede considerarse serio el certificado presentado por Héctor Ernié, ya que éste arribo no tiene respaldo documental en C.E.M.L.A. y tampoco se puede verificar su autenticidad porque se desconoce su paradero actual. (*)

 

NO SE CONSERVAN EN MONTEVIDEO REGISTROS DE ARRIBOS DE BARCOS DE ULTRAMAR ANTERIORES A 1888, así como no se conservan registros de pedidos de pasaportes en Haute Garonne ANTES de ese mismo año.
En consecuencia:
NO SE PUEDE AFIRMAR SERIAMENTE QUE BERTA GARDES NO ESTUVO EN EL RÍO DE LA PLATA ANTES DE 1893.

Del año 1888 sólo figura el mes de enero y con posterioridad a esa fecha no hay más registros hasta octubre de 1896.

 

¿Cómo pretenden que el hecho de que no existan pedidos de pasaporte franceses hacia el Río de la Plata se constituya en una prueba de que no Berta no viajó, cuando tampoco los presentó de 1893, fecha en que aceptan que sí viajo

 

¿Por qué nunca mostraron el Passe-port a l’étranger No 94  a favor de Berthe Gardés  que “dicen” que solicitó en Francia en febrero de 1893 para viajar a Buenos Aires?

 

Quien quiera negar la presencia de Berthe Gardes en Uruguay antes de 1893 basándose en la falta de registros del mismo, tendrá que explicar como hicieron para ponerse de acuerdo en afirmar su estadía en ese país testigos de honradez reconocida, que no se conocían entre sí, que ni siquiera vivían en el mismo país y que además, algunos de ellos lo creían hijo de Berta:

 

1.- Cátulo Castillo decía que doña Berta, a quien suponía madre de Gardel, “respetaba el recuerdo elogioso de un famoso Romualdo -Don Romualdo- ligado a su epopeya de allá, en Tacuarembó, donde supo vivir sus mocedades epicas..." (Buenos Aires Tango,V71, por Catulo Castillo)

 

2.- La Sra Juana Gil de Daneri, esposa del director del diario “La Democracia” de Montevideo, afirmó que la propia Berta le había contado que había viajado a Tacuarembó para trabajar como planchadora y lavandera en una estancia.

 

3.- El historiador Ramón P. González, nacido en junio de 1875, dijo que conoció a Berta en Tacuarembó, siendo un niño, como una francesa amiga del Coronel, de quien él mismo era pariente. ¿Acaso en 1887, cuando rondaba los 12 años?

 

4.- La estadía en Uruguay de Berta era conocida al punto que, el 26 de junio de 1935, a sólo dos días de morir Gardel y cuando no había el menor atisbo de polémica sobre su origen, “El Debate” de Montevideo publica un artículo titulado “Quien le da la noticia a la vieja” y que comienza así:

“Allá en un rincón de Tolosa, Francia, está la madrecita de Gardel, esa viejecita que en su lejana mocedad vivió en nuestro Tacuarembó”.

Obsérvese que el cronista, al igual que muchos, creía entonces que Berta Gardes era la madre de Gardel, y su estadía en Tacuarembó es mencionada sin la menor señal de intencionalidad, como noticia de veracidad descontada. (1er Abecedario Gardeliano – El País, 24-06-1994, por Nelson Bayardo)

 

Pero lo más definitorio son los testimonios de la propia Berta:

 

En una entrevista publicada el 12 de agosto de 1935, a su regreso de Toulouse para abrir la sucesión de Gardel, confesó al diario "El Debate": "haber pasado parte de su juventud ora en Buenos Aires ora en Montevideo".

 

Crítica publica el domingo 21 de julio de 1935, apenas llegado Defino a Toulouse, las siguientes afirmaciones de Berta Gardes:

Explicando las razones de su viaje, dice lo siguiente:

“Un amigo de mi hijo, notario de Buenos Aires que ha venido para llevarme allá, me ha dicho:
Carlos compró para usted una casa allá, para el día en que la desgracia pudiera alcanzarle. Yo la voy a llevar a usted allá.”
 
La forma en que se expresa Berta sugiere que aceptaba las decisiones de Defino.

La nota agrega: “La madre de Gardel, que irá a Buenos Aires acompañada de una hermana…

Seguramente el cronista se refería a Charlotte Gardes, cuñada de Berta, ya que ésta no tenía hermanas. Que llevara el apellido de su marido: Gardes, seguramente originó la confusión. Jean Gardes había fallecido unos días antes, el 9 de julio, como consecuencia del disgusto que le provocó la muerte de Carlos.

No sabemos si Charlotte viajó finalmente con Berta.

Lo más interesante de esta nota es que Berta dice: “Será ésta la decimacuarta vez que cruzaré el Atlántico”.

Estando Berta en Francia, el número de veces debió ser par. Si había contabilizado ya 13 viajes, lo más probable es que el cronista haya interpretado mal lo dicho por Berta y ella haya querido decir que “cruzó por decimocuarta vez el Atlántico y ahora diría adiós a Francia”, viaje que sería entonces el decimoquinto.

Aún suponiendo que Berta hubiera cruzado el Atlántico 13 veces en total durante su vida, la lista de viajes aceptados por los francesistas que detallo a continuación no llega a esa cifra:

 

1) 1875 Francia – Venezuela
2) 1882 Venezuela – Francia

3) 1893 Francia - Buenos Aires
4) 1921 Buenos Aires - Francia (*)

5) 1924 desde Burdeos, Francia - Arribo a Buenos Aires: 27 de febrero
6) 1926 Buenos Aires - Francia

7) 1927 desde Burdeos, Francia - Arribo a Buenos Aires: 8 de marzo
8) 1928 Buenos Aires - Francia, en el mes de diciembre.

9) 1929 desde Burdeos, Francia - Arribo a Buenos Aires: 11 de agosto
10) 1933 Buenos Aires - Francia

11) 1935 Ultimo viaje desde Marsella, Francia - Arribo a Buenos Aires: 12 de agosto

 

Los años son estimativos ya que sólo se conocen las tres constancias existentes en C.E.M.L.A.

 

 (*) El talentoso escritor amigo Horacio Vazquez Rial, me hizo notar un error cometido en esta fecha, que fue corregido. Berta estaba en Toulouse ya en 1921, cuando solicitó el acta de nacimiento de su hijo francés Charles Romuald Gardes. Fue una larga permanencia en su patria.

 

Si sus viajes conocidos fueron solamente los precedentes, hay que aceptar  que Berta contó también otros cruces que pudieron ser anteriores o posteriores a 1893.

Podría haberse referido a cruces realizados en ocasión de un viaje a Francia que dijo haber realizado con su hijo en 1889, para festejar el cambio de siglo con su familia, no sabemos si en Toulouse o en Bordeaux, de donde habría vuelto en 1901.

 

Jean Gardes, hermano de Berta, se casa en segundas nupcias en París el 23 de julio de 1898 y hasta noviembre de 1901 vivió en Bordeaux, según información publicada por Monique Ruffié de St. Blancat y Georges Galopa.

Después de esa fecha se va a Senegal con su madre y Louis Carichou, de modo que la familia estaba en Francia para el cambio de Siglo,

 

En una nota efectuada para “Sintonía” (Buenos Aires, 23 de junio de 1938) por su redactor Floreal Fernández Raja, Berta Gardes reveló lo que aún  estaba inédito, al parecer, y que poca gente conoce.

 
Dijo que teniendo su hijo (Charles Romuald) 10 años, lo trasladó a Francia, donde visitaron una pequeña iglesia de un pueblo llamado Laubade, muy cerca de Toulouse.

“Toulouse…: Una virgen, un puñado de golondrinas…

 

Toulouse, Francia, es alegre y florido. Allí nació Carlos Gardel. Y desde allí lo trajeron a Buenos Aires cuando tenía dos años de edad. En una casita de la calle Jean Jaurés he hablado de ello con la madrecita del cantor.

Mi hijo volvió muchas veces a Toulouse, a verme… ¡Le gustaba tanto!

Me miran los ojos de “mamá Berta”, a través de sus lágrimas. Una sonrisa tímida le sube a los labios y, de pronto, se apaga en una mueca donde está vivo, quemando, su dolor enorme. No podemos hablar ya (*) . Sé, empero, que en un pueblo próximo a Toulouse, Laubade, hay una pequeña iglesia, cuya virgen puso su belleza de eucaristía en los ojos maravillados del pequeño Carlos, de diez años entonces. En el campanario de la iglesia las golondrinas jugaban con las campanas sonoras del carillón.

Cuando al paso del tiempo una canción ingenua anunciaba la hora, las aves, con un latir de alas, salían de la torre, asustadas, sorprendidas, para volver luego a ella. Carlos Gardel niño vio muchas veces ese espectáculo. Él también era una pequeña golondrina que ya había ido dos veces hasta Buenos Aires, y había vuelto hasta Laubade, a ver su virgen bonita, su iglesia blanca y sus golondrinas asustadas, Por ello, años más tarde, habría de escribir un tango en homenaje a aquel recuerdo de su niñez, titulado “Golondrinas”.
 

Berta se había habituado a mezclar a Carlos y Charles como si fueran la misma persona.

Es impensable que al cronista se le ocurriera mencionar un lugar casi desconocido como Laubade a menos que Berta lo haya mencionado.

Otro hecho permite suponer que el relato de Berta fue veraz.

Sobre la escolaridad de Charles Romuald Gardes existe un certificado con fecha 15 de noviembre de 1899, emitido por la entonces Escuela Elemental Nº 2 del 6º Distrito del Consejo Nacional de Educación. 

No hay más constancias de escolaridad hasta abril de 1901, cuando Charles Gardes ingresa al Colegio Pio IX, dos meses después de comenzadas las clases.

 

Quiere decir que existió un espacio de tiempo lo suficientemente extenso (17 meses) entre noviembre de 1899 y abril de 1901, para que Berta pudiera realizar ese viaje con su hijo francés, del que casualmente no hay certificados escolares en 1900, coincidiendo con el período en que Berta Gardes dijo que ella y su hijo de 10 años habían estado en Laubade.* BERTA GARDES Y SU HIJO ESTUVIERON EN LAUBADE EN 1900, CARLOS GARDEL NO

No existe justificación para que el niño haya ingresado al Colegio Pio IX dos meses después de comenzadas las clases, a menos que hubiera estado ausente de Buenos Aires hasta ese momento.

 

Lo que sí sabemos es que Carlos Gardel nunca mencionó haber viajado a Francia en su niñez.

Es más, este viaje a Francia de Berta coincide casualmente con la ida de Carlitos al Uruguay en 1889.

Ambos estuvieron ausentes de Buenos Aires entre 1899 y 1901, tal vez Carlos haya estado ausente un año más, porque los únicos testimonios existentes sobre sus actividades en 1901 corresponden a Uruguay. A partir de 1902 se conocen actividades suyas en Buenos Aires.

 

(*) Fernández Raja dice “No podemos hablar ya…”. Presumo que Berta se dio cuenta de que había hecho una declaración que probaba la falsedad de la historia que le impuso Defino y no quiso seguir ampliando la información. De ahí la súbita mueca que notó el cronista y el consiguiente silencio.

Pero ya había dicho que SU hijo había vuelto a Francia a los 10 años de edad y contado parte de la historia.

Berta había ocultado hasta entonces ese viaje.

Sabemos que la supuesta ausencia de Carlos de la casa materna durante 6 años es FALSA, como es FALSA su afirmación de que mandó a un amigo con su nueva dirección a buscarlo al saber que estaba cantando en el Abasto. Berta y Carlos vivían ya con Anaïs Beaux en 1904 y siguió viviendo allí por lo menos hasta 1913.

 

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A estos testimonios sobre los viajes de Berta se suma uno existente en una carta que Carlos Gardel dirige a Armando Defino, a quien, a pesar de que siempre las ofreció censuradas por él mismo, se le escapa un comentario muy elocuente hecho por el cantor.

La carta fue publicada en la revista Radiofilm en Julio de 1949.

Carlos escribe a Armando desde Nueva York, confiándole el proyecto de comprar una casa en Francia, adonde “llevar a la vieja una vez al año”.

 

Carlos se refirió varias veces a este proyecto.

Elise Ramiéres, que conoció al cantor cuando éste visitó a la familia de Berta en Albi, donde ella vivía, recordaba:

"Carlos pensaba comprar una casa grande y linda en Niza y necesitaba tener caseros de confianza. Nos propuso que fuéramos nosotros. En ese momento estábamos pasando una situación muy difícil y eso nos venía perfectamente, solucionaba nuestros problemas económicos. Además el hecho que él nos tuviera tanta confianza nos alegraba mucho…"


En nota publicada en la página Gardel Web, publican el siguiente fragmento:

"En una famosa carta escrita desde New York, el 16 de octubre de 1934, apenas llegado de Francia, le dice a su amigo y representante :

"Tengo el proyecto de comprarme una casa en Niza para la viejita y nosotros. El clima es ideal para ella y yo la encontraré de manera que tenga comodidades para todos. Las casas son baratas allí. Esto es un proyecto pero ya lo estudiaremos..."

 

Lo más interesante, sin embargo, desde el punto de vista de la falsedad del francesismo de Gardel, es lo que el mismo Gardel dice en una carta publicada en la Revista Radiofilm, en julio de 1949, gracias a la gentileza de Armando Defino:

 

“UN AMIGO GENTIL
 

Desde hace tiempo anhelábamos realizar este esfuerzo. La imposibilidad de contar con los elementos para ofrecer material tan Importante nos llevó a ver a un gentilísimo amigo de esta casa.

A Defino, para satisfacer a nuestros consecuentes lectores en esta semana de pre-recuerdos.

Defino, con las lógicas restricciones en cuanto a nombres y referencias que no pueden entrar al comentario público, accedió a nuestros deseos y nos cedió, como una deferencia exclusiva, tan importante como extraordinario material, que habrá de señalar no sólo la ruta de Carlos, sino también sus esperanzas y, por sobre todas las cosas, su verdadero gran corazón.”

 

 

Y esto es lo que Carlos dice con respecto a la casa que quiere comprar en Francia:

 

… “Claro que para comprar una casa ha de ser una  bien “bacana”, en la Riviera, por ejemplo… ¡Qué dique y qué satisfacción para la vieja, vivir allí, entre “cambas”, volviendo a su patria todos los veranos, luego de haberse alejado sola y pobre de su tierra, cuando era más muchacha…!”

 

¡Qué tal!

¿Pueden concebirse esas palabras de Gardel, volcadas en una carta íntima, que nunca imaginó se haría pública, como las de un hijo francés de Berta?

 

Dice volviendo a SU patria”, no a “nuestra patria…”

Dice: “Luego de haberse alejado sola…de SU tierra” , no “de habernos alejado solosde NUESTRA tierra

 

Ese sola no incluye a Charles Romuald Gardes, lo que sugiere que se está refiriendo a un PRIMER viaje de Berta Gardes SOLA, al Río de la Plata.

 

Testimonio que dejó escrito en una carta íntima, el mismo Carlos Gardel.

 

Queda claro por qué razones Armando Defino impuso, al permitir que se publiquen fragmentos de las  cartas de Carlos, lógicas restricciones en cuanto a nombres y referencias que no pueden entrar al comentario público”.

   
 
 
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(*) El investigador Héctor Hernié, además de una desbordada fantasía, tiene antecedentes de haber “hallado” documentos cuya autenticidad no puede probarse porque “se desconoce su paradero actual”.

Bajo el título “El mito llegó desde Bordeaux” publicó en "Clarín" del 26 de julio de 1980 una “certificación emitida por la Dirección Nacional de Migraciones(que) da fe de que el 11 de marzo de 1893, a bordo del vapor Dom Pedro arribó a Buenos Aires procedente de Bordeaux”.
Dicha certificación está fechada el 13 de junio de 1977 y firmada, según el sello aclaratorio, por Inés de las Nieves Barris, Jefe de División Registro y Certificaciones de la Dirección Nacional de Migraciones. Es de destacar que este documento fue emitido en un papel común, sin membretar.

Pero diez años después, en, "CARLOS GARDEL - Edición Especial" - Año I - Julio 1990 -Para coleccionistas en su centenario - Número extraordinario - Héctor Ernié - Edit. Tango Bs.As. 1990, Ernié se contradice él mismo al volver a la fecha que viera AVLIS en 1967: 9 de marzo de 1893, día en que el Dom Pedro llegó a Montevideo con su hijo francés de dos años. 

Berthe Gardes, supuestamente no pudo desembarcar allí por problemas sanitarios, pero ésa fue la fecha que aparentemente quedó asentada en buenos Aires.

Sabemos ahora, gracias al Sr. Georges Galopa, que el 9 de marzo el barco llegó a Montevideo, y el día 12 a Buenos Aires, coincidiendo con la fecha asentada en los diarios de la época.

Lo único que no existe es la constancia archivada en C.E.M.L.A. que tendría que respaldar esos testimonios. (Diario CLARÍN - Los expedientes perdidos del Archivo de los Inmigrantes - No hay rastros del arribo de nazis ni de Gardel. El estado de conservación de los documentos de la inmigración es penoso.)

 

Hay más “hallazgos dudosos” en la trayectoria de este investigador:

Así se refiere Héctor Ángel Benedetti a un contrato supuestamente hallado, también por Ernié, en “Apostillas al Gardel de 1912 - una descripción reseñada de sus primeras grabaciones”

 

Contrato Taggini

… “En medio de esta prosperidad fue incorporado Gardel. Ha sobrevivido el acuerdo de grabación entre la empresa y el cantor, celebrado en Buenos Aires el 2 de abril de 1912. Fue hallado por el historiador Héctor Ernié en los años ochenta, quien ante la sorpresa de sus pares exhibió las fojas insospechadas durante siete décadas.

La autenticidad de este documento ha sido discutida, siempre puertas adentro, desde el momento mismo en que se hiciera público.

La objeción principal apunta al propio papel sellado del contrato, acusado de no ser de la época por estar timbrado con un valor muy superior al que se estilaba entonces: de hecho, era costumbre utilizar hojas de coste mínimo, completándose con estampillas el importe que correspondía según el monto del convenio. Fuera de esto, que por sí no constituye un argumento definitivo, no habría causas graves para impugnarlo; sin embargo, es justo aclarar que cualquier crítica seria a este expediente debería basarse en su observación directa, pero se desconoce su paradero actual.”

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