* JUAN ESCAYOLA - Abuelo de Gardel - Sus raíces en el Durazno

Tomado de: COMUNICACIÓN ACADÉMICA Nº 8

De la Academia del Tango – Uruguay


 

LAS RAÍCES EN EL DURAZNO

Del Socio Fundador, Historiador Sr. Víctor A. Quiroga

 

Los hechos, las ideas, los seres, las obras, etc., de cualquier índole, tienen cualidades y rasgos propios distintivos y característicos que les confieren una identidad manifiesta. Cada vez que se encaran esas entidades y se procura determinarlas, explicarlas o distinguirlas, ya sea particularmente o con relación a las demás de su misma especie, esos rasgos permiten señalar su condición, apariencia y estilo. Y estos últimos, a su vez, denuncian las raíces que las nutrieron.

El reconocimiento de las raíces de sucesos, creaciones, culturas, personalidades, o su desentrañamiento, siempre han provocado una investigación más o menos ardua, excitante; y han llegado hasta provocar situaciones conflictivas.

Trance de esta naturaleza se ha suscitado en el caso de la indagación muy conocida sobre la nacionalidad de nuestro mayor cantor popular Carlos Gardel. La cuestión de su nacimiento no ha podido encontrar consenso; y los que lo proclaman nacido en Toulouse, Francia, como los que pregonan su natalicio en Tacuarembó, Uruguay, se mantienen aferrados a sus hipótesis sin ceder un ápice en sus posturas, los unos por "andá a saber qué" y los otros por fundado convencimiento.

El hecho de que el propio cantor manifestara más de una vez su condición de uruguayo y así lo declarara para -entre otras cosas- obtener su documentación oficial en el registro de la nacionalidad uruguaya, para la expedición de su pasaporte en la propia Buenos Aires, y para gestionar su nacionalización legal en Argentina, no ha conseguido conmover a los franchutistas. Pero sí, ha conseguido avivar los empeños de explorar la razón de esos sus dichos; y ello ha permitido establecer probables orígenes y discutirlos.

Lo señalable para nuestra condición de duraznenses es que las averiguaciones practicadas nos han puesto en situación de poder ofrecer una estrecha relación entre el "Morocho del Abasto" y estos pagos yimeños.

El caso es el de afirmar que en este Durazno se afincó, contrajo enlace, inició su prole, falleció y aquí fue sepultado el abuelo paterno de Carlos Gardel. Aunque este último nunca estuvo acá, en cambio sí lo estuvo el padre de su para muchos indiscutible progenitor, y también éste mismo durante su infancia. De cualquier manera -afiliándonos a las huestes de quienes buscan dar brillo a reducidos pergaminos y a una joven historia solariega-, este primer antepasado en nuestras tierras del afamado "Zorzal criollo" encaja en los muy nuevos anales duraznenses ya que llegó al pueblo en 1838, apenas a diecisiete años de haber sido fundado. Y algunas lateralidades propias de este arribo también encajan en esos anales, puesto que nos ponen en contacto con otros personajes que han tenido su rol en el desarrollo del proceso histórico lugareño. De tales asuntos nos ocuparemos remitiéndonos, para los documentos y pormenores y más que probables indicios del nacimiento y primeros años del cantor, a algunos investigadores tenaces y concienzudos cuyos serios trabajos y conclusiones son por demás fundados y convincentes. (1)

 

Los tiempos fueron los inaugurales: fundada que fue la Villa de San Pedro del Durazno en el año 1821, el Gral. Lavalleja - que primero instaló allí su Cuartel General y en 1827 la consagró Capital de la Provincia Oriental- se radicó en ella con su familia en 1826 hasta el año '28; el Gral. Rivera lo hace a comienzos del '29 y en 1830 es elegido Presidente de la República, asumiendo en el año '39 en el Durazno su segunda Presidencia. Otra figura relevante, de acendrada y comprobada adhesión a don José Artigas desde la primera hora y para siempre, también se radicó en el Durazno al terminar el año '28: el Cnel. Andrés Latorre, a quien mencionaremos lateralmente en estas referencias sobre las raíces duraznenses del máximo cantor.

También fueron tiempos de las primeras confrontaciones políticas y militares del naciente estado oriental, que se manifestarían en el conflicto de la Guerra Grande en que estuvieron involucrados quienes protagonizaron hechos que pertenecen a las mencionadas raíces.

Y bien, en 1838 se sumaron nuevos vecinos a la entonces política y militarmente muy importante villa de San Pedro del Durazno, cuya población crecía de continuo. Entre quienes llegaban y se arraigaban junto al Yí se encontraron cuatro inmigrantes procedentes de Cataluña, que luego del desembarco en Montevideo tuvieron el peregrino propósito de dirigirse a esta villa haciendo el trayecto a pie con el único bagaje de sus ilusiones y con la única impedimenta de una escopeta para procurare el yantar durante la caminata. Cuarenta leguas así hicieron los hermanos Juan y Pablo Escayola, naturales de Sabadell, Gerónimo Parallada de Barcelona y José Crixell de Salines, todos de aquella provincia española. (2)

 

En los anales duraznenses estos cuatro catalanes dejaron registrados sus desvelos, quehaceres y servicios que aún se recuerdan. José Crixell, de oficio carpintero, de reconocida actuación en la villa, contrajo matrimonio acá, adquirió propiedades con el fruto de su trabajo, y acá nacieron sus hijas que lograron prestigio y memoria en su función docente de maestras particulares ejercida por más de cincuenta años.

Por su parte, Gerónimo Parallada supo tener hornos de ladrillos e importante comercio, tanto aquí como en Montevideo donde se radicara más tarde. Su progenie ha tenido destaque local ya que sus descendientes han ocupado importantes cargos públicos y han estado vinculados al medio. Es el caso, por ejemplo, del Dr. Huáscar Parallada, político, escritor y consagrado historiador de Durazno.

 

En cuanto a los hermanos provenientes de tierras catalanas, no se tienen más noticias de Pablo Escayola que las de haber contraído enlace con Maura, hija del Cnel. Andrés Latorre, de haberse trasladado con su familia y con la de la viuda de su hermano a Tacuarembó, y la de haber fallecido posiblemente en Argentina. De Juan Escayola, en cambio otra cosa son su historia y su caso. El personaje motiva nuestra nota ya que este otro catalán de Sabadell - según las investigaciones llevadas a cabo por historiadores uruguayos y los documentos por ellos examinandos y ofrecidos, y las conclusiones fundadas en dicha papelería y en la de la prensa contemporánea del propio Carlos Gardel- fue el abuelo paterno del cantor. (3)

 

Este Juan Escayola, vecino del Durazno desde 1838, prosperó con su oficio de carpintero y llegó a tener estrecha relación con el Cnel. Andrés Latorre, prominente figura de la gesta artiguista y de la revolución libertadora del año '25, que ejerció el cargo de Jefe Político de Durazno en 1836 designado por el entonces Presidente de la República, Bdier. Gral. Manuel Oribe.

Juan Escayola con sus empeños adquirió un terreno de media manzana de una cuadra de largo sobre la calle hoy Zorrilla de San Martín por media cuadra de fondo sobre las calles hoy 18 de Julio y Rivera, y contrajo matrimonio con Bonifacia Medina, hijastra del Cnel. Latorre e hija de Manuela Mansilla viuda de Medina que había venido de Cerro Largo con el Coronel. La boda se llevó a cabo el 18 de diciembre de 1840, cuya partida que luce en el fo. 62 del Libro 1º de Matrimonios de la Parroquia de San Pedro del Durazno transcribimos:

 

EN EL MARGEN:
Desposados Juan Escayola con Bonifacia Medina. Debe pagó 2$.

 

TEXTO:
Año de 1840, día 18 de diciembre, yo el infranscripto cura interino de esta parroquia de San Pedro del Durazno, precedidas las tres conciliares proclamas y demás diligencias de estilo, desposé in facie Eclesiae según el Ritual Romano a Juan Escayola, natural de Sabadell en Cataluña, de estado soltero, de edad 22 años, de oficio carpintero, vecino de esta villa hijo legítimo de José Antonio Escayola y de Narcísa Carayemas naturales de Barcelona ya difuntos, con BONIFACIA MEDINA, natural de las Minas, de estado soltera, de edad 23 años, vecina de esta villa, hija natural de Basilio Medina natural del Cerro Largo y de Manuela Mancilla, natural del Río Grande, vecina de ésta; siendo testigos Manuel Martínez natural de Oporto y Manuela Mancilla natural del Rio Grande, vecinos de esta villa, de que certifico.

RAIMUNDO TARRAGÓ, Cura interino.

 

Ambos contrayentes es probable que hayan pasado a residir en el domicilio de Manuela Mansilla donde vivía de soltera Bonifacia, la abuela paterna de Gardel si las conclusiones de las compulsas orientalistas se confirman. Esta vivienda, que pertenecía a Manuela Mansilla desde que llegó al Durazno, se encontraba en la esquina de las actuales calles 18 de Julio y W. Ferreira. No fue el domicilio permanente del novel matrimonio puesto que circunstancialmente estuvo radicado en el Cardal a consecuencia de los avatares de la Guerra Grande.

 

En febrero de 1943, después de la batalla de Arroyo Grande, el ejército de Manuel Oribe había puesto sitio a Montevideo, asedio que iba a durar casi nueve años. Con dichas fuerzas acudió el Gral. Latorre, blanco y lavallejista ante todo, y se estableció en el Cardal sin mando de tropas y al parecer con alguna comisión honorífica, como dice el historiador Dr. Huáscar Parallada. Y con él llegó Juan Escayola -no se sabe sí incorporado a las Milicias o para dedicarse a su oficio- con su esposa Bonifacia Medina y Juan Gualberto, el primer vástago de ambos nacido en el Durazno y bautizado el 24 de abril de 1842. Durante su permanencia en el Cardal Juan Escayola viajó en el año '47 al Durazno donde adquirió la propiedad de media manzana que hemos mencionado más arriba y regresó de inmediato al Cardal.

 

Allí en el Cardal nacieron otros varones: Bartolomé el 24 de agosto del '43, Carlos Félix el 23 de octubre de 1845 (4), y Segundo el lº de junio del '47; y - al parecer allí también- una niña, Elodina, nacida el 3 de abril del 49, el mismo año en que Latorre y la familia Escayola-Medina regresan al Durazno. Una hija más nacerá aquí, Cayetana Amabilia, el 7 de agosto de 1851 seis meses después de fallecer su padre.

 

Fallecido muy joven, el 15 de enero del '51, Juan Escayola Carayemas recibió cristiana sepultura en el Durazno que desde entonces, sin haber promovido más resonancia que los oficios religiosos del caso, se puede vanagloriar de haberle brindado la paz y el descanso eterno al abuelo del cantor oriental. El testimonio de este último suceso ha quedado asentado en los libros parroquiales de la villa, de los cuales transcribimos la correspondiente partida del fo. 8 del Libro 3ª de DEFUNCIONES:

 

EN EL MARGEN:
Juan Escayola.

TEXTO:
El diez y seis de enero de 1851 se sepultó con oficio y misa de cuerpo presente el cadáver de don JUAN ESCAYOLA, natural de Sabadell en Cataluña, provincia del reino de España, casado con doña BONIFICIA MEDINA de quien tuvo tres hijos varones y dos mujercitas que han quedado de menor edad; el que falleció ayer de enfermedad natural a los treinta cinco años de edad, después de recibir los Santos Sacramentos de Penitencia, Viático y Santa unción y no testó; de todo lo que certifico y doy fe. Por mi y autorización del Sr. Cura Párroco don Pedro Elias y Guadiola, TOMAS CULLEN, Cura Interino.

 

Después de este fallecimiento, los deudos han de haber permanecido algún tiempo en el Durazno, durante el cual la viuda enajenó los bienes de su extinto esposo y los suyos propios, entre ellos la media manzana de la referencia que fue adquirida ahora por Gerónimo Parallada, uno de los compañeros de inmigración de quien nos hemos ocupado. Poco tiempo después, junto con su cuñado Pablo Escayola y su familia, Bonifacia Medina y sus hijos Juan Gualberto, Carlos Félix, Segundo, Elodina y Cayetana Amabilia se trasladaron a Tacuarembó Con ellos viajó también María Candelaria Ximénez, también hija suya de una unión anterior a su matrimonio con el catalán de Sabadell.

 

CARLOS FÉLIX ESCAYOLA

 

Esta es la cepa madre de la progenie de Juan Escayola. copiosa y extendida por casi todo el país, y de la cual es menester ocuparse, aunque someramente, de uno de sus vástagos. De todos estos viajeros, es Carlos Félix quien convierte a Juan Escayola en abuelo de Gardel, y relaciona a Durazno con el máximo cantante proveyendo, por ende, a esta ciudad de un lugar en la historia. Los demás - para ubicar los cuales nos remitimos al árbol genealógico que nos provee la obra del Dr. Eduardo Payssé González (5)- tuvieron descendencia que llega hasta nuestros días. De otro de los viajeros, Juan Gualberto, destacamos a su hijo Juan "Torora" Escayola Méndez, poeta e incansable viajero que mantuviera correspondencia con su hoy legendario primo hermano consanguíneo, y que residiera algún tiempo en este Durazno.

 

En cuanto a la abuela paterna de Gardel, Bonifacia Medina, vivió sus últimos años en el paraje Laureles del Queguay del departamento de Paysandú, donde su prole asistió a escuela de primeras letras y donde ella falleció en 1897.

De Carlos Félix Escayola Medina, autor de los días del sin par maestro del canto, nos ocuparemos sucintamente porque su vida y sus actividades transcurrieron fuera de Durazno. El objeto de esta nota es divulgar un retazo de la historia local por estar estrechamente ligado, eso sí, a una figura del destacado relieve cultural en el área del arte que posee Carlos Gardel.

 

El papel de la paternidad del "Coronel" debe buscarse en otras fuentes Acá sólo mencionaremos sus andanzas de buen cantor y guitarrero, que formó parte sin destaque de las fuerzas sitiadoras de la "heroica Paysandú" y de las expedicionarias fuerzas orientales en la guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, que recibió graciosamente los favores del General y luego Presidente de la República Máximo Santos, que fue de filiación política colorada aunque toda su familia fuera blanca, que tuvo su historia en los pagos tacuaremboenses como "señor de vidas y haciendas" con aficiones al arte lírico y al amatorio sin límites ni vergüenzas, y que llegara a pagar tres mil pesos uruguayos - suma importante en aquella época- para que criaran y mantuvieran a un hijo suyo lejos de él y su familia.

 

JUAN TORORA

 

Finalmente, no podemos dejar de referimos a Juan Torora como firmaba Juan Escayola Méndez, nieto igualmente que Gardel de los esposos Escayola/Medina, que mediada la década de los años 1920 supo hacer de Durazno una de sus estaciones en su peregrinaje por distintos lugares del país entre 1896 a 1930. Fué poeta gauchesco que alcanzó ponderado juicio de Serafin J. García para quien "vendría a ser con respecto a 'El Viejo Pancho' lo que Lussich con respecto a Hernández a quien acicateó para que escribiera su famoso'Martín Fierro '... ".

Juan Torora escribió versos en cuanto lugar estuvo en un itinerario "ande me yeve / la voluntad de mi cabayo moro", como dijo en su poema "Ah... sí!" recogido en "CANSERA DEL TIEMPO". Este libro contiene una cincuentena de poemas escritos en aquellos años en Minas, Paysandú, Rivera, Concepción del Uruguay, Río Negro, La Floresta, Montevideo, Salto y Durazno. Los poemas de su estadía en Durazno fueron escritos entre agosto de 1921 y mayo de 1923 cuando se domiciliaba sobre la calle Dr. Herrera entonces calle Eusebio Píriz, y era asíduo concurrente a la peña de contertulios en la redacción del periódico "Por la Patria" dirigido por don Astur de Campo. Esta redacción estaba ubicada en la esquina de las calles Rivera y E. Píriz. Allí, entre mates y copetines discurría la charla entre amigos que mucho de filiación blanca tenían en común, de la cual participaría el poeta Juan Escayola Méndez, como parece natural dada la bandería política familiar de que provenía.

 

Entre lo que en tales reuniones se contaba y se comentaba estuvieron más de una vez - según la memoria que hemos recogido de testigo directo de esas asambleas más o menos cotidianas- las referencias de "Torora" sobre su primo ya cantor de fama Carlos Gardel, quien le había hecho llegar una placa con la grabación del año 1912 del estilo "El tirador plateado" registrado por el dúo Gardel-Razzano. Al respecto, tenemos que decir acá que no se debe confundir - aunque así lo hayan afirmado periodistas, investigadores y ensayistas- este estilo con el poema "Sos mi tirador plateado" del poeta Juan Torora incluido en "CANSERA DEL TIEMPO" cuyos versos son distintos. (6)

 

Y hasta aquí llegamos. Hemos dado con unos episodios y unos protagonistas de los primeros años de este Durazno con motivo de habernos internado en la crónica y la leyenda del invicto cantor criollo elevado por sus propias condiciones y virtudes artísticas a arquetipo del canto popular. Aunque nos hemos permitido apuntar algunas discrepancias con opiniones recibidas, el ánimo no ha sido polemizar ya que hemos indicado las fuentes de nuestras diferencias.

NOTAS.

(1) "PÁGINAS ABIERTAS" - Eduardo Payssé González Ediciones "Prometeo" (Montevideo, 1990).
"VIDA Y MILAGROS DE CARLOS GARDEL" - Nelson Bayardo - Ediciones LA REPÚBLICA (Montevideo, 1988).
"CARLOS GARDEL, EL GRAN DESCONOCIDO" - Erasmo Silva Cabrera (AVLIS) - Ediciones "Ciudadela" - (Montevideo, 1967).
"CARLOS GARDEL - EL SILENCIO DE TACUAREMBÓ" - Maria Selva Ortiz - Ediciones de la Plaza (Montevideo, 1995).
"LOS SECRETOS DEL CORONEL" - Susana Cabrera - Editorial Fin de Siglo (Montevideo, 1997).

(2) "Coronel ANDRÉS LATORRE" - Una reliquia artiguista en el Durazno" - Huáscar Parallada - Talleres Gráficos GADI (Florida, 1970). - Cap. VIII, págs. 165 a 170.

(3) "ESPAÑOLES EN DURAZNO" Óscar Padrón Favre - Mim. Pesce s.r.l. Impresos (Montevideo, 1993).

(4) Eduardo Payssé González - Op. cit. - Cap. XIV, págs. 185 a 191 - Aunque el autor establece el nacimiento de Carlos Escayola en Montevideo, preferimos la indicación documentada del Dr. Huáscar Parallada dando dicho suceso en el Cardal en pág. 167 de op. cit.

(5) Eduardo Payssé González - Op. cit - Entre págs. 410/11.

(6) "CANSERA DEL TIEMPO" - Juan Torora -

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Durazno, 26 de agosto de 2000

Víctor A. Quiroga
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