* CARLOS GARDEL - PRONTUARIO DE 1913



La generalidad de los investigadores uruguayistas presumían que el joven francés Charles Romuald Gardes, de 22 años de edad, cuyo paradero Bertha Gardés intentaba localizar en 1913, era el verdadero hijo francés de Berta Gardes.

Yo misma adherí a esa idea hasta que profundicé mis investigaciones y llegué a la conclusión de que no tenía ningún sustento razonable que el hijo francés de Berta estuviera indocumentado(*) con 22 años de edad. De no haber fallecido o abandonado el país, hubiera tenido que figurar registrado en el censo de 1911 y empadronarse al ser promulgada la Ley de Residencia en 1912.

El prontuario original, según informó FALSAMENTE Juan Carlos Esteban (sábado, 3 de Noviembre 2012 en los foros Todo Tango y Gomías y Gotán) habría estado archivado en la en la Caja de Seguridad No 9, División Investigaciones de la Policía Federal del Museo de la Policía Federal, , San Martín 353, 4º piso.

Sin embargo, su director desde hace más de 20 años, Sr. Eugenio Zappietro, afirma categóricamente que lo único existente desde que él asumió la dirección de ese Museo es una "copia" de la denuncia de Berta Gardes. 

J.C.Esteban publicó los facsímiles de dos hojas del prontuario afirmando que eran PROPIEDAD DE NORBERTO I. REGUEIRA, vicepresidente del C.E.G. La portada de este prontuario ya había sido publicada por la Revista GENTE en 1977, publicación que contó con el asesoremiento de Enrique Espina Rawson, presidente del C.E.G. Lo que no explica el Sr. Esteban es como llegó el Dr. Regueira a ser el propietario de un documento histórico que fue ROBADO del Museo Policial.

La denuncia en cuestión está firmada por Berta Camares Vda de Gardes (apellido modificado), el 30 de Enero de 1913, solicitando el paradero de su hijo y dice así: 


Policía de la Capital 
DIVISION INVESTIGACIONES

"En la Capital Federal el día 30 del mes de enero del año 1913 siendo las 10 AM compareció a esta oficina una persona que previo juramento que prestó en forma al solo objeto de comprobar su identidad, dijo llamarse Berta Camares Vda de Gardes, ser de nacionalidad francesa, de profesión planchadora, de estado viuda, de 47 años de edad, domiciliada calle Corrientes N° 1557 e hizo la siguiente denuncia: Que se presenta a esta oficina a fin de que se dé constancia del actual paradero de su hijo Carlos Gardes, el que es francés, de 22 años, trigueño, pelo castaño oscuro, ojos marrones, tiene una cicatriz cortante debajo de la oreja derecha, es grueso y alto, viste de negro y como que el domingo que fue a las carreras no ha vuelto al hogar pide a esta oficina se averigüe si le ha ocurrido un accidente o si estuviera detenido, que de lo ocurrido no dio cuenta a la seccional, con lo que terminó el presente acto. Leído que le fue, se ratificó y firmó: “Berta Gardes” .

En primer lugar llama la atención que Berta no haya dado cuenta a la seccional correspondiente. Es evidente que no le fue solicitado documento alguno porque dice llamarse Berta Camares, viuda de Gardes, seguramente para esconder su condición de madre soltera. No menciona el apellido Gardel a pesar de que hacía ya dos o tres años que Carlos no usaba ese apellido.

Como confirman todos los investigadores, Gardel ya no usaba el apellido Gardes, según Miguel Ángel Morena desde 1910 “logra una mayor eufonía en su apellido al substituir la “s” final por la “l”.

Dice Héctor Ángel Benedetti en “Apostillas al Gardel de 1912”, que ese año realiza sus primeras grabaciones:
... “ A sus virtudes, o quizá a la mera FAMA DE SUS VIRTUDES, débese el hecho que Gardel fuera convocado en aquel año para realizar grabaciones en discos, las primeras de su carrera.”
Y hablando de la casa Tagini , donde Gardel grabó a comienzos de 1913 dice que a partir de 1911:
...“El sello tendrá un nuevo y certero impulso con la contratación DE LOS GRANDES ARTISTAS DEL MOMENTO, sumado a la inclinación del público por el tango y la música criolla”...
Y agrega: “En medio de esta prosperidad fue incorporado Gardel

Es decir que CARLOS GARDEL, EN el AÑO 1912, YA ERA RECONOCIDO COMO UN PROFESIONAL DEL CANTO.

Sin embargo, Berta no menciona el NOMBRE O “SEUDÓNIMO” con el que era conocido en ese momento, tampoco menciona lugares que frecuentara como tal, dando a la policía pocos elementos que ayuden a encontrarlo.

Presumo que Berta no deseaba que la policía encontrara a Carlos, porque de hacerlo, le solicitaría una documentación con la que no contaba.

Sabía que no tenía documentos que acreditaran su identidad. Sabía también que cuando debía justificar alguna daba el nombre de su hijo francés, razón por la que indagó por él, pero dando las características físicas de Gardel, así como su seña particular, la cicatriz detrás de la oreja.

Es evidente que el único propósito de Berta era averiguar si Carlos había tenido algún accidente o estaba detenido.

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La versión de AVLIS

AVLIS, en “Alegato por la verdad”, página 66, sobre la denuncia de desaparición hecha por Berta Gardes en 1913, dice:

“La primera observación que surge de la denuncia, es que no se hubiese radicado en la comisaría de la zona domiciliaria y que, en cambio, se hiciera en el Departamento de Policía Federal, que es, sugestivamente, para el caso, donde se identifica a los ciudadanos y se expiden las cédulas de identidad.”

Es especialmente interesante su primera conjetura:

“Primera - ¿Había muerto por entonces el verdadero hijo de Berta Gardes, Charles Romuald, y a raíz de ello, su madre quiso traspasar la identidad del mismo al bastardo hijo adoptivo suyo, Carlitos?”

Veremos en otro momento que hay sobrados indicios de que Charles Romuald Gardes ya había fallecido.

Avlis agrega:

“Debajo de la gestión de Berta Gardes, el expediente dice:

“Tiene también prontuarios anteriores como Carlos Garderes”. Y es con este apellido que aparece Carlitos en abril de 1907 en Montevideo, por un hecho en la zona del “Bajo”, ocurrido en noviembre de 1906, en cuyos primeros autos figura tan sólo como “Un tal Carlos” o “Un tal Carlitos”, pues ningún testigo le conoce identidad.

Para la Policía Federal Argentina, él era quien vivía con la planchadora francesa en la calle Corrientes 1557, domicilio que seguramente habrá dado él en algunos anteriores procedimientos de Buenos Aires. Las autoridades desconocerían la existencia de Charles Romuald Gardes, que no vivió con su madre, como ya se ha visto (Avlis se refiere al período en que el hijo de Berta vivió con los Vacca).

Por otra parte, obsérvese que Berta Gardes no lo identifica por los dos nombres –Carlos Romualdo- como correspondería, sino únicamente por el primero.”

Avlis se pregunta finalmente:

“¿Respondería la gestión a una verdadera desaparición del hijo de Berta Gardes? No es dable aceptarlo, aún cuando así lo afirma algún periodista argentino.”

Es decir que, la versión de que el “desaparecido” sería en este caso el verdadero hijo de Berta, fue difundida por algún periodista argentino, tal vez en connivencia con los sostenedores del fraude, con la intención de hacer creer que Charles Romuald Gardes seguía vivo en 1913. Confieso que fui una de las engañadas.

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En el libro “Confesiones de un comisario”, Plácido Donato hace referencia al Comisario Inspector Francisco L. Romay:

“- Dígame, jefe, ¿cuál es la verdad sobre el prontuario de Gardel?
  -  Hace poco escribí algo para una revista chilena, Hechos Mundiales o algo así. Yo tuve en mis manos el prontuario de Carlitos. Jamás pisó una comisaría. De haberlo hecho, yo lo tendría que saber porque fui subcomisario de la novena, jurisdicción del Mercado de Abasto. Lo puedo firmar: él nunca tuvo cuentas con la justicia salvo una denuncia que una vez radicó Berthe Gardés, su madre.
(*)
Romay fue hasta un bibliorato y sacó una hoja amarillenta.

  - Esta es la copia de esa denuncia…

…  - Horas más tarde doña Berta dejaba las cosas sin efecto. Carlitos había aparecido –acotó Romay mientras encendía un puro.

  - Jefe –ya me estaba atreviendo a hablarle y hasta discutir algunas cosas con él- Usted dijo que no había entrado en ninguna comisaría pero doña Berta pensaba que su hijo estaba en cana, ¿o no?

  - Lo conocí mucho a Carlos. Era entrador y simpático, me palmeaba y me decía: “¿Cómo va, comisario? ¿Cuántos inocentes mandó al cadalso hoy?” Cierta vez en un intervalo entre canción y canción se escapó a mi mesa a saludarme y aproveché para hacerle esa misma pregunta que usted me hace hoy…

…  - Mucho era lo que se hablaba de las malas juntas de Carlos –comentó sin darse vuelta- de sus amistades poco recomendables; de allí que su madre posiblemente pensó que bien pudiera estar preso…”

(*) Es comprensible que Romay no supiera de la detención de Gardel en Florencio Varela, porque correspondía a otra jurisdicción.

"Enero 30 de 1913En la fecha compareció nuevamente la interesada, solicitando se deje sin efecto el pedido presentado, en razón de haber aparecido el causante con lo que terminó el acto y leído firmó lo que certifico".

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PROBLEMAS DE LA INDOCUMENTACIÓN

Un testimonio de Andrés Chinarro, en su libro “El Tango y su rebeldía”, pag. 74, da pruebas de  que en 1908 Gardel tenía problemas para “caminar con entera libertad”.

Cuenta una anécdota que ubica justamente en ese año:

“Allá por el año 1908, existía por La Batería (hoy Retiro), un conventillo conocido como el de “don Lino”, por ser el nombre del encargado del mismo, y en el que a menudo se juntaban cantores y guitarristas para animar reuniones organizadas con cualquier motivo y las más de las veces sin otra razón que la de pasar un rato agradable.

En una de esas reuniones cantó una tarde un muchacho, al que habían invitado unos amigos. El cantor había gustado extraordinariamente. Se trataba de Carlos Gardés ( después Gardel). En la reunión se encontraba el comisario Rossi(*), quien preguntó a don Lino si se trataba de un cantor profesional. La respuesta fue un tanto confusa, puesto que el encargado del conventillo sabía que aquel muchacho tenía algunos “problemas”con la policía y no podía “caminar” con entera libertad. El comisario Rossi, al despedirse de la reunión, le indicó a Carlos que lo viera en su despacho del Departamento. La entrevista se realizó y desde esa fecha en adelante nació para el tango su más grande intérprete en todos los aspectos de su evolución posterior.”

Más adelante, en la página 75, Chinarro agrega:

“Pepe Guerriero, flautista de la “guardia vieja” me señaló hace muchos años – con carácter de secreto – que doña Berta no era la madre de Gardel, sino sólo su madre adoptiva. Siendo así, la verdadera no apareció nunca, y él, al fin y al cabo, como el mínimo castigo de las reglas prejuiciados de religión, no pasaba de ser “hijo de madre soltera”, como reza una partida de nacimiento, tal vez elaborada con el andar del tiempo y en razón de su significación mundial.

Sea como fuere, ésta dice: República Francesa. Alcaldía de Tolosa. Extracto de los Registros de Estado Civil. El 11 de diciembre de 1890 a las dos nació Charles Romualdo Gardés, en el hospital de la Grave, hijo de padre desconocido y de Berta Gardés…”

En otras ocasiones, Gardel afirmó ser uruguayo y hasta español. La verdad que ello significaba para él una huída de sí mismo… “Pero el viajero que huye”.

En fin, que para Andrés Chinarro, que conoció al cantor en 1908, no corría eso de que era un francés nacido en 1890.

Eduardo Morera -autor de los primeros cortos sonoros del cine argentino que protagonizara Gardel- declaró al diario El País de Montevideo, el viernes 24 de junio de 1994 -pág. 13-: "Razzano quiso enterrar a Gardel en Uruguay pues se le sabía nacido en Tacuarembó". Y líneas mas adelante dijo: "Yo sé que era uruguayo. No sé si hablé con él sobre eso porque pasaron 60 años ya, pero todo eso se sabía. Gardel viajaba mucho al Uruguay y tenía problemas acá (en Buenos Aires, donde se hizo el reportaje) porque estaba indocumentado...". 

(*) Por iniciativa del comisario José Gregorio Rossi, la Policía Federal instrumentó la cédula de identidad a partir del 24 de abril de 1907 para nativos y residentes en la ciudad. El documento Nº 1 le correspondió al citado comisario. El Jefe de Policía era el coronel Rodolfo S. Dominguez.
El mencionado comisario fue también el creador del Prontuario el 10 de octubre de 1905. La dactilocospia se aplicaba en la provincia de  Bs.As. desde 1891. En la ciudad de B.As. se comenzó a practicar a partir de 1904 (año en que Gardel fue detenido en Florencio Varela) cuando el mencionado Rossi estaba a cargo de la Comisaría de Investigaciones. (Cuatrocientos Años de Policía en Bs.As., Adolfo Enrique Rodriguez, pag.177 y sgtes. Editorial Policial Bs.As. 1981)

Quiere decir que Charles Romuald Gardes, desde 1911, con su partida de nacimiento francesa, estaba en condiciones legales de ser argentino por adopción y/ o de gestionar su cédula de identidad legítima. Claro que para eso tenía que estar en el país, y vivo.

Gardel no podía hacerlo, por no poder justificar inscripción de nacimiento alguna.

Si desea incluir algún comentario, por favor, envíelo a martinalunfardo@hotmail.com

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