El texto original

"...el afamado, aplaudido y vitoreado Show de Terry and Fred..."

 

El Último Café Concert

 

Pianista

Terry

Fred

 

Ø       Primer Acto

 

(Escenario en un Bar. Todo es un poco berreta pero bastante bien disimulado. En el centro hay dos micrófonos en sendos pies de micrófono, un poco atrás, dos sillas y junto a la de la izquierda una guitarra con su pie, a la derecha una mesa con botellas, vasos, papeles, ceniceros, un teléfono, a la izquierda un teclado con atril y un cartel adelante que dice “SOMOS LA ORQUESTA” –este detalle alfredjarriano no debería molestar, de ser así habría que obviarlo-.

 

Se escuchan voces desde atrás –como si alguien calentara la voz- y se distinguen movimientos en los cortinados del foro. De allí mismo llega una lluvia de aplausos. Cuando el público la contesta aparece tímidamente la pianista.

 

Es una mujer encogida sobre su propio cuerpo por la timidez y el pavor. Su atuendo casi impide verle la piel, excepto en la zona de la cara y las manos, que también oculta. Intentando siempre no ser notada y fallando olímpicamente, llega al piano, se acomoda torpemente y ejecuta los primeros acordes de un sonoro “New York, New York”.

 

Entra Fred con una euforia especial, desbordante, y canta el tema mientras ´baila TAP´ desaforadamente subiéndose a sillas, mesas, público, etc.  

New York, New York

 

Start spreading the news, I'm leaving today

I want to be a part of it - New York, New York

These vagabond shoes, are longing to stray

Right through the very heart of it - New York, New York

 

I want to wake up in a city, that doesn't sleep

And find I'm king of the hill - top of the heap

 

These little town blues, are melting away

I'm gonna make a brand new start of it - in old New York

If I can make it there, I'll make it anywhere

It's up to you - New York, New York

 

(Cuando termina el tema, trata de recomponer cierta compostura y se acerca al micrófono para empezar la función.)

 

FRED: Gracias, gracias, gracias. Querido público, si están buscando diversión, buen humor, grandes cantantes para grandes canciones, hermosas mujeres, elegantes caballeros, sorpresa, excitación, y mucho, mucho más... ¿no buscarán demasiado? (toque de platillos)... Bien! hermosa gente del mundo que nos deleita hoy con su presencia, anónimos críticos del espectáculo en busca de cinco estrellas, camuflados productores de Hollywood en busca de cómicos fantabulantes a quienes ofrecerles contrato... les cuento que hay en el centro un espectáculo muy interesante, yo lo vi el otro día y... (Toque de platillos) No, en serio, (gracioso) No, en serio,... en serio (toque de platillos). Ok, dejando ya la charada que fue divertida y honrada, Terry y Fred les dan la bienvenida e este Show que no es otro más que el afamado, aplaudido y vitoreado “Show de Terry and Fred”. ¡Música! (“baile”)

 

(Fred se lanza a un paso de baile en que debería ser atajado por Terry, como este no está, termina en el suelo)

 

FRED: (a foro) Terry, salí. Terry... Terry!!. (A público) ...historias (A foro) Dale, ¿qué querés que haga solo? tengo algo que contarte que cambia toda las cosas, todas las cosas cambian, en capicúa te lo digo, en capicúa. (A público) Miren, para ustedes también. Les agradecería por habernos venido a ver siempre y acompañarnos y etc., etc., etc. ... pero tengo algo mucho mejor en que pensar: en el futuro. ¿Saben lo que es el futuro? Yo, la verdad, me acordé ayer...  (a foro)Terry vení de una vez, Terry...

 

(Sale por el foro, y aparece Fred con Terry del brazo.)

 

FRED: Hoy no hay excusa, hoy tenemos que salir y romperla para festejar.

 

TERRY: No me siento muy bien.

 

FRED: “No me siento muy bien”, mariconadas Terry. Nada puede empañar hoy nuestro triunfo.

 

TERRY: ¿Qué triunfo?

 

FRED: Si te metes en el baño ni bien llegás, no salís ni para la función y ahora me miras con esa cara de culo. ¿Cuándo querés que te lo diga?

 

TERRY: Decir ¿qué?

 

FRED: El triunfo, la gloria, la cima de la...

 

TERRY: Ahora, decime ahora.

 

FRED: Terry, tengo una noticia que es demasiado buena para ser verdad, pero es verdad, esta vez sí, ¿ves esta mano temblorosa  manchada de tinta azul? Ella no me miente. Terry, ¿te acordás que el otro día mirando ese documental de Batato pensábamos que triste esta historia que se repite de grandes artistas que tienen que morirse para que los reconozcan, que lo dan todo, que el mundo les exprime hasta la última gota y después, muertos y enterrados, resulta que eran bárbaros y que pena que no se los valoró en su época, hagamos remeras, documentales, libros, canciones?...

 

TERRY: Sí, y también están los que ni muriéndose van a juntar una moneda.

 

FRED: Pero nosotros NO.

 

(PAUSA. STOP.)

 

FRED: Doblemente no, no porque lo nuestro es bueno, somos graciosos, somos inteligentes, somos versátiles y lo único que necesitábamos era que alguien nos lo reconociera en vida. Y pasó Terry. Pasó. Ayer firmé un contrato. Y me tomé la libertad de firmar por vos.

 

TERRY: ¿Un contrato?

 

FRED: Un contrato de verdad, de la tele, basta de esta pantomima del teatro under. Basta de generar no sé qué cosa. Basta de los chistes de siempre.

 

TERRY: ¿Con quién?

 

FRED: ¿Con quién?

 

TERRY: Con quién firmaste.

 

FRED: Con un tipo de una productora grande, con papel membreteado, con tarjeta, con oficina.

 

TERRY: Un contrato.

 

FRED: Sí, por cinco años y con posibilidad de renovación. En cinco años me tomo toda la vida en comprimidos y si me renuevan o no ya cumplí. Ya cumplimos.

 

TERRY: Así nada más. Un contrato.

 

FRED: Hace mucho que lo venimos buscando, tocando puertas, agencias y se nos dio.

 

TERRY: ¿Y no te pidieron plata o algo?

 

FRED: Promesas pelotudas, nada más. Formalidades de contrato. Que no podemos putear en cámaras o se nos vence el contrato. Que no podemos salir del país sin avisar. Nosotros que no podíamos salir del barrio ¿me entendés? Que si algo nos pasa las regalías son para ellos.

 

TERRY: ¿Qué es una regalía?

 

FRED: Son los privilegios de nuestros chistes, nuestras filmaciones o las cosas que se hagan con nosotros.

 

TERRY: ¿Cosas?

 

FRED: Cosas. Suponete que alguien escribe un libro sobre nosotros. Si es oficial nos tiene que pagar. Una parte va para nosotros y otra para la productora. Si perdemos el contrato o nos arrestan o no podemos cobrar la plata por algo, estamos muertos o locos, qué sé yo, la plata va para ellos. Pero que carajo importa eso. Vamos a ser famosos. ¿Te das cuenta?

 

TERRY: Famosos.

 

FRED: Cambia la cara por Dios. ¿No te gusta la noticia?

 

TERRY: Si es genial.

 

FRED: ¿Entonces?

 

TERRY: Hay otro asunto que me tiene mal.

 

FRED: ¿Qué asunto?

 

TERRY: Algo. No importa. Esto es bárbaro y este asunto no nos va a empañar la alegría.

 

FRED: Hay algo que nunca te dije.

 

TERRY: ¿Qué?

 

FRED: Te quiero, me encanta trabajar con vos.

 

TERRY: A mí también. Yo también te quiero. Y sí me lo dijiste, me lo decís siempre Fred.

 

FRED: Cuando me llegue mi primer cheque te voy a comprar ese gamulán de mierda que siempre miras con ganas. No te lo compres porque yo te lo quiero regalar. Me enferma ver como sufrís por eso. Y una casa de verdad para mis viejos, no esa cosa que se cae a pedazos. Y un set de esos tubos de ensayo que siempre anda garroneando Sofía, que sean de ella, para que estudie y pueda dejar de estar de esclava en esa farmacia, lo peor es que es un poco mi culpa también, simple nos falta, siempre galgueando y entonces ella, mi mujer, mi cosita linda, no puede estudiar y... ¿Qué te pasa Terry? ¿Por qué llorás?

 

TERRY: Por nada, es este asunto de mierda.

 

FRED: Contame, dale. ¿Es por amor?

 

TERRY: Sí.

 

FRED: ¿No me digas que estabas saliendo con alguien y yo ni enterado?

 

TERRY: Sí. Estaba  con alguien y vos ni enterado.

 

FRED: ¿Con quién?

 

TERRY: Con una mina.

 

FRED: Gracias a Dios. Pero qué mina... La conozco.

 

TERRY: NO. Bah, creo que no, no sé, no, es de la facultad.

 

FRED: ¿Qué facultad?

 

TERRY: Mi hermana. La facultad donde estudia mi hermana. Es compañera y venía a estudiar y ahí empezó todo.

 

FRED: ¿Hace mucho?

 

TERRY: No, un par de meses, algo informal... ¿Qué?

 

FRED: No, digo, para ser informal, te afectó bastante.

 

TERRY: Si, soy un poco sentimental, me enamoro de la primera rama que me da sombra. Pero igual, no es nada importante. Ya que tenemos tan buenas noticias por qué no seguimos con el show, aunque sea por última vez.

 

FRED: Sí, tenés razón. Como una despedida. La despedida del Show de Terry and Fred, su último gran show entre botellas de cerveza y ruido de papas fritas en la cocina, de humo encerrado y caras de aburrimiento. Creo que hasta me podría divertir hoy, ¿no?

 

TERRY: (conduciendo a Fred con un gesto amplio a los micrófonos) Excelentísimo.

 

FRED: Terry

 

TERRY: y Fred

 

FRED: Les dan la bienvenida e este Show que nos es otro más que el afamado,

 

TERRY: Aplaudido.

 

FRED: Y vitoreado

 

TERRY y FRED: “Show de Terry and Fred”.

 

FRED: Música.

 

TERRY: Baile.

 

FRED: Historias

 

TERRY: Y el más excéntrico desopilante e hilarante humor de este lado del globo.

 

FRED: Y ahora vamos a comenzar con algo que nos gusta llamar: “Los tres reencuentros con Clarita”.

 

(Ruido de teléfono. Terry atiende, finge una conversación y vuelve emocionado.)

 

FRED: ¿Qué te pasa?

 

TERRY: Nada

 

FRED: Dale, contame.

 

TERRY: Me llamó ella.

 

FRED: (A público tres veces) Te llamó ella. (Pausa) ¿Quién es ella? (toque de platillo)

 

TERRY: Clarita.

 

FRED: Ah, tu ex novia

 

TERRY: ¿Cómo mi ex novia?

 

FRED: Bueno, no te había dejado.

 

TERRY: No, fue un mal momento, una crisis de pareja.

 

FRED: Pero no sabés lo que pudo haber pasado durante esta crisis pasajera.

 

TERRY: Pasado, pasado. ¿Qué pudo haber pasado? ¿Qué me vas a decir? ¿Qué estuvo con otro?

 

(Pausa)

 

FRED: No, por supuesto.  Bueno, buenísimo.

 

TERRY: ¿Qué buenísimo?

 

FRED: Que pasó, que fue pasajera.

 

TERRY: Por supuesto, si me llamó.

 

FRED: Ah, te llamó.

 

TERRY: Y me dijo que teníamos hablar.

 

FRED: Ah, que tenían que hablar.

 

TERRY: Claro, seguramente quiere que nos arreglemos, que volvamos a estar juntos como siempre.

 

FRED: Ah, juntos como siempre.

 

TERRY: Dejá de repetir todo como un eco.

 

FRED: Ah, como un eco.

 

(Terry le da una cachetada de payaso a Fred)

 

FRED: Pero Terry, vos tenés que pensar que tal vez, no sé, haya otras posibilidades.

 

TERRY: ¿Cómo otras posibilidades?

 

FRED: Sí, otras. Y vos tenés que estar preparado.

 

TERRY: ¿Preparado?

 

FRED: Sí, preparado. No quiero que después andes como un trapo.

 

TERRY: ¿Cómo un trapo?

 

(Fred le da una cachetada de payaso a Terry)

 

TERRY: ¿Y entonces?

 

FRED: Vamos a entrenarte para todos los imponderables de este reencuentro. Yo voy a hacer de Clarita y vos de vos mismo. ¿Qué fuerte no?

 

TERRY: Pero ¿cómo voy a hacer de yo mismo, si ya soy yo? Acaso no soy yo, ¿qué voy a hacer entonces? Me siento mal  Fred. ¿Dónde estás? No veo nada Fred, no me dejes solo... (cachetada de payaso) 

 

(Fred sale)

 

TERRY: No digan nada, pero yo tengo un as en la manga por si algo sale mal. Le escribí un poema donde le muestro todo mi amor, desnudo ante ella mis sentimientos más ocultos, cosas que jamás me atreví a mostrar...

 

(Vuelve Fred vestido de mujer.)

 

FRED: Hola Terry, quise que nos viéramos para hablar un poco sobre nosotros. En este tiempo que estuvimos sin vernos me di cuenta de muchas cosas, cosas lindas... y cosas feas. Este tiempo me sirvió para buscarme y buscarme, ¿y sabés qué? Me encontré. Sí, y ahí estabas vos, los dos juntos abrazados, tomados de la mano. Terry, no puedo vivir sin vos. Me muero. Terry: te amo.

 

TERRY: Yo te amo más.

 
FRED: No, yo más.
 
TERRY: No... yo más, tonto.

 

FRED: No, yo te amo más mi bombón preferido.

 

TERRY: Mi frutilla cubierta de crema chantillí y dulce de leche.

 

FRED: Mi bola de fraile rellena de crema pastelera y recubierta con leche condensada.

 

TERRY: Yo te amo de acá hasta el cielo.

 

FRED: Y yo... de la tierra hasta la luna.

 

TERRY: Y yo... de la tierra hasta el sol.

 

FRED: Y yo... de la tierra hasta... viste Plutón? Más lejos que Plutón, hasta el infinito, hasta ahí te amo.

 

TERRY: Clari, no te enojes, pero tengo que ir a trabajar.

 

FRED: ¡Qué hasta el infinito! Más lejos que el infinito, viste donde el infinito termina.

 

TERRY: Clari.

 

FRED: Porque yo te amo mucho sabés eso ¿no? Es tan gran mi amor por vos que te amo más que a vos mismo. Entendés ¿no? Te amo Terry:  T-E A-M-O T-E-R-R-Y.

 

TERRY: ¡¡BASTA!!

 

FRED: ¿Qué tenés ahí?

 

TERRY: Nada, un papelucho. Ahora ¿podríamos volver a revisar la secuencia?

 

FRED: Hola Terry, quise que nos viéramos para hablar un poco sobre nosotros. En este tiempo que estuvimos sin vernos me di cuenta de muchas cosas, cosas lindas... y cosas feas. Este tiempo me sirvió para buscarme y buscarme, ¿y sabés qué? Me encontré. Me encontré. Sí, y ahí estabas vos, los dos juntos abrazados, tomados de la mano. Terry, no puedo vivir sin vos. Me muero. Terry: te amo.

 

TERRY: Bueno... Mirá Clarita, me parece que tenemos que replantearnos nuestra relación. Quiero probar otras cosas. Preciso espacio. Preciso pensar. Saber qué quiero. Igual estamos en contacto. Yo te llamo...

 

PIANISTA: Segunda Versión: La Paradojal   

 

FRED: Hola Terry, quise que nos viéramos para hablar un poco sobre nosotros. En este tiempo que estuvimos sin vernos me di cuenta de muchas cosas, cosas lindas... y cosas feas. Este tiempo me sirvió para buscarme y buscarme, ¿y sabés qué? Me encontré. Sí, y me acordé de todos los momentos que compartimos, y bueno...

 

TERRY: Pará, pará, antes quiero darte esto. Es un poema, espero que te guste: se llama: “Te amo”. Lo escribí para vos.

 

FRED: A ver (lo lee en voz alta)

 

Te amo

 

(La idea es que el poema es un híbrido absurdo de frases hechas, poemas robados y errores de sintaxis de toda clase, a veces es patéticamente infantil y otras veces roza la grosería sin ni siquiera darse cuenta. HAY QUE ESCRIBIRLO.

OTRA OPCIÓN: que una música apropiada y la expresión de los actores sugieran este poema sin que se escuche. “El poder de la alusión multiplica los efectos.” )

 

FRED: Ves, por esto... Sos tan especial, tan maravilloso, tan sensible. Por esto... Siento que todo este tiempo que estuvimos juntos me comprendiste, me hiciste sentir tan especial... Por esto, justamente por esto... tenemos que dejar de vernos. Espero que me puedas entender.

 

TERRY: Sí, claro... vos pensas que esto me afecta a mí. Yo estoy entero, sabés. ¿Qué pensás que mi vida empieza y termina con vos? Tengo otras cosas en que ocuparme. Miles de cosas. Mire, la verdad, yo ni quería seguir.

 

FRED: Bueno. Es bárbaro que estemos de acuerdo.

 

TERRY:  Y ese poema, sabes que es todo mentira. Ni lo escribí yo. Lo que pasa, lo que pasa es que me das lastima. Si eso me das lastima. Sabes porque volví...

 

FRED: Bueno Terry no importa, lo que importa es que estamos de acuerdo.

 

TERRY:  Claro siempre sos vos la que decís que es lo que importa y lo que no.

 

FRED: Bueno, Terry voy a tener que pensar que esto te afecta. Digo, por tu reacción.

 

TERRY: ¿Qué reacción? Mira, disculpa me exalté.

 

FRED:  No importa, lo importante es que estamos de acuerdo.

 

TERRY: Sí, claro.

 

PIANISTA: Tercera Versión: La pesimista.

 

FRED: Hola Terry, quise que nos viéramos para hablar un poco sobre nosotros. En este tiempo que estuvimos sin vernos me di cuenta de muchas cosas, cosas lindas... y cosas feas. Este tiempo me sirvió para buscarme y buscarme, ¿y sabés qué? Me encontré. Sí, nos encontré abrazados, tomados de la mano y la verdad me sentí asfixiada, sin aire, sin espacio, siento que no me dejás crecer...

 

TERRY: No me parece que sea tan así.

 

(Hay un cambio de luz vertiginoso que deja todo a oscuras menos a la pianista.)

 

PIANISTA: Álbum de familia.

 

(Acá podría llegar a quedar bueno el uso de diapositivas con fotos, en ves de generar la situación en el momento.)

 

(Una luz simula un flash y se ilumina a Fred y Terry que están como en una fotografía en la que Terry tiene fuertemente abrazado a Fred.)     

 

PIANISTA: La fiesta de egresados de Clarita.

 

(Una luz simula un flash y se ilumina a Fred y Terry que están como en una fotografía en la que Terry tiene fuertemente abrazado a Fred y parecen bailar un vals.)

 

PIANISTA: Clarita festejando sus veinte con amigos.

 

(Una luz simula un flash y se ilumina a Fred y Terry que están como en una fotografía en la que Terry tiene fuertemente abrazado a Fred y parecen cortar una torta.)

 

TERRY: Pará, pará, antes quiero darte esto. Es un poema, espero que te guste: se llama: “Te amo”. Lo escribí para vos.

 

FRED:  (Lo toma y lo lee para sí) ¿Qué pensás? ¿Qué soy, idiota? ¿Por qué me subestimas? Creés que no me doy cuenta que este poema no lo escribiste vos, salvo estas parte incoherentes que no se entiende ni lo que querés decir. Me asfixias,... y me aburrís, como me aburrís.

 

(Terry se abalanza sobre Fred y lo tiene del cuello.)

 

TERRY: No me podés dejar. No me podés dejar. Sofía no me podés dejar.

 

(Fred parece muerto. Terry se aleja asustado. Se acerca. Mira alrededor.)

 

TERRY: ¿Qué hice? Fred. ¿Qué hice?

 

FRED: (se levanta como si nada) Una de las mejores versiones de...

 

PIANISTA: Los tres reencuentros.

 

FRED: Un poco arrebatada al final, pero bien, creo que esta será una noche especial, le estamos dando al público lo mejor que tenemos.

 

TERRY: (muy por lo bajo, se le escapa) No tenemos nada.

 

FRED: ¿Qué?

 

TERRY: No, cantaba.

 

FRED: (Al público) Vamos por nuestro merecido descanso y ya regresamos, aprovechen para pedir sus copas, el tío Lou nos agradecerá por ello. (Pausa) Y qué me importa que me agradezca. Monedas, monedas que no me van a servir ni para propina cuando empiece mi nueva vida, nuestra nueva vida. (Pausa) A la mierda con Lou. Y qué, me van a echar. (a Terry mientras salen) Te confundiste el nombre, dijiste Sofía.

 

TERRY: Me confundí, me confundí, estaba... me confundí...

 

(Salen Terry y Fred.)

 


Ø       Segundo Acto

 

(Entran Terry -vestido y maquillado de murguero- y Fred.)

 

FRED: (acordándose de algo) ¿No cantaste el tema?

 

TERRY: ¿Qué tema?

 

FRED: ¿Cómo que tema? “Afiches”. Es el tema del cierre del primer bloque y te olvidaste de cantarlo. Nos olvidamos. Me acordé ahora porque vi la guitarra.

 

TERRY: Si, pero no tengo ganas. Dejémoslo.

 

FRED: De ninguna manera. Ese tema es parte del show y no puede faltar. Menos hoy que es un día tan especial.

 

TERRY: En serio,  no quiero.

 

FRED: Pero ¿Por qué?

 

TERRY: Estoy un poco sensible todavía y ese tema me trae malos recuerdos, me angustia.

 

FRED: Mirá lo que me vengo a enterar después de toda una vida de hacer esto juntos: “Afiches” te angustia. Ya que hoy es día de revelaciones, te confieso algo. Siempre quise cantar ese tema. Me daba celos que lo cantes vos. Ya sé, nunca te lo dije. Y bueno, hoy te lo digo. Me hubiera gustado cantarlo yo a ese tema.

 

TERRY: Y cantalo. Sacate las ganas ya que es nuestro último día.

 

(PAUSA. STOP.)

 

FRED: En serio. No te molesta.

 

TERRY: No. Mientras me reviso un poco el maquillaje. No llegué a ponérmelo bien.

 

FRED: Ahora vamos a tener maquilladores, peluqueros, vestuaristas.

 

(Terry sale. Fred mira la guitarra. No se decide. Finalmente la toma y toca la canción.)

 

Cruel en el cartel,
la propaganda manda cruel en el cartel.
Y en el fetiche de un afiche de papel
se vende la ilusión,
se rifa el corazón.
 
Y apareces tú
vendiendo el último jirón de juventud
cargándome otra vez la cruz.
Cruel en el cartel
te ríes corazón...
dan ganas de balearse en un rincón.
 
Ya da la noche a la cancel
su piel de ojera
Ya moja el aire su pincel
y hace con él la primavera.
Pero qué, Si están tus cosas
pero tú no estás
porque eres algo para todos ya
como un desnudo de vidriera.
 
Yo te di un hogar,
siempre fui pobre pero yo te di un hogar.
Se me gastaron las sonrisas de luchar
luchando para ti,
sangrando para ti.
 
Luego la verdad
que es restregarse con arena el paladar,
y ahogarse sin poder gritar.
Yo te di un hogar.
Fue culpa del amor,
dan ganas de balearse en un rincón.
 
Ya da la noche a la cancel
su piel de ojera
Ya moja el aire su pincel
y hace con el la primavera.
Pero qué, si están tus cosas
pero tu no estas
porque eres algo para todos ya
como un desnudo de vidriera.
Luche a tu lado para ti, por dios,
y te perdí.

 

(Terry que ha entrado durante la canción parece muy afectado. Fred lo nota.)

 

FRED: ¿Estás bien?

 

TERRY: Sí.

 

FRED: ¿No me digas que te afectó el tema? Tan mal no canto. (Terry no contesta. Enojado) Bueno, perdóneme señor Farinelli.

 

TERRY: No es eso.

 

FRED: ¿Entonces qué?

 

TERRY: Nada.

 

FRED: Estás raro hoy.

 

(Se acomodan para empezar)

 

FRED: Terry

 

TERRY: y Fred

 

FRED: Les vuelven a dar la bienvenida e este Show que nos es otro más que el afamado.

 

TERRY: Aplaudido.

 

FRED: Y vitoreado

 

TERRY y FRED: “Show de Terry and Fred”.

 

FRED: Música.

 

TERRY: Baile.

 

FRED: Historias

 

TERRY: Y el más excéntrico desopilante e hilarante humor de este lado del globo.

 

FRED: Y ahora vamos a continuar con algo que nos gusta llamar: “Bien arriba: Historia de José Luis”.

 

(Fred va a un micrófono y Terry se sienta de espaldas en una silla.)

 

FRED: Bienvenidos a

 

PIANISTA y FRED: Bien arriba

 

FRED: El programa que te pone las pilas a full. Para que pases un verano a todo ritmo, un verano...

 

PIANISTA y FRED: Bien arriba

 

FRED: Hoy tenemos un invitado de lujo que nos va a poner

 

PIANISTA y FRED: Bien arriba

 

FRED: Un pibe joven que sabe divertirse sanamente, que participa de algo lindo y divertido como son las murgas. Aquí con nosotros. El murguero José Luis.

 

(Se acerca Terry que notoriamente lucha contra su malhumor, su tristeza.)

 

FRED: Bienvenido José Luis. Gracias por acompañarnos hoy en

 

PIANISTA y FRED: Bien arriba

 

FRED: ¿Cómo andás?

 

TERRY: Bien, bien.

 

FRED:  No bien, bien... (espera que Terry diga “arriba”) 

 

TERRY: Bien...

 

FRED: Arriba!!! Buenísmo. Y contanos un poco cómo es esto de la alegría de la murga, la algarabía, el gozo.

 

TERRY: Para no grites.

 

FRED: Disculpa. Es que tu alegría me contagia. No sé. La magia del corso. Así que nos contabas: ¿cómo es tu murga? ¿Tus cumpas? ¿La música?

 

TERRY: Bueno. Con la murga lo que tratamos es de traer alegría y buena onda a este mundo tan... feo ¿no? Tan lleno de miseria y gente que te deja en compañía de los gusanos de la angustia y la desesperación... y un poco también ponerle belleza a las cosas. ¿No?

 

FRED: Claro. Contanos: ¿cuántos son? ¿Cómo se conocieron?

 

TERRY: Bueno, todo empezó,... nos conocimos,... Bah, en realidad, en la murga estoy yo solo.

 

FRED: ¿Vos solo?

 

TERRY: Sí, porque es una murga introspectiva, va por dentro. No necesita hacerse notar. No necesita de la obsecuencia de un mundo que la recibe con los brazos abiertos unos días al año como a un fenómeno de feria, una sociedad que no termina de entender y entonces teme...

 

FRED: ¿Y las canciones? ¿La música?

 

TERRY: La música tapa la verdad.

 

FRED: ¿Qué verdad?

 

TERRY: Que estamos solos.

 

FRED: Yo no estoy solo, tengo a mi familia, mi madre, mi padre, la tengo a  Sofía, y ella me tiene a mí, y aunque a veces parezca que no nos entendemos, no es así, el amor es confuso, es oscuro, pero sobretodo es hermoso, y yo la amo, amo su hermosura, sus ojos, sus tetas enormes, su cintura... y sé que ella también me ama... a su modo, y tengo amigos, vos sos mi amigo, y tengo otros amigos, aunque no nos llamemos todos los días somos amigos, tengo a mi público que me ama, y no me refiero a este grupete de personas, sino a los cinco, diez millones de espectadores potenciales que van a verme en la televisión, tengo a mi productor...

 

TERRY: (interrumpiendo) No te mientas más. Estás solo.

 

FRED: Tengo a mi productor que...

 

TERRY: Silencio. (Pausa) Escucha la verdad.

 

FRED: De qué mierda me estás hablando. ¿Qué está pasando? ¿Qué te pasa Terry? ¿Hasta dónde pensás seguir con esta gansada? (Terry se quiebra) ¿Seguís mal? Te afectó mucho lo de esa mina. ¿Quién me dijiste que era?

 

TERRY: Nadie. No la conocés.

 

FRED: Bueno, no me grites. ¿Y qué pasó? ¿Se fue?

 

TERRY: Apareció otro tipo. Primero parecía que no era nada. Somos amigos nos estamos ayudando con un par de cosas del trabajo. Ahora me doy cuenta que no tenían nada que ver los trabajos. ¿Qué tiene que ver un laboratorio con una productora?

 

FRED: ¿Productora?

 

TERRY: Sí, el tipo trabaja en una productora. ¿Sabés lo peor? La primera vez que me habló de él parecía que era la peor basura del mundo, un grandísimo hijo de puta capaz de matar a su madre por un vuelto. Y después, no sé que paso. Cambió, ella cambió, ya no me miraba como antes. Estaba esperando esa famosa definición que nunca llegaba y se cansó. En parte tiene razón. En parte me peleo con la situación no con ella. Me peleo conmigo. ¿Me entendés? Porque soy un cobarde, no me animé y ella se fue con otro tipo, con ese vikingo metido en un traje de ejecutivo del espectáculo. No me animé.

 

FRED: Pero ¿Qué es lo que ella esperaba? ¿Qué definición?

 

TERRY: Que lo dijera. Que se lo dijera a todos. Hacerme cargo.

 

FRED: ¿Pero hace cuánto que salías con esa mina?

 

TERRY: Tres años casi.

 

FRED: Mierda. Las cosas que pasan y uno ni se entera.

 

TERRY: Sí.

 

FRED: Y por qué no lo dijiste. ¿Por qué el secreto?

 

TERRY: Era más fácil así. La relación con ella me comprometía y yo prefería estar libre. Y ahora lloro por mis cadenas rotas. El hombre es un animal paradójico.

 

FRED: No entiendo.

 

TERRY: Tenía miedo por lo que iba a perder. Era una infidelidad llena de consecuencias difíciles de enfrentar para todos, especialmente para mí...

 

FRED: ¿Qué consecuencias? ¿Para quién? Podés hacerme el favor de hablar claro.

 

TERRY: ...un efecto dominó.

 

FRED: Pero ¿y a mí? ¿Por qué no me lo contaste a mí? (No contesta) Yo no te iba a comprometer. ¿O sí? (No contesta) ¿Con quién salías?

 

TERRY: Con una mujer.

 

FRED: ¿Con qué mujer?

 

TERRY: Con una mujer hermosa.

 

FRED: ¿Con quién salías? ¿Por qué no me lo decías a mí? ¿Con quién mierda salías?

 

TERRY: Sí, sí...

 

FRED: Sos un hijo... Tres años. Tres años.

 

TERRY: Empezó como un juego, en los ensayos cuando te esperaba en tu casa, antes de que vos llegaras. Ella me ayudaba con la letra y en Clarita, en la escena de los reencuentros, no sé. Era un juego, no me daba cuenta. Te tenía envidia, tanta envidia Fred. Tu casa, tu auto, tu laburo, tu mujer hermosa esperándote en tu casa y yo dedicado a este espectáculo que nunca nos dio nada, Fred. Una migaja de tu felicidad, de tu suerte, eso era lo que quería. Quería saber como se sentía ese aire que respirabas y que yo mismo, en los ensayos, lo sentía en tu ropa como una aureola cubriéndote de dignidad...

 

FRED: MI MUJER. (se tira encima de Terry y lo empuja)

Cien mil millones de truenos

tornados

trompetas

canastos de mimbre repletos de alforjas vacías

caños y redes y sogas atadas

y vinos y gente

y un mundo de pañuelos

fogatas inmensas y rojas

con lujo y hombre y mujeres

y un canario sin hojas que bailan

puertas trabadas y botellas rotas

miles de risas que ríen

y lluvias torrenciales sin nieve

bombardeos, millares, muerto, corpiño

flores rojas, cielos verdes y mares amarillos

paletas dulces y chocolates llenos de almendras

quesos finos, amigos desnudos, voces en estéreo

monos saltando, árboles

cien mil micrófonos para un cantante suicida

la felicidad viajando en Internet

el soplar de un invierno apurado

y caricias tibias de la primavera

un verano agotado y sin sol

pero nunca jamás un otoño sin hojas secas

el regreso de aquellos que nunca parten

y miradas mirándolo todo

pero por sobre todas las cosas

ríos repletos de peces y de promesas,

y miedos, mesas, trenes

comienzo

y en un rincón guardando mi mundo entre las manos

con la tranquilidad de mil años

dos ojos azules y verdes

bajo una corona de llamas

un beso.

 

¿Estás mal? ¿Estás triste? ¿Y yo? ¿Quién se acuerda de yo? De mí y de mi dolor. Yo estaba contento, eufórico. Por qué no  puede acordarme por qué. Vuelvo a mi isla donde soy feliz. A esa tabla de madera liviana que me trajo como en un sueño a este escenario hoy. Me voy lejos de los fantasmas que encuentro acá. Lejos de la sangre que no derramo. Lejos de las mentiras. Y vuelvo a mi isla donde estaba contento. Yo estaba contento... contento es poco, pero no sólo por mí, estaba contento por vos, por los dos. Cuando entre a la oficina de ese tipo, para firmar el contrato, cuando me hablaba con su boca dura, enmarcada en oro, me clavaba sus ojos azules y su acento alemán, yo estaba en otro lado, estaba en el paraíso, él hablaba de porcentajes y yo escuchaba las olas de una playita tranquila. ¿Y sabés quién estaba conmigo? Vos.

 

(Hay una pausa tensa)

 

TERRY: ¿Y ahora? ¿Qué vamos a hacer?

 

FRED: Seguir. Por lo menos hoy. Hasta el final. El Show debe continuar.

 

(Fred se acerca al micrófono.)

 

FRED: Pero ahora no puedo.

 

TERRY: Después.

 

FRED: Después.

 

(Sale Fred. Terry está dudando de tomar la posta. Mira a la pianista y le da un gesto de aprobación. Sale Terry. La pianista toma el micrófono y canta -  que tema)

 

 (Sale la pianista.)

 

Ø       Tercer Acto

 

(Entra la Pianista y se ubica tras el piano. Entran Terry y Fred y se preparan para la presentación. No dirán nada al respecto pero es evidente que el primero está destruido y el segundo es una bomba de tiempo.)

 

FRED: Terry

 

TERRY: y Fred

 

FRED: Les vuelven a dar la bienvenida e este Show que nos es otro más que el afamado.

 

TERRY: Aplaudido.

 

FRED: Y vitoreado

 

TERRY y FRED: “Show de Terry and Fred”.

 

FRED: Música.

 

TERRY: Baile.

 

FRED: Historias

 

TERRY: Y el más excéntrico desopilante e hilarante humor de este lado del globo.

 

FRED: Y ahora vamos a terminar con algo que nos gusta llamar: “No tengas miedo, no: Historia de Ofelia.” Se trata de una versión libre de un fragmento de una opera basada en Hamblet. Esta opera, inconclusa por cierto, es  la obra cumbre del afamado compositor Her Strogertbf nacido en 1902 y fallecido en 1913.

 

(A oscuras)

 

Terry como Corifeo

 

Fred y Pianista  como Coro

 

CORIFEO: ¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y a los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne!

 

(Entra Guitarra con un arpegio. Cada “estrofa” coincide con cinco compases y, en principio, cada “verso” con un compás)

 

¡He aquí un término devotamente apetecible!

¡Morir,...

dormir!

¡Dormir!... ¡Tal vez soñar!

¡Sí, ahí está el obstáculo!

 

¡porque es forzoso que nos detenga el considerar

qué sueños pueden sobrevenir

en aquel sueño de la muerte,

cuando nos hayamos librado del

torbellino de la vida!

 

¡He aquí la reflexión que da

existencia tan larga al infortunio!

Porque

¡quién aguantaría los ultrajes y desdenes del mundo,

la injuria del opresor,

 

la afrenta del soberbio,

las congojas del amor desairado,

las tardanzas de la justicia,

las insolencias del poder...?

 

Así la conciencia hace de todos

nosotros unos cobardes;

y así los primitivos matices de la resolución

desmayan bajo los pálidos toques del

pensamiento,

 

y las empresas de mayor aliento

e importancia,

por esta consideración,

tuercen su curso

y dejan de tener nombre de acción...

 

pero ¡silencio!...

 

(Cesa la Guitarra. Pausa)

 

¡La hermosa Ofelia!

 

(Vuelve la Guitarra con melodía A. Se enciende una luz. Entra Ofelia con corona de flores y  vestido rasgado, grandes ojeras y mirada extraviada.)

 

(Ofelia podría ser la Pianista, el mismo Terry o un títere. Esta última posibilidad es la más seductora, incluso se podría recrear no sólo a Ofelia sino al Coro y al Corifeo con títeres.)

 

(Se suma el bajo y luego el piano y percusión con base A.)

 

(Luz ilumina a Corifeo)

 

Corifeo: (cantando) No tengas miedo, no.

 

(Luz ilumina a Coro)

 

CORO: (Risas) No, no

 

(Ofelia escucha y se asusta, trata de huir pero esta encerrada entre el Corifeo y el Coro)

 

(Continua 4 veces en in creyendo el Corifeo y el coro con su “No tengas miedo, no”.  Ofelia comienza a desesperar)

 

OFELIA: (Cantando) ¿Qué va a ser de mí? ¿Qué va a ser de mí?

 

(Ofelia repite. Luego se intercalan tres veces Corifeo – Coro vs. Ofelia. Todo en in creyendo.)

 

(Para la música y el Corifeo – Coro)

 

OFELIA: (Al borde del paroxismo) Pero como quieren que no tenga miedo con esa canción horrible que me cantan.

 

CORIFEO: (condescendiente) Es que en realidad...

 

(Toda la orquesta con base de “Yellou submarine”)

 

CORIFEO y CORO: (cantando alegremente)               Todos sabemos que vamos a morir

Que vamos a morir,

Que vamos a morir. (Tres veces)

 

CORIFEO: (Cantando sobre misma base) Por eso es que...

 

(Todos los instrumentos con base A.)

 

CORIFEO: (cantando) No tengas miedo, no.

 

(Luz ilumina a Coro)

 

CORO: (Risas) No, no

 

(Ofelia escucha y se asusta, trata de huir pero esta encerrada entre el Corifeo y el Coro)

 

(Repiten mientras Ofelia muere como atacada por fantasmas)

 

(Corifeo para de cantar y solo van quedando las risas del coro)

 

(Bajo y percusión salen)

 

(Sale piano y Guitarra vuelve a arpegio del inicio)

 

CORIFEO: La moraleja entonces, la enseñanza, la idea moral, el momento pedagógico quedan por demás claro. En el momento en que... en realidad desde el momento en que... bueno... más que el momento... con uno como que... (va bajando el tono mientras se escuchan los primeros acordes de “Alabama Song” y va bajando también la luz lentamente hasta desaparecer) más bien los demás... es como que...

 

(Se levantan las luces que muestran a Fred, Terry y Pianista.)

 

Alabama song

 

(Pianista hará la voz principal, Fred y Terry con sendos chops de cerveza en la mano hacen los coros –en negrita-.)

 

Well, show me the way
To the next whiskey bar
Oh, don't ask why
Oh, don't ask why

Show me the way
To the next whiskey bar
Oh, don't ask why
Oh, don't ask why

For if we don't find
The next whiskey bar
I tell you we must die
I tell you we must die
I tell you, I tell you
I tell you we must die

Oh, moon of Alabama
We now must say goodbye
We've lost our good old mama
And must have whiskey, oh, you now why

Dime el camino
al próximo whisky bar
no preguntes por qué

no preguntes por qué

 

Dime el camino
al próximo whisky bar
no preguntes por qué

no preguntes por qué


Si no encontramos
el próximo whisky bar
Te digo “Debemos morir”
Te digo “Debemos morir”

Te digo, te digo

Te digo “Debemos morir”
 
Oh, luna de Alabama
Te decimos adiós

Perdimos nuestra mamá

Queremos whisky ya sabes por qué.

 

(Fred y Terry terminan bailando el tema muy alegres y entusiasmados. El número ha sido un éxito y eso los ha acercado sin que lo notaran. Luego de un rato de algarabía, retorna como la culpa algo de lo que dejaron pendiente. Terry hará su mejor intento por reconciliarse con Fred, a quien -no quepan dudas- aprecia y necesita. Fred está buscando qué decirse para poder perdonar a Terry. Lo que sucede en los próximos parlamentos se inserta en este conflicto paradojal de dos personas que quieren lo mismo y están buscando la forma de encontrarse mientras parecen estar enfrentados.)

 

TERRY: Ella siempre dijo que vos eras el mejor, el talentoso, y yo un personaje divertido que te intentaba seguir.

 

FRED: Pero no alcanzó.

 

TERRY: Nunca alcanza.

 

FRED: Y vos tampoco. ¿Quién alcanzó entonces?

 

TERRY: Yo no quisiera que fuera así. Creo que deberías hablarlo con ella.

 

FRED: No dilatemos más las cosas ¿Quién?

 

TERRY: En realidad no sé quién es.

 

FRED: Pero algo suponés.

 

TERRY: Bueno, ya te dije, el tipo ese de la productora, el vikingo.

 

FRED: Yo sabía que la había perdido. No me entero hoy, ni ayer. La verdad es que no me... No hice nada al respecto. La dejé ir. Siempre preocupado mucho en mí, y en esto, y en vos, sí, y en vos. Yo no estaba con ella. Por qué debería estar ella conmigo. ¿Pero con vos? ¿Vos con ella? Prefiero que sea así. Con un perfecto desconocido. Tal vez sea mejor para todos.

 

TERRY: Sí Fred, mejor para todos.

 

FRED: Vamos a brindar.

 

TERRY: ¿Qué?

 

FRED: La vida continúa. Vamos a brindar.

 

TERRY: Esta bien por mí.

 

FRED: Está bien por mí.

 

TERRY: ¿Con qué?

 

FRED: (Trae una botella de un vino artesanal) Adiviná quién lo preparó.

 

TERRY: Sofía.

 

FRED: La vida tiene maneras curiosas de abrochar las cosas.

 

(Destapa el licor y beben.)

 

TERRY: ¿Qué te dijo cuando le contaste?

 

FRED: ¿Qué?

 

TERRY: Digo, ¿estaba contenta? ¿Asombrada?

 

FRED: Nada. Bah, en realidad no llegué a contarle, fue todo muy rápido.

 

TERRY: Esta fuerte.

 

FRED: Sí. Bastante.

 

TERRY: No es el mejor licor que probé, pero en fin. Tiene un sabor especial.

 

FRED: El sabor de la derrota. Es como una broma de Sofía.

 

TERRY: No, tiene el sabor justo. El sabor de la victoria. Esto es una victoria, pero es una victoria amarga, empañada por... Perdoname Fred. No sé que decir, Fred. Perdonáme, en serio.

 

FRED: Está bien, Terry. Es como una justicia poética. Todo nos vuelve como en un espejo. Creo que ella debe haber juntado mucho odio en todo este tiempo, primero por mi culpa y después por la tuya. Y ahora nos vuelve. Algo de ese odio debe estar acá.

 

(PAUSA. STOP.)

 

TERRY: Tendrías que contarle. La verdad es que no nos tuvo fe nunca. Decía que ni un milagro nos sacaría del anonimato. Sólo una tragedia. ¿Qué nos mire ahora? No estamos acabados todavía. Estamos empezando.

 

FRED: Igual ya sabe.

 

TERRY: ¿Cómo?

 

FRED: Que ya sabe, por eso nos preparó esto y me dijo. “Brinden por el triunfo. Yo no voy a estar pero también brinden por mí. Vos y Terry. Y que no quede una sola gota.” (Brindando) Por el triunfo. Por Sofía.

 

TERRY: Por el triunfo. Por Sofía. ¿Pero cómo se enteró si no le contaste? Es raro.

 

FRED: No sé. Sabía. Por mi cara.

 

TERRY: Claro.

 

FRED: Tal vez le dijo Otto.

 

TERRY: ¿Otto?

 

FRED: El productor con el que firmé el contrato. No se llama así, pero como es alemán le dicen Otto.

 

TERRY: Ah. Me suena ese nombre. Otto.

 

FRED: Siempre se cuelgan a hablar cuando me llama. Ni se conocen ni nada pero se quedan hablando de cualquier cosa. Tal vez le contó que firmamos.

 

TERRY: Otto. Me suena el nombre pero no me acuerdo de donde. Este licor no me ayuda. No puedo ni pararme de la silla.

 

FRED: Está fuerte el licor.

 

TERRY: Se lo tomó bien, entonces. Digo, Sofía se tomó bien lo del contrato.

 

FRED: Y, estando en la buena es más fácil dejarme. Supongo que esperaba algo así hace rato.

 

TERRY: Sofía es una mujer extraña. Una vez me dijo que ella había trabajado tanto por este espectáculo de mierda como cualquiera de nosotros dos y que merecía una parte y que no iba a parar hasta conseguirlo y que no le importaba cómo ni a que precio. ¿Y ahora que triunfamos deja todo? Como si hubiera sido el ángel de la guarda todos estos años, manteniéndonos morbosamente unidos a pesar de la adversidad. Cumplida su misión, se retira con alas nuevas. Hasta se escucha sonar una campanilla en el árbol de Navidad. No es el estilo de Sofía.

 

FRED: No es el estilo de Sofía.

 

TERRY: Entonces tal vez yo me equivoqué y ella...

 

FRED: ...te dejó para volver conmigo.

 

TERRY: Y en realidad no pasaba nada con ese tal... Otto.

 

FRED: ¿Otto?

 

TERRY: Por eso me sonaba.

 

FRED: ¿El asunto de mi mujer es con nuestro productor?

 

TERRY: Puede ser otro Otto.

 

FRED: Y por eso sabía del contrato. Y el vino.

 

TERRY: Es demasiado enfermo.

 

FRED: ¿Y qué esperaba? Que yo me tomara a bien que ella se acostara con mi productor. Quizás ella tuvo que ver en el contrato. Hay algo sucio y raro en esto. ¿Por qué el festejo? ¿Por qué nos prepara este vino asqueroso? ¿Este veneno inmundo que no se puede ni tomar?

 

TERRY: ¿Por qué dijiste veneno?

 

FRED: Ella prepara un vino casero exquisito desde que empezó a estudiar bioquímica. Y este vino está asqueroso.

 

TERRY: Sí, pero por qué dijiste veneno.

 

FRED: Que sé yo.

 

TERRY: Ese tal Otto te hace firmar un contrato. Tu mujer que estuvo conmigo se va con él. Ella nos da un vino demasiado fuerte.

 

FRED: No entiendo.

 

TERRY: Fred, somos unos fracasados, cómo pudiste pensar que un productor con dos dedos de frente esperaba sacar algo bueno de nosotros. El contrato, Fred. Una tragedia que nos hiciera famosos por un rato. Las regalías son para el productor y eventualmente para tu mujer, aunque no fuera más que...

 

FRED: Una bioquímica.

 

TERRY: No me quiero morir Fred. Tengo frío.

 

FRED: Nadie se va a morir. Estamos delirando. Es solamente una montaña de coincidencias sin sentido que forman esta pila de mierda que nos aplasta.

 

TERRY: Fred, quiero tantas cosas.

 

FRED: La luz, porque apagan la... Me quedé ciego por un momento Terry.

 

TERRY: Un cigarrillo Fred. Un cigarrillo y un... un...  un... no sé Fred. ¿Cómo pudo pasar?

 

FRED: Podemos ir a un hospital.

 

TERRY: No nos queda tiempo, Fred. Nos tomamos casi toda la botella debemos estar... No me quiero morir. Todo esto es tu culpa.

 

FRED: ¿De qué me estás hablando? Vos enredaste las cosas. Idiota.

 

TERRY: ¿Y ahora nos vamos a matar entre nosotros? Un whisky. Eso quiero.

 

FRED: Creo que por acá había una botella. ¿Dónde estaba? ¿Dónde estaba? Condenada botella del carajo. Ellos (refiriéndose al público) Que nos den ellos.

 

(Van al público y roban algo para tomar.)

 

FRED: Una mujer. Yo quiero eso. Si me tengo que ir que sea con una sonrisa.

 

TERRY: ¿A quién? ¿A quién?

 

FRED: Estoy muy cansado. No tengo fuerzas para conseguir nada. Algo más fácil.

 

(Terry y Fred miran a la pianista que se abre el escote provocativamente. Ambos se miran como diciendo “No, paso.”)

 

FRED: Siento que viene. Ay. Con una sonrisa dije. (Se sienta en una silla de espalda al público y se desabrocha el pantalón.) Me tiemblan las manos, Terry. Necesito que me ayudes.

 

TERRY: ¿Yo?

 

FRED: Por favor. Tomalo como mi último favor de amigo. Creo que me debés unos cuantos y aunque no importe que me los pagues o no ahora, sería...

 

TERRY: Está bien. Está bien.

 

(Con visible desagrado Terry se sienta en una silla junto a Fred mirando a público y lo asiste en su labor.)

 

FRED: No puedo. Ya no importa.

 

TERRY: Creo que voy a vomitar.

 

FRED: Eso puede ser bueno. Podrías sacarte el veneno de encima.

 

TERRY: Ya es tarde, Fred.

 

FRED: Lo intentamos Fred, nadie puede decir que no lo intentamos.

 

TERRY: Vos sos Fred. Yo soy Terry.

 

FRED: ¿Quién me habla?

 

TERRY: Apaguen esa música. Me está matando.

 

FRED: Me caigo. Acá Terry. Vení acá.

 

TERRY: ¿Esto era la fama?

 

(Ambos van desfalleciendo. IDEA: podrían estar muriéndose hasta lo cómico como en una fiesta inolvidable. Efectos de luces y sonido hasta el apagón total.)

 

(En la oscuridad. Prendiendo sendos cigarrillos.)

 

FRED: Creo que ya se entendió.    

 

TERRY: ¿Lo de la muerte? Sí. De última con las luces y todo eso se subraya un poco más.

 

FRED: Por ahí la mirada final estuvo un poco corta.

 

TERRY: ¿Lo de la fama como búsqueda estéril que lleva la muerte?

 

FRED: Sí, eso.

 

TERRY: Se podría escribir un texto más largo.

 

FRED: Bueno, igual, vamos a saludar y cantar algo.

 

TERRY: No vaya a ser que la gente se vaya mal. Es teatro.

 

FRED: Seguro.

 

(Se encienden las luces.)

 

FRED: Gracias, gracias, gracias. Querido público, hermosa gente del mundo que nos deleita hoy con su presencia,

 

TERRY: Anónimos críticos del espectáculo en busca de estrellas.

 

FRED: Camuflados productores de Hollywood en busca de cómicos fantabulantes a quienes ofrecerles contrato... les cuento que hay en el centro un espectáculo muy interesante, yo lo vi el otro día y... (Toque de platillos) No, en serio, si están buscando diversión.

 

TERRY: Buen humor.

 

FRED: Grandes cantantes para grandes canciones.

 

TERRY: Hermosas mujeres.

 

FRED: Elegantes caballeros.

 

TERRY: Sorpresa.

 

FRED: Excitación.

 

TERRY: Y mucho.

 

FRED: Mucho más... no buscarán demasiado (toque de platillos)... (gracioso) No, en serio,...

 

TERRY: En serio. (toque de platillos)

 

FRED: Este Terry. Y dejando ya la charada que fue divertida.

 

TERRY: Y honrada.

 

FRED: Terry.

 

TERRY: Y Fred.

 

FRED: Les dan la bienvenida a este Show que nos es otro más que el afamado.

 

TERRY: Aplaudido.

 

FRED: Y vitoreado.

 

FRED y TERRY:  “Show de Terry and Fred”

 

FRED: Música.

 

TERRY: Baile.

 

FRED: Historias.

 

TERRY:  Y el más excéntrico, desopilante e hilarante  humor de este lado del globo.

 

FRED y TERRY: Gracias por venir. Gracias por la magia.

 

(Cantan.)

 

 

FIN

 

 

Alejandro Frenkel y Federico Ara

Julio de 2003. Día del Amigo.

 

 

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