UNA REALIDAD HOY


La parábola del trigo y la cizaña, y bien así como otras parábolas y profecías son mal entendidas, mal interpretadas, y mal usadas por muchos  adventistas del séptimo día bien intencionados. La parábola es simplemente una comparación entre las cosas terrenales y las celestiales, y se puede usar donde se aplica. No se debe aplicarla donde ella no cabe. La parábola del trigo y la cizaña tiene diferentes aplicaciones. Vamos a considerarlas una por una.

Primera aplicación

 

            Vamos a leer la parábola conforme está escrita en la Biblia

 

            “Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo: Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fué. Y como la hierba salió é hizo fruto, entonces apareció también la cizaña. Y llegándose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene cizaña? Y él les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la cojamos? Y él dijo: No; porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré á los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí”. Mateo 13:24-31.

 

            “Entonces, despedidas las gentes, Jesús se vino á casa; y llegándose á él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la cizaña del campo. Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre; Y el campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo; Y el enemigo que la sembró, es el diablo; y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.”. Mateo 13:36-39.

 

            No es difícil de comprender la explicación de Jesús, ¿no es cierto? Vamos a recapitular:

 

            a) El trigo representa: Los hijos del reino de Dios;

 

            b) El sembrador es: Jesucristo;

 

            c) El campo representa: El mundo;

 

            d) La cizaña representa: Los impíos, (los hijos de Satanás);

 

            e) El sembrador de la cizaña es: El diablo;

 

            f) La siega representa: El fin del mundo;

 

            g) Los segadores son: Los ángeles.

 

            En esta primera aplicación de la parábola, los hijos de Dios, el trigo, están en este mundo y no pueden salir de este campo antes del fin, cuando Jesús viene. Los ángeles reunirán entonces la cizaña para ser quemada, y llevarán el trigo para el alfolí celestial. El Espíritu de Profecía dice:

 

            “El día está muy cercano cuando los justos serán atados en gavillas, como grano precioso, para el granero celestial, mientras que los impíos, como la cizaña, serán juntados para el fuego del gran día. Mas ‘el trigo y la cizaña permanecen juntos hasta la cosecha’. En el desempeño de los deberes de la vida, los justos estarán hasta el fin, en contacto con los impíos. Los hijos de la luz estarán esparcidos entre los hijos de las tinieblas, para que el contraste sea visto por todos”. Testimonies for the Church, vol. 5, pág. 100.




Segunda aplicación

 

            Leemos en el Espíritu de Profecía estas declaraciones que siguen:

 

            “ ‘El campo — dijo Jesús — es el mundo’. Pero debemos entender que esto significa la iglesia de Cristo en el mundo”. Palabras de vida del gran Maestro, pág. 49.

 

            Ahora tenemos un otro campo — La iglesia. En este campo hay tanto trigo como cizaña:

 

           “Mientras el Señor trae a la iglesia a aquellos que están verdaderamente convertidos, Satanás trae a su fraternidad a personas que no están convertidas. Mientras Cristo siembra la buena simiente, Satanás siembra la cizaña.  Hay dos influencias opositoras que se ejercen continuamente sobre los miembros de la iglesia.  Una influencia trabaja para la purificación de la iglesia, y la otra para la corrupción del pueblo de Dios”. Testimonios para los ministros, pág. 43.

 

            “La buena simiente representa a aquellos que son nacidos de la palabra de Dios, de la verdad. La cizaña representa a una clase que constituye los frutos o la personificación del error o los falsos principios. ‘Y el enemigo que la sembró, es el diablo’. Ni Dios ni sus ángeles han sembrado jamás una simiente que produjese cizaña. La cizaña es sembrada siempre por Satanás, el enemigo de Dios y del hombre. . .

 

            “Los siervos de Cristo se entristecen al ver a los verdaderos y los falsos creyentes mezclados en la iglesia. . .

 

            “El verdadero carácter de estos fingidos creyentes no es plenamente manifiesto. . .

 

            “El mundo no tiene derecho a dudar de la verdad del cristianismo porque en la iglesia haya miembros indignos, ni debieran los cristianos descorazonarse a causa de esos falsos hermanos. ¿Qué ocurrió en la iglesia primitiva? Ananías y Safira se unieron con los discípulos. Simón el mago fue bautizado. Demas, que desamparó a Pablo, había sido contado como creyente. Judas Iscariote figuró entre los apóstoles. . .  El dijo que los falsos hermanos se hallarán en la iglesia hasta el fin del tiempo”.  Palabras de vida del gran Maestro, págs. 49-52.

 

            “Cristo ha enseñado claramente que aquellos que persisten en pecados manifiestos deben ser separados de la iglesia; pero no nos ha encomendado la tarea de juzgar el carácter y los motivos. El conoce demasiado bien nuestra naturaleza para confiarnos esta obra a nosotros. Si tratásemos deextirpar de la iglesia a aquellos que suponemos cristianos falsos, cometeríamos seguramente errores. . .  El hombre juzga por la apariencia, pero Dios juzga el corazón. La cizaña y el trigo han de crecer juntamente hasta la cosecha; y la cosecha es el fin del tiempo de gracia”.  Palabras de vida del gran Maestro, pág. 50.

 

            En esta segunda aplicación de la parábola el cuadro cambia totalmente. El trigo y la cizaña no permanecerán en este campo, la iglesia, hasta la venida de Jesús. ¿Cómo leemos en los testimonios? Vamos a recapitular los párrafos de arriba:


            a) El trigo representa: Almas verdaderamente convertidas, los que son nacidos de la palabra de Dios, creyentes verdaderos, etc.

 

            b) El sembrador del trigo es: Jesucristo;

 

            c) El campo representa: La iglesia;

 

            d) La cizaña representa: Personas no convertidas, creyentes fingidos, miembros indignos, falsos hermanos, etc.;

 

            e) El sembrador de la cizaña es: Satanás;

 

            f) La cosecha representa: El fin del tiempo de gracia.

 

            ¿Cuándo será la cosecha en este campo? ¿Cuándo será necesario erradicar la cizaña? Tenemos que comprender que la cizaña representa a aquellos que no son verdaderos de corazón, y su carácter no es revelado. Por lo tanto Jesús dijo que nosotros no debemos juzgar los motivos y el carácter. Pero cuando el fruto está maduro, ¿que se debe hacer con la cizaña? ¿Dejemos la planta mala a continuar en la iglesia? Definitivamente, no. Ellos tienen que ser erradicados, o arrancados.

 

“Hay mucho que jamás sabremos; pero aquello que es revelado hace a la iglesia responsable y culpable a menos que se muestre esfuerzo determinado para erradicar el mal. Limpiad el campamento, porque hay algo maldito en él”. Testimonios para los ministros, pág. 435.

 

            Erradicar o arrancar por la raíz significa la misma cosa. Cuando una persona a quien nosotros no pensamos que era una cizaña ahora revela que él no es trigo, produce fruto (pecado abierto), y el fruto se torna maduro, el caso de él tiene que ser tratado. La cizaña tiene que ser cosechada, erradicada. El tiempo de la cosecha es cualquier tiempo cuando el fruto está maduro. No podemos dejarlo en la iglesia hasta la venida de Jesús. La última oportunidad para la cosecha, en la iglesia, es el fin del tiempo de gracia, conforme se menciona arriba. Aún hoy día se hace cosecha, tanto de trigo como de cizaña, según el siguiente testimonio:

 

            “Me fue mostrado un tren de coches de ferrocarril que iba con la rapidez del rayo. El ángel me invitó a mirar cuidadosamente. Fijé los ojos en el tren. Parecía que el mundo entero iba a bordo de él, y que no quedaba nadie sin subir.          Dijo el ángel: ‘Se los está atando en gavillas listas para serquemadas’. . .

 

            “Pregunté al ángel si no quedaba nadie. Me invitó a mirar en la dirección opuesta, y vi una compañía pequeña que viajaba por una senda angosta. Todos parecían estar firmemente unidos, vinculados por la verdad, en agrupaciones o compañías. Dijo el ángel: ‘El tercer ángel está atándolos o sellándolos en gavillas para el granero celestial’ ”. Primeros escritos, págs. 88, 89.

 

            Esas compañías son atadas en gavillas, unas para ser quemadas y otras para ser llevadas al granero celestial.  In la vida común la cosecha del grano ocurre un tiempo antes que el grano sea llevado al alfolí. Ellos son atados en gavillas y dejadas en el campo por un tiempo. Cuando Jesús viene, el trigo y la cizaña ya están atadas en gavillas; Él entonces llevará el trigo al alfolí celestial, el reino del Padre, y la cizaña será quemada.

 

            No olvidemos que en la iglesia cristiana primitiva había cizaña, y el Espíritu de Profecía menciona algunos de ellos por nombres: Ananías, Safira, Simón el Mago, Demas, Judas, etc. Se les concedió oportunidad para arrepentirse y cambiar sus vidas, y entonces ellos serían trigo precioso. Pero como ellos amaban más a sí mismos y a este mundo que a Dios, ellos fueron separados de la iglesia. La Biblia y el Espíritu de Profecía no dice que todas cizañas se convertirán:

            “El Salvador no nos señala un tiempo en que toda la cizaña se convertirá en trigo”. Palabras de vida del gran Maestro, pág. 53. Aún en el mundo no todos los impíos (la cizaña) se convertirán a Dios, pero algunos abandonarán las filas de Satanás y se tornarán hijos del reino de Dios.

 

            “Tanto la parábola de la cizaña como la de la red enseñan claramente que no hay un tiempo en el cual todos los malos se volverán a Dios”. Palabras de vida del gran Maestro, pág. 93.




Tercera aplicación

 

            Además del mundo y de la iglesia hay todavía un otro campo, de acuerdo con el siguiente testimonio:

 

            “Si fidelidad y vigilancia fuesen preservados, si no hubiese dormida o negligencia de parte de algunos, el enemigo no tendría oportunidad tan favorable para sembrar la cizaña entre el trigo. Satanás nunca duerme. Él está vigilante, y aprovecha toda oportunidad para divulgar el error que encuentra buen terreno en muchos corazones no santificados”. Testimonies for the Church, vol. 3, pág. 113.

 

            “ ‘El sembrador siembra la palabra’ (Mar. 4: 14). Cristo vino a sembrar el mundo de verdad. Desde la caída del hombre, Satanás ha estado sembrando las semillas del error. . . Desde la caída del hombre, Cristo había sido el Revelador de la verdad al mundo. Por medio de él, la incorruptible simiente, ‘la palabra de Dios, que vive y permanece para siempre’ (1 Ped. 1: 23), es comunicada a los hombres”. Palabras de vida del gran Maestro, págs. 19, 20.

 

            “La semilla sembrada a la vera del camino representa la palabra de Dios cuando cae en el corazón de un oyente desatento”. Palabras de vida del gran Maestro, pág. 25.


            Aquí tenemos un otro campo — el corazón. Vamos a recapitular las declaraciones arriba:

 

            a) El trigo representa: La palabra de Dios; la verdad;

 

            b) El sembrador del trigo es: Jesucristo;

 

            c) El campo representa: El corazón;

 

            d) La cizaña representa: El error;

 

            e) El sembrador de la cizaña: Satanás.

 

            ¿Cuándo ocurre la cosecha en este campo? ¿Puede la cizaña (el error) ser dejada en este campo hasta la venida de Cristo, el fin del mundo? ¡Ciertamente que no! Si la cizaña (el error, el pecado, etc.) son dejados en el corazón del hombre hasta que termine el tiempo de gracia, ellos estarán perdidos para siempre. ¿Cuando tendrán que ser desarraigados esos males? Sin ninguna duda ellos tienen que ser cosechados ahora mismo, ante que se cierre la puerta de la gracia.

 

            Otro punto importante que debemos considerar en la parábola del trigo y la cizaña es la tolerancia que tenemos que tener con los que sospechamos que son cizaña. Aunque estemos convencidos de que un miembro tiene que ser disciplinado, tenemos que ser cautelosos porque habrán simpatizantes de las personas, en vez de simpatizarse con lo que es cierto. El Espíritu de Profecía nos advierte:

 

            “Si las personas son merecedoras de ser separados de la iglesia así como Satanás mereció ser expulsado del cielo, ellas tendrán simpatizantes. Siempre hay una clase que es más influenciada por individuos que por el Espíritu de Dios y los principios rectos; y en su condición no santificada, están siempre a tomar el lado del error, y dar su afección y simpatía a los que menos merecen. Esos simpatizantes tienen una influencia poderosa con los otros; las cosas son vistas a la luz pervertida, se produce grande daño, y muchas almas son arruinadas”. Testimonies for the Church, vol. 3, pág. 114.

 

            Por otro lado, si la iglesia sabe que un miembro está en pecado abierto y no toma medidas decididas para desarraigar el mal, la iglesia se torna responsable y culpable delante de Dios:

 

            “Él (Dios) quiere enseñar a su pueblo que desobediencia y pecado son excesivamente ofensivos a Él, y no se debe tratarlos livianamente. Él nos muestra que cuando su pueblo se encuentra en pecado, ellos deben tomar medidas inmediatas para retirar de ellos ese pecado para que el enojo del Señor no venga sobre todos ellos. Pero si los pecados del pueblo son pasados por alto por los que están en posiciones de responsabilidad, el enojo del Señor estará sobre ellos, y el pueblo de Dios, como un cuerpo, será responsable por esos pecados. En su trato con su pueblo en el pasado, el Señor muestra la necesidad de purificar la iglesia de errores. Un pecador puede difundir tinieblas que excluye la luz de Dios de toda la congregación. . .

 

            “Dios considera a su pueblo, como un cuerpo, responsables por pecados en individuos entre ellos. Si los dirigentes de la iglesia descuidan a investigar los pecados que traen el enojo de Dios sobre el cuerpo, ellos se tornan responsables por esos pecados”. Testimonies for the Church, vol. 3, págs. 265, 269.

 

            Justificar el pecado y pecadores usando la parábola del trigo y la cizaña es impropio, erróneo, y engañoso. No seamos embalados en la cuna de una falsa interpretación de la parábola del trigo y la cizaña.

 

Dios los Bendiga

Jair Ochoa

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