Josefa Periz Martin

Una  madre, abuela y amiga.

 

ABUELA…QUE MIL GRACIAS POR HABERME DADO LA OPORTUNIDAD 

DE VENIR A ESTA VIDA Y DISFRUTAR DE TI”

 

Me vienen a la memoria tantos momentos de alegría,  tantas historias que me has contado, tantas jotas que me has cantado, tantos momentos a tu lado haciéndote reír, tantas veces que hemos bailado y disfrutado entre nosotros, ese beso con cosquilleo que tanta gracia te hacía, tu salero…no sé…tantas cosas que no acabo de creerme que te has ido, que te has ido para siempre.

 

La vida no te ha regalado el final feliz que te merecías, pero sé y me quedo con la tranquilidad que te vas de esta vida habiendo disfrutado de todos nosotros, tanto cómo tú nos hiciste disfrutar a todos. Abuela, vete tranquila, y que tu alma sea consciente de haber dejado toda una familia unida, unida por tu personalidad, tu vitalidad, y tus ganas de ser feliz a nuestro lado.

 

“La Casa de la Abuela Pepa” siempre será “La Casa de la Abuela Pepa”, allá donde estés un pedacito de ti siempre estará allí, para cuando nosotros queramos entrar, nos abras la puerta con esa alegría que siempre lo hiciste.

 

“Aunque hace tiempo que no las como; tus patatas fritas, lomo, huevos y como no tus fabulosas palomitas (rosas) de azúcar, serán recordadas de por vida”.

 

Abuela, desde lo más profundo de mi corazón me gustaría mandarte un mensaje:

Sea dónde sea, donde haya ido tu alma, quiero que sepas que siempre has sido mi abuela del alma, ésa que tantos momentos me hizo reír, ésa que tantos momentos nos quiso divertir, ésa que llenó mi juventud de alegría y felicidad. Tu espontaneidad y tu gracia le dio sentido a nuestras vidas, gracias a ti estoy en este mundo…Creo ser tras mi madre, tu reencarnación…MIL GRACIAS Abuela, por haber dejado tantos buenos recuerdos en mi corazón.

 

 

Tu nieto Adrianito que te quiere

 

 

Esta mañana, sin causar molestia alguna nos dejaba a los 78 años,  Josefa,  para los Tormeros "La Pepa" , se me hace muy difícil escribir estas lineas,  pues Josefa y Juan Flores, su esposo, fueron para mi, más que mi propia familia.

Josefa, desde hace dos años perdía a ratos,  las referencias normales,  pero  todavía se valía por ella misma.

Siempre dispuesta ha hacer el bien por donde pasaba,  ella y su marido siempre fueron un referente tanto en El Tormo, como en Las Alquerias del Niño Perdido, que es donde residían desde hace ya muchos años.

Era difícil pasar por su casa y marcharte  sin que te hubiese servido la  comida, siempre estaba dispuesta para todo y para todos, la unión con Juan propicio el nacimiento de sus cuatro hijas,  Pilar, Amparo, Lucia y Tónica.

Hoy ellas, sus maridos, Jose Maria, Miguel, Enrique y los nietos de ellas, Juan y Nazaret,  Miguel,  Carlos,  Adrian,  Eva,  Enrique y Manuel, estarán pasando por el momento amargo de la despedida de un ser tan querido y que se hizo querer por todo el mundo.

Josefa, si es verdad que existe el cielo, tu estarás en el,  al lado de Juan. 

Hoy por fin se han reunido Juan y Josefa,

 Ahora descansan juntos en paz.