El teatro






Imagen de Colin Poellot

Todo drama tiene en sus principios las danzas miméticas en las que los danzarines se identificaban con ciertos personajes y se visten, se pintarrajean o se enmascaran para mantener esa ficción. Tales danzas eran frecuentes en Grecia y aparecen desde el siglo V representadas en la cerámica. En Atenas habí­a ciertas danzas relacionadas con Dioniso, que se ejecutaban acompañadas de cantos. Desde época muy antigua se había establecido como manifestación artística este género con el nombre de ditirambo. Se refería un mito y se ilustraba con cierta acción. Este tipo de canto desembocaría en la lírica coral, pero dio también lugar a una forma nueva que evolucionaría hasta llegar a la tragedia. En principio esta contení­a una gran parte de canto y danza y una pequeña acción a cargo de un solo actor. Luego, en tiempos de Pisístrato, el número de actores aumentó de uno a dos, incluso a tres o a cuatro, nunca a más, en tanto que el coro quedó fijado en quince miembros. 

La representación se hacía en un espacio circular, la orchesta, junto a la cual había un estrecho escenario. Detrás, una decoración simple y convencional: el frontispicio de un palacio con una ancha puerta en el centro y entradas o salidas a ambos lados. La representación se hacía al aire libre, y no habí­a telón, aunque sí con el tiempo paneles que se podían girar para variar el decorado e incluso "efectos especiales"  para simular, por ejemplo, la bajada de un dios. 

En el siglo V la duración en cartel de una pieza se limitaba a una representación única, normalmente en al marco de las grandes Dionisíacas, verdadero festival literario-musical que comprendía un día entero de ditirambos, otro de comedia y tres más de tragedia. Es de admirar la capacidad del público ateniense para soportar un espectáculo tan largo. Allí acudí­a todo el mundo, incluso los mas pobres, a quienes el erario público pagaba la entrada. Los dramaturgos hacían representar cuatro piezas, tres tragedias, y un drama satírico. Al vencedor se le otorgaba un premio. Aunque las partes habladas fueron aumentando progresivamente, conforme adquirían importancia los actores, el coro nunca dejo de tener una importancia central y, por decirlo así,­ era el que concedí­a unidad a la pieza. Gran parte de los acontecimientos que trascurren fuera del escenario son narrados por un mensajero.

Se hace difícil ver como pudo nacer del ditirambo un género  tan serio como la tragedia. La mayoría de las danzas primitivas son bulliciosas, fálicas o cómicas, y se ve claramente cómo de ellas ha surgido el arte antitético: la comedia. Tampoco tienen nada que ver las tragedias con Dioniso. La respuesta posiblemente se pueda encontrar en las características populares que había desarrollado el ditirambo en Atenas. De ser un canto grosero e improvisado ganó una dignidad peculiar y relataba leyendas concernientes a los hechos grandiosos del pasado heroico. Al mismo tiempo se le incorporan problemas contemporáneos. Se empleaban los mitos y las leyendas para presentar de un modo completo los grandes problemas que atormentaban el espíritu ateniense y exigí­an una formulación clara de un modo dramático. la tragedia griega plantea un conflicto que puede resolverse por restauración o por aniquilación, siendo frecuentes ambas soluciones. Lo que cuenta es la importancia universal de los hechos suscitados. Los argumentos proceden de la mitología, pero esta no se toma por el interés de su contenido, sino por las preguntas y lecciones que conlleva. 


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Meli San Martín,
9 feb. 2009 9:38
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