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¿Por qué no sentir que cada ser humano es nuestro familiar, que cada casa es nuestro hogar?

Matthieu Ricard

Biólogo molecular y asesor personal del Dalai Lama

Declarado “El hombre más feliz de la Tierra”  por el departamento de Neurociencia de la Universidad de Wisconsin (EEUU)

 
 

Ocho consejos para quien viaja a África

*Por Jose Carlos Rodriguez Soto

Original en: http://blogs.periodistadigital.com/enclavedeafrica.php/2009/11/16/p255340#more255340

 

A mí, desde luego, estos consejos me han servido de mucho durante los 20 años que viví en África y ahora que viajo allí con cierta frecuencia. Me alegraré si pueden servir a otras personas que se dispongan a viajar allí por cualquier motivo o a las que ya vivan allí. Buena lectura.

 

1) La vida en África va a un ritmo muy diferente del europeo. Intenta tomarte las cosas con más calma, yendo más despacio, y no hagas planes demasiado cargados. Además, ten en cuenta que pueden suceder mil imprevistos y hay que adaptarse a cómo surjan las cosas sin perder la serenidad. En África, la prisa suele interpretarse como arrogancia. Cuando te encuentres con gente que está comiendo y te invitan a sentarte con ellos, acepta aunque ya hayas comido.

 

  2) La preparación de un viaje es esencial antes de llegar al terreno y demuestra que nos tomamos los problemas de la gente en serio. Conviene leer y documentarse para tener una idea de dónde aterrizamos. Es el primer paso para evitar la superficialidad que se puede colar en muchos proyectos de cooperación internacional o en cualquier tipo de relaciones con la gente. 

 3) “A donde fueres haz lo que vieres” es un consejo sabio en cualquier lugar del mundo. Es importante que en África tengamos en cuenta la sensibilidad de la gente por todo lo que se refiere a detalles pequeños o grandes: desde la manera de vestir hasta cómo saludar. El respeto abre muchas puertas. Hay que evitar dar la impresión de que pensamos que “en África todo vale”.

 

4) Como ocurre con cualquier cultura, en África hay temas de conversación delicados que sólo podemos abordar si los conocemos muy bien y si sabemos enfrente de quién estamos. No es una buena idea hablar de política en cuanto nos encontramos con una persona que nos acaban de presentar. Recuerda que, a diferencia de Europa, la sociedad africana suele ser muy religiosa. Independientemente de que seas una persona de Iglesia o no, muestra respeto en este campo.

 

 5) En África las relaciones sociales tienen un lugar mucho más importante que en Europa, donde prima el hacer y la eficacia. Es esencial ganarte la confianza de la gente desde el primer momento y dedicar suficiente tiempo a escuchar e interesarte por las personas que te encuentres. No te olvides de dar siempre las gracias por todo. También es muy importante saber escuchar. Incluso cuando tienes decidido dar una respuesta negativa, antes hay que escuchar hasta el final. Esto puede dar lugar a equívocos que hay que detectar a tiempo.

 

6) Ten cuidado con cualquier frase tuya que pudiera interpretarse como una promesa. Como ocurriría en cualquier lugar donde la mayor parte de la gente vive en la pobreza, existe la mentalidad de que todos los blancos tienen dinero y pueden resolver problemas de forma rápida. Cuando tengamos que comprometernos a algo concreto, es una buena idea responder empezando “no puedo prometer nada, pero…”

 

7) La autoridad tiene mucho más valor en África que en Europa, para bien y para mal. Recuerda que no siempre el que habla más es el que más manda. Procura enterarte de cómo se toman las decisiones en el lugar que visites y quién tiene la última palabra. Es importante involucrar a todos los que deciden, incluyendo a los que tienen el poder –aunque sea potencial- de bloquear las cosas.

 

8) En África en general la gente rehúye la confrontación y el decir “no” abiertamente. Por eso, ante una situación delicada muchos prefieren sonreír y decir que sí. Recuerda que cuando alguien te dice que “no hay problema” no siempre significa lo que estás oyendo.

 

*José Carlos Rodriguez Soto es Periodista y teólogo

 

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Sí, la Ayuda está muerta, y personalmente no me encuentro demasiado bien

*Por CHARLES ONYANGO-OBBO

Original en :http://www.africafundacion.org/spip.php?article4590

 

Me gusta el anterior presidente de Ghana, John Kufuor. Es un hombre de palabras suaves, un caballero que no intentó cambiar la constitución para mantenerse en el poder cuando su segundo mandato finalizó el año pasado.

 

Por todo esto me resultó algo desconcertante escuchar el pasado martes su crítica a Dambisa Moyo, economista zambiana y autora del controvertido libro “Dead Aid” (Ayuda Muerta). La señora Moyo esboza un viejo argumento – que la Ayuda no funciona y que África ha sacado poco provecho de ella. Su propuesta es cerrar los grifos, de manera que África pueda aprender a sentarse sobre su propio trasero. La controversia que el libro de Moyo ha causado no se debe tanto a lo novedoso de la idea, sino a lo persuasivas que son sus argumentaciones.

 

Esto quizás era de esperar de alguien que obtuvo su Doctorado de Económicas en la Universidad de Oxford, sus masters en la Universidad de Harvard, y que trabajó para Goldman Sachs y el Banco Mundial.

Por su parte Kufuor argumentó que la Ayuda funciona, poniendo como ejemplos la educación primaria universal y los programas de alimentación escolar en Ghana. Después atacó a la yugular de Moyo: “La señora Moyo no es la voz de África”, dijo. “Ella vive en una torre de marfil, lejos de la realidad africana. Quizás debería volver a Zambia para percatarse de lo mucho que ese país sigue necesitando ayuda. Quizás entonces la prestaría mayor atención.”

 

Mientras Kufuor se refería a Moyo con tal desprecio, el Profesor Jeffrey D. Sachs – director del Instituto de la Tierra, Profesor de Desarrollo Sostenible, y Profesor de Gestión y Política Sanitaria en la Universidad de Columbia- le puso en evidencia al señalar que a no ser por la beca que recibió en forma de Ayuda, Moyo nunca habría ido a Harvard. Éste es un argumento perverso, ya que es como señalar que no puedes denunciar a un padre abusivo porque fue él quien pagó tu educación.

 

Y en cuanto a Kufuor, he pasado conduciendo por delante de su casa en Accra. Es tan impresionante que cuando fue presidente continuó viviendo en ella, ya que es todavía más imponente que muchos de los palacios presidenciales africanos. No parece esta una residencia adecuada desde la que sermonear a una crítica a la Ayuda.

 

Con respecto a dicha Ayuda, comparto la opinión de Moyo. No conozco ningún país africano tan pobre como para no poder financiarse mediante sus propios recursos. La razón por la que los países africanos necesitan ayuda es porque están mal gobernados, y de ninguna manera la Ayuda contribuye a resolver esta situación. De hecho, hace que sea más difícil de gestionar, ya que ofrece una cierta protección a los líderes corruptos ante sus propios fracasos.

 

Por otro lado, independientemente de que la ayuda sea buena o mala, África necesita prepararse para el día en que ésta se vea reducida hasta prácticamente desaparecer.

Kufour se lamentaba por la reducción de la ayuda en lo que considera un acto de mezquindad por parte de los donantes. Es posible que se equivoque. No se trata de que los donantes sean tacaños. La realidad es que la crisis económica global de los dos últimos años ha dejado a las naciones donantes sin los recursos necesarios para seguir enviando ayuda monetaria a África, por lo que sencillamente no habrá dinero para nosotros.

 

África puede optar por seguir sentándose en la esquina de la acera a mendigar, si así lo desea. Pero la realidad es que el chorro de monedas que llegan está a punto de secarse. ¿Y después qué? Necesitarán leer “Dead Aid” para encontrar soluciones.

 

*Charles Onyango-Obbo es editor ejecutivo del Nation Media Group, en la sección de África.  

Publicado en el semanal keniata The East African - Traducido por Daniel Cabello, para Fundación Sur

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Original en: http://www.elmundo.es/elmundosalud/especiales/pulitzer/sida.html

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