III. El saber científico

Moby, Snowball  

Para Platón el conocimiento de la realidad es un proceso dialéctico que se articula de la siguiente forma:


Realidad sensible

Realidad inteligible

Conocimiento sensible

Conocimiento inteligible

Doxa

Episteme

Eikasía, Pistis

Dianoia, Noesis


La palabra “ciencia” procede del término griego “Episteme”. Según Platón, Episteme es:

      Dianoia: conocimiento discursivo de la realidad eidética -Mundo de las ideas y objetos matemáticos-. (Ciencias).

      Noesis: captación directa e inmediata de la misma esencia de la realidad. (Filosofía).



Así es que en el origen de nuestra tradición se ha interpretado que ciencia y filosofía estaban vinculadas por su objeto de conocimiento; ambas eran consideradas formas de conocimiento -de la realidad- inteligible, cuyas herramientas de trabajo son conceptos, ideas y razonamientos[1], no de conocimiento –de la realidad- sensible, basado en la experiencia de los sentidos (eikasía) o en la creencia (pistis). 


Para Platón, aritmética, geometría, astronomía y música (quadrivium en la Escolástica
[2]) eran saberes cuyo objeto de estudio eran las relaciones matemáticas que se establecen entre los términos de cada saber, relaciones eternas e inmutables que constituyen –con las Ideas- los cimientos de la verdadera realidad. El conocimiento epistémico de la realidad era pues cercano al conocimiento noético (filosófico) de la misma. Aristóteles diferenciará más tarde entre las ciencias de los seres –entes- y la ciencia “del ser en cuanto ser”… Pero será a partir del s.XVII cuando discurso científico y discurso filosófico se irán diferenciando clara y progresivamente. Si preguntáramos hoy a una serie de filósofos en qué consiste el conocimiento científico (pues decidir qué tipo de conocimiento es el científico es una tarea propiamente filosófica), nos encontraríamos con toda una serie de teorías gnoseológicas, enfrentadas entre sí, cada una de las cuales mantendría tesis diferentes... No obstante, todas ellas coincidirían en identificar a las hipótesis, leyes y teorías como herramientas de trabajo propias de los “científicos” occidentales posteriores al S.XVII. Efectivamente, el conocimiento a partir de hipótesis, leyes y teorías es algo con lo  que topamos cuando indagamos el quehacer científico moderno. 

Analicemos a continuación un texto que relata el contexto de descubrimiento de un nuevo conocimiento científico. Es  el caso de Ignaz Semmelweis, médico en el Hospital de Viena a mediados del S.XIX.


SEMMELWEIS Y EL PROBLEMA DE LA FIEBRE PUERPERAL

Una hipótesis es una suposición o conjetura que se propone como solución posible a un problema planteado. El valor de verdad de las hipótesis depende de su contrastación empírica: si la hipótesis se confirma, servirá como solución al problema, se dará por válida y se entenderá que es verdadera; si la hipótesis se falsa, entonces habrá que buscar otra alternativa hasta dar con la adecuada. 

Las hipótesis confirmadas se generalizan para un conjunto de fenómenos y se traducen en ley. Por tanto, una ley es una hipótesis muchas veces contrastada, confirmada y generalizada. 

Las teorías, posteriormente, articularán sistemáticamente todas las leyes referidas a un mismo ámbito o dominio de la realidad; articulación que, a su vez, supone una explicación e interpretación de esa realidad (a veces, las teorías utilizan modelos teóricos que representan intuitivamente lo que ellas están describiendo). Ejemplos de teorías son, para el ámbito de la biología, la de la evolución, para el de la geología, la de la deriva continental, para el de la matemática, la teoría del caos, para el de la física, la de la relatividad y la de la mecánica cuántica, etc...

Como decíamos, Filosofía y Ciencia han ido de la mano durante siglos en su intento de explicación de la realidad. Estudiaremos a continuación la concepción científico filosófica que durante muchos siglos fue considerada la versión oficial por la autoridad –eclesiástica- competente en cada caso.

  



[1] Los conceptos son síntesis de juicios (definiciones). Un juicio es un enunciado susceptible de ser verdadero o falso: “esto es una mesa”. El concepto “mesa” representa sintéticamente –resume- en un término un todo el conjunto de características –sensibles e inteligibles- que hacen a la mesa “ser mesa”.

Razonar es establecer relaciones entre conceptos e ideas. Los razonamientos pueden ser válidos o no lógicamente.

[2] Es decir, en la filosofía de las escuelas -monacales, episcopales, palatinas- medievales (precedentes de las primeras universidades). El trivium venía constituido por la Gramática, la Retórica y la Lógica o Dialéctica.

[3] Galileo (1564-1642, año en que nace Newton). Diálogos sobre los Sistemas máximos. entenderá que tanto el cielo (mundo supralunar) como la Tierra (mundo sublunar) obedecen a un mismo criterio: el matemático. Toda la naturaleza puede ser estudiada según criterios matemáticos, cuantitativos (como vemos, Galileo es platónico y racionalista a este respecto). Esto inaugurará otra forma de hacer física, porque se partirá de otras bases: el libro de la Naturaleza está escrito en caracteres matemáticos, no divinos…