2012‎ > ‎

Un Trilobite de Oro en Campo de Azur

Los emblemas municipales de Murero, su escudo y su bandera, son de los más raros del mundo en su género. 

Es muy frecuente que los chicos que participan en el concurso de dibujo que se celebra durante las fiestas de San Mamés dibujen el escudo o la bandera de Murero. Lo hacen porque lo tienen visible en las paredes del pabellón; también porque al verlos reflejados en el frontón, en las banderas y en la placa de cerámica de la fachada del Ayuntamiento, entienden que se trata de un símbolo importante para el pueblo. Y así es. Son símbolos que identifican a la localidad ante sus vecinos y ante todo el mundo. Y tienen el mismo valor, a escala local, que la bandera o el escudo de España, exhibidos con orgullo especialmente en los éxitos deportivos.

Escudo en la fachada del Ayuntamiento

Murero tiene la suerte de disponer de unos símbolos municipales (el escudo y la bandera) de gran rareza y, por qué no decirlo, de especial belleza. Y los mureranos deben sentirse orgullosos también de estos emblemas tan originales. Muy pocos lugares en el planeta muestran fósiles en sus escudos o banderas y que, lo que es más importante, solo media docena de poblaciones en todo el mundo enseñan un trilobite. Una de ellas es Murero. ¿Cómo ha llegado este animal, de más de 500 millones años de antigüedad, a presidir nuestro escudo? Aunque es obvio intentaremos explicarlo. 

La Heráldica es una disciplina muy antigua, mitad arte y mitad ciencia, que estudia, diseña y ayuda a describir los escudos. En su origen los escudos se denominaban escudos “de armas”, pues no eran ni más ni menos que los escudos que portaban los caballeros para protegerse en la guerra o en los torneos. Pensemos que los caballeros medievales iban cubiertos por entero de pesadas armaduras, que impedían su identificación en el campo de batalla. Hace mil años, para distinguirse unos de otros y facilitar ser reconocidos por sus huestes (escuderos y peones) estos caballeros comenzaron a decorar sus escudos defensivos con símbolos personales. En muchas ocasiones eligieron animales fieros o respetables: un águila, un oso, un lobo, un león, un tigre, un dragón… u otros elementos: una torre, un castillo, un árbol, una cruz (frecuente durante las Cruzadas). 

En el siglo XIV muchas ciudades europeas, siguiendo el ejemplo de los caballeros, adoptaron sus propios escudos de armas. Este es el origen de la Heráldica Municipal y el antecedente de escudos como el de Murero. Las ciudades, para distinguirse entre sí, comenzaron a buscar sus símbolos heráldicos basados en lo que hoy llamamos “señas de identidad”, en una carrera que ha llegado hasta nuestros días. Hoy es raro el pueblo, por pequeño que sea, que no dispone de escudo de armas. 

El escudo de Murero es relativamente moderno. Fue aprobado oficialmente el 19 de mayo de 1998, mediante un Decreto presentado por el que fuera Consejero de Presidencia de la DGA Manuel Giménez Abad (asesinado pocos años después) y firmado por el entonces presidente de Aragón, Santiago Lanzuela Marina.

El escudo fue diseñado por la Cátedra Barón de Valdeolivos de la Institución “Fernando el Católico” de la Diputación Provincial, autora de la mayoría de los escudos de Aragón. Lo consideramos muy acertado, pues reúne los símbolos esenciales de Murero y de Aragón. En términos heráldicos, el escudo de Murero se describe así: “Cuadrilongo de base circular, de azur, con un trilobite de oro, flanqueado de dos escudetes con el Señal Real de Aragón; campaña de oro. Al timbre, corona real abierta”. 
Esta descripción, en términos coloquiales, viene a decir que el elemento esencial del escudo es un trilobite dorado (aunque al pintarlo, el oro se sustituye comúnmente por el amarillo) que aparece sobre un fondo azul. Dice también que el fósil está acompañado a derecha e izquierda por dos pequeños escudos con las armas de los reyes de Aragón (eso que solemos llamar “barras de Aragón”, aunque lo correcto es denominarlas como los “palos de gules”: cuatro franjas rojas sobre fondo dorado o amarillo, como se ha dicho). Añade que en la parte inferior del escudo hay una franja (la “campaña”) de color oro, al igual que el trilobite. Y finaliza diciendo que sobre el escudo hay una corona del tipo de la de los reyes: “abierta” es decir, sin diademas curvas como la que trae el escudo de España. 

Resumiendo, el escudo de Murero proclama a los cuatro vientos que los fósiles, y en especial los trilobites, son su principal seña de identidad. Que esta fauna antiquísima vivía bajo las aguas que cubrían el término de Murero. De ahí el fondo azul. Que Murero es un lugar del viejo Reino de Aragón y que los fósiles, el término municipal, y sobre todo el subsuelo (de ahí la “campaña de oro” que figura al pie), albergan un gran tesoro: la riqueza paleontológica. Por eso estos elementos se pintan de oro. Y por todo ello debemos sentirnos orgullosos de nuestro escudo. 

Decíamos que en todo el mundo solo hay otras cinco poblaciones que muestran un trilobite en su escudo. Son estas:
  • Canelas-Arouca, población cercana a Aveiro, en Portugal, famosa por su yacimiento de trilobites gigantes. 
  • Percé, pueblo pesquero situado en la provincia canadiense de Québec. 
  • Celechovice Na Hané, en la región de Moravia de la República Checa. 
  • Jince, en la región de Bohemia de la República Checa. Su escudo fue el primero en mostrar un trilobite. 
  • Skryje, en Bohemia (Repúbl. Checa).
El cartel anuncia "Bienvenidos a Skryje

Podríamos considerar a Skryje como la Murero de la República Checa, por tener ambos pueblos muchas coincidencias, a pesar de estar a 2.000 km. Tiene parecida población que Murero, unos 140 habitantes. Su término tiene similar extensión: 15 km2. Su yacimiento lo descubrió un francés, Joachim Barrande, pocos años antes que el nuestro. Su escudo también muestra un trilobite de la especie Paradoxides. Y en sus fiestas bailan bajo un trilobite, como aquí. Y por cierto, el paisaje es muy similar y cerca fabrican la mejor cerveza del mundo. Seguro que allí nos sentiríamos como en casa. 

Fiestas en Skryje. Igual que en Murero, están bailando bajo el escudo con el trilobite.



JOSE LUIS ANGOY GARCÍA