Gustavo Adolfo Becker

En realidad su nombre era Gustavo Adolfo Domínguez Bastida, Becquer era el apellido de sus antepasados. Nació en Sevilla el año 1836, ya estaba muerto el rey Fernando VII, no le dio tiempo y tuvo que ser romántico en el realismo. Se traslado a Madrid donde trabajó como periodista y funcionario. Tuvo un matrimonio desafortunado con Costa Esteban. Se enamoró de varias mujeres a quienes evoca en sus poemas y relatos. Vivió períodos de penurias económica y murió en 1871 a causa de una enfermedad pulmonar. Se ha convertido en el símbolo del romanticismo subjetivo e intimista. Se trata de un poeta lírico por excelencia. Sus penurias económicas, le llevaron a componer una serie de poemas sensibles, delicados e íntimos, de formas sencillas y conmovedoras. Su obra se publicó en revistas y diarios de la época, pero su producción poética no vio la luz hasta después de su muerte. Fue una recopilación que hicieron sus amigos más íntimos y publicada con el nombre de “Rimas”. Las “Rimas” son poesías breves de tono popular y gran musicalidad, centrados en dos temas:

El amor y la poesía.

“Por una mirada, un mundo;

por una sonrisa, un cielo;

por un beso... ¡Yo no sé

que te diera por un beso!”

Por su temática, las “Rimas” suponen una honda mirada hacia el mundo interior del poeta. Los temas eran:

La desesperación, la angustia y la muerte.

En prosa escribió también, por un lado “Cartas desde mi celda” y “Leyendas”. Ambas están realizados siguiendo los gustos románticos.

Las “Leyendas”: es un libro de cuentos, recogidos de las tradiciones populares, que el autor enriquece con elementos fantásticos y poéticos. Becquer tenía el propósito de dar a conocer las tradiciones españolas y evitar que cayeran en el olvido. De esas “Leyendas” las famosas son “El monte de las ánimas” y “Maese Péret el organista”. Aquí se ve que ensalza lo castizo. Las “Leyendas” están ambientadas en la Edad Media o en lugares exóticos. Nos introduce en el mundo de lo misterioso y lo sobrenatural, donde se confunde lo real con lo irreal. Tanto por su lenguaje como por su lirismo, las “Leyendas” pueden considerarse verdaderos poemas en prosa.

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