8. Análisis de los personajes

ANÁLISIS DE PERSONAJES

 

El Principito: Es el personaje principal del libro. Vive en un pequeño planeta que podríamos identificar, no como un planeta, sino como su propia vida; el resto de planetas que visita, haciendo preguntas que no interesan a los adultos, son en realidad las vidas de otras personas que conoce. Con la descripción de su pequeño planeta trata de hacernos reflexionar acerca de la inocencia del personaje y de lo mucho que le falta por vivir y aprender.

 

El narrador: Es el propio autor, co-protagonista del film, que nos va guiando a lo largo de la historia. Es un adulto que intenta razonar y actuar como un niño, para recuperar al niño que todos hemos sido y que llevamos dentro. Es nuestra propia imagen, nuestro reflejo en la historia; el personaje que nos identifica y nos hace ver cómo deberíamos ver las cosas y cómo las vemos en realidad. Nos critica con frases como: "Si les decís a las personas mayores: He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado…, no acertarán a imaginarse la casa. Es necesario decirles: He visto una casa que vale cien mil francos.

Entonces exclaman: ¡Qué hermosa es!”

 

El cordero: Es un personaje aparentemente irrelevante, pero de gran significado. Es el amigo que necesita tener y que lo ayudará en sus momentos de soledad; pero que puede perjudicarle algún día si se come su rosa. A veces, en la vida real, también nuestros amigos se vuelven contra nosotros y nos hacen daño.

 

La caja: En un achaque de ira por no saber dibujar el cordero, el autor dibuja una caja y dice: "Esta es la caja. El cordero que quieres está dentro". La caja es una alusión a la imaginación, que los adultos ya no suelen usar y que al Principito le sobra para poder ver su cordero.

 

Los baobabs: Son los problemas que hay que solucionar antes de que sean demasiado complicados, o sea demasiado tarde. Es la moraleja que nos deja el autor, cuando nos alerta: "¡Niños, atención a los baobabs!" Los niños somos nosotros. Hay que estar preparados para afrontar las situaciones que no nos son favorables y estar siempre atentos para diferenciar lo bueno de lo malo y actuar en consecuencia.

 

Los volcanes: Hacen referencia a las tareas comunes del día a día. No son un problema como los baobabs; son simplemente cosas que hay que hacer para que todo vaya bien, y hay que hacerlo aunque no nos guste. Aquí se hace hincapié en el trabajo, el esfuerzo, la constancia y la disciplina.

 

La rosa: Personaje que simboliza el amor y la inocencia del Principito. La rosa no es una flor cualquiera; es su amor. Es la metáfora de la mujer que ama y que se ha quedado para siempre en su corazón. Es hermosa, perfumada, perfecta y al mismo tiempo, llena de imperfecciones; es frágil y hay que cuidarla, mimarla, estar siempre atento; además, es complicada, orgullosa, vanidosa, egoísta y mentirosa. Es la  responsable de la huída del Principito por crearle una gran confusión con su forma de decir las cosas. Sin embargo, es su flor y es única entre todas las demás.

 

El biombo: Simboliza la protección, los celos, los mimos y cuidados que hay que tener para que las personas que amamos se sientan protegidas y queridas; aunque por sí mismas sean capaces de superar los contratiempos, necesitan saber que cuentan con nuestro apoyo.

 

El rey: Por una parte representa la autoridad, la ambición de poder y el deseo de someter a los demás a nuestros caprichos. Por otro lado, podemos deducir del encuentro con este personaje, que realmente nadie tiene autoridad sobre otros y que la decisión de hacer o no hacer algo es exclusivamente de uno mismo; por tanto, no podemos culpar a los demás de nuestros actos.

 

El vanidoso: Este personaje encarna el deseo de reconocimiento y admiración social. Representa el egoísmo y nos hace reflexionar sobre las veces que actuamos sin tener en cuenta los deseos o las necesidades ajenas. Nos recuerda que la vanidad es un defecto que todos manifestamos alguna vez, cuando pensamos que somos mejores que los demás; como consecuencia, es posible que suframos el rechazo de los que nos rodean y nos quedemos solos.

 

El borracho: Se refiere a las personas que no actúan ante las dificultades. Representa la falta de fuerza de voluntad y superación humana. El borracho bebe para olvidar que tiene vergüenza de beber. El círculo cerrado en el que se encuentra este personaje, nos permite reflexionar sobre cómo un problema nos puede llevar a un callejón sin salida, si no ponemos suficiente empeño en superarlo; aunque para ello a veces tengamos que ceder un poco. Es cuestión de intentar buscar un término medio antes de que la situación se enrarezca demasiado.

 

El hombre de negocios: Representa la avaricia y la ambición. El personaje está siempre ocupado contando las estrellas que posee y las que piensa poseer; planea utilizarlas para comprar más estrellas y ser más rico. No tiene tiempo para nada ni para nadie, todo le fastidia. En realidad, es un esclavo del trabajo que no es feliz porque no ha aprendido a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida.

 

El farolero: Representa la lealtad y la responsabilidad, se gana el respeto y la amistad del principito porque cumple bien con su obligación: enciende un farol cuando empieza la noche y lo apaga cuando llega el día. Este compromiso lo lleva a una situación absurda en la que enciende y apaga el farol cada minuto, que es lo que dura un día en su planeta y no le permite hacer nada más. Este personaje nos hace reflexionar sobre el paso del tiempo. Por un lado, pretende enseñarnos que el hacer lo que uno debe, a veces, nos impide hacer lo que uno realmente quiere; por otro lado, nos muestra cómo los adultos nos encerramos en la monotonía del trabajo, de la que somos incapaces de salir, sin darnos cuenta de que los momentos perdidos no se recuperan jamás.

 

El geógrafo: Personaje sabio, inteligente y estudioso, que pasa todo el tiempo encerrado en su despacho, elaborando mapas; pero nunca deja su escritorio para explorar. Interesado en las cosas eternas e invariables, aferrándose a la seguridad. Su mundo es mayor que el de los otros personajes porque lleva una vida más plena dedicada al conocimiento, pero cometiendo el error de no experimentar y explorar por sí mismo su planeta; por esa razón, es posible que sea engañado o confundido. Intenta transmitirnos un planteamiento en el que cada persona debe vivir su propia vida y cometer sus propios errores y no permitir que otros nos manipulen a su antojo con engaños, porque podrían hacernos mucho daño o perjudicar nuestras relaciones con los demás. Este personaje le aporta al Principito la idea de que es posible que su rosa ya no esté cuando él decida regresar. La idea de lo efímero conmueve al Principito y se queda muy preocupado al saber que su rosa desaparecerá algún día. Igualmente, en la vida real, tenemos que aceptar que las personas queridas se nos van y que ni los momentos buenos ni lo malos duran para siempre, sino que se suceden en el tiempo, unos tras otros.

La serpiente: Es el primer personaje que encuentra el Principito en la Tierra y que tiene además el poder para devolverlo a su planeta. En la corta conversación que mantienen, se hace referencia a la soledad; a lo solos que podemos llegar a estar, aunque haya muchas personas a nuestro alrededor. A veces, nos sentimos solos cuando alguien no nos comprende o nos sentimos

defraudados. Tenemos que aprender que cada persona puede tener su propia manera de ver las cosas, sin que por ello tengamos que distanciarnos.

 

La flor: El encuentro con la flor viene a decirnos lo difícil que es encontrar a las personas cuando verdaderamente las necesitamos. Plantea la vida como algo incierto, cambiante e inestable; los hombres no echan raíces porque nunca saben cuando un hecho va a cambiar su destino. Esto ocurre a diario; no sabemos dónde vamos a ir estas vacaciones, a quién vamos a conocer ni qué amigos vamos a tener en el nuevo instituto.

 

El jardín de rosas: Se concibe la mentira como algo que forma parte del ser humano. Cuando habla con las rosas, nuestro protagonista se siente muy desdichado porque su rosa le ha mentido al decirle que era la única de su especie en el universo. Esto nos pasa a nosotros cuando nos sentimos engañados por las personas a las que queremos.

 

El zorro: Plantea la necesidad que tenemos, como seres sociales, de relacionarnos y de tener alguien en quien confiar. Le enseña el verdadero sentido de la amistad y la esencia de las relaciones humanas; le explica al principito que su rosa sí es única y especial porque es la que él ha cuidado y es la que él ama. Por otro lado, podemos deducir también que la despedida definitiva del zorro, significa el final de una etapa vivida, en la que dejamos atrás muchas experiencias, para empezar otra nueva.

 

El guardagujas: Trata el tema de la monotonía de algunas personas, que no hacen nada para cambiar la rutina de sus vidas. Simboliza la prisa y el descontento con uno mismo, por no saber muy bien qué queremos y dónde vamos.

 

El mercader: Entendemos que esta metáfora de la economía del tiempo hace referencia también a la avaricia por el dinero. Nos recuerda que vivimos en un mundo en el que, lejos de toda ética moral, todo se compra y se vende; un mundo, en el que lo importante son los beneficios y no las personas.


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