RÍO SAN JUAN

El río San Juan es un pequeño río, afluente del Duratón, que con sus aguas riega gran parte de la tierra de Sepúlveda, aunque no pasa por el término de Aldeonsancho, queda muy cerca de él, pues esta zona de aguas cristalinas, donde se crían las truchas, los cangrejos y otras especies pertenecen al término de Valdesimonte, pero el acceso más fácil y rápido se hace desde Aldeonsancho por un camino. Es un lugar muy discreto para disfrutar de la naturaleza, por ello te pedimos desde aquí que la respetes.


HOCES DEL RÍO DURATÓN (SEGOVIA)

BIENVENIDOS AL PARQUE NATURAL

El Río Duratón nace en la sierra de Somosierra, en la provincia de Madrid, justo en el límite con la provincia de Segovia, siendo esta última la más regada por Él, hasta que desemboca en la localidad vallisoletana de Peñafiel, para donar su agua al Río Duero.

En su transcurso, en el término municipal de Sepúlveda encuentra un terreno de caliza, que es muy fácil de amasar para él, y por eso a través de muchos años ha logrado formar su cañón en forma de "hoces".

No mucho tiempo atrás se construyó un embalse justo al final de la zona considerada "Parque Natural", que favorece bastante el caudal del río en el corazón de las hoces, por lo que en determinadas épocas del año el caudal es tan elevado que da un aire de garndeza al Cañón, y es aprovechado por muchos para la práctica de determinados deportes de aventura, entre ellos el piragüismo, este embalse se denomina Burgomillodo, aunque la gente del lugar prefiere llamarlo "Burguillo".

A lo largo del Cañón la Historia también ha ido dejando su huella, y así encontramos un convento y dos ermitas de siglos pasados, la Ermita más conocida es la Ermita de San Frutos, que tiene una fácil accesibilidad por parte de sus visitantes, y desde la cual se aprecian unas magnificas vistas del cañón, ésta ha sido recientemente reconstruida, y se ha llegado a hablar incluso sobre la posibilidad de que la Órden Benedictina, reestableciera en ella un pequeño convento con religiosos de clausura.

La otra ermita a la que nos referiamos es la Ermita de Santa Engracia, ubicada en el pie del cañón y con una accesibilidad prácticamente imposible, máxime en épocas del año en las que el caudal del río está crecido. En su interior solamente hay un pequeño altar presidido por una Virgen decapitada, según cuentan las leyendas fruto de la Guerra Civil Española.

El convento en cuestión es el Convento de la Hoz, totalmente derrumbado por la erosión, el clima y los siglos. Según se cuenta fue habitado por última vez en 1844, lo único que de él se aprecian son sus muros y en su interior enormes piedras de sillería esparcidas por el suelo.