La Ilustración griega

Desarrollo de la polis ateniense en el s.V a.C. 

Las ciudades (polis, poleis) de la Grecia Clásica eran independientes y soberanas, en remota analogía con un país moderno, pero en mucho más reducidas dimensiones –tales que, según recomendación de Aristóteles, toda su población tiene que poder ser recorrida con un solo vistazo desde un punto no muy alto- y con un carácter distinto, mucho más basado en la hermandad entre los ciudadanos en el cuidado de lo común. Pero para entender cual es la práctica –no sólo la idea o la ley- de la ciudadanía en las poleis, primero hay que decir que en ellas (paradigmáticamente en Atenas) encontramos varias clases de habitantes:
Esclavos (pais): generalmente originarios de guerras anteriores y luego convertidos en propiedad desde el nacimiento de ciudadanos libres. Teóricamente, hay leyes que los protegen de los abusos de sus amos -Platón mismo lo testimonia en un diálogo-, puesto que se les trata como a niños incapaces de alcanzar la madurez mental –pais=niño. Hay aproximadamente 10 veces más esclavos que polités por ejemplo en Atenas, lo cual explica la amplia disponibilidad de estos últimos para los asuntos públicos. Hasta el triunfo del cristianismo no se pondrá apenas en duda esta institución –excepción hecha del estoicismo, influyente en la rebelión de Espartaco.
Polités: Comienzan siendo efebos, chicos varones de 18 a 21 años asiduos de los gimnasios públicos que estaban siempre al lado de un señor maduro que les enseñaba las cosas de la guerra y de la política, a cambio de lo cual aquellos le proporcionaban su belleza y su ingenuidad. El amor entre hombres era normal debido a la creencia de que la virtud (areté) recaía únicamente en la virilidad (andreía) -aún así, el acostarse con jovencitos era considerado prostitución (porné). Una vez crecido, todo ciudadano libre en democracia tiene derecho a desempeñar los más altos cargos políticos al margen de su fortuna y nacimiento.
Metecos: extranjeros de habla y ámbito geográfico-histórico griegos sin derecho a participación política ni propiedad privada. Ejemplos.: Anaxágoras o Aristóteles entre los filósofos. 

Las guerras médicas: Consisten en el avance del inmerso ejército persa, que como ya no podía expandirse hacia el Este, decidió marchar hacia al Oeste, donde trata de invadir Grecia. Tras tres ataques persas, Grecia vence, mayormente gracias al poderío marítimo de los atenienses, y los griegos achacan la victoria a las bondades del nuevo sistema democrático.
 De esta manera, en el 485 a.C., la entera helenidad piensa que el concepto máximo de la humanidad civilizada está en sus manos debido a los recientes sucesos, pues creen haber dado con el sistema de organización humana perfecto. A partir de aquí se produce durante 60 años uno de los períodos de mayor esplendor de la historia occidental, imitado una y otra vez en la historia. Tal período es conocido como el “Siglo de Pericles”, por la figura del estadista que lo representó durante décadas en el cargo de estrategós, o general de los ejercitos. De esta época se pueden destacar la arquitectura del Partenón, la escultura de los Fidias o Polícleto (o el “El discóbolo” de Mirón), la escritura de los historiadores Heródoto y Tucídides y la puesta en escena de los grandes dramaturgos. Por todos estos logros se piensa que el santuario de Delfos, lugar de oráculos donde se comunica el dios Apolo con los hombres, es el ombligo (ómphalos) del Mundo. Este período de esplendor acaba con las guerras del Peloponeso, que enfrentan a Esparta contra Atenas, y que los espartanos terminan ganando. Entonces, en Atenas algunos piensan que la derrota fue debida a los excesos de la democracia frente al orden rígido y austero de Esparta. La falta de disciplina ateniense, según se cree, es debida a la organización democrática, y se plantea un cambio motivado por las reflexiones de personajes como Platón. Este hombre, que ha vivido en su juventud las guerras del Peloponeso, es profundamente anti-democrático, incluso por ascendiente familiar, debido a que su tío fue uno de “los 30 Tiranos” (líderes de oportunidad, no necesariamente déspotas) que dieron el 2º golpe de estado en Atenas que tuvo el propósito de mejorar la situación crítica en las guerras del Peloponeso. 
Así, en los primeros 15 años del s. V a.C. se producen una serie de reformas graduales que convierten al régimen ateniense definitivamente en una democracia, consistente en la igualdad entre clases ante la ley (isonomía) y la igualdad en el uso de la palabra (isegoría). Es una democracia real o directa, porque puede participar todo el mundo en la Asamblea o ekklesía (poder legislativo), sin superiores que les influyan, aunque sólo son admitidos hombres. A esta Asamblea pueden acudir cualquiera de los 40.000 ciudadanos de la polis –y deben hacerlo todos, para lo cual incluso se establecen estipendios a cargo del estado-, pero es complicado que cada uno de ellos dé su opinión particular, y de ahí que suelan formarse partidos a favor de unos u otros hombres destacados, aunque no en el sentido actual de organizaciones legales que aspiran al voto. La asamblea se reúne en el ágora, que usualmente en la plaza central de la ciudad donde se instala el mercado y que ocupa el lugar vacío donde antes residía el palacio del rey. En el ágora, el poder está en el medio, o sea, en el lugar físico en que lo detentaba el rey, pero que ahora es compartido por todos y blandido provisionalmente por cualquiera que haga uso de la palabra -lógos: la palabra que razona y convence en vez de el cetro que ordena y somete. Por debajo de la Asamblea, y de menor importancia, estaban las instituciones del Consejo (poder ejecutivo) formado por 500 miembros, es decir, 50 representantes de cada uno de los 10 barrios -demos- de Atenas, elegidos por sorteo y con una duración limitada en el cargo que además está expuesta a una auditoria ulterior; y, por último, el Tribunal (poder judicial), formado también por 500 miembros de ocasión, asimismo seleccionados por sorteo, que se ocupaba de juzgar delitos y pleitos cuando se presentaba una acusación entre ciudadanos. 

Ilustración ateniense: “Ilustración” es una categoría historiográfica que se repite a menudo en la historia. Hay una, la más célebre, en el s. XVIII europeo, pero grosso modo es un tipo de época en la que se piensa que por fin la cultura se ha llenado de luz frente a las tinieblas de la ignorancia y la superstición previas. En Grecia también se produjo una ilustración con la democracia, dejando atrás lo que entendían como la oscuridad de la Grecia anterior o Arcaica. Esta Ilustración está relacionada estrechamente con la Sofística en el sentido de que una serie de especialistas italianos en abogacía llegan a las ciudades griegas en el s.VI a.C. asegurando dominar el arte de la elocuencia o retórica, clave para triunfar en los juicios y las asambleas, y de ser capaces de dominar con destreza cualquier materia (polimatía) -la política básica de Platón es anti-sofista, e intenta crear un instrumento que derrote a los sofistas, y por lo tanto a la democracia, que será precisamente la Filosofía. Los sofistas (de sophós = sabio), además, vienen a Atenas para ofrecerse como educadores de adultos, con el objeto expreso de cubrir la necesidad de aprendizaje que tienen los hombres cuando dejan de ser niños. Así, algunos sofistas se hacen de oro, cobrando muy caras sus clases particulares, pues aseguran poder convertir a sus alumnos en hombres prominentes de la ciudad, cuyas decisiones serán las del conjunto. Los más famosos hoy son Gorgias y Protágoras, a los que Platón consideraba -por lo menos al segundo- como grandes pensadores, aunque finalmente equivocados. El lema de los peores sofistas (aquellos contra los que arremete Platón) era que el mejor orador es aquel capaz de convencer de un argumento y acto seguido convencer del argumento contrario, así como el que es capaz de enseñar a alguien a defender el argumento más débil o aplastar el argumento contrario más fuerte. La Ilustración, en fin, implica que todo es público y no hay prohibiciones de expresión o pensamiento, porque se supone que todo individuo tiene igual acceso a la educación. Incluso el poeta Homero (maestro por antonomasia de todos los griegos) y sus grandes leyendas épicas es cuestionado por los sofistas, siendo el suyo un movimiento que lo somete todo al criterio del razonamiento humano. En resumen, para ellos todo es posible objeto de discusión, nada hay sagrado, porque un buen argumento puede hacerlo todo real si logra consensos, acuerdos –es decir, los argumentos representan opiniones (doxai), y las opiniones compartidas hacen vida común en aras del bienestar y la utilidad de todos los ciudadanos.
<En este momento, por cierto, los habitantes de Atenas carecen de ortodoxia religiosa y de clase sacerdotal, pues no tienen porqué creer en nada excepto en la religión de su propia ciudad, es decir, en la diosa Atenea en el caso de Atenas, en cuyas fiestas todos participan porque es costumbre. De manera que se tiene como benéficos y protectores a los dioses, a diferencia de la Grecia Arcaica, en la que se les tenía como dioses volubles y amorales que utilizaban su gran poder a su antojo (p.e., para matar expresamente a los grandes héroes en la guerra de Troya)>. Extracto de "Desarrollo de la polis ateniense", artículo de O. Sánchez Vadillo.

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