Méjico

Estos juguetes llegaron a Méjico en el siglo XVII, procedentes de Europa. Sor Juana Inés de la Cruz se refiere a ellos en su Respuesta a Sor Filotea.

Al ver jugar a dos niñas con un trompo, pensó lo fácilmente que se mueven los objetos de forma esférica y también en la duración del movimiento del trompo después de haberlo impulsado con la cuerda. Escribe: "y no contenta con esto, hice traer harina y cernerla para que, en bailando el trompo encima se conociese si eran círculos perfectos o no los que describía con su movimiento..."
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