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FIN DE CURSOS

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El Nuevo Orden Internacional



TABLA DE CONTENIDOS

       3.1   EL FENÓMENO DE LA MUNDIALIZACIÓN

 A fines de los 80, el sistema bipolar dejó de existir. Con los cambios en el mundo socialista desapareció la confrontación Este-Oeste. EEUU asumió un nuevo papel y todas las estructuras de la sociedad tendieron a la globalización.

1-   LA DESAPARICIÓN DE LA BIPOLARIDAD


Debido a la constante amenaza mundial de un holocausto nuclear, la bipolaridad configuró una serie de reglas de juego claras y definidas.

Tanto EEUU como la URSS tuvieron siempre la última palabra en cuanto al alcance de los conflictos que se generaban. El orden internacional en la Guerra Fría, fue como una partida de ajedrez inacabable, pues el jaque mate de uno de ellos hubiera significado la destrucción total de la humanidad.

La confrontación Este-Oeste, constituyó un enfrentamiento ideológico, económico y político, incompatible en sus postulados, valores y organización. Resultaba entonces fácil, tanto para los ciudadanos como para los Estados, el posicionamiento a favor de uno y en contra de otro, en el momento de interpretar el mundo. Los grandes conceptos de libertad, igualdad y fraternidad, en que se basaba el mundo occidental, eran valorados de forma distinta en el sistema liderado por Estados Unidos o por la Unión Soviética.

Los que se integraron a uno u otro sistema creyeron tener garantizadas grandes seguridades. Esto, aunque aparentemente se presentó como una ventaja, fue también un inconveniente, ya que esta simplificación llevó a empobrecer la interpretación de los hechos.

Los desastres del otro bloque eran subrayados y los logros ignorados, mientras que se enaltecían los propios logros al extremo, minimizando u obviando los propios desastres.

Este esquema de ralacionamiento y percepción de la realidad marcó la historia hasta el presente, y al desaparecer, algunos analistas hablan del fin de las ideologías, mientras que para otros significa la sustitución de las antiguas ideologías por nuevos referentes, en los que los nacionalismos están tomando gran fuerza.



2-   LOS ALCANCES DEL FIN DE LA CONFRONTACIÓN

El final de la bipolaridad ha estado acompañado de:

  • El peligro global de guerra no ha desaparecido, prueba de ello son innumerables conflictos como el de los Balcanes o la guerra del Golfo.
  •  La creciente separación entre las zonas ricas y pobres del mundo. Cada una de ellas tenía resentimientos hacia la otra. El auge del fundamentalismo islámico no era sólo un movimiento contra la ideología de una modernización occidentalizadota, sino contra el rico Occidente.

  • El fracaso de todos los programas, nuevos o viejos, para manejar o mejorar los asuntos de la especie humana. El derrumbamiento de la Unión Soviética llamó la atención en un primer momento sobre el fracaso del comunismo soviético y mino las aspiraciones del socialismo como alternativa más justa (con una economía basada en la propiedad social y en la distribución equitativa de la riqueza) al sistema capitalista. 

  • El agravamiento de dos problemas que amenazan el futuro de la humanidad: el demográfico y el ecológico. Se espera que la población del mundo se estabilice alrededor del año 2030 en una cifra cercana a los diez mil millones de seres humanos. Si esta previsión resultase errónea, deberíamos abandonar toda apuesta por el futuro. Incluso si se demuestra realista a grandes rasgos, se plantearía el problema de cómo mantener una población mundial de esas dimensiones. En cuanto a los problemas ecológicos, un índice de crecimiento económico similar al de la segunda mitad del siglo XX, si se mantuviera indefinidamente, tendría consecuencias irreversibles y catastróficas para el entorno natural (en cuanto a la diversidad de especies, fuentes de energía y problemas atmosféricos) de este planeta, incluyendo a las especie human que forma partes de él. 
  • El debilitamiento del estado-nación. Éste fue erosionado en dos sentidos, desde arriba y desde abajo. Desde arriba ya que perdió poder y atributos al transferirlos a diversas entidades supranacionales, y también los perdió, absolutamente, en la medida en que la desintegración de grandes estados e imperios produjo una multiplicidad de pequeños estados, demasiado débiles para defenderse en una era de anarquía internacional. Desde abajo dado la perdida del monopolio de la fuerza y de sus privilegios históricos dentro del marco de sus fronteras, como lo muestran el auge de los servicios de seguridad y protección privados y el de las empresas privadas de mensajería (en cuanto al manejo de la información). 
  • El incremento de procesos de democratización política en muchas partes del mundo (por ejemplo los países del bloque soviético) que plantean nuevos problemas. Uno es el papel de la gente corriente ya que dada la universalización del voto y dado el desarrollo de los medios de comunicación y de las encuestas ya no es posible prescindir de su opinión. Muchas veces las autoridades debían tomar decisiones que la mayoría del electorado habría rechazado, puesto que a cada votante le desagradaban los efectos que podían tener para sus asuntos personales, aun cuando creyese que eran deseables en términos del interés general. Así, a fines de siglo los políticos de algunos países democráticos llegaron a la conclusión de que cualquier propuesta para aumentar los impuestos equivalía a un suicidio electoral Al mismo tiempo los votantes y los parlamentos se encontraban constantemente ante la disyuntiva de tomar decisiones, como el futuro de la energía nuclear, sobre las cuales los no expertos (es decir, la amplia mayoría de los electores y elegidos) no tenían una opinión clara porque carecían de la formación suficiente para ello.
  • La bipolaridad dio origen al sistema de hegemonía militar indiscutida de una sola superpotencia, Estados Unidos. Éste ha demostrado ser incapaz de asegurar por sí mismo un orden mundial estable, más allá de ser discutible su voluntad de hacerlo.
  • Estamos viviendo una auténtica revolución digital, una revolución de las telecomunicaciones que, junto con el fenómeno de Internet, está transformando el mundo. Vivimos en un mundo donde predomina cada vez más la tecnología digital.El modo de trabajar, el ocio, las relaciones personales han cambiado desde la llegada y la utilización masiva de los ordenadores y de los móviles, al menos en los países más desarrollados, sobre todo en las nuevas generaciones, que son nativas de este mundo digital, pues las personas de la anterior generación somos solo emigrantes que nos hemos tenido que adaptar a un mundo dominado por las telecomunicaciones digitales.Pero no todo el mundo disfruta de estos grandes avances tecnológicos. Está aumentando, junto con las desigualdades sociales, la brecha digital, que separa a los países y a las personas más desfavorecidas, por una injusta distribución del conocimiento y de la riqueza. No todas las personas participan por igual de esta revolución digital. En pleno siglo XXI, el 65% de la población mundial nunca ha hecho una llamada telefónica y el 40% no tiene siquiera acceso a la electricidad. Para ellos, sus problemas no son cómo poder tener un móvil más pequeño o una pantalla de TV más grande, sino cómo salir de la pobreza extrema, cómo conseguir que sus hijos no se mueran de hambre y puedan tener acceso a la sanidad y a la enseñanza para lograr un futuro mejor…

De "aldea global" a "sociedad híbrida" from Hybrid Days on Vimeo.


Sátira sobre la corrupción política



  3- EL MUNDO COMO SISTEMA 

Durante siglos, los acontecimientos sucedidos en un lugar del planeta tenían importancia y consecuencias para un número limitado de personas. Los efectos de una decisión política tenían un alcance restringido  a las fronteras políticas de los Estados y los fenómenos económicos se circunscribían a ámbitos locales o comarcales. A partir del siglo XVII, la expansión comercial permitió relaciones y flujos cada vez más amplios entre los pueblos del mundo. Pero fueron la Revolución Industrial y la expansión del capitalismo los fenómenos que originaron una organización del mundo en su conjunto como un sistema global en el que las acciones en cualquier lugar del planeta iban teniendo repercusiones en puntos cada vez más alejados.

 

3.1   EL FENÓMENO DE LA MUNDIALIZACIÓN

La Revolución Industrial abrió en Occidente las pertas a la internacionalización de la economía, de la información de la cultura. La expansión de los europeos por el mundo impuso, mediante el colonialismo, el primer sistema internacional, dominado por Europa. La Primera Guerra Mundial puso fin a ese sistema, provocando el debilitamiento de Europa y la aparición, como nueva fuerza dominante, de Estados Unidos de América.

A partir de 1945, tras la Segunda Guerra Mundial, el mundo quedó dominado, por las dos grandes potencias vencedoras, EEUU y la Unión Soviética. El resto de los países se englobaban en mayor o menor medida en uno de los bloques liderados por los dos grandes. A partir de 1990 la caída del bloque comunista ha impuesto un nuevo sistema mundial, ya no bipolar, sino organizado alrededor de los grandes polos económicos del mundo capitalista: EEUU, Japón y Europa Occidental. Mercancías, capitales e informaciones, circulan a nivel planetario, con unos centros de decisión y otros dependientes en un único esquema económico y, en parte, social y político.

El progreso técnico y la liberalización de los intercambios han permitido la mundialización y la expansión del comercio. No sólo las mercancías, sino también los servicios (seguros, licencias, patentes, servicios bancarios…) y los productos culturales y artísticos circulan a una enorme velocidad. Este gran salto se debe a la posibilidad de concentrar y transmitir rápidamente una gran cantidad de información, lo que permite comprar y vender en cualquier parte del mundo, conociendo la diversidad de la oferta y produciendo para mercados lejanos. Y a ellos se añade el desarrollo del transporte, que permite mover personas y mercancías con gran facilidad y a precios cada vez más bajos. De esta forma, a lo largo del siglo XX. El comercio mundial se ha multiplicado por 100. Esta pujanza de los intercambios comerciales es la base sobre la que se asienta la mundialización de la economía. El mercado se ha mundializado desde el momento en que los bienes se producen en cualquier lugar a partir de materiales provenientes de cualquier otro lugar y pueden consumirse en cualquier parte del mundo.

Las economías nacionales son cada vez más dependientes de las redes económicas mundiales, tanto por el volumen de las importaciones y exportaciones, como por el poder e influencia de las empresas multinacionales, que implantan sus fábricas y operan en cualquier lugar. Por encima de la organización del mundo basada en la existencia de Estados y de territorios soberanos e independientes, la acción de las empresas y de los negocios conforma un nueva realidad en la que el campo de acción es el conjunto del planeta y en la que se crean lazos y conexiones originados por los flujos de capitales, tecnología, productos o trabajadores. Así, aunque tengan su titularidad en un Estado, su capital carece de nacionalidad, producen en diferentes países y operan en el mercado internacional. Por eso es cada vez más difícil determinar la verdadera nacionalidad de los productos que consumimos. Se consumen productos de cualquier lugar, aprovechando la amplitud de la oferta, el mejor precio y la mejor calidad.


En la actualidad, el gran desarrollo tecnológico y la facilidad de los transportes permiten una creciente división del trabajo en el ámbito internacional. Así, una máquina, un coche o un ordenador se fabrican con una concepción mundializada de la producción y los productos se descomponen en diferentes procesos, lo que hace posible encargar cada componente del producto (carrocería de un coche, motor, tapicerías, etc.) a diferentes empresas y en diferentes países, teniendo en cuenta solamente la rentabilidad de la producción

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4-   BIBLIOGRAFÍA

 

Adaptado por el docente a partir de:

  • GARCÍA, M. y GATELL C. “Actual, Historia del Mundo Contemporáneo”. Ed. Vicens Vives, Barcelona 2001.
  • CORRAL, Pilar y otros “Historia IV. El Mundo Actual. .
  • HOBSBAWM, Eric. “Historia del siglo XX”. Ed. Crítica
  • ARÓSTEGUI, J. y otros. “El mundo contemporáneo: Historia y problemas”. Ed. Biblos, Buenos Aires.



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