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América Latina

TABLA DE CONTENIDOS

       3.1   LOS POPULISMOS
       3.2   UN CAMINO ALTERNATIVO: LA REVOLUCIÓN CUBANA
       3.3   DOCTRINA DE LA SEGURIDAD NACIONAL
       3.4   LAS DICTADURAS DE LOS AÑOS SETENTA 


 
1-   UNIDAD Y DIVERSIDAD

América Latina presenta una unidad y diversidad  que le dan identidad y a la vez  reconocemos aspectos comunes al Tercer mundo del cual forma parte.

Como aspectos que le dan unidad encontramos el pasado común, el subdesarrollo,  la dependencia y  el mestizaje. Encontramos a la vez una diversidad de climas, espacios geográficos, producciones, desarrollos,  etnias y culturas.

América Latina tiene en común una población y una cultura que proviene de tres vertientes étnicas diferentes: la indígena, la europea y la africana. La ubicación de las distintas etnias es muy diversa.

El aporte negro, tiene una importancia fundmental en la zona de Las Antillas y el Caribe. Lo mismo sucede en Brasil que además cuenta  con la presencia de algunos grupos indígenas.

Los países con mayor población indígena son Ecuador, Perú, Bolivia y algunas regiones de América Central y México.

La población descendiente de europeos predomina en Uruguay y Argentina.

Es justamente la diversidad del aporte étnico lo que define la riqueza cultural latinoamericana. Desde la conquista europea  se ha ido conformando un ser humano nuevo y un a cultura rica por su multiplicidad

Esta cultura surge de la integración  y muchas veces de la imposición del grupo dominante (el europeo), pero sobreviven los elementos culturales y sociales dominados (indígenas, negros). Esta aculturación se dio por imposición de la fuerza pero también voluntariamente y de la misma surge una cultura nueva y original:  la cultura mestiza.

El mestizaje es un fenómeno que aún se produce, pero de una forma más compleja, pues las influencias culturales crecen por el  aporte de los inmigrantes asiáticos y de países árabes y por la influencia que ejerce Estados Unidos.


 2-   SUBDESARROLLO


En América Latina la mayoría de los países habían alcanzado su independencia a lo largo del siglo XIX, pero sus economías continuaron siendo fuertemente dependientes no ya de España y Portugal sino de nuevas metrópolis, Inglaterra y luego Estados Unidos, que hicieron de ellos su reserva de materias primas y un mercado preferente para sus productos e inversiones..

El origen del subdesarrollo incluye múltiples causas. Entre ellas, se pueden destacar la explosión demográfica, la migración interna y el estancamiento económico.

La explosión demográfica  tiene su origen en el fuerte descenso de la mortalidad, desde  comienzo del siglo XX,  mientras se mantienen altas tasas de natalidad .

Como consecuencia, las naciones latinoamericanas enfrentan el problema de una población en constante aumento, que necesita más alimentos y más fuentes de trabajo.

En  los años de entreguerras  se acentuaron los movimientos migratorios hacia los centros urbanos. Se estima que un tercio de la población de la Argentina, Uruguay y Chile vivía ya en ciudades de más de veinte mil habitantes en 1930, mientras que en otros países grandes la cifra se acercaba al 15 por ciento. A partir de la recuperación económica que comenzó hacia 1933, se intensificó la migración hacia los centros urbanos y se produjeron profundas transformaciones en las pautas de urbanización. En muchas ciudades, no sólo en las capitales, comenzaron a crecer barrios pobres en los suburbios, que recibieron diferentes denominaciones: favelas, villas miseria, cantegriles, etc.

Al mismo tiempo existe el estancamiento económico, producto de que la agricultura no tiene las condiciones de desarrollo necesarias como para abastecer las necesidades de una población creciente, y muchas veces opta por la producción de alimentos para la exportación,  sujeta a las exigencias internacionales. La economía continúa siendo monoproductora, agroexportadora y dependiente herencia de la etapa colonial y del siglo XIX.

Hay escasez de capitales nacionales debido al deterioro de los términos de intercambio que se ve compensado, en parte, con las inversiones extranjeras; pero estas llevan parte de sus ganancias al exterior, no generando riquezas que puedan ser reinvertidas.

El escaso desarrollo tecnológico hace que los países latinoamericanos dependan de los desarrollados en la compra de maquinaria, limitando el crecimiento y la competitividad  industrial.

La acumulación de capital depende, en general, del sector primario exportador y del mercado internacional.

Desde mediados de los años 50 se produjo un creciente déficit comercial debido al descenso de los precios internacionales de las materias primas y del volumen de las exportaciones.

En los años 70 los países latinoamericanos tenían una imperiosa necesidad de capitales que fueron obtenidos en los grandes bancos internacionales (FMI, Banco Mundial y BID)

Los préstamos no fueron invertidos en asegurar un crecimiento , se derrochó gran parte del dinero produciéndose un endeudamiento que debía atender los vencimientos de capital y de los intereses acelerando el ritmo de descapitalización de América Latina y haciendo más difícil salir de  su subdesarrollo.


 3-   LA DESIGUAL AMPLIACIÓN DE LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA


La dependencia del extranjero, el gran peso de oligarquías propietarias de la tierra, la existencia de gobiernos corruptos o la frecuente actuación del ejército para reprimir las protestas populares, dieron lugar a movimientos revolucionarios en toda América Latina. A la herencia de las doctrinas de los libertadores históricos (Bolívar, José Artigas, José Martí), fuertemente nacionalistas y americanistas, se unieron tras la Revolución  Soviética de 1917, las ideas de tipo socialista.

En la primera década del siglo XX, las realidades políticas de las repúblicas latinoamericanas cubrían un abanico de situaciones que iba desde las dictaduras hasta los sistemas de alternancia ente partidos tradicionales, con control de minorías de “notables” y sistemas electorales restringidos, cuando no fraudulentos.

En algunos países como la Argentina, el derecho a voto masculino era amplio desde el siglo XIX y no existían limitaciones sobre la base de la propiedad o la educación; en este país podían votar los varones nativos mayores de dieciocho años, incluidos lo analfabetos. El porcentaje de votantes no superaba, sin embargo, el 15 por ciento o a lo sumo el 20 por ciento de la población habilitada para hacerlo

En la mayoría de las naciones latinoamericanas, el marco legal resultaba, si embargo, más limitativo, El requisito de la alfabetización para estar en condiciones de votar representaba la vía más sencilla de exclusión. La supresión legal de ese requisito, y en algunos casos del de propiedad, sólo se generalizó después de 1945. El derecho femenino al voto también fue excepcional hasta esa fecha.

A partir de comienzos de la segunda década del siglo XX, en algunos países se produjo una ampliación de la participación política. Se suele hablar de un variado impulso democrático, que incluye experiencias diversas entre sí, como la del México revolucionario y las de la Argentina y Uruguay, con el tránsito de partidos de notables a partidos modernos. En otras naciones de América Latina, si bien no se produjeron cambios significativos en la legislación electoral o en las prácticas institucionales, la ampliación de la participación se manifestó, en especial desde el fin de Primera Guerra Mundial, en una intensa actividad de las agrupaciones políticas y culturales que, en el marco de la creciente agitación social, cuestionaron el orden vigente.

 3.1   LOS POPULISMOS 1940 - 1955

 Los cambios económicos y sociales introducidos por la implementación del modelo de crecimiento económico hacia adentro llevaron a fortalecer el papel interventor del Estado y democratizarlo dado que los trabajadores en aumento reclamaron participación en la vida política y mejoras económicas. El deseo del ascenso social impulsó a las clases medias a apoyar regímenes que realizaran reformas económicas y democratizaran la vida política. El sector de la burguesía industrial buscó que el Estado protegiera sus intereses.

En América latina se denominó populistas a los movimientos que surgieron alrededor de los años 40 y que se caracterizaron por ser policlasistas, estar vinculados a los procesos industrializadores y ser políticamente dependientes de una dirección militar y/o carismática.

Surgieron  y se desarrollaron al amparo de una coyuntura internacional favorable. 

Si bien los populismos respetaron el sistema de elecciones, algunos historiadores los definen como regímenes semidictatoriales. Esto se debió al dominio que el partido de gobierno tenía sobre el Estado, a las restricciones a las libertades individuales y a la persecución de los disidentes.

Realizaron un culto al dirigente quien estableció una relación directa y afectiva con las masas. El líder populista, no pertenecía socialmente a los sectores populares. Muchos líderes fueron militares (Perón, Cárdenas), en una época donde el ingreso al Ejército significaba una posibilidad de ascenso social. Otros eran periodistas (Haya de la Torre) o integrantes de la pequeña burguesía (Getulio Vargas). Poseían cierto nivel cultural, pero se manejaban con un lenguaje sencillo que les permitía acceder a un electorado generalmente poco instruido.

 Tenían amplio conocimiento del país y de su gente. No tuvieron una definición ideológica clara. Se proclamaron antimarxistas y anticapitalistas. Pero en los hechos no llevaron adelante reformas estructurales del sistema capitalista y si bien se definieron como antiimperialistas, terminaron aceptando la influencia norteamericana.

En lo social, los   populismos realizaron inversiones en salud y educación y se convirtieron en mediadores en los conflictos entre obreros y patrones. Esto lo lograron a través del dominio que ejercieron sobre el movimiento sindical. Establecieron políticas de protección al trabajador.  La burguesía industrial aceptó las mejoras en las condiciones de la clase obrera, para formar un frente común contra la oligarquía, pero el movimiento obrero estaba sometido al poder político y fue hábilmente manipulado. 

Evita, libro de lectura para primera año de primaria.

En materia económica llevaron adelante nacionalizaciones de sectores estratégicos. Alentaron la inversión productiva, y, a través del manejo de los tipos de cambio, obtuvieron un excedente para subsidiar al sector industrial. El Estado cumple un rol importante en la distribución de los excedentes en el marco de una coyuntura económica favorable.

A mediados de los años 50 comienza un período de crisis para América latina que demostró la fragilidad del modelo de crecimiento hacia adentro y deterioró la credibilidad de los gobiernos reformistas y del sistema político en general.

Ante la crisis  disminuyeron los salarios y las inversiones en salud y educación, creció el desempleo lo que llevó a un crecimiento de la conflictividad social, huelgas de campesinos y obreros. Los sectores medios sufrieron un deterioro creciente sumándose al desconformismo.

 La revolución cubana tuvo un gran impacto e influyó en movimientos guerrilleros que surgirán en el medio rural (ejemplo Perú, Bolivia) y urbano (ejemplo Brasil, Uruguay).

Hacia fines de los 60 y durante  la década de los 70 se producirá un incremento de la represión y   surgirán gobiernos autoritarios y dictaduras en varios países entre ellos Brasil, Uruguay,  Chile y  Argentina.

 3.2   UN CAMINO ALTERNATIVO: LA REVOLUCIÓN CUBANA 

El 1 de enero de 1959 se produjo el triunfo de los revolucionarios que derrocaron el corrupto gobierno del dictador Batista. La victoria de la Revolución constituyo un hecho de gran resonancia mundial, pues los guerrilleros cubanos lograron implantar un régimen socialista a escasas millas de los EEUU.


Los primeros pasos del nuevo gobierno fueron de corte reformista. En un principio establecieron un gobierno de coalición en el que Fidel Castro era comandante en jefe de las fuerzas armadas.

Pero esta alianza duró poco. Las medidas tomadas (reforma agraria, nacionalizaciones, juicio a los criminales de guerra, reducción de los alquileres, congelación de precios y cierre de los casinos) provocaron el alejamiento de los sectores moderados y enfrentaron a la Revolución con sus enemigos internos y externos.

Aunque radicales, inicialmente, ni Fidel ni sus combatientes eran comunistas, ni admitían tener simpatías marxistas de ninguna clase. No obstante, diversos factores empujaron al movimiento castrista en dirección al comunismo.

La creciente oposición de Estados Unidos, que comenzó a ver la Revolución como un peligro dentro de su zona de influencia, la acción de los emigrados anticastristas y el antiimperialismo del movimiento volcaron la simpatía y la búsqueda de apoyo hacia la URSS y su bloque.

En abril de 1961, Fidel Castro proclamó la orientación socialista de su gobierno, y en junio, el Partido Comunista integró la nueva organización unificada en la cual se fusionaron todos los grupos revolucionarios.

Los primeros años de la Revolución (1959-1962)

Resultó decisivo para el curso futuro de la Revolución un conjunto de medidas que iniciaron el proceso hacia la socialización, de la economía y la transformación de la sociedad y la vida política.

En el plano económico se puso en marcha una reforma agraria (17 de mayo de 1959) que eliminaba las grandes propiedades, expropiando las posesiones con más de 400 hectáreas cultivables.

Las tierras expropiadas se repartieron entre los pequeños propietarios privados y las cooperativas, que fueron progresivamente reemplazadas por granjas estatales, organizadas sobre el modelo de los sovjoses soviéticos                                               

La reforma agraria fue seguida de la nacionalización de las grandes empresas industriales, comerciales y bancarias, entre ellas refinerías, compañías eléctricas y telefónicas, propiedades inmuebles y grandes almacenes.

La puesta en vigor de estas leyes revolucionarias –que afectaban intereses de grupos de poder económico cubanos y, especialmente, estadounidenses- deterioró progresivamente las relaciones entre ambos países hasta culminar con la ruptura, el 2 de enero de 1961.

El ámbito educativo fue, sin duda, el de las mayores realizaciones. Más de un millón de personas (el 23,6% de la población) no sabía leer ni escribir y el 50% de la población en edad escolar jamás había asistido a la escuela. Ante este panorama, la Revolución se propuso varias tareas, siendo prioritaria la erradicación del analfabetismo. Desde el punto de vista político se creó un marco institucional propio, definido como democracia directa, caracterizado por un régimen de partido único que concebía al Partido Comunista como la fuerza dirigente de la sociedad y del Estado. Un sistema de participación popular a través del Comité de Defensa de la Revolución.

La oposición ha sido silenciada y reprimida: se ha generado un número importante de exiliados que, desde Miami, han intervenido en muchas oportunidades en los enfrentamientos de Estados Unidos con Fidel Castro.


Video de BBC Mundo en La Habana, sobre el legado de la Revolución Cubana a 50 años de la misma



         

 

 3.3   La Doctrina de Seguridad Nacional (DSN) 

Considera a los propios ciudadanos de un país como posibles amenazas a la seguridad. La doctrina fue un producto del pensamiento de la guerra fría, que mantuvo al mundo dividido en dos campos antagónicos. Fue ideada por los sucesivos gobiernos de los Estados Unidos y divulgada mediante el entrenamiento de los distintos ejércitos latinoamericanos, en Panamá.

Existía la convicción, en ciertas áreas del gobierno estadounidense, de que el bloque comunista (surgido después de la segunda guerra mundial) tenía como principal objetivo el convertirse en la única potencia mundial y reorganizar la sociedad mediante la expansión del comunismo soviético.  Sobre esta base se extendió el temor de que surgieran en los países 'subdesarrollados', especialmente en América Latina, focos de resistencia comunista. Los EE.UU. tenían sus intereses latinoamericanos bien protegidos por los gobiernos dictatoriales que habían instalado en épocas anteriores. Pero con la influencia de la revolución cubana en 1959 y el creciente pensamiento comunista o socialista entre los estudiantes, por primera vez surgía la idea de que el pueblo del propio país podía constituir una amenaza a la seguridad nacional.

Empleando esta doctrina los Estados Unidos consiguen unificar el accionar de las distintas dictaduras genocidas latinoamericanas, instaladas por la CIA, como la de Augusto Pinochet (en Chile), Alfredo Stroessner en (Paraguay), Jorge Rafael Videla, Roberto Viola y Leopoldo Galtieri (en Argentina, 1976-1983), el general Banzer (en Bolivia, 1971-1978), la dinastía de los Somozas (en Nicaragua), El Salvador durante sus más sangrientos años de guerra civil. Para implementar la doctrina, los Estados Unidos instalaron la Escuela de las Américas en Panamá. La idea fue de impulsar el equilibrio político en América Latina. Allí, durante casi cuarenta años, las técnicas más salvajes de interrogación fueron enseñadas a militares sudamericanos, quienes eran los encargados de efectuar el trabajo sucio de contra insurrección.                                            

La doctrina llega a formar una parte importante de la ideología de las fuerzas armadas en América Latina, quienes por primera vez extienden su papel de defensores de las fronteras nacionales con la defensa contra el propio pueblo. Además la doctrina propaga una visión amplia del enemigo: no sólo se consideran terroristas insurgentes a las personas con armas como bombas o revólveres, sino también a las personas que propagan ideas en contra del concepto de la sociedad nacional que tiene el gobierno. Cuando se interpreta al enemigo insurgente de tal manera, se puede fácilmente ordenar a todo el mundo bajo esta definición, según conviene por otros motivos. Además, los insurgentes son considerados subversivos, traidores a la patria y por consiguiente no se los ve como sujetos de derecho sino como seres viles, animales o fuentes de maldad. Por esto la doctrina justifica utilizar los métodos más atroces para tratar y eliminar al enemigo. Tiene dos vertientes, la primera de origen norteamericano y la segunda, de origen francés con la lección aprendida por el General D'Allegret tras las derrotas en las guerras de independencia de Indochina y Argelia. Es conveniente añadir que en Argentina, uno de los precursores de la doctrina de la seguridad nacional fue el plan CONINTES, sancionado en 1954, y funcionando en el gobierno de Arturo Frondizi. La sigla significa CONMOCIÓN INTERNA DEL ESTADO y consistía en poner a las FF. AA y de seguridad a disposición de la represión interna. Durante la dictadura genocida de 1976-1983, los oficiales conocían dicha norma, pero paradójicamente "ignoraban" que fueran parte de la Doctrina de Seguridad Nacional.    

3.4   LAS DICTADURAS DE LOS AÑOS 70

En unos pocos años, entre 1973 y 1976, en el cono sur y Brasil  se instalaron  dictaduras militares que respondieron a parecidos estímulos externos, implementaron políticas públicas de similar tenor y practicaron la sistemática violación de los derechos humanos.

Las dictaduras  accedieron en forma ilegal al poder, se impusieron tras golpes de Estado que suprimieron a los gobiernos elegidos constitucionalmente. Concentraron en el Poder Ejecutivo los demás poderes y crearon organismos burocrático militares que orientaron el régimen con participación de civiles y militares.  . Gobernaron de forma autoritaria incrementando el número y la intervención de las fuerzas armadas y policiales que controlaron y reprimieron a los grupos opositores. Proscribieron los partidos políticos, suprimieron las garantías individuales.

 Las dictaduras surgieron por una compleja interrelación de  factores internos y externos económicos, sociales y políticos.

Las economías latinoamericanas fueron afectadas 

por la crisis del capitalismo mundial de los años 70. El aumento del precio del petróleo en el año 1973 provocó recesión en los países altamente industrializados y una disminución de las exportaciones latinoamericanas y de sus precios.  La corrupción entre las élites políticas y económicas, sumado a la especulación profundizó esta crisis. Los Estados se endeudaron y no podían pagar los intereses de la deuda.

Desde el punto de vista social, la situación llevó a los sectores populares perjudicados por la crisis económica a organizarse de diversas maneras que generaron una situación de confrontación social . Se dieron importantes movilizaciones sindicales y estudiantiles y en algunos países se formaron Frentes Populares que propusieron transformaciones radicales.

La inseguridad que produjo la crisis en las clases medias las llevó también a manifestar el descontento por la caída de su nivel de vida, desarrollándose importantes huelgas.

Los obreros tomaron una actitud de fuerza. Se habían desarrollado a partir de la industrialización y habían conseguido a través de políticas reformistas mayor gravitación política y beneficios sociales que estaban dispuestos a defender.

Los grupos dominantes estuvieron divididos, no sabían como afrontar la crisis y los efectos sociales. Perdieron la capacidad de imponer un proyecto que conformara a los distintos sectores. Ante la inseguridad y el vacío de poder muchos  apoyan una creciente intervención militar. El ejército latinoamericano, reclutado en general en las capas medias, vio con preocupación la radicalización que se daba en el ámbito social.

Las trasnacionales e inversores extranjeros preocupados  por la inestabilidad y violencia creciente apoyaron los golpes de Estado.

La Guerra Fría, acentuada su  intensidad por la Revolución Cubana y los movimientos guerrilleros incidió notoriamente y terminó involucrando directamente a los ejércitos latinoamericanos. Integrantes de su oficialidad recibieron programas de instrucción en escuelas militares norteamericanas, especialmente en Panamá donde fueron instruidos en la Doctrina de la Seguridad Nacional.


 4-   BIBLIOGRAFÍA


Adaptado a partir de:

  • “Historia. El mundo actual”. Pilar Corral y otros.
  •  Información obtenida de Internet. ("http://es.wikipedia.org/wiki/Doctrina_de_seguridad_nacional")
  • “El mundo contemporáneo: historia y problemas.  Julio Aróztegui y otros.
  • “Actual. Historia del Mundo Contemporáneo”. Margarita García y Cristina Catell.
  • "Historia del siglo XX". Eric Hobsbawm. Ed. Crítica, Barcelona 1996.
  • "Historia de América Latina, tomo 13". Leslie Bethell. Ed. Crítica, Barcelona, 1998.




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Ficha sobre América Latina

Los modelos ISI en América Latina

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Guantánamo diez años después



La crisis de los
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