Cristo: engendrado, no creado 

HEBREOS 1:5


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Según 1 Juan 4:9: "En esto se mostró el amor de Dios para con  nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito (Gr. "MONOGENES", que se traduce mejor como "unico en su clase") al mundo, para que vivamos por medio de él." Cristo fue el Hijo de Dios aún antes de la encarnación. En el libro, "El Deseado De Todas Las Gentes", pag. 13, dice: "El plan de nuestra redención no fué una reflección ulterior, formulada después de la caída de Adán. Fué una revelación del misterio que por tiempos eternos  fué guardado en silencio (Rom. 16:25). Fué una manifestación  de los principios que desde edades eternas habían sido el fundamento del trono de Dios." Romanos 16:25 dice: "Y el que puede consolidaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que ha sido mantenido en silencio desde tiempos eternos."

El misterio que el apóstol Pablo predicaba tenía que ver con "la restauración de las cosas en Cristo en la dispensación del cumplimiento de los tiempos..." (Efesios 1:9). Este misterio escondido tiene que ver con "el propósito eterno que llevó a cabo en Cristo Jesús nuestro Señor" (Efesios 3:9-11). Con razón el apóstol llama al evangelio un misterio (Efesios 6:19). Este misterio "es Cristo en vosotros la esperanza de la gloria" (Colosenses 1:27). Este misterio tiene que ver con la encarnación de Cristo, su resurrección y su glorificación (1 Timoteo 3:16). El ángel del Señor le dijo a José: "Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mateo 1:21). Jesús era Emanuel, Dios con nosotros (Mateo 1:23).

En Hebreos 1:5 dice: "Porque, ¿a cual de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a él Padre, y, él me será a mí hijo." Este versículo es una combinación de Salmo 2:7 y 2 Samuel 7:14. En Salmo 2:7 dice: "Yo publicaré el decreto: Jehová me ha dicho: Mi Hijo eres tú; Yo te he engendrado hoy." y en 2 Samuel 7:14, el profeta Natán fue enviado por Dios al rey David y le dijo sobre su hijo Salomón lo siguiente: "Yo le seré a él por Padre y él me será a mí por hijo..." Estas palabras se cumplieron en su hijo Salomón. El  argumento presentado por el autor de la epístola a los Hebreos es que estas palabras no se le pueden aplicar a ningún hombre, sino solo a Jesucristo.

Según el apóstol, el Hijo no fue creado, sino que fue engendrado por un decreto divino. Para demostrarlo, recurrió al Salmo 2:7 y a 2 Samuel 7:14. Por lo tanto el salmo 2 es un salmo mesiánico. Se aplica al Mesías profetizado en todo el Antiguo Testamento.

¿Qué significa la palabra engendrado? La palabra griega que se traduce por engendrado es "GEGENENKA" de "GENNAO", que significa: procrear, engendrar, concebir (Strong"s Exhaustive Concordance of the Bible). La palabra engendrar puede tener un significado diferente de acuerdo al contexto. En Génesis 5:3, 4 Adán engendró a Set. En este caso engendrar conlleva la idea de procrear a un hijo en una mujer. En 1 Corintios 4:15 dice: "...no teneís muchos padres, pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio." En Filemón 10, Pablo habla de Onésimo, a quién engendró en la prisión. Onésimo se convirtió a Cristo en la carcel, gracias a la predicación del apóstol Pablo. En santiago 1:18 dice: "Por el designio de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de la verdad..." En estos casos, engendrar no tiene absolutamente nada que ver con engendrar un hijo en una mujer. Engendrar en estos casos implica la idea de un nuevo nacimiento o un cambio de posición. El Verbo siempre estuvo en comunión con el Padre (Juan 1:1) y fue proclamado Hijo de Dios desde la eternidad por decreto divino. Siempre ha sido Dios junto al Padre y siempre ha sido Hijo.

Volvamos ahora al engendramiento de Jesús como el Hijo de Dios. Ya se ha establecido que Jesucristo era Hijo de Dios antes de venir al mundo y nacer de María. En el libro Evangelismo, página 446, dice: "Cristo es el Hijo de Dios preexistente y existente por sí mismo...Al hablar de esta peexistencia, Cristo hace retroceder la mente hacia las edades sin fin. Nos asegura que nunca hubo un tiempo cuando él no haya estado en estrecha relación con el Dios eterno". Dice además: "El Verbo existía como un ser divino, como el Hijo eterno de Dios en unión y en unidad con el Padre. Desde la eternidad era el mediador del pacto, aquel en quién serían bendecidas todas las naciones de la tierra, tanto judíos como gentiles, si lo aceptaban. El Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios (Juan 1:1)." En el "Manuscrito 101 de 1897", Elena White Escribió lo siguiente con relación a la eternidad del Hijo de Dios: "Era igual a Dios, infinito y omnipotente...Es el Hijo eterno y existente por sí mismo." Y en "El Deseado De Todas Las Gentes, página 489, dice: "En Cristo hay vida original, que no proviene ni deriva de otra."

Según Juan 1:1, en el principio, cuando todo dió comienzo, ya el Verbo existía junto al Padre. El Verbo no tuvo comienzo. No tiene principio de días, ni fin de vida (Hebreos 7:3). El Hijo es llamado Padre eterno (Isaías 9:6), al igual que el Padre celestial.

Salmo 2:7 afirma que mediante un decreto divino, el Mesías fué declarado Hijo de Dios. La expresión "hoy", apunta hacia el momento en que tal decreto se cumpliría. "En Romanos 1:4, dice que Cristo "fué declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos." En Hechos 2:32 y 33 dice: "Y nosotros también os anunciamos la buena nueva de que la promesa hecha a nuestros padres, Dios la ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a
Jesús; como está escrito también en el salmo: Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy." Según el Nuevo Testamento, la profecía de Salmo 2:7 que anunciaba que el Mesías sería declarado Hijo de Dios por decreto, halló su cumplimiento en la resurrección de Cristo. Cristo fué declarado Hijo de Dios con poder mediante su resurrección de entre los muertos.

En el libro "El Deseado De Todas Las Gentes" dice: "Por su resurrección, había de ser declarado el Hijo de Dios con potencia (Rom.1:4). En su segunda venida, habría de revelarse como Señor del cielo y de la tierra" (pag. 551).

Dios el Padre y el Espíritu Santo resucitaron a Jesús de entre los muertos (Hechos 13:33; Rom. 8:11; 1 Pedro 3:18).

Desde los tiempos eternos el Padre publicó un decreto que establecía que Jesús era su Hijo, de acuerdo a la profecía mesiánica de Salmo 2:7. En Hechos 13:32, 33 se explica el cumplimiento de esa profecía. Dios no dió a luz a un Hijo, pero lo hizo su Hijo mediante un decreto divino. En otras palabras, Jesucristo es Hijo de Dios por decreto divino, no por creación. Engendrado no es lo mismo que creado. Cristo no tuvo origen. El es el eterno Hijo de Dios. Así se decretó en el concilio celestial desde los tiempos eternos. Decir que el Hijo tuvo un origen es pasar por alto el claro mensaje de la Biblia.

Un hombre engendra un hijo que posee su misma naturaleza. De la misma forma, un gallo engendra un pollito que posee su misma naturaleza, no un pollito con una naturaleza inferior o diferente. Si Jesucristo fue engendrado por Dios, entonces Jesucristo posee la misma naturaleza de Dios. Si el posee la misma naturaleza que el Padre, entonces Jesucristo es divino y eterno como el Padre. La naturaleza divina es eterna. Por lo tanto, Jesucristo es el eterno Hijo de Dios y nunca ha habido un tiempo en el que el no haya existido en plena comunion con el Padre.

La expresion "Hijo",  nos dice que Jesucristo posee una relacion unica con el Padre. En Juan 5:17, 18 dice: "Y Jesus les respondio: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. Por eso los judios aun mas  procuraban matarle, porque...tambien decia que Dios era su propio Padre, haciendose igual a Dios." El Hijo de Dios es Dios al igual al Padre. El Hijo y el Padre comparten todos los atributos propios de la Deidad. Por tal razon en Colosenses 2:9 dice que "en el habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad." El Hijo, al igual que el Padre, es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amen." (Romanos 9:5). El Padre y el Hijo junto al Espiritu Santo conforman la Deidad (Isa. 42:1; 48:16; 61:1; Mat. 28:19; Mar. 12:36; Juan 14:16, 26;  2 Cor. 13:13; Efesios 3:1-5; Heb. 2:3, 4; 1 Pedro 1:2; Judas 20, 21; Apoc. 1:4-6).


 Rafael Montesinos