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ABRAHÁM EN EL 

ENCINAR DE

MAMBRÉ






Adviento-2009  Lugar de encuentro con Dios, con la Santísima Trinidad.  Oración, meditación y Contemplación de su Insondable Amor por mí y por tí, por su Iglesia, por  la Humanidad entera, por su Pueblo Escogido........





Es Adviento, Diciembre 8,
 
La Inmaculada Concepción.....

.........auténtico lugar del encuentro íntimo de Dios con el hombre. El Verbo Eterno del Padre asumió en su divinidad 
nuestra humanidad tomando nuestra carne en el seno de Santa María Virgen por obra del Espíritu Santo.


En el tabérnaculo, en el arca de la alianza, sobre el propiciatorio de oro puro....................... sobre el propiciatorio de oro puro, ............decían los israelitas, que era el lugar donde Dios reposaba sus pies en la tierra.  
Pero el verdadero lugar donde Dios ha puesto sus pies y todo Él en la tierra ha sido el Purísimo Seno de la Virgen María, pues allí, tomando "carne" como la nuestra, se hizo totalmente hombre; sin dejar de ser Dios tomó cuerpo de carne y hueso, terroso como Adán... ,  en todo igual a nosotros, menos en el pecado y sin mezcla ni división, unió las dos naturalezas en un sola y única Persona: El Hijo de Dios, la segunda Persona Divina de la Santísima Trinidad.


Es, pues, con María y en María, esplendida y acabada  imagen de la Iglesia, donde Dios ha hecho el lugar de encuentro, de adoración íntima, de oración humilde y sincera, ella es  la tienda de la Reunión con Él. 

Por Cristo y en Cristo alcanza sentido total  la Creación. 

Pero María, de su seno purísimo, dio a luz nuestra Cabeza, Cristo Jesús Señor nuestro, Cabeza de la Iglesia....La Iglesia, por el bautismo, unida a su Esposo da a luz el Cuerpo místico de Cristo, así, María y la Iglesia dan a luz al Cristo total, Cabeza y Cuerpo, por obra y gracia del Espíritu Santo.

Y más aún...como dice el Beato Isaac,  abad del monasterio de Stella, sermón 51, sobre María y La Iglesia:

"También se considera con razón a cada alma fiel como esposa del Verbo de Dios, madre de Cristo, hija y hermana, virgen y madre fecunda. Todo lo cual la misma sabiduría de Dios, que es el Verbo del Padre, lo dice universalmente de la Iglesia, especialmente de María y singularmente de cada alma fiel. 


Por eso dice la Escritura: Y habitaré en la heredad del Señor. Heredad del Señor que es universalmente la Iglesia, especialmente María y singularmente cada alma fiel.


En el tabernáculo del vientre de María habitó Cristo durante nueve meses; hasta el fin del mundo, vivirá en el tabernáculo de la fe de la Iglesia; y, por los siglos de los siglos, morará en el conocimiento y en el amor del alma fiel".



Pequeña María-hebreo



Es Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, TRINIDAD SANTA, un solo Dios,  que es Dueño y Señor de todo, todo amabilidad y ternura, Manso cordero entregado por nosotros, Amor purísimo, que confirma nuestra alma en la esperanza cierta de Vida Eterna,  Soplo y Defensa de nuestra  Vida en la tierra y en todas partes, nuestro Reposo gozoso y glorioso para siempre con Cristo Jesús, Señor Nuestro.


Este es el Encinar de Mambré,  donde Dios pasó por el tiempo del hombre y se paró a conversar con Él......porque era su amigo y le amaba.



Valle de encinas en medio del cual y a cuya sombra se planta una tienda humana, en territorio de Hebrón, cerca de Jerusalén, para hospedar al Dios altísimo bajo apariencia humana, a la 

Santísima Trinidad, bajo la transparencia humana 

de Cristo, todo Él, reflejo y plenitud total de la divinidad.




26-12-09-San Esteban:


¡En Cristo Jesús estaba Dios reconciliando al mundo consigo!, exclamaba San Pablo.

¿Cómo puede ser? Pues estaba escrito: el que comete pecado morirá por su pecado. Y antes, también: el día que comieres del árbol del bien y del mal  morirás, ciertamente morirás, morirás sin remedio!

La sentencia de la Ley de Moisés, la Ley de Dios, es: morirás. Y la sentencia debe ejecutarse contra el culpable, de los contrario la Ley de Dios sería vana, no valdría para ada....pero siendo de Dios no cabe tal posibilidad. Debe ejecutarse.

Y así fue. Dios ejecutó la sentencia en Cristo Jesús, Señor Nuestro. Y se ejecutó sobre un hombre. ¿Pero cómo puede ser que un hombre complaciera a Dios a quién había ofendido. El dilema es: El culpable es un hombre, pero el hombre no puede pagar a Dios un rescate por su vida. Siempre faltaría peso en la balanza.


Entonces la Escritura viene en nuestro auxilio, que es lo mismo que decir La Palabra, que es lo mismo que decir el Verbo Eterno del Padre, que es lo mismo que decir El Hijo de Dios, del Padre Eterno y dice: En Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo!
 Cristo ofreció el sacrificio de su Cuerpo a si mismo en la Cruz, derramó su sangre como sacrificio puro, como holocausto agradable a Dios, para el perdón de los pecados. De todos los pecados.


Así pues, un hombre: Cristo, soportó el castigo, la sentencia de muerte dictada contra la humanidad. Cumplió la Ley. Todo está cumplido, exclamó en la Cruz.
Pero también satisfizo la justicia Divina, porque en Cristo estaba Dios mismo. Cristo es Dios y Dios sí puede satisfacerse a sí mismo por la ofensa recibida del hombre.

Por eso dice la Palabra: En Cristo fue cumplida toda justicia.

Noche maravillosa-Italiano


¡Bendito sea el Señor! Gracias sean dadas a Cristo Jesús por quién nos han venido todos los bienes. En Él hemos sido justificados, salvados, redimidos y resucitados, y encumbrados en lo más alto de los cielos!


Cristo, hombre inocente, pagó por los culpables, mientras los condenados eran, también, al mismo tiempo, justificados por Cristo, Dios Verdadero
El hombre pagó por el hombre. El poder de Dios en Cristo los justificó, los salvó, los resucitó, los exaltó en lo más alto de los cielos y los sentó a la derecha de Dios por toda la Eternidad.
 Los hizo uno con Dios para que donde está Él estemos, también, nosotros. 
Así, donde abundó el pecado, sobreabundó y desbordó la Gracia.


Por tanto la Ley ha sido cumplida y ya no tiene poder para condenar a los que creen en Cristo Jesús. Pues por la fe nos salvamos porque por la fe viva somos justificados

 Si la ley se había mostrado incapaz de salvarnos...pues sólo la Gracia obtenida por la fe en Cristo nos salva, ahora, además, la ley se muestra incapaz de condenar a todos los que creen en Cristo Jesús, Señor y Rey del Universo, Dios y hombre verdadero por quién nos han sido dadas la Gracia y la Verdad.


La ley es buena, siempre lo ha sido y lo será:

 Tu has establecido la rectitud, tus mandamientos son firmes y seguros.....a nadie has dado permiso para pecar!..."hace tiempo comprendí que tus mandamientos los fundaste para siempre" (Sal 118)....exclaman los salmos----

....y San Pablo aclara:--------- ...siempre que sea contemplada como eso, Ley para castigar a los transgresores....a todos los que no creen en Cristo Jesús,............. que bajó del cielo para salvar a los pecadores.

Justicia y Paz para los que creen en Cristo. ¡Maldición para quienes lo rechazan!.........

Porque bajo la capa del cielo no se nos ha dado a nadie más que pueda salvarnos.

En adelante la sentencia de muerte ha sido cambiada por estas palabras de Cristo en la Cruz, para los que creyendo en Él se convierten de Corazón  

Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.

"Convertíos y creed en el Evangelio, que es fuerza de salvación para los que creen, condenación para quienes lo rechazan".


Lo mismo que exclaman sus discípulos y todos los santos mártires, como San Esteban:

«Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios.»

Aleluya Hendel


"Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo.
 Los testigos, dejando sus capas a los pies de un joven llamado Saulo, se pusieron también a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación:

«Señor Jesús, 
recibe mi espíritu.»


Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito:

«Señor, no les tengas en cuenta este pecado.»

Y, con estas palabras, expiró. Saulo aprobaba la ejecución".

R/. El siervo de Dios Esteban, a quien los judíos apedreaban, vio el cielo abierto; lo vio y entró en él. Dichoso el hombre a quien se le abrían los cielos. 

V/. Atormentado Esteban por una nube de piedras resonantes, vio una divina claridad a través de la bóveda del cielo.

R/. Dichoso el hombre a quien 

se le abrían los cielos. 





Al hilo de esta lectura me viene entender, un poco, el salmo, 
hasta ahora oscuro e ininteligible para mi:

Salmo

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.


Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.


Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos. Amén.


Ant: Estoy contemplando los cielos abiertos y a Jesús a la derecha de Dios.




    ¿Cómo que espadas en las manos?- y dice... de doble filo.....que no es otra cosa que el Único Amor de Dios, la Única espada que vence el mal...y con doble filo:

  El Amor a Dios y al Prójimo....




¿Cómo que tomar venganza...aplicar el castigo... sujetar a los reyes...a los nobles...ejecutar la "sentencia" dictada y... todo es un honor para su fieles?. 

    Porque, desde Cristo, la sentencia ha sido cambiada...el Castigo ya se ha ejecutado en Él, la venganza, ahora, es "amar al enemigo", las argollas y las esposas, son el amor a los hermanos como yo os he amado  y bendecir a los que os maldigan,.... orar por los que os persiguen....

......Porque mi yugo es suave, lleno de amor, y mi carga ligera, repleta de misericordia.


     Ejecutar la sentencia dictada es .....la que pronuncia Cristo siempre: Perdón y Misericordia para el que se convierte de corazón por la fe en Él, Cristo Jesús, Señor nuestro
................Esto es contemplar, también, los cielos abiertos y a Jesús vencedor  a la derecha de Dios, sin otras armas que el amor y la entrega total por los pobres y pecadores.

Pero también es la sentencia que pronuncia S. Pablo: 

Ante él, Cristo, toda rodilla se doblará en el cielo y en la tierra...

...porque sin obediencia a la Verdad, realizándola en el Amor, 
por Cristo Jesús, nadie puede salvarse. Y Jesús es Dios



...Pues Cristo rompió ya "las ataduras de la muerte" que eran las de todo pecado, como dice...

Entre todas la más Bella, Nuestra Madre

San Anastasio de Antioquía, obispo


(Sermón 5, sobre la resurrección de Cristo, 6-7.9 : PG 89, 1358-1359.1361-1362)

    Para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de vivos y muertos. Pero, no obstante, Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Los muertos, por tanto, que tienen como Señor al que volvió a la vida, ya no están muertos, sino que viven, y la vida los penetra hasta tal punto que viven sin temer ya a la muerte.


    Como Cristo que, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más, así ellos también, liberados de la corrupción, no conocerán ya la muerte y participarán de la resurrección de Cristo, como Cristo participo de nuestra muerte.


    Cristo, en efecto, no descendió a la tierra sino para destrozar las puertas de bronce y quebrar los cerrojos de hierro, que, desde antiguo, aprisionaban al hombre, y para librar nuestras vidas de la corrupción y atraernos hacia él,
trasladándonos de la esclavitud a la libertad.

Sola o solo




y aclara muy hermosamente, hablando de San Esteban:


    San Fulgencio de Ruspe, obispo

Sermón 3,..3.5-6

Así, pues, la misma caridad que Cristo trajo del cielo a la tierra ha levantado a Esteban de la tierra al cielo. La caridad, que precedió en el Rey, ha brillado a continuación en el soldado.

Esteban, para merecer la corona que significa su nombre, tenía la caridad como arma, y por ella triunfaba en todas partes. Por la caridad de Dios, no cedió ante los judíos que lo atacaban; por la caridad hacia el prójimo, rogaba por los que lo lapidaban. Por la caridad, argüía contra los que estaban equivocados, para que se corrigieran; por la caridad, oraba por los que lo lapidaban, para que no fueran castigados.


Confiado en la fuerza de la caridad, venció la acerba crueldad de Saulo, y mereció tener en el cielo como compañero a quien conoció en la tierra como perseguidor. La santa e inquebrantable caridad de Esteban deseaba conquistar orando a aquellos que no pudo convertir amonestando>>>>>>>



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