Este es el sitio de los escritos de la Bestia
Lugar ignominioso de la literatura

 

El Dragón está condenado a purgar sus faltas, por imposición del Evo, con una atroz serie de pruebas; al término de las cuales recuperaría unos pocos años de vida arrebatados tempranamente por la ginebra en un bolichón de Liniers. Entre sus sagas se cuentan: convertir a sus antiguas amantes, recobrar el Santo Grial y destruir al monstruo del capitalismo en un año. Pero esto es otra historia que no se cuenta aquí.

Alguna vez La Bestia se llamó Adrián Bet y luego fue El fantasma, pero esos nombres minúsculos no revisten mayor importancia que la anécdota.

Los siguientes no son más que divertimentos hechos, entre saga y saga, entre porra y mandoble. No esperen encontrar, en él, revelaciones sublimes o éxtasis reveladores –condición sine qua non para toda poesía actual que se precie-; alguna tropelía, en cambio, promete.

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