Consejos


Primer acordeón: ¿cual comprar?

Por Ignacio Alfayé

O lo que es lo mismo: la primera y más complicada pregunta que cualquiera interesado en el acordeón diatónico le hace a aquella persona que pretende que sea su guía futura en el proceloso mundo de este instrumento. Así que el principio de esta aventura no podía ser más prometedor.

            Para organizar un poco las posibles respuestas que pueden darse a esta pregunta voy a analizar los cuatro puntos que me parecen capitales a la hora de tomar una decisión al respecto. Sin duda, son las cuatro preguntas, y no sólo una, que todos debemos plantearnos a la hora de hacernos con un acordeón por primera vez. Y por el siguiente orden:

 

1º - El presupuesto. Sí, indudablemente, la cuestión más prosaica es la de más peso, pues es la más difícil de llevar hasta el terreno que nos interesa, e indudablemente va a ser la primera y definitiva lastra que deberemos arrastrar en todo el proceso de elección. De forma práctica se traduce en los siguientes términos: ¿cuánto dinero puedo gastar?

Una idea que hay que desechar es la de que a mayor complejidad técnica aparente del instrumento, mayor es el precio. Eso no siempre es así. Por poner un ejemplo, los melodeones (acordeones de una sola hilera de botones en la mano derecha y dos bajos) de luthier(artesano) pueden llegar a tener un precio mayor que un acordeón con muchos más bajos y tres hileras de botones. Así que una vez tenida en cuenta esta cuestión, debemos pasar a la siguiente.

 

2º - Qué queremos tocar. Es decir, qué música queremos hacer. A cada estilo o repertorio le conviene mejor un tipo de instrumento u otro, ya que los acordeones del tipo de los diatónicos son instrumentos muy especializados, y cada uno se adapta, por sus características de sistema y sonido, mejor a unos tipos de música que a otros. Generalmente esta pregunta es la que suele tener una respuesta más indefinida por parte de la persona que quiere comprar su primer acordeón, ya que ésta lo único que quiere es… tocar el acordeón. De forma que, en el caso de que estés entre este nutrido grupo de acordeonistas en potencia, quizás deberías plantearte lo siguiente.

 

3º - ¿Cuál es  tu contexto habitual? El importante musicólogo John Blacking decía que la música es “sonido humanamente organizado”, es decir, que es inevitable tener en cuenta el contexto social y cultural en el que uno se mueve a la hora de entender la música que los seres humanos hacemos. Además, generalmente, los que tocamos el diatónico solemos sentir, por alguna extraña razón, un gran afecto hacia las músicas de raíz tradicional, así que piensa en el continente, país y región donde desarrollas tu vida, porque eso va a marcar el tipo de música que toques habitualmente; pero no sólo eso, piensa también en el tipo de música que te gusta oír, porque luego vas a querer tocarla. Y otro punto fundamental es cuándo y dónde haces música: en la calle, al aire libre, en casa, en reuniones lúdico-gastronómicas con los amigos, sobre un escenario, con equipo de amplificación, en acústico… Un acordeón de una sola voz (una sola lengüeta vibrando por cada nota) no va a ser el más apropiado para hacer rondas o pasacalles, por ejemplo.

 

4º - Así que piensa:

 

            Si estás loco por la música irlandesa y quieres aprender el estilo de tocar de Sharon Shannon, Martin O’Connor, Dermot Byrne y compañía, tienes que hacerte con un box, es decir, un acordeón de dos hileras de botones en la mano derecha y ocho bajos con afinación irlandesa, Si/Do, preferentemente, o Do#/Re. Sólo así podrás respetar al 100%  el estilo. Casi todas las marcas y luthiers fabrican modelos de este tipo, de modo que no tendrás problema en encontrar una amplia oferta.

 

            En cambio, lo que a tí te gusta son las músicas latinas, con sus ritmos sincopados, el vallenato colombiano, la cumbia, o las rancheras y el tex-mex de Flaco Jiménez. Lo mejor en este caso es que uses el instrumento que ellos más emplean: un acordeón de tres hileras afinadas por cuartas, por ejemplo Sol/Do/Fa, y con doce bajos en la mano izquierda. Además, te recomiendo que, al contrario que si te has decidido por el box irlandés, lo compres con un cierto vibrato en el sonido. Destacará más y tendrá un sonido más brillante y apropiado para estas músicas “calientes”.

 

            Para hacer música cajun y/o quebecoise, indudablemente, ese sonido característico sólo lo conseguirás con un melodeón de cuatro voces. Potente sonido y un estilo de tocar moviendo constantemente el fuelle en un sentido y en otro, que hacen  esta música inconfundible.

 

            Puede ser que lo que te apasione sea la música de la trikitixa vasca, porque  te  encanta Kepa Junkera, Joseba Tapia, Iker Goenaga, Oskorri, etc. No te lleves a engaño, ese sonido sólo lo vas a conseguir con ese instrumento. Se trata de un acordeón diatónico con una mano derecha de 23 botones y hasta cinco voces, potentísimas en cuanto a volumen, y doce bajos de acompañamiento unisonoros. Los botones son de mecanismo duro, y gracias a eso se logra ese estilo con tanto ataque y precisión rítmica. Es uno de los diatónicos de mayor peso, pero continúa, pese a eso, siendo un instrumento muy llevadero.

 

            Lo que quieres es tocar en la calle, al aire libre: las mejores opciones son o bien unatrikitixa, o bien un acordeón de otro tipo pero que tenga al menos tres voces (tres lengüetas que suenan por cada nota) y que esté afinado en una tonalidad aguda, por ejemplo en Do.

 

            Para tocar la mayoría de los géneros bailables de origen europeo, tipo vals, mazurca, polca, chotis, pasodoble, etc. es muy útil el acordeón diatónico cuyas diferentes hileras se afinan a distancia de cuartas: Sol/Do, Do/Fa, Sib/Mib, Re/Sol, La/Re/Sol, etc, etc. Los hay de dos y tres hileras en la mano derecha y desde ocho a dieciocho bajos en la izquierda. En cuanto a las voces, suelen oscilar entre una y tres voces. Aquí el precio sí que es proporcional a la cantidad de botones y voces del instrumento que compras. Como puedes ver, el abanico para elegir es muy grande, y el presupuesto con el que uno cuenta determinante.

 

            Puede ser que no te interese cultivar ningún estilo en particular, sino que  busques un instrumento versátil con el que puedas tocar un poco de todo: música popular, tradicional de cualquier lugar, jazz… o que lo quieras sea poder tocar en muchos tonos diferentes para tocar con diferentes instrumentistas de bajo, píano, violín, guitarra, etc. En este caso el instrumento más preparado para esto es una especie de acordeón bisonoro cromático. Se trata de un instrumento de tres hileras y hasta dieciocho bajos  que, manteniendo el carácter de bisonoridad en sus botones, tiene la posibilidad de hacer la escala cromática. Es un instrumento en plena evolución, del cual    existen muchos modelos diferentes, pero, personalmente, creo que el más conseguido es el sistema que proponen Stéphane Milleret y Norbert Pignol, que podéis consultar en esta misma web. Además, los fabricantes suelen admitir sistemas personalizados, por lo que podéis basaros en uno existente y hacerle las modificaciones que consideréis oportunas de acuerdo con vuestras necesidades. Eso sí, para llegar a explotar todas las posibilidades de este instrumento hay que tener ganas de estudiar, pero para eso estamos, ¿no?

 

            Eres un apasionado del tango: pues no lo dudes, cómprate un bandoneón. Vas a necesitar unos buenos ahorros y un poco de paciencia, porque el mercado es fundamentalmente de segunda mano. Los instrumentos antiguos son los más valorados por su sonido, lo que ocurre es que no siempre están en perfecto estado de conservación. También puedes comprar uno de nueva factura, pero no hay muchos fabricantes. Otra opción es que compres un moderno acordeón cromático, pero ahí ya pasas a otro mundo, porque la forma de tocar es completamente distinta, y el tamaño y peso del instrumento empieza a crecer a pasos agigantados.

 

            Y para terminar, muchas veces suele suceder que uno lo que quiere tocar son lascanciones que uno ha oído toda la vida: pasodobles, rancheras, boleros, himnos populares, etc. En este caso lo más adecuado es hacerse con un acordeón cromático, aunque con ganas de trabajar, todo ese repertorio puede tocarse con cualquiera de los acordeones diatónicos que hemos mencionado hasta ahora.

 

            En algunas ocasiones uno puede elegir también el tipo de afinación (es decir, la cantidad de vibrato o desafinación) que quiere que haya entre las diferentes voces o lengüetas de cada nota. Mi recomendación personal es la de no optar por ninguno de los extremos: una afinación seca, sin nada de vibrato, es muy agradable, pero acaba cansando y haciéndose monótona. Por el contrario, la afinación musette, con mucho vibrato, es muy brillante y hace destacar mucho al acordeón, pero causa problemas para afinar con otros instrumentos. Así que mi consejo personal es optar por una afinación con un vibrato moderado, swing o demi-swing.

 

            De todas maneras, si después de todo esto sigues sin tenerlo claro, o incluso menos claro que antes, toma la opción de buscar un acordeón barato para empezar, con el que puedas hacer tus primeras pruebas antes de hacer una elección definitiva. También existe la posibilidad de alquilar un acordeón durante un tiempo. Hay tiendas que ofrecen esta posibilidad a precios más que razonables. 




Guardar el acordeón

Cuando después de tocar guardemos nuestro acordeón, debemos dejarlo siempre en una posición vertical, apoyado sobre las patas que hay en la caja de la mano izquierda.

   El objetivo de mantener esta postura vertical, es evitar que las badanas de las lengüetas se deformen. Si nuestro acordeón estuviera en una posición horizontal, las badanas del lado inferior de los chasis colgarían, provocando con el tiempo una deformación. Como consecuencia de ella se produciría una falta de estanqueidad en las lengüetas, que podría generar ruidos ó sonidos parásitos.

 

Guarda siempre tu acordeón en la funda, maleta ó bajo un paño. De esta manera evitaras que se introduzca el polvo en su interior, un exceso de polvo puede llegar a bloquear alguna de las lengüetas.



El calor y el frío

No toques nunca en ambientes muy calurosos y evita dejar tu instrumento al sol dentro del coche. La cera con la que pegan los chasis a los somieres comienza a ablandarse a los 45º y se funde a los 70º.  ¡¡Un exceso de calor puede ser fatal para tu acordeón¡¡

   No toques nunca a temperaturas muy bajas, el acero de las lengüetas se vuelve frágil y podría producirse la rotura de alguna de ellas.

   Cuando cambies de un ambiente frío a uno caluroso ó viceversa, antes de empezar a tocar abre y cierra el fuelle un rato con la válvula de aire abierta. Así el instrumento cambiará poco a poco de temperatura y evitarás problemas. (Ej: condensación de humedad en el interior).