LA PASCUA DEL SEÑOR

«Mi derecho lo llevaba el Señor
mi salario lo tenía mi Dios.» (Is 49, 1s...)

En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas, pero en realidad mi derecho lo llevaba el Señor, mi salario lo tenía mi Dios’.
Por encima de todo desaliento está la confianza en el Señor. El es nuestra fortaleza.--....
Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo para que le trajera a Jacob, para que le reuniera a Israel; tanto me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza…’
 Así lo anunció el ángel a María antes de su concepción dándole el nombre de Jesús, porque el salvará al pueblo de sus pecados’.  Fue todo su camino en el evangelio y es por lo que ahora le vemos en lo más alto de la cruz.
También dirá, en el mismo sentido que el profeta  comentado,‘Padre que pase de mi este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya… que para esto he venido, para hacer tu voluntad…
’No faltará también el grito desgarrador de la Cruz: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?’ Pero que terminará poniendo su vida en las manos del Padre. 
‘Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu’.  

La Invitación del Salmo 36 nos lleva a esperar ardientemente 
La Pascua  del Señor

No te exasperes por los malvados,
no envidies a los que obran el mal:
se secarán pronto, como la hierba,
como el césped verde se agostarán.

Confía en el Señor y haz el bien,
habita tu tierra y practica la lealtad;
sea el Señor tu delicia,
y Él te dará lo que pide tu corazón.


Encomienda tu camino al Señor,
confía en Él, y Él actuará:
hará tu justicia como el amanecer,
tu derecho como el mediodía.


Descansa en el Señor y espera en Él,
no te exasperes por el hombre que triunfa
empleando la intriga:


Cohíbe la ira, reprime el coraje,
no te exasperes, no sea que obres mal;
porque los que obran mal son excluidos,
pero los que esperan en el Señor poseerán la tierra.


Aguarda un momento: desapareció el malvado,
fíjate en su sitio: ya no está;
en cambio, los sufridos poseen la tierra
y disfrutan de paz abundante.


La Pascua......   ¿CUANDO?

        La Iglesia Romanabasada en la autoridad de San Pedro y San Pablo celebraba la Pascua el primer domingo después de la primera luna llena después del equinoccio de primavera. 

Este domingo siempre cae entre el 22 de Marzo y el 25 de Abril.
Qué pasó en la Pascua?

El designio salvador en Cristo.

De antemano el Señor había preordenado sus propios padecimientos 
en los patriarcas y en los profetas y en todo el pueblo, 
poniendo como sello la ley y los profetas.
Porque lo que había de realizarse de manera inaudita y grandiosa, 
estaba preparado desde mucho tiempo, 
para que cuando sucediera fuera creído, 
habiendo sido prefigurado desde antiguo...

Antiguo y nuevo es el misterio del Señor:
antiguo en la figura, pero nuevo en el don.
Si miras a esa figura, verás la realidad a lo largo de la realización.
Si quieres, pues, contemplar el misterio del Señor has de mirar 
a Abel que fue asesinado como él, 
a Isaac que fue atado como él, 
a José que fue vendido como él, 
a Moisés que fue expuesto como él, 
a David que fue perseguido como él, 
a los profetas que padecieron por Cristo como él.

Mira también al cordero que fue degollado en la tierra de Egipto, 
al que golpeó a Egipto y salvó a Israel por la sangre...

Él es el que vino de los cielos a la tierra a causa del que sufría, 
y se revistió de éste mediante las entrañas de una virgen 
presentándose como hombre.
Él tomó sobre sí los sufrimientos del que sufría al tomar un cuerpo capaz de sufrir 

y destruyó los sufrimientos de la carne, 

matando, con su espíritu que no puede morir, 

a la muerte homicida.


Él es el que nos arrancó de la esclavitud para la libertad 
de las tinieblas para la luz, 
de la muerte para la vida, 
de la tiranía para el reino eterno.
Él hizo de nosotros un sacerdocio nuevo, 
y un pueblo elegido para siempre.
Él es la Pascua de nuestra salvación

Él es el que se encarnó en una virgen, 
el que fue suspendido en un madero, 
el que fue enterrado en la tierra, 
el que resucitó de entre los muertos, 
el que fue arrebatado a las alturas de los cielos.

El es el cordero sin voz, 
él es el cordero degollado, 
él es el nacido de María, la oveja bella, 
él es el que fue tomado del rebaño 
y arrastrado al matadero, 
sacrificado al atardecer 
y sepultado por la noche; 
sobre el madero no fue quebrantado, 
en la tierra no sufrió corrupción, 
sino que resucitó de los muertos, 
y resucitó al hombre de lo profundo de su sepulcro.


Éste ha sido puesto a muerte. 
¿Dónde? En medio de Jerusalén.
¿Por qué? 
Porque curó a sus cojos, 
porque limpió a sus leprosos, 
porque llevó a la luz a sus ciegos, 
porque resucitó a sus muertos.

Por esto padeció...

¿Por qué, Israel, has cometido esta nueva iniquidad? 
Has deshonrado al que te había honrado, 
has despreciado al que te había estimado, 
has negado al que te había confesado, 
has rechazado al que te había llamado.
has matado al que te había dado la vida.
¿Qué has hecho, Israel?...



Cuando el Señor iba a ser sacrificado, al atardecer, 
tú preparaste para él los clavos agudos y los falsos testigos, 
las cuerdas, los azotes, el vinagre y la hiel, 
la espada y la aflicción, como para un ladrón sanguinario.
Después de haber descargado los azotes sobre su cuerpo, 
de haber puesto espinas en su cabeza, 
ataste todavía sus bellas manos 
que te habían modelado a partir de la tierra 
y diste hiel para beber a aquella boca hermosa 
que te había dado a beber la vida 
y diste muerte a tu Señor en el día de la Gran Festividad.
Y tú te regalabas mientras él sufría hambre; 
tú. bebías vino y comías pan, 
mientras él bebía vinagre y hiel; 
tú andabas con rostro radiante, 
mientras él estaba demacrado; 
tú exultabas, mientras él se afligía; 
tú cantabas, mientras él era condenado; 
tú dabas órdenes, mientras él era clavado; 
tú danzabas, mientras él era sepultado; 
tú te recostabas sobre muelle lecho, 
y él en un féretro y en un sepulcro.  

Como lo anunció el profeta: 
 Is 53,6-7

Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino, y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca: como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca.

V/. Me confinó a las tinieblas.
R/. Como a los muertos ya olvidados.


                    

Yo vengo a reunir




Qué dice la Iglesia sobre La Pascua?



Nuesto Señor Jesucristo murió en la Cruz para salvarnos del infierno al cual estabamos inexorablemente destinados por causa del pecado original y de los pecados propios de cada uno.

Su muerte tuvo un valor infinito porque Él es Dios y Hombre y por eso pudo pagar las culpas de toda la humanidad sobradamente. "Copiosa apud eum redemptio". La Redención que se realizó en la Cruz fue abundatísima, como una lluvia copiosa que regara todos los desiertos de la tierra.

Al resucitar al tercer día demostró que la muerte estaba vencida, estaba quebrantado el poder del infierno y abiertas las puertas del Cielo. Y al mismo tiempo, fundó la Iglesia, nacida de Su costado dejándonos así en la tierra una prenda y una guía de salvación, la única y exclusiva, incomparable con cualquier otra "religión" que pretenda dar a sus seguidores la felicidad eterna. La única religión verdadera es la católica y no hay otra que tenga el poder de perdonar los pecados y de distribuir las gracias de Dios.

* * * Estas son las verdades elementales que aprendimos en el Catecismo y son la substancia de nuestra fe.             +++tomado de>>>


Los inicuos son exterminados,
la estirpe de los malvados se extinguirá;
pero los justos poseen la tierra,
la habitarán por siempre jamás.




La Pacua resume en sí todas las fiestas, contiene toda la liturgia que nos une a Dios por medio de Jesucristo, sacramento purísimo y pleno de Dios para todo hombre.

Es más, la Pascua es el resumen de la Historia de Amor de Dios con los hombres.
Como apuntaba el Salmo 77-------------------------------
Ant: El Señor los rescató de la opresión.

¡Qué rebeldes fueron en el desierto,
enojando a Dios en la estepa!
Volvían a tentar a Dios,
a irritar al santo de Israel,
sin acordarse de aquella mano
que un día los rescató de la opresión:..

(y)....Los pastoreó con corazón íntegro,
los guiaba con mano inteligente.

...

Alégrese la Tierra



El Vaticano II resume así, en pocas líneas,  la historia de la humanidad y  lo dice bellísimamente en:

Gaudium et Spes 37-38

La Sagrada Escritura, con la que está de acuerdo la experiencia de los siglos, enseña a la familia humana que el progreso, que es un gran bien para el hombre, también encierra un grave peligro, pues una vez turbada la jerarquía de valores y mezclado el bien con el mal, no le queda al hombre o al grupo más que el interés propio, excluido el de los demás.

De esta forma el mundo deja de ser el espacio de una auténtica fraternidad, mientras el creciente poder del hombre, por otro lado, amenaza con destruir al mismo género humano.

Si alguno, por consiguiente, se pregunta de qué manera es posible superar esa mísera condición, sepa que para el cristiano hay una respuesta: que toda la actividad del hombre, que por la soberbia y el desordenado amor propio se ve cada día en peligro, debe purificarse y ser llevada a su perfección en la cruz y resurrección de Cristo.

Pues el hombre, redimido por Cristo y hecho nueva creatura en el Espíritu Santo, puede y debe amar las cosas creadas por Dios. De Dios las recibe, y como procedentes continuamente de la mano de Dios, las mira y la respeta.

Por ellas da gracias a su Benefactor, y al disfrutar de todo lo creado y hacer uso de ello con pobreza y libertad de espíritu, llega a posesionarse verdaderamente del mundo, como quien no tiene nada, pero todo lo posee. Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.

La Palabra de Dios, por quien todo ha sido hecho, que se hizo a sí mismo carne y acampó en la tierra de los hombres, penetró como hombre perfecto en la historia del mundo tomándola en sí y recapitulándola. Él es quien nos revela que Dios es amor, y al mismo tiempo nos enseña que la ley fundamental de la perfección humana y, por consiguiente, de la transformación del mundo es el mandamiento nuevo del amor.

En consecuencia, a quienes creen en el amor divino les asegura que el camino del amor está abierto para el hombre y que el esfuerzo por restaurar una fraternidad universal no es una utopía. Les advierte, al mismo tiempo, que esta caridad no se ha de poner solamente en la realización de grandes cosas, sino, y principalmente, en las circunstancias ordinarias de la vida.

Al admitir la muerte por todos nosotros, pecadores, nos enseña con su ejemplo que hemos de llevar también la cruz, que la carne y el mundo cargan sobre los hombros de quienes buscan la paz y la justicia.

Constituido Señor por su resurrección, Cristo, a quien se ha dado todo poder en el cielo y en la tierra, obra ya en los corazones de los hombres por la virtud de su Espíritu, no sólo excitando en ellos la sed de la vida futura, sino animando, purificando y robusteciendo asimismo los generosos deseos con que la familia humana se esfuerza por humanizar su propia vida y someter toda la tierra a este fin.

Pero son di
versos los dones del Espíritu: mientras a unos los llama para que den abierto testimonio con su deseo de la patria celeste y lo conserven vivo en la familia humana, a otros los llama para que se entreguen con un servicio terreno a los hombres, preparando así, con este ministerio, la materia del reino celeste.

A todos, sin embargo, los libera para que, abnegado el amor propio y empleado todo el esfuerzo terreno en la vida humana, dilaten su preocupación hacia los tiempos futuros, cuando la humanidad entera llegará a ser una oblación acepta a Dios.

Por eso exclamamos:

R/. Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí,
 sino para el que murió y resucitó por ellos. 

V/. Fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación.





 ¿Que pasó, pues, en la Pascua?
CIC, dice

Biblioteca Vaticana

1137 El Apocalipsis de san Juan, leído en la liturgia de la Iglesia, nos revela primeramente que "un trono estaba erigido en el cielo y Uno sentado en el trono" (Ap 4,2): "el Señor Dios" (Is 6,1; cf Ez1,26-28). Luego revela al Cordero, "inmolado y de pie" (Ap 5,6; cf Jn 1,29): Cristo crucificado y resucitado, el único Sumo Sacerdote del santuario verdadero (cf Hb 4,14-15; 10, 19-21; etc), el mismo "que ofrece y que es ofrecido, que da y que es dado" (Liturgia Bizantina. Anaphora Iohannis Chrysostomi). Y por último, revela "el río de agua de vida [...] que brota del trono de Dios y del Cordero" (Ap 22,1), uno de los más bellos símbolos del Espíritu Santo (cf Jn 4,10-14;Ap 21,6).

1138 "Recapitulados" en Cristo, participan en el servicio de la alabanza de Dios y en la realización de su designio: las Potencias celestiales (cf Ap 4-5; Is 6,2-3), toda la creación (los cuatro Vivientes), los servidores de la Antigua y de la Nueva Alianza (los veinticuatro ancianos), el nuevo Pueblo de Dios (los ciento cuarenta y cuatro mil [cf Ap 7,1-8; 14,1]), en particular los mártires "degollados a causa de la Palabra de Dios" [Ap 6,9-11]), y la Santísima Madre de Dios (la Mujer [cf Ap 12], la Esposa del Cordero [cf Ap 21,9]), y finalmente una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas" (Ap 7,9).

1139 En esta liturgia eterna el Espíritu y la Iglesia nos hacen participar cuando celebramos el Misterio de la salvación en los sacramentos.



1141 La asamblea que celebra es la comunidad de los bautizados que, "por el nuevo nacimiento y por la unción del Espíritu Santo, quedan consagrados como casa espiritual y sacerdocio santo para que ofrezcan, a través de todas las obras propias del cristiano, sacrificios espirituales" (LG 10). Este "sacerdocio común" es el de Cristo, único Sacerdote, participado por todos sus miembros (cfLG 10; 34; PO 2):
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1151 Signos asumidos por Cristo. En su predicación, el Señor Jesús se sirve con frecuencia de los signos de la creación para dar a conocer los misterios el Reino de Dios (cf. Lc 8,10). Realiza sus curaciones o subraya su predicación por medio de signos materiales o gestos simbólicos (cf Jn9,6; Mc 7,33-35; 8,22-25). Da un sentido nuevo a los hechos y a los signos de la Antigua Alianza, sobre todo al Éxodo y a la Pascua (cf Lc 9,31; 22,7-20), porque Él mismo es el sentido de todos esos signos.

1152 Signos sacramentales. Desde Pentecostés, el Espíritu Santo realiza la santificación a través de los signos sacramentales de su Iglesia. Los sacramentos de la Iglesia no anulan, sino purifican e integran toda la riqueza de los signos y de los símbolos del cosmos y de la vida social. Aún más, cumplen los tipos y las figuras de la Antigua Alianza, significan y realizan la salvación obrada por Cristo, y prefiguran y anticipan la gloria del cielo.


-----Canto La Paloma>>

Y qué es---------El tiempo litúrgico?

1163 «La santa Madre Iglesia considera que es su deber celebrar la obra de salvación de su divino Esposo con un sagrado recuerdo, en días determinados a través del año. Cada semana, en el día que llamó "del Señor", conmemora su resurrección, que una vez al año celebra también, junto con su santa pasión, en la máxima solemnidad de la Pascua. Además, en el ciclo del año desarrolla todo el Misterio de Cristo. [...] Al conmemorar así los misterios de la redención, abre la riqueza de las virtudes y de los méritos de su Señor, de modo que se los hace presentes en cierto modo, durante todo tiempo, a los fieles para que los alcancen y se llenen de la gracia de la salvación" (SC 102).----
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1166 "La Iglesia, desde la tradición apostólica que tiene su origen en el mismo día de la resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que se llama con razón 'día del Señor' o domingo" (SC 106). El día de la Resurrección de Cristo es a la vez el "primer día de la semana", memorial del primer día de la creación, y el "octavo día" en que Cristo, tras su "reposo" del gran Sabbat, inaugura el Día "que hace el Señor" (Sal 118, 24), el "día que no conoce ocaso" (cf. Maitines de Pascua del rito bizantino, Oda 9, tropario «Pentekostárion»). El "banquete del Señor" es su centro, porque es aquí donde toda la comunidad de los fieles encuentra al Señor resucitado que los invita a su banquete (cf Jn 21,12; Lc 24,30):

Pueblo de reyes

«El día del Señor, el día de la Resurrección, el día de los cristianos, es nuestro día. Por eso es llamado día del Señor: porque es en este día cuando el Señor subió victorioso junto al Padre. Si los paganos lo llaman día del sol, también lo hacemos con gusto; porque hoy ha amanecido la luz del mundo, hoy ha aparecido el sol de justicia cuyos rayos traen la salvación» (San Jerónimo, In die Domnica Paschae homilia).

1167 El domingo es el día por excelencia de la asamblea litúrgica, en que los fieles "deben reunirse para, escuchando la Palabra de Dios y participando en la Eucaristía, recordar la pasión, la resurrección y la gloria del Señor Jesús y dar gracias a Dios, que los hizo renacer a la esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos» (SC 106):


>>Canto:Credo Apostólico>>>

Pero.....Leemos en el salmo

Hay muchos que dicen: "¿Quién nos hará ver la dicha,
si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?"

Y contesta Cristo y nosotros con Él:

Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
que si abundara en trigo y en vino.

En paz me acuesto y en seguida me duermo,
porque tú sólo, Señor, me haces vivir tranquilo.

..................

 San Agustín nos lo dice así: El Señor hizo maravillas al resucitar a Jesucristo de entre los muertos...

Y  el salmo nos hace cantar diciendo:

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.

Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.


Porque como dice Hb.4....

"Todo está patente y descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas...."

Mas , por nosotros Ya Cristo ha rendido cuentas al Padre......., bajando a los infiernos ha destruido la muerte....
como bellamente lo expresa la homilía del grande y Santo Sábado:..................

..........Levántate, salgamos de aquí. El enemigo te sacó del paraíso; yo te coloco no ya en el paraíso, sino en el trono celeste. Te prohibí que comieras del árbol de la vida, que no era sino imagen del verdadero árbol; yo soy el verdadero árbol, yo, que soy la vida y que estoy unido a ti. Coloqué un querubín que fielmente te vigilara; ahora te concedo que el querubín, reconociendo tu dignidad, te sirva.

El trono de los querubines está preparado, los portadores atentos y preparados, el tálamo construido, los alimentos prestos, se han embellecido los eternos tabernáculos y moradas, han sido abiertos los tesoros de todos los bienes, y el reino de los cielos está preparado desde toda la eternidad.
....
R/. Se alejó nuestro pastor, fuente de agua viva, a cuya muerte el sol se oscureció; ya que fue apresado aquel mismo que retenía cautivo al primer hombre. Hoy nuestro Salvador destruyó las puertas y las cerraduras del imperio de la muerte. 

V/. Destruyó ciertamente la cárcel del abismo
y arruinó el poder del enemigo.

R/. Hoy nuestro Salvador destruyó las puertas 
y las cerraduras del imperio de la muerte. 



Por tanto La Pascua es la Nueva Creación
.
..
...como lo expone maravillosamente San Juan Crisóstomo:

        Del costado de Jesús se formó, pues, la Iglesia, como del costado de Adán fue formada Eva.
        Por esta misma razón afirma San Pablo: Somos miembros de su cuerpo, formados de sus huesos, aludiendo con ello al costado de Cristo. Pues de la misma forma que Dios hizo a la mujer del costado de Adán, de igual manera Jesucristo nos dio el agua y la sangre salida de su costado, para edificar la Iglesia. Y de la misma manera que entonces Dios tomó la costilla de Adán, mientras éste dormía, así también nos dio el agua y la sangre después que Cristo hubo muerto.
        
        Mirad de qué manera Cristo se ha unido a su esposa, considerad con qué alimento la nutre. Con un mismo alimento hemos nacido y nos alimentamos. De la misma manera que la mujer se siente impulsada por su misma naturaleza a alimentar con su propia sangre y con su leche a aquél a quien ha dado a luz, así también Cristo alimenta siempre con sangre a aquellos a quienes él mismo ha hecho renacer.
...
R/. Os rescataron no con bienes efímeros, con oro o plata, sino a precio de la sangre de Cristo, el Cordero sin mancha. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con el mismo Espíritu.
ç
V/. La sangre del Hijo de Dios, Jesús, nos limpió los pecados.



De manera que con el sentir de la Iglesia nos unimos a lo que nos decía el Papa Benedicto XVI:    (VIS 20110420 (640))

  

"Por último, en la noche del Sábado Santo, celebraremos la solemne Vigilia Pascual , en la que se anuncia la resurrección de Cristo, su victoria definitiva sobre la muerte, que nos desafía a ser hombres nuevos en El".
El Santo Padre puso de relieve que "el criterio que guió cada decisión de Jesús durante toda su vida fue su firme voluntad de amar al Padre y de serle fiel. (...) 

Al revivir el Triduo Santo -concluyó-, dispongámonos a acoger en nuestra vida la voluntad de Dios, conscientes de que en ella se halla nuestro verdadero bien, el camino de la vida.

 Que la Virgen Madre nos guíe en este itinerario y nos obtenga de su divino Hijo la gracia de poder dedicar nuestra vida por amor de Jesús, al servicio de los demás".

De esta manera lo dice S. Pablo a Timoteo....

1Tm 2,4-6

Dios, Salvador nuestro, quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.
 Pues Dios es uno, y uno solo es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, que se entregó en rescate de todos: éste es el testimonio en el tiempo apropiado.

Y.... a San Pablo, también, escuchamos para unirnos a los sufrimientos y entrega de Cristo
Ef 4,32-5,2

Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo, sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor, como Cristo os amó, y se entregó por nosotros a Dios como oblación y victima de suave olor.

V/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
R/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos

V/. Porque con tu santa Cruz has redimido al mundo.
R/. Y te bendecimos 

V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
R/. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos 


La Pascua es pues expresión manifiesta a la humanidad de la 

Esperanza cierta prometida: El cielo con Cristo en Dios.


Solo que allí,............... En el cielo,  todo lo que hemos vivido será transfigurado.. 
  (Padre Mario Pezzi sobre el valor salvífico del sufrimiento)

La felicidad del cielo será tan rica como lo ha sido la vida terrena del hombre, de la cual nada se perderá, ya que todo será transfigurado, se volverá perfecto y santificado. Se puede, por tanto, decir que entraremos en el cielo con todo nuestro mundo presente, que participará, mudado, de la nueva vida.

 ¿De qué forma sucederá? "Ahora vemos como en un espejo, de forma confusa; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de modo imperfecto, pero entonces conoceré perfectamente, como soy conocido" (1Co 13,12). Con estas palabras el Apóstol quiere decirnos que solamente la obra de Cristo, ascendido al cielo con su cuerpo, puede explicar nuestro imperfecto conocimiento de esta metamorfosis. Cristo no explica con palabras, sino con acciones, el misterio de esta transfiguración futura.[92]

Los Padres de la Iglesia dieron relieve a esta verdad ensañándonos que no existe el cielo en su forma perfecta sin la comunión de todos los beatos. Lo mismo nos dijeron San Agustín y San Ambrosio, según los cuales en el cielo volveremos a ver a los amigos de un tiempo. San Jerónimo (ca. 347­-420) añadió que en la comunidad celeste los beatos se encuentran con personas que no conocían, y su amistad les hará felices como nunca sucedió en la tierra. La soledad total es una característica fundamental del infierno, mientas que en el cielo reina la comunión.

En el cielo los beatos mantendrán enteramente su propia individualidad y el "yo" no se fundirá con el "tú", los vínculos interpersonales existentes durante nuestra historia serán purificados, y se volverán perfectos. Solamente en el cielo nuestra personalidad alcanzará la plenitud auténtica establecida por Dios en el momento de la Creación, y cada uno de los elegidos se alegrará por la realización del deseo divino de ser a su "imagen y semejanza" (Gn l, 26).[93]

La participación en la vida divina es por sí misma una realidad "sensible y progresiva" y no puede más que llevar a la plenitud del gozo, el cielo, como está expresado en lo que encontramos sobre esto en la Carta a los Hebreos.

Lejos de ser un elemento que despiste del empeño de una transformación de la historia, la esperanza cristiana es una fuente de dinamismo que crece día a día, en cuanto que se apoya en la comunión de la vida divina que  por sí misma, siendo el sumo bien, tiende a difundirse. El cielo, sobre el ejemplo de la encarnación del Verbo, quiere tonificar toda la realidad en cuanto que toda la tierra tiene un único "destino": la comunión, en modos diversos, con la vida de Dios (Rin 8,19s).[94]





Por eso con esta espléndida claridad dice Melitón de Sardes estas profundas y hermosísimas palabras:

III. Las figuras del Antiguo Testamento, suplantadas por la realidad del Nuevo.

La salvación del Señor y la realidad fueron prefiguradas en el pueblo (judío), 
y las prescripciones del Evangelio fueron prenunciadas por la ley.
De esta suerte, el pueblo era como el esbozo de un plan, 
y la ley, la letra de una parábola; 
pero el Evangelio es la explicación de la ley y su cumplimiento, 
y la Iglesia el lugar donde aquello se realiza.

Lo que era figura era valioso antes de que se diera la realidad.
y la parábola era maravillosa antes de que se diera la explicación.

Es decir, el pueblo (judío) tenía un valor antes de que se estableciera la Iglesia, 
y la ley era maravillosa antes de que resplandeciera la luz del Evangelio.

Pero cuando surgió la Iglesia y se presentó el Evangelio, 
se hizo vano lo que era figura, y su fuerza pasó a la realidad; 
la ley llegó a su cumplimiento, y traspasó su fuerza al Evangelio. 

El pueblo (de Israel) perdió su razón de ser, así que se estableció la Iglesia, 
la figura fue abolida, así que apareció el Señor.

Lo que antes era valioso, ha quedado ahora sin valor, 
pues se ha manifestado lo que realmente era valioso por naturaleza.

Valioso era antes el sacrificio de la oveja,
pero ahora es sin valor, a causa de la vida del Señor.


Valiosa era la muerte de la oveja, 
pero ahora es sin valor,
 a causa de la salvación del Señor.

Valiosa era la sangre de la oveja, 
pero ahora es sin valor, a causa del espíritu del Señor.

Valioso era el cordero sin voz, 
pero ahora es sin valor, a causa del Hijo sin mancilla.

Valioso era el templo de abajo, 
pero ahora es sin valor, a causa del Cristo de arriba.

Valiosa era la Jerusalén de abajo, 
pero ahora es sin valor, a causa de la Jerusalén de arriba.

Valiosa era aquella angosta herencia, 
pero ahora es sin valor, a causa de la amplitud del don.

Porque no es en lugar alguno determinado, ni en una estrecha franja de tierra 
donde se ha establecido la gloria de Dios, 
sino que su don se ha derramado por todos los confines de la tierra habitada, 
y en ellos ha puesto el Dios omnipotente su tienda.


Por Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos. Amén 2.


Himno de Pascua

ĉ
Sheyla Herrera,
20 de jul. de 2011 15:58
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