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justificación

¿por qué es importante educar en el respeto a la diversidad afectivo-sexual?

Educar en el conocimiento de la diversidad significa promover valores cívicos y democráticos de respeto a las distintas formas de ser, pensar y sentir. La escuela es el espacio principal para la educación de los jóvenes en convivencia y valores sociales; es en este contexto donde la exclusión y el aislamiento deben ser prevenidos y las habilidades sociales y relacionales fomentadas; es el ambiente natural para la promoción y la inclusión de la diversidad como recurso social y potencial vital, que preferentemente contribuirá a la resolución de los conflictos.

Según el estudio Homosexualidad en Andalucía sobre la situación social de gays y lesbianas, realizado por el Instituto de Estudios Avanzado de Andalucía (IESA-CSIC), el ámbito escolar es «uno de los espacios decisivos en la promoción de la aceptabilidad de la homosexualidad. (…) Es el espacio en el que las personas homosexuales sufren más problemas del conjunto de su biografía», por lo que es importante «la adecuada formación de los docentes, para evitar que transmitan prejuicios (…), aborden adecuadamente la cuestión homosexual, y dispongan de herramientas para resolver los problemas que puedan plantearse».

La adolescencia es la edad en la cual la identidad sexual se desarrolla completamente. Está caracterizada por la exploración y la experimentación, lo que se traduce en una gran necesidad de información. A diferencia de los jóvenes heterosexuales, los/as adolescentes homosexuales tienen dificultades para encontrar información fiable acerca de su sexualidad y modelos de desarrollo positivos, mientras están constantemente expuestos a actitudes negativas hacia la homosexualidad, modelos estereotipados y en muchas ocasiones silencio a este respecto.

La homofobia está singularmente extendida entre el alumnado, tal y como muestran estudios publicados recientemente: Un 41% de los chicos entre 11 y 19 años dice que se cambiaría de asiento o se sentiría incómodo si supiera que su compañero de clase es homosexual. Uno de cada cuatro jóvenes asegura sentir «asco» cuando ve a dos gays mostrándose afecto.

La homofobia es la primera causa de Bullying. Da igual que los alumnos y alumnas que sufren bullying homofóbico sean o no gays, lesbianas, transexuales o bisexuales, «si están sufriendo esa violencia es porque alguien dice que no son como los “chicos” o las “chicas” deben ser» (Herramientas para combatir el bullying homofóbico, de Raquel Platero Méndez y Emilio Gómez Ceto. Talasa Ediciones).

El Consejo de Europa, en su recomendación de 6 de junio de 2000, exponía cómo «los homosexuales siguen siendo demasiado a menudo víctimas de discriminaciones y de violencia en la escuela y en la calle. Se les percibe como un peligro para el resto de la sociedad, como si la homosexualidad, una vez identificada, pudiese contagiarse». En resolución de 18 de enero de 2006 el Parlamento Europeo incide también sobre esta problemática: «en muchos ámbitos sociales y a menudo desde el inicio de la adolescencia las lesbianas y los homosexuales están expuestos a bromas humillantes, intimidaciones, discriminaciones e incluso agresiones».

Las aulas son un espacio de convivencia muy importante para el desarrollo de las/os jóvenes en sintonía con su realidad personal. Según estadísticas comúnmente aceptadas, se estima que en torno al 10% de la población es homosexual. Sin embargo, las/los adolescentes homosexuales no se ven reflejados en la educación que reciben, percibiendo, desde un primer momento, que su orientación es tema tabú. Por ello, es imprescindible trasladar a los/as jóvenes una imagen de los gays y las lesbianas en consonancia con su realidad, superadora de los mitos y estereotipos que han estigmatizado durante tanto tiempo a las personas por razón de su orientación sexual y/o su identidad de género.

La estigmatización y el sentimiento de vulnerabilidad, al cual están expuestos los/las jóvenes homosexuales en el entorno escolar, origina en muchas ocasiones el detrimento progresivo de su autoestima y sus habilidades sociales y una creciente preocupación acerca de su seguridad personal. La respuesta más común ante esta presión negativa es la desmotivación tanto personal, como en el ámbito escolar, por lo que los adolescentes LGBT sufren elevadas tasas de depresión, fracaso escolar, trastornos alimenticios e intentos de suicidio

Diversos organismos, como el Consejo de Europa, han advertido de que esta situación, en la que los menores son especialmente vulnerables. Un artículo publicado por Sell y Becker en 2001 en el American Journal of Public Health sobre un estudio realizado en Oregón revela que los jóvenes que pertenecen a minorías de orientación sexual son susceptibles de ser víctimas de violencia y acoso en la escuela, presentan un mayor índice de abuso de sustancias como el alcohol y drogas, además de comportamientos sexuales más tempranos, trastornos de alimentación y mayor riesgo de suicidio. Según Alba Payás, Psicoterapeuta responsable del Servicio de Apoyo al Duelo de Girona, «eso significa que los trastornos mentales y conductuales asociados a la homosexualidad son una consecuencia del rechazo social. El adolescente debe realizar en estos casos un esfuerzo de adaptación al medio que conlleva la negación de su propia condición y esta disociación de uno mismo es lo que puede llevar a la depresión y a la idea de suicidio».

Alba Payás ha estudiado a fondo esta terrible realidad: «En el año 2006, 2.504 hombres se quitaron la vida en España, tres veces más que las mujeres. El suicidio es la segunda causa de muerte, después de los accidentes de tránsito, para los varones de entre 15 y 35 años. Si se tiene en cuenta que entre el 5% y el 7% de los accidentes de tránsito se atribuyen también a suicidios encubiertos y que hay muertes que quedan ocultas en otras causas, es posible que el suicidio sea la primera causa de muerte en los hombres entre 15 y 35 años.

Estudios realizados en Inglaterra, Irlanda, Dinamarca, EEUU y Australia concluyen que muchos de estos suicidios se producen en jóvenes homosexuales que viven su orientación sexual de un modo extremadamente conflictivo por la presión del ambiente. Alertados por estadísticas similares, en Francia se acaba de publicar un estudio epidemiológico elaborado por investigadores independientes bajo la supervisión del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (INSERM) y sus conclusiones son contundentes: la posibilidad de que un hombre gay o bisexual intente terminar con su vida es 13 veces mayor que para el resto de la población de su misma edad y condición social. El informe revela, asimismo, que uno de cada tres individuos que comete intento de suicidio es homosexual o bisexual.

«La tendencia al suicidio en este sector de la población no está vinculada a factores geográficos, socio-profesionales o al hecho de vivir solos o en familia, sino a factores del entorno social, como la homofobia, que origina una merma de la estima personal», afirma Marc Shelly, del Hospital Fernad-Vidal de París y uno de los autores del informe. «Si extrapolamos los resultados, podemos considerar que la mitad de los jóvenes suicidas son homosexuales o cuestionan su orientación sexual». El silencio ante la homosexualidad y todo lo relacionado con ésta, que genera un ambiente de tensión entre los adultos y el adolescente, incrementa su sentimiento de soledad y vulnerabilidad. Esta situación frecuentemente crea un círculo vicioso: el/la adolescente homosexual, que es víctima de bullying, no busca el apoyo de los adultos de su entorno, o denuncia el acoso ante los maestros y el personal escolar; convirtiendo a estos/as jóvenes en un blanco fácil para los acosadores.

El silencio ante la homosexualidad y todo lo relacionado con ésta, que genera un ambiente de tensión entre los adultos y el adolescente, incrementa su sentimiento de soledad y vulnerabilidad. Esta situación frecuentemente crea un círculo vicioso: el/la adolescente homosexual, que es víctima de bullying, no busca el apoyo de los adultos de su entorno, o denuncia el acoso ante los maestros y el personal escolar; convirtiendo a estos/as jóvenes en un blanco fácil para los acosadores.

Según Blumenfeld, en Gagliesi (2004), la homofobia genera estragos sociales (Gómez, 2005):

- Encierra a las personas en roles de género rígidos y estáticos que disminuyen la creatividad y la capacidad de expresión.
- Este condicionamiento homofóbico puede impedir desarrollar vínculos de mayor intimidad entre las personas del mismo sexo.
- Limita la comunicación y los vínculos familiares.
- Empuja a tener sexualidades desajustadas por demostrar "lo contrario".

En el Informe sobre la situación de los gays y lesbianas en los estados miembros del Consejo de Europa [Comisión de Derechos Humanos, 6 de junio de 2.000], podemos destacar los siguientes puntos:
           
      59. “Los problemas a los que se han de enfrentar las personas homosexuales jóvenes, hombres o mujeres, son especialmente graves. Los estudios realizados en numerosos países confirman que las imágenes negativas de la homosexualidad, el rechazo de la familia, la hostilidad de los compañeros, el aislamiento y la falta de información y de apoyo, son factores que pueden combinarse y engendrar unas presiones muy fuertes. Por añadidura, la violencia y las brutalidades homófobas son una experiencia común a numerosas mujeres y hombres homosexuales: en una encuesta realizada en el Reino Unido, el 48 % de los jóvenes de menos de 18 años han declarado haber padecido estas agresiones; el 50 % de éstas se desarrollaron en la escuela y a manos de compañeros de clase.

      60. La consecuencia es un cierto tipo de odio hacia sí mismo que desemboca en un porcentaje dramáticamente elevado de jóvenes gays y lesbianas a recurrir a la violencia contra sí mismos, lo que se traduce en tentativas de suicidio, un consumo excesivo de alcohol y de droga u otros comportamientos de alto riesgo. Estudios llevados a cabo en varios países demuestran que los riesgos de tentativas de suicidio entre los jóvenes gays y lesbianas son de dos a tres veces más altos que los de sus homólogos heterosexuales. En Italia, por ejemplo, según una encuesta realizada en el marco del Programa Daphne, financiado por la Unión Europea, el 40 % de las personas encuestadas habían considerado el suicidio y un 13 % había intentado suicidarse. La franja de edad donde esta idea es más intensa es la de 14-16 años, mientras que las tentativas de suicidio solían tener lugar entre los 16 y los 18 años”.

legislación, políticas públicas y educación en el respeto a la diversidad afectivo-sexual


Somos conscientes de que algunas personas consideran que la homosexualidad debe continuar siendo un tema tabú en las aulas. Sin embargo, la necesidad de trabajar por respeto a la diversidad afectivo-sexual en el ámbito educativo está avalada por multitud de informes, recomendaciones y normas, desde el la Declaración Universal de los Derechos Humanos hasta el Estatuto de Autonomía para Andalucía:

    * Declaración Universal de los Derechos Humanos, Artículo 26.2: «La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales…»

    * Principios de Yogyakarta (26 de marzo de 2007). Ratifican estándares legales internacionales vinculantes que los Estados deben cumplir. Se trata de una serie de principios sobre cómo debe aplicarse la legislación internacional de Derechos Humanos en aquellos aspectos relacionados con la orientación sexual y la identidad de género.

      Principio 16. El derecho a la educación: «Toda persona tiene derecho a la educación, sin discriminación alguna basada en su orientación sexual e identidad de género, y con el debido respeto hacia estas. Los Estados:
           
      A. Adoptarán todas las medidas legislativas, administrativas y de otra índole que sean necesarias a fin de garantizar el acceso a la educación en igualdad de condiciones y el trato igualitario de estudiantes, personal y docentes dentro del sistema educativo, sin discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género;

      B. Garantizarán que la educación esté encaminada al desarrollo de la personalidad, las aptitudes y la capacidad mental y física de cada estudiante hasta el máximo de sus posibilidades y que responda a las necesidades de estudiantes de todas las orientaciones sexuales e identidades de género;

      C. Velarán por que la educación esté encaminada a inculcar respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como el respeto a la madre, el padre y familiares de cada niña y niño, a su propia identidad cultural, su idioma y sus valores, con espíritu de comprensión, paz, tolerancia e igualdad entre los sexos, teniendo en cuenta y respetando las diversas orientaciones sexuales e identidades de género;

      D. Asegurarán que los métodos, currículos y recursos educativos sirvan para aumentar la comprensión y el respeto de, entre otras, la diversidad de orientaciones sexuales e identidades de género, incluyendo las necesidades particulares de las y los estudiantes y de sus madres, padres y familiares relacionadas con ellas;

      E. Velarán por que las leyes y políticas brinden a estudiantes, al personal y a docentes de las diferentes orientaciones sexuales e identidades de género una adecuada protección contra todas las formas de exclusión social y violencia, incluyendo el acoso y el hostigamiento, dentro del ambiente escolar;
      F. Garantizarán que a estudiantes que sufran dicha exclusión o violencia no se les margine o segregue por razones de protección y que sus intereses superiores sean identificados y respetados en una manera participativa;

      G. Adoptarán todas las medidas legislativas, administrativas y de otra índole que sean necesarias a fin de garantizar que la disciplina escolar se administre de modo compatible con la dignidad humana, sin discriminación ni castigos basados en la orientación sexual, la identidad de género de las y los estudiantes, o su expresión.

      H. Velarán por que todas las personas tengan acceso a oportunidades y recursos para un aprendizaje perdurable sin discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género, incluyendo a personas adultas que ya han sufrido dichas formas de discriminación en el sistema educativo.»

    * Resolución del Parlamento Europa de 13 de marzo de 1984: «(…) En la lucha contra las discriminaciones de cualquier tipo, no se pueden ignorar o aceptar pasivamente las discriminaciones, de hecho o de derecho, contra los homosexuales».

    * El 21 de Septiembre del 2001 el Consejo de Europa realizó una declaración histórica después de examinar la Recomendación 1474(2000) sobre la situación de lesbianas y gays en los estados miembro del Consejo de Europa. En esta declaración, el Comité de Ministros lamenta que todavía se produzca discriminación y violencia contra las personas homosexuales, poniendo énfasis en la necesidad de «medidas en las áreas de educación y formación profesional para combatir actitudes homófobas en ciertos círculos específicos». Según el Consejo de Europa, «la homosexualidad todavía puede dar lugar a reacciones culturales fuertes en algunas sociedades o en sectores de estas, pero esta no es razón válida para que los gobiernos o los parlamentos permanezcan pasivos. Todo lo contrario, este hecho subraya la necesidad de promover mayor tolerancia en cuestiones de orientación sexual».

    * El 18 de enero de 2006 el Parlamento Europeo aprueba la Resolución P6_TA-PROV(2006)0018, en que «Insta a los Estados miembros y a la Comisión a intensificar la lucha contra la homofobia mediante métodos educativos —tales como las campañas contra la homofobia en los centros escolares, en las universidades y en los medios de comunicación—, así como utilizando medios administrativos, judiciales y legislativos».

    * Constitución Española, artículo 27: «La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales».

    * Ley Orgánica de Educación, preámbulo: «Entre los fines de la educación se resaltan el pleno desarrollo de la personalidad y de las capacidades afectivas del alumnado, la formación en el respeto de los derechos y libertades fundamentales y de la igualdad efectiva de oportunidades entre hombres y mujeres, el reconocimiento de la diversidad afectivo-sexual, así como la valoración crítica de las desigualdades que permita superar los comportamientos sexistas».

    * Estatuto de Autonomía de Andalucía, Artículo 18.1. Menores: «Las personas menores de edad tienen derecho a recibir de los poderes públicos de Andalucía la protección y la atención integral necesarias para el desarrollo de su personalidad y para su bienestar en el ámbito familiar, escolar y social, así como a percibir las prestaciones sociales que establezcan las leyes».

    * Estatuto de Autonomía de Andalucía, Artículo 35. Orientación sexual: «Toda persona tiene derecho a que se respete su orientación sexual y su identidad de género. Los poderes públicos promoverán políticas para garantizar el ejercicio de este derecho».

    * Estatuto de Andalucía, Artículo 37.1 Principios rectores: «Los poderes de la Comunidad Autónoma orientarán sus políticas públicas a garantizar y asegurar el ejercicio de los derechos reconocidos en el Capítulo anterior y alcanzar los objetivos básicos establecidos en el artículo 10, mediante la aplicación efectiva de los siguientes principios rectores:

      1.º La prestación de unos servicios públicos de calidad.

      2.º La lucha contra el sexismo, la xenofobia, la homofobia y el belicismo, especialmente mediante la educación en valores que fomente la igualdad, la tolerancia, la libertad y la solidaridad».

    * Declaración institucional del Parlamento de Andalucía de 17 de mayo de 2005: «La homofobia es una de las formas de odio más extendidas. teniendo incluso reflejo en la legislación de la mayoría de países del mundo, con normas discriminatorias para lesbianas y gays o fuertemente represoras de la homosexualidad. Las dinámicas por las que se perpetúa como forma de control social, aunque menos evidentes, no nos resultan tan ajenas. Una depurada pedagogía de la homofobia hace que interioricemos sus enseñanzas, como una de las primeras experiencias que despiertan el miedo y el odio a lo distinto, sin que lleguemos a ser conscientes de cuanto condiciona nuestra forma de pensar y de relacionarnos con las demás personas. (…) La presión de la homofobia coarta la libertad de muchas lesbianas, gays y bisexuales, provocándoles problemas de aceptación personal, o persuadiéndoles de que no pueden vivir su orientación sexual con naturalidad. (…) La sociedad española debe encarar un reto aún más ambicioso (…): La educación en el respeto a la diversidad de orientación sexual. (…) El contexto actual exige, por tanto, una visibilidad más cotidiana, que ofrezca la realidad de lesbianas y gays en toda su pluralidad y combata la homofobia desde el conocimiento y la convivencia. (…) La homofobia no puede ser una actitud consentida, que pueda ejercerse impunemente al amparo de la libertad de opinión. La homofobia es una actitud intolerable que causa dolor y sufrimiento. (…) El Parlamento de Andalucía (…) apoya la introducción de políticas de no discriminación por razón de orientación sexual en todos los ámbitos sociales, centros educativos, medios de comunicación, centros de trabajo, familias, etc. para garantizar el mandato constitucional de no discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social».

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