Historia Latina y Cultura.


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Hoy en día, la cultura chilena difiere bastante de la cultura tradicional y es más que todo una mezcla de la herencia indígena y española.

En el siglo XIX, fuertes influencias europeas, especialmente Francia, fueron incorporadas de tal manera que en Chile la herencia europea es hoy más fuerte que la indígena. Por más de un siglo, la educación parisina de muchos intelectuales chilenos influyeron en el arte, la música y la arquitectura del país. Destacadas galerías de arte, museos. El arte, la literatura y la música chilena han sido internacionalmente influyentes. Chile tiene dos destacados poetas ganadores de Premios Nobeles de Literatura, como Gabriela Mistral y Pablo Neruda y, por lo menos hasta el golpe militar de 1973, su cine estaba entre los más avanzados de América Latina. La música folclórica ha sido una fuente importante de inspiración y fue interpretada con frecuencia en el extranjero por los exiliados durante el régimen de Pinochet.


Más del 80% de la población es católica, aunque las iglesias evangélicas protestantes son cada día más populares. La arquitectura de las iglesias católicas son coloniales hasta santuarios y animitas junto a los caminos, algunas de los cuales son extraordinarias manifestaciones del arte folclórico chileno.

El español es la lengua oficial de Chile, aunque un puñado de lenguas indígenas aún se hablan en algunas partes del país. En el norte, hay más de 20.000 que hablan el aymara, y en el sur hay quizás medio millón que hablan el mapudungun. La más fascinante minoría lingüística son los más de 2000 hablantes del rapanui, la lengua polinésica de la mayor parte de la población de isla de Pascua.

La cocina de Chile refleja la variedad geográfica del país, donde destacan los productos de mar, la carne, las frutas frescas y las verduras. Las empanadas , las humitas son tamales de maíz y, asimismo, hay una gran variedad de panes a base de harina de papa y de trigo. Uno de los platos que mejor caracteriza la cocina chilena es bife a lo pobre - la parrillada, la cual ofendería a los vegetarianos y a los cardiólogos. Curanto, uno de los platos nacionales mas finos, la tremenda cazuela y Los vinos chilenos son indiscutiblemente los mejores de América del Sur.

"Eso si que es cultura gastronómica"

Desde 1990, El acceso a la cultura ha aumentado, del mismo modo que se propicia tanto la creación artística como el conocimiento del patrimonio nacional.

Para ello, el Gobierno comenzó construyendo las bases de una política cultural. En octubre del 2000, con el fin de remediar esta carencia, el ex Presidente Lagos presentó al Congreso un proyecto de ley que creaba el Consejo Nacional de la Cultura y Las Artes, y el Fondo Nacional para el Desarrollo Cultural. Éste fué aprobado por unanimidad el 4 de junio del 2003, y la ley fue promulgada en Valparaíso el 30 de julio de ese año.

Como un servicio público autónomo, el Consejo tiene personeria jurídica y bienes propios. Su Presidente tiene rango ministerial. Su sede está localizada en la  ciudad de Valparaíso, conocida como la "capital cultural" de Chile y trabaja a través de consejos regionales con la activa participación de una amplia red de personas y organizaciones.

Una de las medidas importantes en la cual se refleja la cultura de hoy es las puertas abiertas al público de La Moneda (la casa presidencial). Esta acción fue seguida por la creación del Día del Patrimonio Cultural, cuando un buen número de edificios públicos, ministerios, embajadas, organizaciones, museos, el Teatro Municipal de Santiago y la Escuela Militar pueden ser visitadas.  

Otras actividades incluyen la Fiesta de la Cultura (un festival cultural), la Muestra de Dramaturgia (festival de teatro), Carnavales de Valparaíso, lectura de poesías, festivales de teatro y los Días del Libro, del Cine y de la Danza.  

Artistas, promotores culturales, intelectuales, académicos y representantes de la comunidad participan en los Paneles Nacionales Culturales, para proponer y revisar propuestas de acción.  

Los chilenos estamos obsesionados con nuestra propia identidad, y creo que con razón. ¿Cómo somos realmente? ¿Somos los que se desplazan por autopistas concesionadas provistos de "tags"? ¿O somos aquellos cientos de miles que acuden cada año a Lo Vásquez con las rodillas destrozadas a pagar su manda a Nuestra Señora? ¿Existen varios Chile, o son simplemente las diversas caras de una misma y compleja realidad?

Porque, ¿somos felices los chilenos al iniciarse el siglo XXI? ¿Estamos viviendo, como algunos pregonan, un momento extraordinario de prosperidad y bienestar? ¿O, como es el sentir de otros, hemos creado una sociedad precaria y amenazante en la que la mayor parte de los nuestros se siente vulnerable y desgraciada?

 

Mas sin embargo tenemos orgullo de ser Chilenos - La mayoría lo asegura.

A primera vista, el orgullo de ser chileno es un sentimiento fuertemente compartido y extendido entre nosotros, al menos en el discurso. Todos, o casi todos, afirman valorizar fuertemente esta pertenencia y se identifican con ella. Más aún, predomina extendidamente la visión de que Chile es "el mejor país para vivir en Sudamerica". En especial, son los de mayor edad y los grupos socioeconómicos más modestos los que más fuerte y más unánimemente manifiestan tan intenso sentimiento patriótico. Los jóvenes parecen algo más escépticos, y también los sectores más acomodados.

 

  Parte de nuestro inicio. Rep. Dom.

        La cultura dominicana se basa, fundamentalmente, en la conformación de dos culturas madres:  La española y la Africana. Tiene poco de indígena o nada, puesto que en menos de 50 años los indios habitantes de la isla de Santo Domingo en 1492, fecha en que Don Cristobal Colón pisó estas tierras, fueron abolidos por los trabajos forzados.

La cultura dominicana existe. Y no porque sí. Existe por fuerza de una historia de 500 años formada en los sudores fulgurantes de los esclavos, la llegada del europeo a estas tierras y una mezcla inteligente del fajo de costumbres y culturas en convivencia durante cinco siglos.

       El merengue dominicano es un cadencioso y alegre que ha logrado extender su brazo fuera de las fontreras nacionales y aposentarse en los salones de bailes de todo el mundo. Dentro de sus máximos exponentes contamos con las figuras de Joseito Mateoy Luis Alberti, o los contemporáneos Johnny Ventura, Juan Luis Guerra, Wilfrido Vargas, Fernando Villalona y Sergio Vargas, que han exportado nuestra música con gran éxito a playas extranjeras.

      El carnaval dominicano es quizás una de las muestras más contundentes de la cultura dominicana, celebrado cada año en la confluencia de las fechas de celebraciones patrias, 27 de febrero y 16 de agosto.