CAUSAS DEL DIVORCIO

Es importante conocer las causas del divorcio, para entender lo que sucedió y evitar repetir los mismos errores o para hacer una mejor elección en nuestra próxima relación.

“Los hombres superficiales creen en la fortuna, creen en las circunstancias. Los fuertes creen en las causas y en los efectos”. Ralph Waldo Emerson (Filósofo y poeta estadounidense)

¿Por qué es tan importante entender las causas de un divorcio?

Nuestra vida, nuestra conducta y la conducta de los demás, están determinadas por la relación causa-efecto:
Las cosas suceden porque algo las provocó.

Pudo ser una sola causa o la suma de varias.
Podemos conocerlas o no.

Pueden ser:

¿Por qué es importante entender esta relación?

Cuando no conocemos las causas del divorcio, pueden suceder varias cosas:


Cuando no conocemos las causas de nuestro divorcio, podemos atribuir culpas equivocadamente, se afecta nuestra autoestima, no podemos perdonarnos y perdonar a nuestra ex-pareja, tomamos decisiones equivocadas y sobre todo, no aprendemos de lo que sucedió y vamos a volver a cometer los mismos errores o parecidos, con otras personas.

Las diferentes causas del divorcio

Falta de conocimiento de nosotros mismos.

Cuando no nos conocemos, no sabemos lo que realmente deseamos y lo que nos molesta, negamos muchos de nuestros sentimientos e incluso de los pensamientos y creencias que determinan nuestra conducta.

Esto hace que desconozcamos la causa de nuestra insatisfacción y coraje y culpemos a los demás de nuestro malestar, sufrimiento o conducta.
Esta actitud aumenta nuestros problemas y evita que busquemos una solución.


Expectativas personales, no cumplidas.

Cuando nuestra idea de lo que "debe" de ser nuestra pareja o de lo que nos "debe" de dar, está basada en nuestros deseos o sentimientos y no en la realidad, pueden surgir grandes problemas en la relación.

Estas expectativas están basadas en nuestras necesidades, carencias y forma de ser y en la creencia de que si mi pareja me quiere, me va a hacer feliz.
Esto es un error.

Ninguna persona puede darme bienestar interno, ni satisfacer expectativas idealizadas.

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Intolerancia ante las diferencias de la pareja.

Con la convivencia, conocemos aspectos de nuestra pareja que pueden desagradarnos.
Aspectos que no percibimos o les quitamos importancia durante el noviazgo.

Al enfrentarnos a ellos, exigimos al otro que sea diferente, sin preguntarle a nuestra pareja si puede y quiere cambiar.

No buscamos un camino común y enriquecedor para el manejo de dichas diferencias.
Ni tomamos en cuenta la importancia y necesidad de hacerlo, ya que a mi pareja le sucede lo mismo.

La base de cualquier buena relación no está en que el otro sea como yo quiero.
Está en establecer acuerdos, comprender y tolerar las diferencias y dar lo mejor de mí.

Si ambos actúan así, la distancia emocional se acorta.

Inmadurez.

Una relación no puede funcionar cuando la actitud de uno de los miembros es infantil, irresponsable o exageradamente dependiente.

Cuando esto sucede, la persona inmadura espera que el otro la "haga feliz", le solucione los problemas, etc. y su conducta tiende a ser caprichosa, inconstante, berrinchuda, etc.

Esta actitud desgasta la relación y cansa a la pareja.

Falta de reconocimiento y aceptación de las crisis normales de la pareja.

Si no aceptamos que existen etapas críticas en todas las parejas, cuando éstas surgen, en vez de buscar la solución y adaptación a los cambios "normales", las vemos como amenazantes o sinónimo de que el amor y/o la relación ya se terminó.

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Dejamos de amar a nuestra pareja.

Es importante distinguir entre el enamoramiento y el amor maduro.
El enamoramiento no dura más de unos años.
El amor también puede acabarse.

Cuando esto sucede. es importante analizar qué es lo que se terminó.
El amor, el enamoramiento o ambos.

El enojo, resentimiento o ideas equivocadas, pueden impedir que reconozcamos nuestros verdaderos sentimientos hacia nuestra pareja.

El amor se puede acabar por el desgaste de los conflictos, la tensión mal manejada, por constantes decepciones, infidelidad, etc.
O puede ser que nunca haya existido y que lo que pensamos que era amor fue simplemente dependencia, amor idealizado, etc.

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Falta de compromiso emocional.

El compromiso es una actitud.
Es el deseo y la resolución de involucrarme con la otra persona.

De respetarla y dar lo mejor de mí, porque yo deseo hacerlo.
Sin condicionarlo a la conducta de la otra persona.

El compromiso está basado en un acuerdo conmigo mismo y/o con el otro y puede ser cambiado o terminado cuando lo considero necesario, aceptando las consecuencias de mi decisión y conducta.

Es importante recordar que una relación es de dos.
Para que se de un buena relación, ambos tienen que estar presentes emocionalmente y dispuestos a dar lo mejor de sí.

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Por aprendizaje de experiencias previas, sobre todo durante la niñez.

Las experiencias que vivimos en la niñez son la base de muchas de nuestras creencias, temores y conductas.

Si aprendimos, por ejemplo, a huir de los problemas o a creer que ningún hombre (o mujer es) confiable o vale la pena, no vamos a luchar por resolver los problemas que se presentan en nuestras relaciones.




    Insatisfacción personal.

    Pero cuando la causa básica de nuestros conflictos como pareja, surge de la insatisfacción personal, no podemos exigirle al otro que llene nuestros huecos emocionales o de tiempo.

    Nos corresponde a nosotros averiguar qué nos sucede y tratar de resolverlo.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 
 
 
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