Cónchar es un tesoro escondido entre bosques y huertos, un bello pueblo cuajado de flores que cuelgan de ventanas y fachadas de sus casas blancas. Llegar a Cónchar desde su cercanía a la autovía A-44 es un delicioso paseo entre viñedos y almendros, siempre con las nieves eternas de Sierra Nevada acompañándonos en el horizonte, hasta ir llegando a Cónchar, rodeado de las aguas de los ríos Dúrcal y Alcázar, que se hermanan en sus cercanías, creando un vergel de huertos, naranjos, olivos y frutales que hacen del paisaje de Cónchar una auténtica postal en este pueblo blanco del Valle de Lecrín, de antigua historia y presente amable.

Pasear por las calles de nuestro pueblo es vivir otros tiempos que aquí conservamos celosamente, al igual que nuestras tradiciones. Revivir el perfume de los jazmines y madreselvas de la tarde entre nuestras callejas moriscas, descubrir pequeñas plazoletas, rincones hermosos, callejas llenas de macetas antiguas, aspidistras, cintas, geranios, rosales y alguna que otra parra en las fachadas para dar fresco y sombra en el verano. Cuando nos visite, cuando vuelva, pierda sus pasos por las calles de nuestro pueblo, sin prisas, viviendo, respirando y disfrutando de la paz y belleza del pueblo.


Cónchar, pueblo blanco de cal y flores, es también un pueblo donde el agua tiene una presencia Aguas que vienen de la nieve que trae el río Dúrcal hasta sus proximidades, aguas del Alcázar, de tantos nacimientos que rodean el pueblo y se hacen vida en los huertos y campos de las cercanías. Aguas para beber en tantas fuentes como la de San Roque en la plaza, la Fuente Palomares, las aguas que alimentan en el barranco el antiguo lavadero en un rincón de ensueño rodeado de altos árboles que seguro escucharon en otro tiempo tantas historias de amores, desengaños y sucesos, contadas por las lavanderas.

Cal y flores sobre el barranco donde discurre el agua, remanso de paz donde poder descansar y compartir nuestras tradiciones, nuestra gastronomía. Les esperamos en los fríos de enero para calentar el alma en nuestra Fiesta del Mosto, compartiendo el milagro del vino nuevo de cada año.  

Los cosecheros del pueblo donan el mosto de forma gratuita, cada uno da lo que quiere o puede, según su cosecha y lo reparten gratuitamente como paso previo a la “Rifa de Ánimas”. No deje de conocer nuestras tradiciones como la Hermandad de Ánimas, nuestra vieja relación con el esparto que tanto trabajo dio en otros tiempos, nuestra gastronomía, que puede disfrutar en los bares y restaurantes del pueblo.


                   








                           

                        Cuando nos visite, no dude en disfrutar del milagro del agua en Cónchar.