Borremos el estigma que nos minusvalora

Por la dignidad, borremos el estigma que nos minusvalora

Ítalo Violo

Aunque en estos últimos tres o cuatro años la situación de las personas con discapacidad ha mejorado notablemente en Venezuela y hemos venido saliendo de la invisibilidad, seguimos siendo un colectivo estigmatizado y excluido por parecer diferente al común de la gente. Esto no es una inconsistencia, pues, reconocemos que hay mucha voluntad por parte del Gobierno del Presidente Hugo Chávez y del Conapdis, pero notamos falta de esa voluntad de parte de los cuadros medios del mismo gobierno, empresarios y de la población en general, incluidos quienes deberían estar más interesados en su inclusión.

El estigma es una diferencia que por sí misma produce rechazo; los malos tratos y los peyorativos están muy lejos de desaparecer pues no sólo los practica o usa el colectivo sino que las propias personas con discapacidad los acepta de forma natural. Como consecuencia de pertenecer a un pueblo que se acostumbró a recibir más de lo que está dispuesto a dar, muchos usan como excusa su discapacidad para conseguir lo que desean. Muchos cambian su dignidad por favores y ayudas. Se contentan con recibir un instrumento de movilidad o cualquier artefacto, un par de lentes o un bastón para estacionarse frente a sus casas para ver pasar los autos.

Si hablamos de la inserción para el trabajo, la gran mayoría de los empresarios están dispuestos a emplear a las personas con discapacidad porque se ven obligados por la Ley; como contraparte muchos minusválidos (aquí cabe la palabra) exigen sus puestos en virtud de sus limitaciones y no porque sean capaces de retribuir lo que reciben generando riqueza con su fuerza e intelecto.

Necesitamos borrar el estigma que nos impone la discapacidad demostrando que nuestras capacidades y valor como individuos sobrepasan cualquier impedimento. Nadie lo hará por nosotros, somos los afectados y nosotros hemos de ser  quienes enarbolemos la bandera de la dignidad, la integración y la libertad.

Cantaura, 15 de Noviembre de 2010.

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