Proyecciones Diédricas o Sistema Monge

Se caracterizan por tener las mejores condiciones para organizar los elementos que definen la materialidad del espacio arquitectónico siendo identificado por Doberti como el Dibujo Organizativo.

Procedimientos tan abstractos como las proyecciones ortogonales han sido utilizados desde tiempos remotos en la representación de objetos tridimensionales sobre un plano. Los conceptos de arriba-abajo, delante-detrás e izquierda-derecha, tan evidentes como intuitivos, fueron transformados en representaciones como la huella, el frente o el perfil. Este sistema de proyección se trata de un procedimiento universal que tiene unas reglas propias aplicables a todos los objetos, sean o no arquitectónicos, nos permite conseguir así un grado bastante alto de abstracción y convencionalidad.

Las cualidades geométricas de este sistema gráfico (la escala o relación conocida y constante entre las medidas del objeto real y las del objeto dibujado; la semejanza de superficies; la constancia de ángulos; la persistencia de las proporciones; y un elevado grado de abstracción y convencionalismo) permiten su utilización durante el proceso de diseño para:

·           Analizar y controlar la evolución de las soluciones que se están proponiendo en el propio proceso del proyecto, siendo el método más extendido de componer y recomponer los organismos arquitectónicos;

·           Evaluar los resultados formales del futuro edificio, ya que el sistema posibilita un control rápido y sencillo de las relaciones entre los diversos elementos arquitectónicos. Este procedimiento domina la aplicación de las leyes geométricas y compositivas;

·           Poner de manifiesto la propia estructura formal de un edificio, su organización geométrica, su relación interior-exterior, etc.;

·           Estudiar circulaciones, ventilaciones, relaciones topológicas, proporcionales, de escala; analizar la relación escalar con el ser humano, el ingreso de la iluminación natural, etc.

Las proyecciones ortogonales no son únicamente planos para dar a un constructor sino que sigue siendo el sistema más habitual para concebir, proyectar, describir y comprender las cualidades de los objetos arquitectónicos. Sin embargo el creador no se ubica con relación al objeto arquitectónico que concibe o representa. Este sistema nos brinda una "visión objetiva de los cuerpos" (fuera de toda experiencia visual del objeto arquitectónico) este concepto resulta algo confuso ya que la "visión" supone la presencia de un sujeto que observa; en realidad se trata de un centro de proyección ficticio que se encuentra situado en el infinito en dirección perpendicular al plano que recibe la imagen proyectada. Pese a ello, la implantación de un edificio, su huella sobre el terreno, sigue siendo una de las claves fundamentales para valorar la calidad de una idea arquitectónica.

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