Croquis

"Los croquis de los arquitectos

se convierten de bocetos intuitivos en

instrumentos afilados del proyecto:

el papel sólo merece existir como

soporte frágil de arquitecturas,

pulpa leve en la que resbala el lápiz

mientras aguarda la chispa, y acaso el fuego."

Luis Fernández Galiano
 
Caminito - Barrio de la Boca - Buenos Aires - 2006 - Tinta y lápices acuarelables - Carlos Herrera
 
I.- El Croquis.

 Un croquis es un registro de una realidad escénica, realizado con economía de recursos gráficos, en un breve lapso de tiempo, que transmite, en forma directa una imagen y en forma indirecta una carga de impresiones emotivas, sensitivas y perceptuales. Así un croquis consiste en un relevamiento gráfico, suma de datos cognitivos y sensoriales.

Los croquis que suelen encontrarse en el diario o bitácora de cualquier arquitecto ávido por el ejercicio visual y gráfico, pueden entenderse como registros taquigráficos y fragmentarios que captan los aspectos más importantes de una realidad perceptible; como repertorio de tipologías o de resoluciones a problemas arquitectónicos, o bien como dibujo que puede adquirir un valor en sí mismo.

Para el arquitecto el croquis resulta una herramienta básica que permite analizar y describir críticamente formas existentes; adiestrarse y ejercitar la mirada y las manos; desarrollar la capacidad de comprensión y sensibilización ante la experiencia del espacio vivencial arquitectónico; e impulsar una manera de pensar y percibir la arquitectura.

Para Alvaro Siza, mirar y palpar, los ojos y la mano son un mismo instrumento, un mismo sentido perceptivo y activo. La actividad mirar-pensar-trazar plantea un doble viaje, lo que aprendemos reaparece disuelto en los rastros que después trazamos, el ojo recibe, la mano extrae.

El circuito fundamental de la representación, alterna subjetividad y objetividad, por un lado el instinto para captar la escenas y aprisionarla con un alto nivel expresivo en la hoja de papel, y por otro lado razonamiento para darle sustento fiel como comunicador preciso de esta escena. Las duplas Instinto-Razonamiento, Subjetividad-Objetividad deben estar presente en la representación gráfica como estructuradoras del lenguaje que comunica.

 
El proceso de elaboración de un croquis consiste en:

a.- Experiencia, exploración y mirada atenta de una determinada situación;

b.- Interpretación racional y emotiva;

c.- Traducción de la tridimensionalidad a la bidimensionalidad del papel; y

d.- Incorporación de la expresión personal.

 

II.- La Situación Escénica. 

En el transcurso de habitar la ciudad, experimentamos constantemente situaciones vivenciales, o sea que interactuamos dentro de estos innumerables escenarios espaciales en secuencias temporales.

Kevin Lynch dice al respecto "en cada instante hay mas de lo que la vista puede ver, mas de lo que el oído puede oír un escenario o un panorama que aguarda ser explorado. Nada se experimenta en sí mismo sino siempre en relación con sus contornos, con la secuencia de acontecimientos que llevan a ellos, con el recuerdo de experiencias anteriores." "Todo ciudadano tiene largos vínculos con una u otra parte de la ciudad, y su imagen está embebida de recuerdos y significados. Los elementos móviles y en especial las personas y sus actividades, son tan importantes como las fijas. No solo somos observadores de este espectáculo; sino que somos parte de él, y compartimos el escenario con los demás participantes."

Ese escenario que aguarda ser explorado es materia prima para nuestro intelecto como interpretes y futuros ejecutores del mismo. Es una lección del habitar. Encontrar y saber ver esa lección diaria e inagotable es determinante en nuestra profesión de arquitectos.

La realidad es una constante sucesión de escenas que pasan cotidianamente ante nuestras miradas, muchas veces hemos comprobado que esa realidad cotidiana puede cambiar con solo prestar atención o mirar con ojos diferentes.
 
Edificio de Correo Argentino - San Juan - 1994 - Bolígrafo en papel blanco - Carlos Herrera
 

Así surge la necesidad de hacer hincapié en dos factores importantes el aprender a ver y un cambio de actitud como observadores que nos posibiliten una visión distinta de lo cotidiano. A partir de puntos de vista distintos y diferentes estados de ánimo la percepción de lo rutinario nos permite apreciar situaciones nuevas en los mismos escenarios. El "saber ver" es ponerse en la posición de observador emocional y racionalmente activo antes de la elaboración de un croquis, para lograr captar lo esencial de la situación escénica, es decir el sitio, los acontecimientos y el tiempo que transcurren durante la experimentación.

 

III.- Proceso Racional. 

El proceso racional del croquis se fundamenta en los principios de traslación de una imagen  tridimensional a un plano bidimensional (perspectiva visual).

El primer paso consiste en comprender y asimilar la forma y su estructura geométrica espacial, para esto debemos recorrerla, mirarla con detenimiento y sintetizarla conteniéndola en formas geométricas simples conocidas. Luego encontrar la posición mas adecuada para la situación que se desea representar.

La posición del observador es determinada, por un lado, en función del plano principal de visión siendo sus resultados posibles vistas frontales y en escorzo. Los croquis frontales son croquis estructurados con respecto a un punto de fuga central, siendo su resultado una imagen estática; mientras que el escorzo genera visiones más dinámicas y de mayor riqueza espacial donde pueden apreciarse claramente la profundidad, los primeros planos, las direcciones principales y la relación directa de los objetos con su entorno. Al decir de Alberto Bellucci "la complejidad del horizonte urbano actual, la diversidad de sus componentes y la heterodoxia pluralista de la arquitectura contemporánea obligan al arquitecto a adiestrarse en la visión rápida y en un registro certero del escorzo y las visiones diagonales".

Otro determinante es el plano de horizonte, variable que define tres posiciones del observador; con el observador de pie (croquis peatonal) se muestran las vistas mas corrientes, realzando el carácter urbano, ya que al mostrar más el plano de la tierra pueden apreciarse mayor cantidad de direcciones, elementos y la relación entre estos con la escala humana.

Con el observador sentado se baja la línea de horizonte, enfatizando el carácter del edificio u objeto en particular, perdiéndose un poco la relación con la escala humana.

Salvando estas diferencias estas dos  clases de croquis son de características muy similares y representan las vistas más cotidianas de las situaciones escénicas.

Existe una tercera posición cuando el observador se ubica a mucha altura resultando un croquis “a vuelo de pájaro”, o bien cuando se acerca en demasía al plano de tierra obteniendo una vista a “ojo de sapo”. Cabe destacar que cualquiera de las posiciones citadas puede alterarse al variar la dirección del rayo principal de visión hacia arriba o hacia abajo dando como resultado la aparición de un croquis a tres puntos de fuga. En estos casos podremos destacar algunas características de la situación escénica, por ejemplo una calle de edificios de gran altura o la vista de una ciudad desde un punto elevado.

 

La complejidad y diversidad del paisaje urbano nos brinda una multitud de situaciones escénicas espaciales y temporales, que a su vez poseen una interrelación de elementos (figura y forma, proporciones, mobiliario urbano y su relación con el edificio, la escala humana, la presencia de los automóviles) susceptibles de ser reinterpretadas en forma gráfica. Esos elementos permiten definir primeros planos, profundidades, limites o situaciones pictóricas interesantes; y comunican implícitamente sensaciones menos tangibles en el registro, por ejemplo alusiones a sonidos, olores y movimientos.

 

IV.- Agilidad - Precisión - Síntesis 

El croquis de campo o de viaje consiste en la captación de los elementos esenciales y característicos de una escena, así nos vemos obligados a identificarlos, y graficarlos en un lapso de tiempo relativamente breve.

Esta agilidad es necesaria pero no suficiente, ya que si el registro gráfico no se realiza con cierta precisión geométrica y con claridad de la intención que se pretende comunicar; puede ocurrir que el mensaje se distorsione.

La tercera variable fundamental que cierra esta trilogía es la síntesis, necesaria para superar la complejidad y multitud de elementos, direcciones y situaciones, entre los que deberemos seleccionar los esenciales, es decir, aquellos que excitan nuestra percepción, en palabras de Bellucci "operación personal e intransferible, una actividad de filtro selectiva que interviene sobre el aparente caos del conjunto para darle sentido y comprensión de escena, sea esta macro o micro."

 

V.- Personalización. 

Si bien el croquis es un proceso de carácter integral, en donde están presentes la racionalidad, objetividad y una carga emotiva particular, es en el momento de utilizar una técnica gráfica determinada cuando se hace más evidente nuestro modo personal de croquizar, el que se manifiesta desde el trazado de las primeras líneas.

La decisión de utilizar un elemento de trazo líneal para realizar texturas (lápices, bolígrafo, pasteles), o de emplear técnicas que permitan cubrir grandes superficies (acuarelas, temperas, óleos), estará condicionada por las características de la situación ante la cual nos encontremos o bien en función de nuestros gustos y habilidades. El territorio de la expresión gráfica es muy propicios para la exploración, quedando abierto un amplio espectro de elementos como de combinaciones de estos, alentando de esta manera, la búsqueda personal para un enriquecimiento de la expresión y el lenguaje de nuestros croquis.

Hemos visto el croquis como una herramienta de relevamiento de situaciones escénicas, con la carga intelectual y sensitiva que se necesita para realizar esos registros. Pero el croquis es mucho más que esto, es una herramienta que nos permite llegar mas allá de lo observado o lo sentido.

El hecho de mirar los escenarios, de establecer sus relaciones, determinar sus proporciones y representarlos con las técnicas mas apropiadas, expresándolo desde nuestra visión y dejando de manifiesto una impronta propia en las líneas que generan el registro, nos permite lograr o generar una visión reflexiva de dichos escenarios. En otras palabras las deducciones intrínsecas que genera el hecho de croquizar nos permite ver las cosas que están mas allá de lo evidente, nos permite descubrir las estructuras internas que la organizan.

Esta reflexión acerca de los valores que registramos gráficamente en un croquis, es una de las virtudes más importantes del mismo. Pero esta virtud trae aparejada consigo otro de los factores fundamentales que posee el croquis: la postura crítica. Así el trabajo de croquis de campo nos permite registrar y explorar las situaciones escénicas, y más allá del registro nos permitirá reflexionar sobre esté y generar un juicio de valor.

Las tres actitudes que genera el croquis: registrar- reflexionar- criticar, son de vital importancia para la formación del diseñador. Por esto entendemos que el croquizar debe ser más que una actividad, una actitud que debe incorporarse y asimilarse continua e interminablemente.
Se recomienda visitar los siguientes sitios:

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