DIBUJO ARQUITECTÓNICO - FAUD - UNSJ

Carrera Arquitectura y Urbanismo
Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño
Universidad Nacional de San Juan
Argentina


ESTAMOS REALIZANDO LA MUDANZA A LA
NUEVA DIRECCIÓN A PARTIR DE 20 DE MARZO 2013!!!!
https://sites.google.com/site/darqfaudunsj

ESPERAMOS SEGUIR EN CONTACTO. GRACIAS!!!



Equipo de Cátedra
2013
M.Arq. Carlos Marcelo HERRERA
Arq. Juan Alejandro FAILLA
Esp. Arq. Sandra Viviana CHASCO
Esp. Arq. Analía CORREA
Arq. Bruno GIANCOLA
 
CONTACTOS Y COMENTARIOS:
dibujo.faud.unsj@gmail.com
 

MARCO TEÓRICO
Introducción: 
 Los lineamientos que se presentan a continuación presentan orígenes diversos que se integran y justifican mutuamente. La primer aproximación comienza a partir de relacionar las siguientes afirmaciones. Por un lado la realizada por Vittorio Gregotti, quien dice que: “el medio de representación no resulta jamás ni indiferente ni objetivo; pues indica y forma parte de la intención proyectual”; y aquella de Roberto Doberti quien afirma que “es necesario aclarar el sentido específico que cobran los sistemas de dibujo en la gestión proyectual. Para los arquitectos los sistemas de dibujo no son sistemas de representación, sino sistemas de prefiguración; no se trata de representar, de dibujar algo ya presente, sino de pre-figurar anticipar, proponer, imaginar una transformación de la realidad cuyo plano de existencia más concreta es precisamente, durante el proceso de diseño, el constituido por los dibujos que la determinan y la analizan”.
 

Arquitectura, Proyecto y Dibujo:

Entre la obra de arquitectura diseñada y construida, y el o los dibujos que la representan existe una compleja trama de relaciones motivadas por el papel sustitutorio que el dibujo cumple frente a la producción. Los vínculos que podemos establecer entre arquitectura y dibujo son muy diversos, todos ellos dirigidos por intereses distintos: Reproducción, Registro, Pensamiento, Análisis, Anticipación, Propuesta.

Los arquitectos tenemos cierta dependencia con respecto a las representaciones gráficas ya sea para la realización de proyectos, para la comunicación o crítica de arquitectura; esa dependencia está motivada porque los diseños arquitectónicos no pueden desarrollarse ni pueden probarse a escala real por completo por razones prácticas y económicas; y además porque la mente humana tiene claras limitaciones en la generación, sustentación, y comunicación de simulaciones creíbles de arquitectura sin el empleo de los registros externos.

Y, si bien es cierto que cualquier arquitectura se puede representar con cualquier sistema -  Proyecciones Paralelas o Perspectivas Axonométricas; Proyecciones Diédricas o Sistema Monge; Proyecciones Cónicas o Visuales - en el momento del proceso de diseño, el grado de intimidad que tiene el arquitecto en esa meditación personal hace incluir la elección de los modos de representación como parte del proceso creativo. Al optar el arquitecto por un sistema en especial, realiza al menos una selección en un momento dado de su trabajo, la que suele estar motivada por la naturaleza del problema que se plantea resolver. Así el empleo de las convenciones gráficas, la elección, aplicación prioritaria o el orden de aparición de un determinado sistema de representación, afectarán la naturaleza y las características de la información que estamos manejando.

Al respecto Louis Kahn nos dice que: "el arquitecto parte como el escritor y el pintor, de una hoja en blanco en la que fija, paso a paso, las fases de desarrollo de algo que quiere realizar; (pero), los cuadernos de bocetos del pintor, del escultor y del arquitecto deberían ser distintos; (porque) el pintor aboceta para pintar, el escultor dibuja para esculpir y el arquitecto lo hace para construir (y para habitar)"

Entonces deberemos insistir en que los sistemas y medios de representación no resultan ni indiferentes ni objetivos; no son neutrales, transparentes ni atemporales; sino que tienen carácter intencional, sustancial y dependiente en el tiempo; indican y forman parte de la intención proyectual, forman parte del diálogo proyectual entablado con la materia arquitectónica y con la gráfica como materia; impactan directa y esencialmente en el modo en que la arquitectura es concebida, desarrollada y comunicada.

Las representaciones no son solamente herramientas ni medios para el hacer y el pensar arquitectónicos sino que son “ambientes” dentro de los cuales nuestras mentes y cuerpos se sumergen completamente en la temática arquitectónica.

En este sentido necesitamos aclarar que, durante el desarrollo del proceso de diseño arquitectónico, los sistemas gráficos dejan de ser sistemas de representación, ya que la labor no consiste en re-presentar, en dibujar algo presente; si no que adquieren el carácter de sistemas de pre-figuración, que posibilitan pre-figurar, anticipar, imaginar una propuesta espacial que por el momento sólo existe en el plano gráfico.

En términos generales, la acción de ”dibujar” consiste en “delinear, trazar, plasmar, enunciar, trasladar sobre una superficie plana bidimensional (ancho y largo), imitando la figura de un volumen corpóreo tridimensional (ancho, largo y altura), haciéndolo visible”. De aquí destacamos una observación fundamental: la traslación de tres dimensiones del espacio a dos del plano; operación que se lleva a cabo a través de los procedimientos y sistemas con los que cuenta la geometría descriptiva y proyectiva.

 
Los Medios Analógico y Digital. La interacción de medios:

Entendemos al proceso de diseño como el “modo de organizar y fijar los elementos de un problema”, los que se han “seleccionado, elaborado y cargado de intención a través del proceso de composición”, llegando a establecer entre ellos nuevas relaciones.

Ese trabajo de exploración y elaboración, no es lineal ni cerrado, es abierto y en espiral; es paciente, dilatado, cansado, manual; y se elabora a través de una serie de dibujos, gráficos, y anotaciones con los que se exploran y seleccionan los datos del problema; y conlleva una dificultad que reside en “decidir y representar, mediante una abstracción gráfica, las propiedades de un espacio del que no se conocen ni su forma ni sus dimensiones”.

Esta labor de definición se realiza de manera general, sobre la totalidad del edificio, y en particular sobre cada uno de los elementos que lo integran. Se convierte así en el eje a través del cual se articula y desencadena la composición arquitectónica.

Cuando se trata de concebir lo que todavía no existe, la mano que elabora imágenes y produce trazos sigue siendo insustituible, sobretodo en el inicio del proceso de diseño, en la primer transformación de las ideas en imágenes y de éstas en aquellas.

Esos primeros pasos del proceso creativo son difíciles de codificar y exteriorizar en términos objetivistas, requieren un medio de expresión y concreción flexible, versátil y dominable; un medio capaz y mostrar un grado de ambigüedad e indefinición variado y ampliamente graduable en sus diversas realizaciones.

Y mientras más lento sea el método de representación, más rápido perderá la idea su rasgo y originalidad; pero a la vez, paradójicamente si se entrena la mano hasta conseguir elevados niveles de habilidad el CROQUIS perderá su principio fundamental de espontaneidad, convirtiéndose en una mera fórmula.

La ambigüedad característica de esos bocetos iniciales permite la posibilidad de diversas interpretaciones, de sugerencias múltiples, de insinuar más de lo que allí hay realmente, de dar ganas de completarlo.

Este proceso de mutación y formación de la imagen se caracteriza por presentarse como un cambio evolutivo en la construcción de una imagen; de esta manera mientras el objeto se representa a la vez se define por medio de diversos gráficos relacionados según diversas series de desarrollo. Esa visión conceptual-formal se concretará durante el proceso, y, citando a Gregotti, “a medida que se va precisando el concepto también se irá precisando la imagen”

En este proceso de cambio los gráficos iniciales pueden alejarse de la primera idea, pero eso se debe a que la forma gráfica debe ser siempre cambiante para encontrar su verdadera expresión. Analizar ese proceso total de la transformación de ideas parece imposible y sólo los pequeños cambios dentro del proceso de diseño pueden ser entendidos.

Por un lado nos encontramos con el medio tradicional de producción gráfica arquitectónica, también denominado manual, material o físico, ya que se trabaja con las “manos” utilizando papel, grafito, tinta, regla, escuadras, cartón, madera balsa, plástico, metal, etc., medio que llamaremos Análogo. Las representaciones realizadas dentro del medio análogo, resultan ser apropiadas para el rápido desarrollo de las ideas iniciales, para la estimulación de la imaginación, para establecer relaciones intencionales y accidentales entre los diversos factores, para el estudio y comunicación de cuestiones lumínicas y tectónicas, para manipular y visualizar relaciones de escala, para expresar estados emocionales, entre otros.

Por otro lado nos encontramos con el medio computarizado, denominado electrónico, virtual, asistido por computadora (CAD) es el que utiliza scanner, manipulación de imágenes, visualización, modelado sólido, animación, rendering, plotters, impresoras, etc. Medio que nombraremos Digital. Este medio es mas adecuado para el desarrollo en detalle del diseño porque requiere de mayor nivel de definición, precisión y abstracción geométrica, permite la elaboración y coordinación de objetos complejos y detalles (y su comunicación), posibilita la fácil articulación y generación de múltiples puntos de vista, facilita el acceso y manipulación de información (imágenes, datos métricos), el guardado de modelos e imágenes, la generación de simulaciones y renderings hiperrealistas, modificaciones y correcciones de documentación gráfica en poco tiempo.

 

La combinación de las características de cada medio durante el proceso de diseño crea condiciones mediáticas híbridas o mixtas que disminuyen el costo y la labor intensiva asociada con el uso de visualizaciones producidas en la computadora, o el esfuerzo de transformar y manipular representaciones análogas. Las metodologías híbridas son descubiertas por vía del juego, de la experimentación y la interpretación personal, es decir cuando el diseñador adopta y adapta los medios y tecnologías a su proceso de diseño. Estos procedimientos mediáticos híbridos permiten una transformación flexible e intuitiva de la tecnología electrónica al punto de convertir el medio digital en un ambiente plástico que se adapta a la naturaleza mutante del proceso de diseño. (Dr.Arq. Julio Bermudez)

 

La interacción de Medios, permitirá al estudiante:

·   Entender la forma en que los distintos medios moldean los hábitos de pensamiento al visualizar el progreso de una forma de expresión a otra;

·   Clarificar, estimular y desarrollar aquello que esta siendo diseñado;

·   Desarrollar mayores niveles de conciencia de su propio proceso y método de diseño;

·   Incrementar el abanico de recursos para dar respuesta a los problemas arquitectónicos.

·   Interactuar con múltiples representaciones que siguen procesos paralelos, secuenciales o fluidos.

 

Desde luego, todo lo dicho hasta el momento viene a subrayar la necesidad que tiene el estudiante de arquitectura de ejercitarse abundantemente en el dibujo: no con vistas a convertirse en “dibujante”, pero sí para llegar a desenvolverse con cierto margen de eficiencia y con solvencia en el dibujo —de modo paralelo al lenguaje oral—, e incluso a “disfrutar” en alguna medida ejercitándose en él.

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