Siguiendo el camino
 

Seguimos el camino después de comernos al puma, aunque no teniamos ganas. Luego de una horas caminando se nos presento una densa neblina, lo que junto con la espesa selva y la carga de la piel del puma, nos dificultava mucho seguir subiendo. Como ya ibamos muy cansados, se hacia de noche y la neblina no daba tregua, decidimos hacer un refugio, y aunque fue muy dificil nos resulto y nos fuimos a dormir.

Al otro día nos despertamos y nos dimos cuenta de que la neblina seguía espesa, pero a pesar de eso seguimos caminando. A las horas de seguir subiendo llegamos a un lugar muy alto y en eso, sin darnos cuenta, la neblina se disipó, dejandonos la vista libre par ver un gran descubrimiento; ¡estabamos frente a unos templos en ruinas!. De repente y en medio de nuestro asombro escuchamos a alguién llorar y nos dimos cuenta de que venia de una torre mas o menos circular y que estaba muy solo.

 

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