Una crítica al simplismo con que se aborda el Cambio Climático Global - Daniel Garza

EL ROL DE LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACIÓN Y CIERTOS SECTORES DE LA CIENCIA

Introduciéndonos en “el fin del mundo” del que todos hablan

 

“Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas, porque el tiempo está cerca”

(La Biblia, El Apocalipsis. 1.3)

 

Sería totalmente extraño abrir un periódico, una revista, o encontrarnos en algún sitio en donde no se hable “abiertamente” sobre el cambio climático. Es uno de los temas más tratados y populares hoy día. Lo poco extraño es encontrarse con que no se tienen fundamentos realmente contundentes sobre tal temática en esos ámbitos, pero lo cierto es que la gente sigue hablando del  Apocalipsis mundial”.

Lo primero que cabe aclarar en este artículo, es que nadie está en contra de la preocupación y atención que la calidad del ambiente merece; muy por el contrario, lo que sí podemos discernir –de hecho es el motivo de este artículo-, es la cues-tión de que en los discursos las diferencias conceptuales “brillan por su ausen-cia” y muchas aparecen encubiertas bajo un mismo nombre: “cambio climático”. Este tipo de discursos suele propagarse por los distintos medios masivos de comu-nicación, legitimado por ciertos sectores de la “ciencia”, generando así opinión pública con escasa validez científica.

 

Lo que nos proponemos en estas líneas es de-velar (“quitar el velo”), desde la criticidad, aquellos discursos “generalizadores de conceptos”; y repasar o aclarar aquellos términos fundamentales afines a la temática.

  

Problemas que “se desprenden”…

 

Se presenta un problema relacionado, que es el de encontrarnos con una comunidad de especialistas dividida claramente en dos posiciones contradictorias; en cuanto a sus hipótesis, teorías, predicciones, y afirmaciones o negaciones del fenómeno del Cambio Climático Global (CCG). 

 

Por un lado, un grupo de científicos (o científicos) afirma y asegura la realidad de tal fenómeno. Por otro, existen aquéllos más cautelosos, por llamarlos de algún modo, que tienen muy presente en sus investigaciones, teorías que no comparten la “realidad” que muestran los medios masivos de comunicación. Esa “realidad” en donde supuestamente el CCG ya es un hecho contundente y acaecido, y donde se lo muestra como  el responsable de todo lo que ocurre en la superficie del planeta. Este grupo de investigadores “cautelosos” es considerado, por la mayoría, como “los escépticos”, los que descreen del cambio medioambiental. Pero cabe un nuevo interrogante: ¿cómo sabemos si éstos últimos son los que abordan realmente la temática con criterios científicos, y no son precisamente “escépticos”?

 

“Todo dentro de la misma bolsa”

 

Con la denominación de “Cambio Climático Global” se “justifican”, todo tipo de he-chos ocurridos dentro del sistema climático global (SCG), desde: precipitaciones a-bundantes o escasas, sequías, inundaciones, tornados, granizadas, nevadas, y to-do tipo de fenómeno meteorológico que podamos imaginar, ocurridos en la tropos-fera. Es necesario, entonces, aclarar ciertos conceptos sobre esta cuestión.

 

El Cambio Climático Global (CCG) es un “CAMBIO TOTAL EN EL ECOSISTEMA MUNDIAL” (Sánchez, 2002), por ende todas las especies deberían “re-adaptarse” a ese nuevo ecosistema, producto del cambio. Hasta el momento no se ha visto que el hombre presente manifestaciones de cambios considerables en su organis-mo, quizás los esté llevando a cabo actualmente y no se perciban; también es una posibilidad a no descartar, ya que certezas sobre el tema hay pocas.

 

Sí, las certezas son pocas -aunque parezca todo lo contrario-, pero al menos pode-mos comenzar por manejar material científico de nivel académico. El peor error es simplificar el fenómeno pensando que al liberar gases a la atmósfera, ésta se ca-lienta sobrenaturalmente; ¡y ya todos salimos a hablar del “cambio climático”! De todas formas, en ese caso, estaríamos hablando de “Calentamiento Global” (CG) y no de Cambio Climático Global, como se suele hacer. ¿Se percata la diferen-cia?

 

Para ilustrar sobran palabras si leemos la siguiente cita textual del periodista Miguel Angel Ferrari (2005), que intenta marcar una explicación conceptual, pero, exponiendo todo lo contrario, es decir, propagando un concepto erróneo:“(…) es frecuente que se hable sobre cambio climático y el calentamiento global sin saber a ciencia cierta en qué consisten y cuál es el factor que los provoca. Bien se podría decir que el cambio climático global es un proceso causado por la acción de los seres humanos, cuya actividad está mutando aspectos importantes del medio ambiente. La evidencia más importante que sustenta esta teoría está relacionada con el incremento de las temperaturas que se viene observando desde comienzo de la primera Revolución Industrial”.  A simple vista, o “a lectura veloz”, lo que dice suena razonable. Pero veamos que no es así. En un principio toma como sinónimo “cambio climático” con “calentamiento global”. Si bien ambos van muy de la mano no significan lo mismo. Para terminar de empeorar el párrafo, se propone explicar qué es el “cambio climático global” y, evidentemente sin saberlo, está exponiendo la simplista definición de “calentamiento global”.  Otro ejemplo, de los millares existentes, sobre “equivalencia conceptual” es la efectuada en el siguiente párrafo publicado en LA CAPITAL (2006): “Organizada por la ONU, la semana entrante se celebrará en Nairobi una conferencia mundial sobre cambio climático a fin de buscar nuevos modos de luchar contra el calentamiento global” (1)

 

¿En qué situación podríamos afirmar que el calentamiento global, constituye un cambio total en el ecosistema mundial?

 

Con ciertos fenómenos meteorológicos estivales que suelen durar de dos a cuatro días -a veces hasta una semana, pero no es lo más frecuente- las personas sufren modificaciones repentinas de presión, deshidratación, fuerte dolor de cabeza, y otras características, como ocurre con las olas de calor; es indiscutible que el organismo humano no se ve cómodo con esa situación meteorológica (conocido el efecto sobre los seres humanos como “golpe de calor”). 

 

Ahora imaginemos; si esas famosas “olas de calor” se instalaran de modo continuo por un año, dos, tres, una década, un siglo, un milenio y no sólo dos o tres días. Eso sí sería una situación ambiental que obligaría al organismo a readaptarse a la misma, y en caso de que el cuerpo humano (como cualquier otra especie animal o vegetal) no lograra modificarse para sentirse cómodo con esa nueva situación ambiental (no es más, ni menos, que el proceso de adaptación) desaparecería, como tantas otras especies (hoy fósiles) que habitaron en algún momento la Tie- rra.  No podemos asegurar aún que eso se esté llevando a cabo.  Y con res-pecto a aquellos que sí lo hacen, podemos asegurar que tienen escasa formación y criterio científico. 

 

Sí es cierto, por otro lado, que existen muchos indicadores; como por ejemplo, el derretimiento de los glaciares, la frecuencia acelerada de su desprendimiento parcial, especies que presentan direcciones anómalas en sus migraciones y varios ejemplos de índole semejante. Pero hay algo muy cierto por otro lado; un indicador puede estar manifestando una “tendencia”, pero no un hecho ocurrido. Esto quiere decir que todos estos fenómenos que se vienen observando (indicadores) pueden interpretarse que estamos en pleno cambio climático, una tendencia que se podría concretar a futuro. Una probabilidad –por la que “todos se juegan”, y no es muy “jugada que digamos”– se refiere a una tendencia a la “tropicalización” o “calentamiento de la tierra”, pero no es un fenómeno que ya se ha concretado, sino el calentamiento global.

 

No es del todo certero (“cautelosamente” hablando) asegurar la concreción de tal cambio ambiental en la totalidad del sistema terrestre global (STG).  Es decir, deberíamos llamar las cosas por su nombre, y hablar del “Calentamiento Global”, como la tendencia presente a un “Cambio Climático Global Futuro”, el primero es un camino hacia el segundo, que es de carácter irreversible; el cambio TOTAL en el “ambiente global”.

 

“Una cuestión es escalas temporales”

 

Vale destacar que los únicos cambios climáticos verdaderos de la era geológica actual, en que las especies tuvieron que adaptarse a modificaciones globales en el ambiente, fueron las GLACIACIONES y los PERÍODOS INTERGLACIALES (con una duración de 100.000 años los primeros y 10.000 los segundos, alternados de modo “casi” cíclico) en el período geológico “Cuaternario”, hace aproximadamente 2 millones de años.

 

Lo que se pretende con estas deducciones es aclarar que un “Cambio Climático Global” tarda en concretarse determinado período que no es acorde con los “tiempos del hombre”. Nos referimos a una escala temporal para los ciclos de la Tierra, la geológica, donde ni siquiera podemos mencionar la palabra “siglo”, el parámetro menor es el milenio, es decir  hablamos de miles y millones de años. Así es, y un cambio total en el ecosistema (SCG), como es un cambio climático a escala global, se produce en tiempos milenarios, como las glaciaciones o los períodos interglaciales ya ocurridos en el planeta Tierra.

 

Pensando cuánto tiempo pasó desde que surgió  la “Revolución Industrial” (ya que lo normal es presentar la misma como el factor monocausal responsable del calentamiento global, error más frecuente) hasta el día de hoy, no son comparables con las escalas temporales de la Tierra. Gracias a este argumento tampoco hay que negar, desde una posición escéptica,  la capacidad que ha tenido el hombre en cuanto a la modificación radical de la atmósfera, a través del proceso de la manufactura moderna hasta el día de hoy.

 

El error de no interpretar fenómenos, y lo que nos rodea, a través de una óptica poligenética 

 

Un enfoque más inteligente y cercano a la realidad, es pensar el fenómeno desde una “óptica poligenética y/o multicausal” (causas y factores múltiples interviniendo en un mismo fenómeno) para comprender un cambio tan importante en el ecosistema mundial.

 

Me vuelvo a preguntar: ¿podemos confirmar al Cambio Climático Global como un hecho ocurrido? ¿Podemos decir que la Tierra, como sistema, sufrió un cambio en todos sus componentes?  Soy un convencido de que no podemos hacerlo. Ahora... ¿Podemos estar en vías de pleno cambio? ¿Podemos ser parte de esta tendencia del Cambio Climático? ¿Podemos estar interactuando con los demás elementos del sistema terrestre global y generar (o agudizar) esta tendencia al  calentamiento global? Afirmaría que sí.  Es innegable todo lo que hizo y está haciendo el hombre, o mejor dicho, las sociedades con el aval de los sectores de poder.

 

La cantidad de gases industriales que se libera a la atmósfera deberían modificarla seguramente –de hecho está científicamente comprobado-, y ésta podría reaccionar hacia el calentamiento total de la Tierra, ya que la mayoría de los gases que se adicionan a esta envoltura gaseosa son de carácter invernadero, es decir que dejan pasar calor hacia el interior del sistema, calentando la superficie terrestre y las capas bajas de la atmósfera, pero no lo dejan salir. Son gases transparentes a la radiación solar (energía entrante) y son opacos a la irradiación terrestre (energía saliente de la tierra) quedando, como consecuencia, atrapado “un plus” de energía calórica dentro del sistema. El fenómeno EFECTO INVERNADERO es natural en el  Planeta Tierra, sin él no existiría la vida, pero lo que se estudia con preocupación lógica es su agudización y potenciación por la actividad humana.

 

Esos “ausentes” en los medios  

 

Otra cuestión necesaria de aclarar, tiene que ver con los fenómenos climáticos llamados “ANOMALÍAS, FLUCTUACIONES, VARIACIONES Y OSCILACIONES CLIMÁTICAS” de las que poco se habla.  Son de carácter “temporal” y casi que podríamos decir “cíclicos”, aparecen y desaparecen en cuestión de meses o años, según de cuál hablemos. En realidad, no aparece ni desaparece nada; sino que se trata de una alteración en las condiciones atmosféricas normales.

 

Fundamentalmente, se trata de una situación atmosférica normal  que en cuestión de días o semanas, un factor (como la temperatura, la humedad o la presión atmosférica) se modifica y actúa de “modo anormal” -de allí el nombre generalizado de “anomalía”- por un determinado lapso, pero luego, cuando desaparece el factor modificador la situación vuelve a la normalidad. ¿Qué quiere decir esto? Por ejemplo, si hablamos de “una región normalmente árida”, como el desierto costero Peruano-Chileno; durante algunos meses, se producen lloviznas continuas, luego éstas merman y la atmósfera vuelve a su estado de sequedad normal, propia de la región. Esa es la particularidad de estos fenómenos, cíclicos y sobre todo; transitorios. ¿Cuál de ellos es el más conocido desde nuestra ubicación en el globo? La “Oscilación del Pacífico Sur” (fenómeno ENOS- ENSO) más “popularizado” como El NIÑO.

 

El propósito de esta breve explicación sobre las anomalías o anormalidades climáticas, es dar a entender que no son “CAMBIOS CLIMÁTICOS”, mucho menos GLOBALES, a pesar de que el Niño modifique el patrón meteorológico de, prácticamente, la totalidad del globo.

 

Justamente son fenómenos anormales (pero a la vez “normales”) que surgen, por el accionar anómalo de un factor meteorológico, y luego desaparecen para que dentro de un tiempo vuelvan a ocurrir; esta última característica constituye su dinámica medianamente cíclica.

 

Uno de los peores errores, es  creer o afirmar que “el Niño” (entre tantas otras anomalías), es una CONSECUENCIA del Calentamiento Global. Nada más lejos de la realidad, el Niño se viene reiterando tiempo antes de que la especie humana “hallara la fórmula” de la industrialización.

 

Sí, en cambio, deberíamos preocuparnos si se altera el ritmo o la frecuencia de tales fenómenos atmosféricos. Por ejemplo, si el Niño no se llevara a cabo cada cuatro años aproximadamente, sino que sorprendiera cada uno, o cada seis meses.

 

¿Qué curso tomará el planeta?

 

“Potencialidades como la racionalidad o la capacidad de identificarse con otros no sitúa al hombre en lugares de superioridad sino de responsabilidad dentro de la naturaleza. En cierto sentido, los seres humanos debemos “velar” -en la medida de nuestras posibilidades- por el equilibrio planetario, pero no por un equilibrio que nos es externo sino por un equilibrio que nosotros mismos integramos y en el que estamos profundamente involucrados”

(SPERANZA, 2006:107) 

 

En teoría la Tierra debería estar entrando en un nuevo período glacial, más frío y seco, lo que también “apunta” supuestamente a un “inter-pluvial” (SÁNCHEZ. 2002), ya que se sabe fehacientemente a que salimos, geológicamente hablando, del último Interglacial (más cálido y húmedo); pero una de las hipótesis más importantes sostenidas frente a esta situación, es que no entraremos finalmente en tal período   -independientemente de lo que “había planeado la Tierra”- debido al cambio radical que sufrió la atmósfera post-industrial sobrecargada de gases invernaderos, superando los niveles normales y naturales.

 

Los períodos glaciales e interglaciales se daban con cierta regularidad, medianamente cíclica, en la historia más reciente (2) de la Tierra; pero esto era así cuando no existía la “sociedad humana industrializada”. Hoy no sólo existe, sino que también genera grandes cambios en ella.

 

Vale destacar, como anteriormente se hizo, que el hombre no es el único responsable de “un supuesto” Cambio Climático Global. Esto es muy importante ya que los comunicadores sociales tienden a desconocer las posibles causas que podrían, en un futuro, estar potenciándose recíprocamente para “desembarcar” en un cambio medioambiental de esas magnitudes.

 

Hay factores condicionantes o determinantes, -dependiendo de la situación y del grado de protagonismo en el proceso- en tal fenómeno que ni siquiera se desarrollan dentro del sistema climático global y que son considerados como causas astronómicas o “externas” (SÁNCHEZ. 2002). Ejemplo de ellos son: variaciones en la órbita terrestre (pasando de una órbita elíptica, como la actual, a una circular), cambios en la inclinación eje terrestre, períodos de manchas o motas solares, movimientos de nutación y presesión. Y de los factores internos, independientemente de la modificación atmosférica de origen antrópico, hallamos interesantes los grandes procesos de vulcanismo, la neo tectónica, la degradación de la capa de ozono (natural, por fotodisociación y humana, por la liberación de los CFCs), cambios en el patrón de uso del suelo y bruscas modificaciones en la superficie terrestre, entre otras.

 

Entendemos por “Sistema Climático Global” (SCG) al planeta Tierra “en su conjunto” en su parte sólida o litosfera, junto a  la hidrosfera, la criosfera, la atmósfera y  la biosfera; como toda la interrelación de esos elementos o envolturas. Un Cambio Climático Global implicaría una modificación en todas estas envolturas, esferas o elementos del sistema.

 

Este sistema, en funcionamiento normal, es el responsable del mosaico climático del mundo- distribución de los climas en el globo- y está en marcha gracias a dos fuentes energéticas; una interna, que es el calor interior de la Tierra -energía endotérmica- y a una fuente energética externa, que es la radiación solar. Ambas fuentes energéticas tienen importancia en el clima global, pero la última ejerce más influencia directa en el clima global, mientras que la energía endotérmica provoca una incidencia de modo más indirecto, como por ejemplo a través de un ciclo volcánico.

 

Un sistema no descansa, vive gracias al flujo de materia y energía de una envoltura a otra (retroalimentación). Imaginar el “ciclo del agua” es el mejor ejemplo. En él el agua (la materia) pasa de un estado a otro en tres envolturas distintas de la Tierra; líquido en los mares, gaseoso en la atmósfera y sólido en los glaciares.  Pero, reitero, “no descansa”, es dinámico y continuo, no hay que esperar la aparición del sol para que entre en funcionamiento. Mientras que en algunos espacios es de noche; siempre, pero siempre; será de día en otro y es la energía solar la que pone en funcionamiento y en contacto todos los elementos o envolturas del sistema climático global, la “gran máquina térmica” como la denominan algunos autores que estudian el fenómeno del clima global.

 

A modo de cierre

“Algunos científicos y periodistas sensacionalistas inducían a error a la población”

(WEART, 2006:116)

 

En “la era de la información” (Castells, 1997) nos “ataca” una innumerable cantidad de datos, publicaciones de divulgación, científicas y no científicas existentes en las distintas fuentes de información sobre la temática del Cambio Climático Global.  Esto se explica por el grado de atracción pública, interés, e incertidumbre que genera este asunto en la sociedad global. Los trabajos de investigación sobre la temática, al día de hoy, son precisamente “multifacéticos”, ya que se trata de uno de los temas más investigados y, abordados heterogéneamente por las distintas disciplinas, sin excluir las ciencias sociales.

 

Pensemos lo que plantea el catedrático en comunicación social de la UBA, Aníbal Ford (2006), en una entrevista para la Nación “(…) Actualmente estoy trabajando en la construcción de las noticias en casos excepcionales. El estudio parte de una lluvia de cenizas que ocurrió en Buenos Aires en 1932, y estamos analizando cómo construyeron la noticia los diarios de la época para compararlo con lo que es la información sobre catástrofes en la actualidad”. “(…) Cuando se dio la lluvia de cenizas en 1932, Crítica publicó fotos y un relato muy fuerte, casi bíblico (…)” (3)

 

Ahora, ¿qué ocurre si los medios masivos de comunicación extraen de contexto los resultados de los trabajos de investigación y los publican? ¿Qué puede llegar a producirse socialmente, si estudios -“muy o nada”- científicos, son tomados por periodistas y comunicadores sin especialización en la temática y difundidos a gran escala? Seguramente, en primer lugar, confusiones conceptuales y en segundo lugar, surgimiento de opiniones públicas erróneas.

Podemos concluir que la abundancia de información y datos no es mala; pero por sí sola tampoco es productiva. Ésta nos será útil, y se convertirá en conocimiento, si comenzamos abordándola desde sólidas categorías de análisis (SCG, CCG, CG, anomalías, fluctuaciones, etc.), es decir, desde un buen marco conceptual-teórico de interpretación que permita organizar coherentemente esa abundancia de datos, permitiéndonos paralelamente discernir entre información seria y aquélla que no la es.                                                                                                                        

 

 

Notas:

(1) “El cambio climático puede afectar el movimiento económico mundial” en: LA CAPITAL, Sección Información General, miércoles 1° de noviembre de 2006. Buenos Aires.

(2) Período Cuaternario o, muy recientemente denominado,  “neógeno” por la  comunidad geológica. Su comienzo se indica hace 2 millones de años atrás.

(3) FORD, A.  2006. “No es cierto que la tecnología lo resuelve todo”. En: La Nación. Buenos Aires, Argentina; 12 de agosto de 2006.

 

Aclaración: No significa que los autores citados coincidan con la tesis central de este artículo.

 

Referencias bibliográficas

 

CASTELLS, M. 1997. “La era de la información. Economía, sociedad y cultura”.  Alianza editorial. Madrid. 

FERRARI, Miguel, A. 2005. “Cenizas bajo el sol” (pág. 10) en: ACCIÓN. En defensa del cooperativismo y del país. Primera quincena de Julio de 2005. Buenos Aires.

FORD, A.  2006. “No es cierto que la tecnología lo resuelve todo”. En: La Nación. Buenos Aires, Argentina; 12 de agosto de 2006.

SÁNCHEZ, Laura, S. 2002. “Cambio Climático Global. El Clima del futuro”. En: Revista Reflexiones Geográficas.  Editor responsable: Agrupación de docentes interuniversitarios de Geografía. Río Cuarto, Córdoba, Argentina.

SPERANZA, A. 2006.  “Ecología profunda y autorrealización. Introducción a la filosofía ecológica de Arnes Naess”. 1era edición. Editorial Biblos. Buenos Aires.

WEART, S. 2006. “El cambio climático global. Historia de un descubrimiento científico”. Editorial Laetoli, S. L. Pamplona, España.

“El cambio climático puede afectar el movimiento económico mundial”. En: LA CAPITAL, Sección Información General, miércoles 1° de noviembre de 2006. Buenos Aires.