SALAZAR Y LA ESPERA DE UNA OBRA VITAL PARA EL AGRO Y LA POBLACIÓN


Lic. Jorge Lapena Lastra

La ruta del cereal se proyecta como una variable crucial para profundizar el desarrollo

 

En el área de influencia de Salazar, en pleno corazón de una de las zonas agrícolas más productivas del país, cerca de una decena de comunidades aguardan la concreción de una obra vital, cuya postergación se prolongó durante tres décadas: “La ruta del cereal”. Esta, como tantas otras, en su momento iban a reemplazar los viejos corredores ferroviarios por viales, siguiendo la misma trayectoria radiocéntrica hacia las ciudades puerto de Buenos Aires y Bahía Blanca.

 

Una historia de postergaciones

 

La crisis económica del setenta y más tarde, el extenso período de inundaciones, determinaron que la obra pasara a una larga espera, dado a criterios políticos de planificación e infraestructura que priorizaban el peso demográfico más que los umbrales productivos, pese a la importancia de éstos en la faz económica nacional de entonces y de ahora. Por consiguiente, las comunidades autoconsideradas postergadas, decidieron titular al reclamo y más tarde a la comisión promotora de la obra: “Por la ruta del cereal”. 

 

Si bien la  principal localidad afectada es Salazar, de unos 2700 habitantes, también varias comunidades y pobladores rurales de los partidos de Pehuajó, Trenque Lauquen y Guaminí se encuentran inmersos en el tema.  Tales son los casos de Mones Cazón y Asturias, en Pehuajó; Girodías y Trongé, en Trenque Lauquen, y Garré, que ocupa territorio del último distrito, y de Guaminí al mismo tiempo.

 

Iniciada la década del noventa, y ya asfaltado el acceso a M. Cazón -de 28 kilómetros-, desde la ruta provincial 86, un grupo de vecinos autoconvocados –cuyo origen se remonta a 1985- y apoyados por las autoridades, conformaron una comisión que se mantuvo vigente, a los efectos de continuar un segundo tramo de 17 kilómetros, que comunicaría a esa localidad pehuajense con Salazar. Y así, más tarde, otro tramo que alcanzaría los extremos de los partidos de T. Lauquen y Guaminí, por donde se empalmaría con la ruta nacional 33.

 

Iniciativa y apoyo municipal

 

En un contexto más reciente, mediante la Ley 13.010, de descentralización administrativa tributaria, “la cartera de infraestructura provincial transfirió a la Municipalidad de Daireaux algo más de $ 300.000 para la obra y mantenimiento vial distrital, cuya monto se sumó recayó con mayor acento en el área de Salazar, en miras al inicio de las tareas preliminares a la pavimentación”, explicó Agustín Capelle, Secretario de Obras Públicas.

 

Particularizando el esfuerzo y la disposición municipal, Capelle precisa que “en el 2005 se emplearon $ 300.000 para la construcción de alcantarillas puente y $ 100.000 en la elevación del camino, lo que significó a la comuna abocar los fondos transferidos a Salazar y por otro lado,  mantener con fondos propios (del municipio de Daireaux) el resto de los 350 kilómetros de la red caminera del distrito.”

 

En este marco, pese a las intermitencias de las respuestas del gobierno provincial, tanto el municipio como la población de Salazar se ha mantenido activa, con una notable influencia sobre el resto de las comunidades de la zona implicada, al punto de incentivar reuniones de trabajos en forma sistemática, además de las que mantuvieron hasta el 2007 los intendentes Luis Oliver (Daireaux), Juan Carlos Font (T. Lauquen), Juan Carlos Mascheroni (Pehuajó) y Carlos Cordero (Guaminí).

 

La importancia para el agro

 

Al margen de lo que sucedió en el período de inundaciones (1984-2001), Salazar, al igual que Treinta de Agosto, Mones Cazón y Henderson se sitúa sobre el área más fértil del noroeste bonaerense, con rendimientos agrícolas que ratifican sus cualidades edafológicas. 

A la fecha, después de 30 años sin ferrocarril, el transporte automotor pesado se ha convertido en una única variante, aunque con limitaciones durante los días de lluvias y  algunos posteriores, dado el estado del camino. A su vez, la arteria no pavimentada  ha mantenido vigente un costo mayor, que incluso se traslada a los insumos y a los productos de consumo general de la población.

 

Comparando con el resto del partido de Daireaux, René Thomas, uno de los adherentes de la lucha “Por la ruta del cereal”, sostiene que “los campos de Salazar son los mejores, con producciones que superan en un 20 y hasta en un 40 porciento respecto a los cuarteles de la cabecera, y ni decir, en relación con Arboledas, donde la tierra apenas posibilita la actividad ganadera.”

 

No muy diferente es la apreciación de Nervi Colombo, de la firma consignataria de hacienda Colombo y Magliano S.A., quien confiesa que “en la zona que va de Mones Cazón a Treinta de Agosto, se hace poco operativo el trabajo, ya  que las distancias y el estado de los  caminos dificultan la circulación permanente, por lo decidimos  radicar nuestras filiales en ciudades que irradian su proximidad, como Tres Lomas, Trenque Lauquen, Henderson y Pehuajó.”

 

Para el ingeniero agrónomo Juan Carlos Font (anterior intendente de T. Lauquen), también es crucial la concreción de la obra, además de los costos y tiempos, “la ruta del cereal mantendrá comunicadas permanentemente a las poblaciones rurales y al campo, las que al presente se encuentran a una suerte de aislamiento latente o aislamiento provisorio cuando el tiempo presenta condiciones adversas.”